diciembre 21, 2011

Origen y destino

Manuel J. Jáuregui
Reforma

Nunca es un buen momento para pisar la prisión, pero Navidad es el peor de todos.

Fuentes priistas aseguran que el ex presidente del tricolor y ex Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, está fuera del País por sana precaución.

Le preocupa que la PGR pueda girar orden de aprehensión en su contra por la falsificación de firmas y violaciones a la ley en la contratación de la inmensa deuda de Coahuila, Estado al que dejó quebrado.

(Igual que su ex vecino González Parás dejó a Nuevo León: parece que "el juegue ahora y pague después" es el pasatiempo favorito de no pocos Gobernadores tricolores).

Esto del temor fundado de Moreira fue desde antes de que la PGR anunciara que va por 12 funcionarios y ex funcionarios implicados en este fraude, entre ellos su SECRETARIO DE FINANZAS y confidant, Héctor Javier Villarreal.

Son muchos los rumores que circulan en la sociedad coahuilense sobre el enriquecimiento inexplicable de quienes hipotecaron a ese Estado, sede de importantes plantas automotrices, minería y siderurgia.

Se rumora de adquisiciones e inversiones cuantiosas en todo tipo de cosas (hasta en una flotilla de aeronaves que le da servicio al priismo nacional).

Claro, son rumores, y el ciudadano promedio no tiene forma de saber si son ciertos, si exageran o se quedan cortos.

Esto lo mencionamos por lo siguiente: la PGR ya abrió averiguaciones previas sobre la falsificación de firmas.

Mas, ¿no será procedente investigar el PARADERO de ese dinero adquirido de manera fraudulenta?

Tan importante es el fraude cometido en el ORIGEN del dinero, como los que pudieron haberse dado en el DESTINO del mismo.

Esto se debería perseguir casi de oficio porque ambas cosas van de la mano.

Se hacen de dinero en forma abusiva para gastarlo ¿en qué?

Sí, una parte se invirtió en obra, mas por lo que escuchan y ven los coahuilenses no todo se dedicó a eso: afirman líderes de la sociedad coahuilense que hubo chacoteo de lo lindo en la profunda alberca que fueron los fondos públicos de Coahuila.

El problema, y por eso sentimos debe actuar la PGR, es que en ese Estado hay plena OPACIDAD y no hay certeza sobre el uso que se le dio al dinero contratado a la malagueña.

Los partidos de Oposición han sido borrados del mapa, la disidencia acallada y una buena parte de los empréstitos -dicen- se han destinado a la compra de voluntades.

En Coahuila, cualquier ciudadano se los dice: se vive un CACIQUISMO a la antigua, tanto que el presunto falsificador dejó en el trono a su HERMANO para que le cuide las espaldas.

El NEPOTISMO a todo lo que da, una de las características del caciquismo es justo eso: poner a quien se quiere como se quiere y a la hora que se quiere.

Sin tener vela en este entierro nos atrevemos a proponer que el PRI y su candidato, el docto Peña Nieto, tienen ante sí un problema bastante serio.

No pueden, como lo hizo en un principio el candidato del copete engomado, DEFENDER lo indefendible, poner el pecho para recibir los dardos dirigidos a Humberto Moreira y meter las manos a la lumbre por él.

Ello equivaldría a convertirse en cómplices de todas las maldades que han acontecido en Coahuila.

Lo cual, estarán de acuerdo, resultaría ser una estrategia electoral un tanto insensata.

El único camino prudente, políticamente hablando, que les queda es el opuesto: sumarse al clamor de justicia (recordemos que la justicia siempre es y será sinónimo de "verdad") y pedir -más aún, exigir- que se corran los telones de la opacidad en Coahuila para que la luz del sol ilumine hasta el más oscuro rincón de la HACIENDA PÚBLICA.

Esto, y también hacer propio el mote "caiga quien caiga".

Si Humberto Moreira y sus compadres cometieron barrabasadas, que se responsabilicen por ellas.

Moreira, su prominencia en el priismo, la forma en que llegó al escenario nacional y la manera en que se fue, es hoy y será hasta julio del 2012 un importante TEMA ante la opinión pública nacional, que además salpica al candidato presidencial de su partido.

Si anda Moreira FUERA del País como dicen, pues que regrese y que EXPLIQUE con veracidad y apertura cómo ingresó el dinero que contrató mañosamente, y cómo y en qué se gastó en su administración.

Algo menos que esto equivale a reconocer, si no culpabilidad, definitivamente plena responsabilidad.

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