febrero 04, 2011

Chávez y el 'efecto Egipto'

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

Después de dos años de perder gradualmente popularidad en su país e influencia política en el exterior, el Presidente venezolano Hugo Chávez podría ser uno de los grandes beneficiarios de un aumento del precio mundial del petróleo provocado por la revuelta popular en Egipto.

¿Pero aumentará el precio lo suficiente como para darle al régimen chavista un segundo aire, y permitirle ganar las elecciones del 2012? ¿Podrá Chávez volver a comprar el apoyo de los gobiernos latinoamericanos con más petrodólares?

El gobernante narcisista-leninista de Venezuela -quien en su discurso del 15 de enero ante el Congreso usó 489 veces la palabra "yo"- sabe que su futuro político depende del precio del petróleo.

Su popularidad interna cayó peligrosamente -en las elecciones legislativas del año pasado, el 52 por ciento de los votos fueron para candidatos de la oposición, pese a la masiva propaganda gubernamental y a las limitaciones a la libertad de prensa- y Venezuela sufre una inflación del 30 por ciento, creciente escasez de alimentos y el crecimiento económico más bajo de Latinoamérica.

Pero Chávez apuesta a que el "efecto Egipto" sobre el precio del petróleo alcanzará para salvarlo.

Desde fines de enero, cuando empezó la agitación en Medio Oriente, los precios del petróleo en Nueva York han subido alrededor de $7 dólares el barril, hasta alcanzar la marca de $92 dólares el barril esta semana.

Venezuela dice que exporta alrededor de 2.3 millones de barriles diarios, y los economistas calculan que -después de restarle las ventas subsidiadas a Cuba y a otros países- cada subida de 1dólar en el precio mundial del petróleo le da al régimen de Chávez unos 730 millones extra al año.

Algunos analistas financieros dicen que esta ganancia adicional dará a Chávez un nuevo empujón.

"Esto definitivamente lo ayudará", me dijo Russ Dallen, del banco de inversiones BBO Financial Services, con sede en Caracas. "El gobierno estaba apostando a que los precios mundiales del petróleo volverían a subir, y su apuesta fue correcta".

Según Dallen, si Egipto logra una transición pacífica del poder y los precios del petróleo permanecen en su nivel actual, este año Venezuela ganaría $5,100 millones adicionales.

Si la transición de Egipto es caótica, y el temor de que se interrumpa el paso de los buques petroleros por el Canal de Suez lleva el precio del petróleo comerciado en Nueva York a $100 el barril, Venezuela obtendría este año $10,000 millones adicionales, agregó Dallen.

Y si la agitación de Egipto llegara a extenderse a los principales productores de petróleo del Medio Oriente y los precios del petróleo alcanzaran su record anterior de $150 el barril, Venezuela ganaría $35,000 millones adicionales al año. Pero es improbable que eso ocurra, porque ese aumento desencadenaría de inmediato una recesión mundial que inmediatamente haría bajar los precios del petróleo, explicó.

Otros analistas dicen que Chávez no se beneficiará con el "efecto Egipto", entre otras cosas porque Venezuela tiene que pagar una enorme deuda externa, y su producción petrolera está disminuyendo de manera drástica.

Evanan Romero, consultor energético y ex director del monopolio petrolero venezolano PDVSA, me dijo que la falta de inversión en exploración y mantenimiento ha hecho disminuir la producción petrolera venezolana en más de una tercera parte en los últimos 12 años, y que las exportaciones de petróleo seguirán a la baja.

El enorme consumo doméstico -la gasolina en Venezuela se vende a menos de 5 centavos de dólar el galón, menos que una botella de agua- así como el contrabando de gasolina a países vecinos y las exportaciones subsidiadas por Chávez a otros países reducirán el ingreso petrolero de Venezuela, dijo.

"Los problemas financieros de Chávez no se resolverán este año con el actual aumento de los precios del petróleo", concluyó Romero. "Lo que gana Chávez con el aumento de precios lo pierde con la disminución de la producción".

Mi opinión: Chávez ha sido afortunado, y los precios récord del petróleo desde que asumió el poder hasta que comenzaron a bajar con la crisis del 2008 le ha permitido comprar lealtades en su país y en el extranjero. El actual aumento de los precios del petróleo lo ayudará, pero no será suficiente como para permitirle comprar votos como en el pasado.

Si el precio del petróleo sube por encima de $110 por barril, la tenue recuperación económica de Estados Unidos llegará a su fin, el precio del petróleo bajará, y los ingresos de Venezuela se reducirán.

De manera que lo más probable es que el "efecto Egipto" le dará a Chávez un pequeño respiro, pero no lo suficiente como para ganar fácilmente las elecciones del próximo año sin un aumento de la represión interna o el fraude electoral.

No nos lo merecemos

Francisco Martín Moreno
Escritor
fmartinmoreno@yahoo.com
conferenciasmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Mientras la Cámara de Diputados y la de Senadores se encuentran paralizadas por la incapacidad parlamentaria, nuestros representantes populares cobran mensualmente por no hacer nada o poco, en tanto que el salario mínimo nacional se eleva absurdamente a mil 800 pesos.

No nos merecemos que auténticas pandillas de facinerosos presidan los sindicatos oficiales que tienen secuestrado al gobierno y, por ende, al país. Resulta imposible llevar a cabo la reforma petrolera, la eléctrica, la educativa y la de salud en el Seguro Social que se encuentra también quebrado de punta a punta, porque los líderes sindicales, titulares de una poderosa capacidad de movilización e influencia, se niegan a perder cualquier tipo de privilegio en tanto que 112 millones de mexicanos vemos con horror y furia la corrupción que prevalece, así como el daño que se causa a la nación en materia de competitividad y de desarrollo económico y social. No nos merecemos que los partidos políticos tengan secuestrado al Congreso de la Unión en tanto las reformas estructurales que demanda el país se encuentran archivadas irresponsablemente en los escritorios y gavetas de nuestros legisladores. No, no nos merecemos que mientras la Cámara de Diputados y la de Senadores se encuentran paralizadas por la incapacidad parlamentaria, además de los intereses creados, nuestros representantes populares cobren mensualmente cientos de miles de pesos de dieta por no hacer nada o poco, en tanto que el salario mínimo nacional se eleva absurdamente a tan sólo mil 800 pesos mensuales. No nos merecemos que los partidos políticos vayan a recibir este año más de tres mil millones de pesos para seguir financiando el secuestro del Poder Legislativo, en la inteligencia de que se han convertido en meras maquinarias electorales habiéndose olvidado de sus plataformas políticas. ¿Quién se atreve a auditar las finanzas de los partidos políticos para conocer el destino preciso de los recursos públicos? Es más, ¿quién se atreve a auditar las finanzas del Congreso de la Unión o las de la Iglesia o las del Ejército, además de las de, como ya dije, de los partidos políticos? Siguen existiendo cotos en los que la autoridad no puede ingresar de la misma manera en que se sabe de lugares en los que se ha aposentado la delincuencia organizada y la policía tampoco puede ingresar para imponer la ley.

No nos merecemos la existencia de 60% de mexicanos instalados en la informalidad cuando una inmensa mayoría de estas personas perciben ingresos que deberían estar gravados por la ley. No nos merecemos que una minoría mantengamos con nuestros impuestos pagados a una mayoría que no contribuye al financiamiento del gasto público pero que, sin embargo, sí disfruta de los servicios a título gratuito por los que algunos pagamos. No nos merecemos el estado prerrevolucionario que vive el país porque en el sexenio pasado se destruyeron los archivos de inteligencia nacional y los diferentes gobiernos no han logrado integrar una fuerza policiaca federal para impedir que el Ejército lleve a cabo funciones que, desde luego, no le corresponden por la incompetencia de la autoridad. No nos merecemos salir a la calle con el peligro de que estallen bombas en nuestro entorno, nos secuestren, nos maten a fuego cruzado en los combates callejeros para atrapar a delincuentes o nos encontremos con cadáveres en el piso, cabezas en los bares o atentados cometidos en centros nocturnos en donde la juventud se divierte. No nos merecemos ocupar el último lugar en los países de la OCDE en materia educativa ni que nuestros maestros lean un libro al año ni que 88% de los estudiantes que hicieron su examen de admisión para ingresar en la UNAM lo hayan reprobado con un promedio de 3.5. No nos merecemos el futuro que nos espera con una juventud semianalfabeta que muy pronto tomará las riendas del país. No nos merecemos que España perciba 70 mil millones de dólares al año por ingresos turísticos, mientras que México percibe tan sólo 12 mil, en la inteligencia de que contamos con mejores playas con un patrimonio precolombino y otro colonial verdaderamente deslumbrantes, además de nuestras cocinas como la yucateca, la poblana o la veracruzana, sin olvidar nuestro folclor, nuestra música y la calidez del trato que caracteriza a los mexicanos. No nos merecemos que un sindicato de electricistas haya recibido indebidamente la toma de nota proveniente de una votación irregular como las que practicaba el PRI en sus buenos tiempos. Menos nos merecemos que los líderes de sindicatos de electricistas ahora cuenten con enormes recursos para financiar revueltas en calles, plazas y avenidas de la Ciudad de México y que ahora se ha convertido en un poderoso enemigo de cara al 2012. No nos merecemos que la señora Gordillo ate y desate no solamente en el estado de Puebla, sino también en otras entidades federativas así como en la Secretaría de Educación a la que también tiene secuestrada desde hace más de una década, mientras integramos un país de reprobados. No nos merecemos que el gobierno mexicano no garantice ni nuestra integridad física ni la patrimonial, en tanto los mexicanos continuamos pagando impuestos que supuestamente deberían estar destinados, entre otros objetivos, a preservar el orden público velando en todo caso por el bienestar de la nación. No nos merecemos pagar por un servicio que no recibimos.

¿Cada país se merece el gobierno que tiene? No, no nos lo merecemos, ¿pero qué hacemos para cambiar este ruinoso estado de cosas en tanto el país se nos deshace como papel mojado entre los dedos de la mano?

Qué le puede más al Presidente

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Es imposible que digan lo que piensan. Florestán

Para el presidente Felipe Calderón la alianza más difícil de digerir, estamos hablando de la primavera de 2010, era la de Oaxaca por la relación Gabino Cué-López Obrador y por los agravios que le debían, alianza de la que fue impulsor Santiago Creel.

No había superado sus insultos, escarnio, descalificaciones y el desconocimiento a su investidura; tampoco la estrecha relación con López Obrador con el que Gabino recorría todos los rincones de Oaxaca, ni el fragor del conflicto poselectoral que estuvo a punto de impedir su protesta en el Congreso.

A partir de ahí comenzó la operación desde el compromiso de Cué, en caso de llegar al gobierno de Oaxaca, de reconocer a Calderón como presidente constitucional.

De esos compromisos se escribieron varios borradores, hasta que fue aceptado en Los Pinos y de ahí se derivó un alejamiento físico de AMLO en Oaxaca, se dijo que para no perjudicar el proyecto Cué, y el respaldo abierto del PAN y sus operadores.

El resultado del 2 de julio de 2010 en Oaxaca, un PRI derrotado por la alianza PRD-PAN -PT-Convergencia y el Panal, era impensable unos meses antes, como lo era en Puebla y en Sinaloa, donde las alianzas se impusieron al priismo y a sus métodos.

Aquellas victorias confirmaron que la única herramienta para derrotar al PRI era la alianza de todos, izquierda y derecha, PRD-PT-Convergencia-PAN, con un ex priista, y de ahí derivaron el método para las elecciones del Estado de México, en julio, y a las presidenciales del año que viene.

La prueba de ácido será en el Estado de México, lo que saben las dirigencia del PAN y el PRD, alianza en la que trabajan intensamente, acuerdo que ya existe, quedando por superar un elemento fundamental, el candidato, y dejando el escenario abierto para una contienda de tres esquinas: un candidato del PRI, otro del PRD-PAN y otro de López Obrador.

La gran incógnita es cómo irán PAN-PRD para las elecciones presidenciales en 2012.

Y para despejarla será fundamental saber qué le puede más a Calderón, su antipriismo o su antilopezobradorismo.

En lo personal creo que dominará su aversión al PRI, rechazo de vida en el que creció y se formó, que el conflicto con López Obrador, que data de apenas hace cuatro años.

Pero de que las alianzas van en el Estado de México, no hay duda, irán.

Y eso abre la rendija para las de 2012.

Retales

1. AJUSTE. El gobierno priista de Zacatecas finca responsabilidades a Amalia García por mil 600 millones de pesos. Pasará a lo penal. Ya tiene un amparo;

2. REAJUSTE. En tiempos preelectorales, estaríamos a punto de ver un ajuste en el gabinete de seguridad del presidente Calderón; y

3. CAMPAÑA. Se fortalece la candidatura panista de Luisa María Calderón Hinojosa al gobierno de Michoacán.

Nos vemos el martes, pero en privado.