diciembre 13, 2011

Purifhígado y Novartis

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Una de las líneas discursivas que tiene potencial de tomar tracción en el discurso por la carrera presidencial es la de Josefina Vázquez Mota, quien ha insistido en que México debe convertirse en un país donde se respete la ley. Josefina sabe que hay leyes vigentes, poderosas en su concepción y espíritu, pero que simplemente no se cumplen a cabalidad. No hay que cambiarlas; sencillamente es hora de respetarlas.

Un Legislativo sensible diseña leyes modernas, y un Ejecutivo fuerte las hace valer.

Uno de los actores públicos que está acelerando el proceso de regulación efectiva y Estado sólido es Mikel Arriola, el comisionado para la Protección contra Riesgos Sanitarios. Arriola dio velocidad a la liberación de permisos para la comercialización de medicamentos, y desatoró muchas licencias sanitarias para que se importen insumos de esa industria.

Ayer, Arriola dio una buena muestra de cómo cumplir la ley: la Cofepris anunció que había asegurado miles de piezas de supuestos medicamentos o productos milagro de variadas marcas, como Prostamax, Purifhígado, Alcachofa de Laon y Chang Moon Flower. La Comisión dijo que la Ley General de Salud en materia de publicidad fue violada por un par de empresas (Marcas de Renombre y Merkacommerce).

Esta fue la segunda acción de este tipo de Arriola en pocos días. Recientemente la empresa CV-Directo también fue sancionada.

Ayer, la empresa suiza Novartis confirmó que uno de sus pacientes que tomó el novedoso medicamento Gilenya —para tratar la esclerosis múltiple— murió, a sólo un día de haberlo ingerido por primera vez. Las firmas globales ejercen una comunicación siempre apegada a la ley y transparente; no obstante, a veces son sujetas de un escrutinio público mayor. En México deberíamos apreciar que firmas como Novartis desvelan información sensible como esta, al mismo tiempo en que deberíamos agradecer a la autoridad cuando mete en cintura a quienes mienten en su publicidad o violan la ley, tal como lo hizo la Cofepris ayer.

Adiós al Purifhígado, o al menos a su publicidad. La sociedad debe seguir el camino correcto, el de las leyes, el de las corporaciones que respetan la reglamentación vigente, y lo comunican con transparencia.

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