noviembre 02, 2011

La hernia darwiniana

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

Si es usted varón, hay una probabilidad de 27 por ciento de que padezca o haya padecido una hernia inguinal (contra sólo 3 por ciento para las mujeres).

Una hernia es la protrusión de parte del intestino grueso a través de la pared muscular del abdomen, hacia el canal inguinal. Es un padecimiento relativamente leve, pero molesto.

Se observa como un abultamiento poco estético en la zona entre la ingle y el escroto, y aunque rara vez duele, produce una sensación molesta al toser, estornudar o hacer esfuerzos. Muchas veces la parte salida del intestino puede regresarse a su lugar manualmente (“reducir” la hernia). Pero el verdadero riesgo es que en cualquier momento, de forma impredecible, una hernia puede “estrangularse” y dejar de recibir riego sanguíneo, lo que puede hacer que el tejido se gangrene, con lo que se convierte en una emergencia médica.

¿Qué causa las hernias? La debilidad de la pared abdominal en esa zona, la intensa y constante presión que el contenido del abdomen ejerce sobre la pared abdominal baja —resultado de nuestra postura erguida— y los esfuerzos, como levantar objetos pesados. Pero sus causas últimas se remontan nuestra historia evolutiva.

Nuestros antepasados de sangre fría (peces, anfibios, reptiles) tenían testículos alojados en el abdomen. Con la aparición de los organismos de sangre caliente, como los mamíferos, los testículos tuvieron que salir del abdomen y alojarse en el escroto, pues los espermatozoides no se desarrollan correctamente a la temperatura del cuerpo.

Pero la evolución no planea de forma inteligente: improvisa a ciegas, y produce resultados que dejan mucho que desear. En los humanos, los testículos se desarrollan dentro del abdomen del feto, y descienden desde lo alto de la cavidad abdominal hasta el escroto, pasando precisamente por el canal inguinal. Es la existencia de este canal lo que favorece la aparición de hernias.

Las hernias inguinales son el precio que los machos de la especie pagamos por haber evolucionado a partir de ancestros de sangre fría, y por tener una postura erguida. No me sirve de mucho consuelo mientras me aburro recuperándome de la cirugía, pero al menos es interesante saberlo.

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