enero 20, 2011

Recordando: Brozo entrevista a Germán Dehesa






'Guerreros' por Paco Calderón



El cinema de ensueño

Rafael Pérez Gay
El Universal

Desde hace años, el cine Teresa fue abandonado a su suerte. Un edificio art decó arrumbado en el Eje Central, a la orilla de un río popular contempla la locura, la muchedumbre y el olvido. No sé muy bien si las obras que se iniciarán para transformar el Teresa en varios cines y un centro comercial, pretendan rescatarlo o simplemente borrarlo del mapa urbano.

La autoridad territorial prefiere la emboscada nocturna que le cambia el rostro a la ciudad de México a la transparencia de la información. A eso se dedican las cuadrillas demoledoras. Si la memoria y sus representaciones no adquieren con el tiempo valores colectivos, el destino de los símbolos urbanos es la destrucción.

Una ironía de la historia ha querido que el cineTeresa sea uno de los templos de la pornografía y que su nacimiento cuente la historia del cine más exclusivo, el sueño de la prosperidad de los años cuarenta, cuando México abandonaba el yugo rural para convertirse en un país urbano.

A esta ambición dedicó sus obras Ávila Camacho. No sé si en la rara evolución del Teresa hay una clave de nuestro destino: de la aspiración refinada de unos cuantos a la muchedumbre que busca en la oscuridad la satisfacción de un deseo o la vaga realización de una fantasía.

8 de junio de 1942. Según contó Juan Solís en estas páginas en el 60 aniversario del cine, entre la noticias de la guerra, EL UNIVERSAL informaba: “Teresa, un cine dedicado a las damas metropolitanas”. Al día siguiente se anunciaba en el diario la primera aventura que iluminó la oscuridad: Hijo de la furia, una proyección de la Twenty Century Fox. 3 mil 107 almas ávidas de sueños abarrotaron el auditorio que diseñó uno de los maestros del art-decó mexicano: Francisco Serrallo. Cuenta Solís: “El cine Teresa nacía en el mismo predio que ocupó otra sala del mismo nombre desde 1924. Según datos consignados en el libro Espacios distantes aún vivos, de Francisco Haroldo Alfaro y Alejandro Ochoa, entre 1934 y 1936, cuando se amplió la avenida San Juan de Letrán, el antiguo Teresa con su arco monumental y su pórtico fue destruido.

En 1939, el arquitecto Francisco Serrano inicia la construcción del actual edificio que sería administrado por la compañía Exhibidores Mexicanos S.A, fundada en 1933 por don Arturo Ceballos.

La compañía agrupaba a una serie de cines entre los que se encontraban el Odeón, el Encanto, el Edén y el Monumental”.

En ese tiempo parecía que la ciudad de México tendría un futuro de ensueño, como el cinema Teresa de San Juan De Letrán, la Vía Blanca.

Apenas cuatro años antes se había inaugurado el Hotel Roosevelt en Insurgentes, el cine Balmori había cerrado sus puertas cediendo su lugar al Condesa, el Roma, el Estadio y el Gloria. En la calle de Mérida y Guanajuato, en el Cine Royal, uno de los más grandes de la zona, se estrenó Allá en el rancho grande, precisamente la estampa campirana que México intentaba abandonar.

Una tarde de agosto de 1943, Salvador Novo caminó por el centro de la ciudad. Al regresar a su casa, en Coyoacán, se hizo una de las preguntas más importantes de su vida: “Hoy no tengo que escribir más mercancía que dos cuartillas, que a razón de quince minutos cada una, me dejan libre prácticamente todo el día. Podría escribir. Debería hacerlo, en opinión de las buenas personas que se duelen de que ‘no haga algo serio’. Dispongo de los ingredientes: soledad, árboles, recuerdos, dominio del idioma, talento. ¿Por qué no escribo una novela?”.

Los grandes salas de cine delimitaban la traza de una ciudad que como el Teresa se ha perdido y que Novo fijo en el tiempo con su prosa perfecta. Durante mucho tiempo, mis puntos cardinales fueron los cines del centro de la ciudad. Conocí el Palacio Chino, un ostentoso teatro de cortinajes rojos y grecas orientales. En el año de 1962, mi padre me llevó a ver El puente sobre el río Kwai. Pongo a prueba mi memoria: el Orfeón estaba en Luis Moya, entre Independencia y Artículo 123. Recuerdo que en el año de 1965 mi papá me llevaba por la calle de Independencia, al Metropólitan, que estaba entre Revillagigedo y Balderas. En 16 de Septiembre, entre Gante y San Juan de Letrán, estaba el Olimpia. La verdad es que nunca entré al Teresa, mi padre nunca me llevó. No sé si entonces ya exhibían cine porno. Lo voy a averiguar.

Amparado para dañar

Carlos Elizondo Mayer-Serra
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Con un amparo en la mano, el Grupo Danhos (se pronuncia daños), se prepara para levantar una torre de 25 pisos en un terreno a una cuadra del Periférico y junto al Bosque de Chapultepec en una zona con vialidades estrechas y ya congestionadas. Se calcula que atraerá a unas 7 mil personas diarias. La entrada y salida de los 2 mil 83 lugares de estacionamiento planeados, cuatro entradas por una cerrada y la salida por una estrecha calle llevará al colapso de esta conflictiva zona. Sería interesante ver si alguno de los estudios presentados alega que no habrá tal colapso, pues si lo dicen no hay que creerle a ningún otro estudio presentado. El Grupo Danhos es el mismo que quería hacer la Torre Bicentenario en ese predio usando el subsuelo del Bosque de Chapultepec.

Las autoridades dicen que ahora es legal y nada pueden hacer contra el amparo. El Grupo Danhos tiene una sentencia de un juez emitida en 2006 que les permite evitar el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano para la Delegación Miguel Hidalgo de 1997 a partir de un vicio formal: la no promulgación de éste. Pero lo legal no necesariamente es honesto y en este caso no es justo. La autoridad debe cumplir la ley, pero debe, a la par, defender el interés general, algo que en toda la sentencia no se menciona ni una vez.

Un amparo como el que exhiben, que sirve para evitar estar sujetos a la ley en ese predio, vale una fortuna y se reflejó en el precio del terreno cuando los dueños originales y promotores del amparo lo vendieron al actual desarrollador. Es, sin embargo, imposible saber si costó una fortuna. Esos actos delictivos, cuando los hay, no suelen dejar rastro, lo que deja rastro es el enorme daño que generan.

Lo que sí sabemos es que si todos tuvieran un amparo similar, la ciudad sería un caos peor que el actual. Cada quien construiría a su libre albedrío. Pero el amparo sólo protege al quejoso. Al resto nos toca la ley. Esto hace posible el negocio de hacer una torre de 25 pisos. Si otros, amparo en mano, lo hubieran hecho antes o lo pudieran hacer en el futuro, esta nueva torre no tendría como vecinos casas o edificios pequeños que no le quitan luz ni bloquean el paso, sino otras torres que ya habrían paralizado la zona.

El amparo, presumido como la gran invención de México en la materia, surgió para evitar el uso arbitrario del poder público. Tristemente se ha convertido, en muchos casos, en la patente de corso para actuar arbitrariamente. A su amparo, se hacen grandes fortunas, en este caso inmobiliarias, pero dejan a su paso una estela de injusticia y abuso y un deterioro del nivel de vida. Sin embargo, para los afectados es complicado ampararse, entre otras razones, por no ser una empresa con recursos, sino un conjunto de vecinos mal organizados.

El actual desarrollador también ganó un amparo en mayo del 2010 en contra de la catalogación del edificio de Vladimir Kaspé como inmueble protegido. El que fuera un inmueble protegido, junto con la movilización ciudadana encabezada por la entonces jefa delegacional Gabriela Cuevas (en el cargo de 2006 a 2009), frenó en su intento anterior a los desarrolladores del predio. Ahora tienen el amparo para demoler la obra arquitectónica antes protegida, pero, para evitar problemas, decidieron aprovechar la vacación, incluso habiendo prometido esperarse a que ésta terminara. En enero le presentaron a la ciudadanía un hecho consumado. El edificio de Kaspé ya no existe. Ahora hay una hermosa vista del bosque de Chapultepec, la cual se apropiarán muy pronto con su torre.

Una democracia requiere ciudadanos intolerantes ante un acto arbitrario como éste. Aceptar la torre es permitir una piedra más en el deterioro urbano y dejar una prueba del abuso, y muchas veces corrupción, de las que está plagada la ciudad donde emergen edificios fuera de norma por todos lados. Las ciudades que admiramos no permitirían un edificio así cerca de un parque como Chapultepec y sin salidas claras a los vehículos que atraerán.

No se trata de oponerse a todo. La Supervía Poniente, las líneas de Metrobús, el segundo piso del Periférico, que pasará, aunque subterráneo, a unos metros de la susodicha torre, son justificados por los beneficios a un público amplio, aunque pueden tener costos altos para un grupo pequeño. Pero en este caso no es un bien público lo que se va a construir. Es una obra privada, de beneficio privado y que daña a terceros, no es parte de un plan urbano local y viola los reglamentos generales de la zona.

Uno mediático, el otro importante

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

No perdamos de vista que, al margen del atractivo, la detención de El JJ se debe a un pleito de borrachos en un bar...

El martes, la Policía Federal (PF) anunció la detención de dos criminales. Por la mañana presentó a Flavio Méndez Santiago, alias El Amarillo, presunto fundador de Los Zetas y “responsable del control de tráfico ilegal de indocumentados y trasiego de droga en el sureste del país”. Por la tarde, la PF anunció la captura de José Jorge Balderas Garza, alias El JJ, presunto agresor de Salvador Cabañas, el goleador paraguayo del equipo de futbol América.

La atención mediática se centró en El JJ, quien era buscado desde hace un año cuando, en el baño del Bar Bar del DF, al parecer le disparó en la cabeza al afamado futbolista quien, de milagro, salvó la vida. Después de la presentación de este criminal, quien confesó ser “narcomenudista”, las dos televisoras nacionales lo entrevistaron con bombo y platillos.

El caso Cabañas-Balderas ha tenido gran atractivo mediático desde el principio. El último capítulo ha sido la captura del prófugo de la justicia que presuntamente le disparó a una celebridad como Cabañas. Además, El JJ resultó ser un personaje muy mediático: tiene cara de malo, habla como malo, viste a la moda y vive como rico en Bosques de las Lomas con casa lujosa, Jaguar en la cochera y guapa modelo colombiana en la recámara. En suma, todo un cliché inaguantable para los medios.

Pero no perdamos de vista que, al margen del atractivo mediático, la detención de El JJ se debe a un pleito de borrachos en un bar frecuentado por celebridades. Al parecer Cabañas y Balderas estaban intoxicados, se hicieron de palabras, los ánimos se calentaron, uno sacó la pistola y le disparó al otro. Mala noche para Cabañas. Estúpida para Balderas, quien resultó ser un narco de medio pelo que no sólo mata por negocios, como lo recomendaría cualquier mafioso serio, sino que también lo hace por motivos personales tan pueriles como demostrar su hombría. El borrachazo les costó a ambos personajes sus carreras. El futbolista ya no puede jugar, el narco irá a la cárcel. Un caso mediático que bien podría convertirse en un interesante episodio de una serie de televisión policiaca.

Otra cosa diferente es el arresto de El Amarillo. Se trata de uno de los fundadores de Los Zetas por lo que su detención es un éxito más del gobierno federal por descabezar a los carteles mexicanos. Hay que recordar que Los Zetas son un grupo de ex militares que fueron reclutados por el cártel del Golfo para convertirse en su brazo armado. Se convirtieron en una de las bandas más sangrientas del país y, cuando rompieron con los del Golfo, comenzó una matazón que todavía no termina en diversos estados del país.

De acuerdo con el jefe de la División Antidrogas de la PF, Ramón Pequeño, Méndez “fue reclutado en 1998 para fungir como jefe coordinador del grupo, entonces al servicio del cártel del Golfo […] Posteriormente se convirtió en escolta de Osiel Cárdenas y años después asumió el control de la organización en los estados de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero”. El Amarillo se encontraba en la lista de los delincuentes más peligrosos de México aunque no aparece en el sitio de los más buscados por la Drug Enforcement Administration. Sin embargo, en el acuerdo sobre recompensas de la PGR, hay dos tipos de capos. Los del primer nivel, donde se encuentra el presunto líder de Los Zetas, Heriberto Lazcano-Lazcano, quienes merecen una recompensa de 30 millones de pesos, y los de segundo nivel, donde está El Amarillo, quienes merecen una recompensa de 15 millones de pesos.

Se trata, entonces, de un mafioso importante de segundo nivel. Su foto en el sitio de los más buscados por la PGR es la de su credencial del Ejército. Esta historia, la de El Amarillo, es la que más debería de preocuparnos: la de un soldado que se pasa al lado de los criminales y ejerce una violencia que El JJ no soñaría ni en sus peores intoxicaciones etílicas. Más que un episodio televisivo, la vida de Méndez daría para una serie completa.

El “amparo de los intelectuales”. Ayuda de memoria

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Esta semana la Suprema Corte ha puesto en su lista de casos que revisará el del llamado “amparo de los intelectuales”, promovido por un grupo de escritores, académicos y periodistas contra la reforma constitucional de 2007.

Firmé esa solicitud de amparo por mi desacuerdo fundamental con la reforma, que sometió a una innecesaria y contraproducente cirugía mayor al Instituto Federal Electoral, la joya de la corona de la transición democrática mexicana, y porque una de sus provisiones, en particular, atenta contra la libertad de expresión.

Esa provisión es la que establece en el artículo 41 constitucional reformado: “Ninguna otra persona física o moral (aparte de los partidos y el IFE) podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos”.

El artículo 6 dice: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa”.

Creo que la prohibición del artículo 41 contradice el espíritu del artículo 6 en materia de libre manifestación de las ideas. Peor aún: subordina esa libertad a un criterio de orden político electoral, muy inferior en su rango al de las libertades individuales garantizadas en la Constitución.

Creo que los legisladores llevaron a rango constitucional un asunto que no debió pasar nunca de las leyes reglamentarias, introduciendo en la Carta Magna una contradicción de mandatos. El mandato que debe prevalecer, a mi juicio, es el del artículo 6, porque es el verdaderamente universal y está por encima de la coyuntura política a que respondió la reforma electoral.

Por cierto, la prensa escrita quedó a salvo de la prohibición del terrible delito de comprar espacio en los medios para dar opiniones políticas. Si el delito es tan terrible, ¿por qué no castigarlo en todas partes?

No tengo planes de hacer un viaje a la India o China, pero estaría en contra de que alguien me lo prohibiera. Tampoco tengo planes de contratar spots en la televisión o el radio para criticar a algún candidato en campaña, pero estoy en contra de que me lo prohíban.

La libertad ejercida es la parte menor de nuestra libertad. Hay una zona enorme de libertades que no se ejercen nunca pero cuya existencia es esencial a la libertad misma. Hay que preservar el máximo de esas libertades que no se ejercen porque siempre pueden ejercerlas otros y porque forman el mar intangible del que surge nuestra seguridad de ser verdaderamente libres.