febrero 15, 2011

'Esa idea es mía...' por Paco Calderón

Una más

Federico Reyes Heroles
Reforma

Son como volcanes vivos. Las erupciones pueden venir pero es imposible predecirlas con exactitud. Qué las provoca y cuándo aparecerán es obsesión: el precio del pan en la Francia del XVIII, las contradicciones de clase; la explosión de la conciencia ciudadana; la opresión que siempre encuentra límites. La literatura es apasionante e infinita. Lo más reciente que he leído es la aproximación jurídica y conductista de Ulises Shmill. (Las Revoluciones, Editorial Trota, 2009). Siguen siendo un fenómeno, algo que desconocemos.

Cuando la erupción llega, la fascinación atrapa, es un momento climático del pensamiento. Primero fue Túnez con su historia de horror. Enero 14, acorralado por los manifestantes, Ben Ali (74 años) deja tras casi un cuarto de siglo el poder. Se habla de 150 muertos. Para el tamaño de la revuelta, ¿son muchos o pocos? La explosión ciudadana se monta en las redes sociales. La globalización está ahí. Europa está en silencio. Se instala un gobierno interino. De inmediato las capas telúricas del mundo árabe se mueven; Marruecos, Yemen, El Cairo. ¿Contagio? El desfile no tiene desperdicio: Marruecos, Mohamed VI hereda el trono y es rey desde 1999. Argelia, Abdelaziz Buteflika (73 años), presidente desde el 99. Mauritania, Mohamed Ould Abdelaziz llega por golpe de Estado en 2008; un año después va a elecciones. Libia, Muammar al-Gadafi (68 años), en el poder desde 1969 tras un golpe de Estado. Siria, Bashar el-Asad sucede a su padre y es Presidente desde 2000. Jordania, Abdalá II, rey desde la muerte de su padre en 1999. Arabia Saudí, Abdalá bin Abdelaziz (86 años), sucede a su hermano en el 2005, su dinastía gobierna desde 1932. Yemen, Alí Abdalá Saleh (68 años), presidente de Yemen del norte desde 1978 y de Yemen unificado desde 1990.

Gobiernos dinásticos, monarcas de varias generaciones, varios ancianos sin ánimo de dejar el poder y jóvenes monarcas con ambición de llegar a ancianos en el trono, sin elecciones o sin relevos programados, con débiles canales de expresión de la opinión pública. En pleno siglo XXI el mundo árabe vive sin darse por enterado de la toma de la Bastilla. Salvo Libia y Arabia Saudí los ingresos per capita de estos países no coinciden ni de lejos con sus índices de desarrollo humano. De poco le sirvieron a Túnez los casi 9 mil dólares per capita si se encuentra en el lugar 133 de 169 en Desarrollo Humano. Salud, sanidad, educación y otras variables muestran la carencia de un sentido social en las políticas públicas. Por condiciones socioeconómicas, por falta de libertades o por degradación política, cualquiera de estos países -con todas sus diferencias- era candidato a una revolución. En lo que va del año en todos hubo manifestaciones de diversa extensión e intensidad, algunas sin consecuencias mayores, otras reprimidas.

Egipto, alrededor de 80 millones de habitantes de los cuales más del 30% tiene menos de 15 años; por población es, por mucho, el hermano mayor del mundo árabe; sólo 3% de tierra cultivable de la cual depende el 30% de los empleos que sólo producen el 14% de su PIB; más del 30% es analfabeta y casi 60% vive en zonas rurales. Gobernado por Hosni Mubarak desde hace tres décadas, Egipto era un claro candidato a una revolución, uno más. El 18 de enero cuatro personas -siguiendo los pasos de Mohamed Bouazizi en Túnez- se inmolan. Una semana después se dan las primeras manifestaciones en las principales ciudades egipcias donde habitan las muy incipientes clases medias. Hay muchos jóvenes. Las redes sociales son un factor clave. En la desesperación el gobierno bloquea el Twitter, pero el apoyo internacional logra que las redes sigan funcionando.

Mohamed El Baradei da la cara en contra del régimen, su presencia no forma un liderazgo fuerte. El 28 de enero, el llamado "Viernes de la Ira", unas 70 personas mueren en una protesta. Se nombra nuevo vicepresidente al jefe de servicios secretos. El gobierno cierra el canal de televisión y crea un comité para dialogar. Pretende presionar cerrando servicios públicos y la banca. Grave error. La ola sigue adelante, nada la detiene. Mubarak anuncia que no se presentará a elecciones. Los tanques entran a El Cairo pero el Ejército no cae en la tentación de la masacre. El 4 de febrero la oposición lanza un ultimátum.

La plaza Tahrir se convierte en símbolo y termómetro de la oposición. La posible salida de Mubarak genera expectativas; el gobernante da un paso en falso y anuncia que se queda, es el 9 de febrero. De la esperanza la masa pasa a la furia. El Ejército no va más con Mubarak, unas horas después se anuncia su renuncia. La euforia invade al país, hay gobierno militar de transición. Entre banderas los ciudadanos limpian la plaza. En cuatro renglones se concentra el cambio: "Se traspasará el poder a una autoridad civil elegida para gobernar el país y construir un Estado democrático y libre". Que la fascinación no nos ciegue: las revoluciones destruyen. Edificar una democracia es otro capítulo.

La rifa del sol… azteca

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Si la rifa del tigre es una que nadie quiere sacarse para no salir arañado, imagínese la del sol, ¿para salir con quemaduras, no de tercer, si no de incalculable grado? En la víspera de la elección en el Estado de México, el PRD tiene además en su futuro el lío interno que dé por resultado al sucesor de Jesús Ortega. ¿Quién será el valiente? Porque, quien vaya a ser, tendrá encima la enorme y nada fácil tarea de mantener unido al partido en el emocionante (pero, suponemos, nada aterciopelado) proceso que designe a su candidato presidencial.

Andrés Manuel López Obrador le dio el visto bueno a Lázaro Cárdenas Batel un día después de que éste dijo que no le interesaba ser el líder nacional perredista. Le dio, incluso, tiempo para que medite su decisión, casi un halago y un guiño que intente propiciar un acercamiento (perdido en los últimos años) del movimiento pejista, una apuesta para “deshacerse” de Los Chuchos y el control y el poder que han consolidado tras el triunfo de las alianzas “amarillo-azul”. Y es que, muy seguramente, AMLO ve en Batel al líder nacional capaz de ponerse guapo con la candidatura presidencial, al menos al más viable, al que sería más fácil “convencer” que él, El Peje, es el candidato que el pueblo y el PRD necesitan, ve al más fresco y menos contaminado con la nueva línea aliancista que pone en riesgo su candidatura.

Al igual que Batel, Carlos Navarrete dijo que tampoco está interesado en convertirse en cabeza del partido; sus mejores nombres le están sacando. Y, cómo no, de facto, quien llegue a la oficina que ocupa Ortega se va a convertir (o lo intentará, en un acto de funambulismo, malabarismo y prestidigitación extremos) en mediador de esas dos alas perredistas en constante enfrentamiento. La radical, la de AMLO, la que confía en su fuerza y se aferra a sus principios, aunque sea ésa, su misma estrategia, la que los condene y emberrinche, y la de Los Chuchos, que se han mostrado mucho más abiertos. Ellos, ya tienen un par de movimientos por completo descalificados por los pejes, la alianzas amarillo-azul en elecciones que han logrado sacar al PRI de casas de gobierno estatales y, la más importante, la posibilidad de repetir la hazaña en la contienda más emocionante de este año, la del Estado de México

Ese valiente o ¿valienta?, deberá tener la capacidad de negociación y conciliación tal que resane esas divisiones que no auguran un proceso fácil cuando llegue el momento de las decisiones electorales. Ya Jesús Ortega sabe el costo político que en el interior del partido le ha resultado su estrategia, aunque en el exterior se vea como un PRD menos radical que el que estábamos acostumbrados a ver.

Y dije, ¿valienta?, no por error, sino como referencia a ese otro lado, esa otra esquina que se apresta para contender por la dirigencia nacional, es la supermancuerna Padierna-Bejarano pero, al menos que el PRD quiera anotarse un autogol, definitivamente no son la opción. Y eso lo saben todos, hasta Andrés Manuel, muy a pesar de que Bejarano ha sido uno sus incondicionales. Sería cosa de locos que depositara, públicamente, esa labor en ellos, a quienes no se les niega el poder de la convocatoria que da el más oscuro y puerco de los ejercicios caciquiles a los que (desafortunadamente) tan acostumbrados estamos los mexicanos; revoltosos son, pero justamente ese estigma es el que menos necesita el PRD si lo que quiere lograr es la unión para estar fuerte en las contiendas próximas.

Y, bueno, el rechazo de Lázaro Cárdenas Batel a la candidatura de la dirigencia nacional perredista podría deberse también, porque el sospechosismo nunca sobra, a una intención (aunque ayer mismo lo negó, como lo niegan siempre los políticos de este país tan acostumbrados a la máxima “fidelvelazquista” de que “el que se mueve no sale en la foto”) de convertirse él en el eventual candidato, ante el nada improbable choque de trenes que podría presentarse si AMLO se mira por debajo de Marcelo Ebrard en la víspera de la selección del abanderado perredista…

Al carajo con Sarkozy

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Envuelto en la defensa de una paisana juzgada y sentenciada en México por el delito de secuestro, el gobierno de Nicolas Sarkozy reacciona como si pretendiera, 151 años después, desquitarse de la humillación que significó para el ejército de Napoleón III la Batalla de Puebla, y se apresta para lloriquear por el caso en la reunión (económica, no penal) del G-20, que tendrá lugar en París el próximo viernes.

Más aún: también azuza a sus achichincles para que conviertan en mítines contra el gobierno mexicano cuantas apariciones llegaran a tener en las actividades del Año de México en Francia (iniciativa, por cierto, del presidente francés en su visita de hace dos años).

¿Sarkozy olvidó que aquí, al hablar en el Senado, aludió a Florence Cassez con el convencimiento de su culpabilidad?

Bien debe saber que el estratega de la defensa de la señora, el lionés Frank Berton, se especializa en maquillar a mujeres delincuentes (pederastas y asesinas) para que se les vea como víctimas.

Por eso ayer se fue al carajo su amistosa iniciativa.