marzo 01, 2011

El nuevo Museo Soumaya

Porque la promoción de la cultura siempre es una buena noticia.

PRD: ¿modelo agotado?

Alberto Aziz Nassif
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

El partido que nació el 6 de julio de 1988, PRD, como lo anunció su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, en un Zócalo repleto, enfrenta una vez más una severa crisis interna. Más de 22 años de historia pueden terminar en una polarización que parece romper las últimas costuras de un traje que ha sido convertido en harapos.

Poco a poco el PRD se ha ido vaciando de liderazgos. De la generación fundadora que gobernó al partido en sus primeros años, ya no queda casi nadie. Andrés Manuel López Obrador acaba de anunciar su retiro, “licencia”, pero ya se había distanciado desde hace unos años; Cuauhtémoc dejó hace tiempo su militancia activa; ahora su hijo Lázaro declinó liderar el PRD, y Porfirio Muñoz Ledo ha declarado que si el PRD desaparece, “no le pasa nada a este país”. ¿De qué tamaño es la crisis de la izquierda partidista? ¿Qué puede pasar con el PRD en próximos meses?

De la coalición de grupos y liderazgos que formaron al PRD no se pudo evolucionar hacia un partido institucional. El PRD estuvo conformado por liderazgos fuertes, que fueron sus principales dirigentes. No se puede descartar que el registro, financiamiento público y juego de puestos y posiciones también cohesionan la cultura partidista del perredismo. La disputa por las posiciones significa rebatiña por recursos, sueldos, choferes, celulares, asesores y toda la amalgama de incentivos y parafernalia que rodea a la política. El esquema de financiamiento público y acceso a medios es un problema que interfiere en la relación de los dirigentes con sus bases, sobre todo porque genera distancia. La partidocracia, élite encerrada en sus propios intereses, no es exclusiva del PRD, pero en este partido tiene impactos singulares.

La vida institucional perredista empezó a tener crisis periódicas relacionadas con la elección de sus dirigentes. Los grupos se volvieron tribus y empezaron a disputarse cada peso y cada puesto. Una vez que pasó la generación de liderazgos fundadores, no se supo resolver de forma institucional el mecanismo de elección abierta de dirigentes, que muchas veces terminó en conflicto e impugnaciones por fraude. El último fue el más largo y lamentable, porque el Tribunal Electoral determinó quién era el “ganador”. El actual conflicto no se entendería sin el contexto de lo que sucedió con la sucesión presidencial de 2006 y el derrumbe de la imagen de AMLO y el PRD por sus estrategias poselectorales (toma de Reforma, presidencia legítima, etcétera). Ahora se vive una segunda fase de conflicto, que separó a AMLO del PRD, porque el grupo de Ortega, Los Chuchos, se quedó con el partido, mientras AMLO se dedicó a organizar un movimiento social. Hasta aquí no hay novedad. Pero la derrota de las elecciones intermedias del 2009 (donde el PRD regresó al nivel de votos de 1991) llevó a las alianzas electorales con el PAN, que han sido fuente de polarización interna entre dos posturas irreconciliables. Desde 2010 ha habido una confrontación permanente entre AMLO y Chuchos, por una posible alianza con el PAN en el Estado de México. Pero el trasfondo es el 2012, porque ambas partes consideran estratégicos los resultados en el territorio de Peña Nieto, que sería el adversario a vencer.

El rompecabezas del Estado de México muestra dos conjuntos de piezas en disputa, vinculadas a la candidatura de la izquierda en 2012: por una parte, la alianza PRD-PAN, la consulta que se hará, la búsqueda de un candidato competitivo y la postura aliancista de Marcelo Ebrard; de la otra queda AMLO, la posición de ir por fuera del PRD y el factor Alejandro Encinas.

En estas condiciones de tensión y de una polarización creciente llegará el perredismo a la renovación de su dirigencia el 19 de marzo. Las disputas han llevado al PRD a un nivel de agotamiento que se expresa en el altísimo porcentaje de voto negativo, que le dan una imagen bastante deteriorada. ¿Qué queda del PRD como una opción atractiva de izquierda? ¿Qué queda del PRD como factor competitivo para el 2012? Sin duda, las causas que defiende el PRD y la izquierda permanecen y cada día son más necesarias, pero el instrumento, el partido, está en una severa crisis. Se ha perdido la confianza, no hay acuerdos básicos, el consenso se ha esfumado y los choques de liderazgos han terminado en rupturas. Los vientos que soplan en el PRD son adversos. El agotamiento del PRD lo puede conducir a instalarse en la inercia y administrar la crisis como partido del 10% o 12% del voto. ¿Podrá surgir un nuevo intento? Por lo pronto, no se ve la dinámica y el liderazgo para ello.

Populómetro y sarcasmómetro

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Quien cayó en posiciones, aunque diga siempre que no hay números que alcancen para contar tanto apoyo, es AMLO

En la más reciente entrega de números sobre presidenciables de Ulises Beltrán y Asociados, que se publicaron ayer en Excélsior, aunque no hay cambio en el puntero —Enrique Peña Nieto sigue con patines puestos rumbo a Los Pinos—, Marcelo Ebrard y Beatriz Paredes suman más adeptos y se colocan como segundo y tercero, respectivamente. El panismo sigue teniendo en la figura de Josefina Vázquez Mota sus posibilidades más fuertes pero, ¡oh, detalle!, junto a ella está también, hombro a hombro, Santiago Creel que, a diferencia de quien coordina a los panistas en San Lázaro, ya dijo con todas sus letras que va en busca de la candidatura del partido. Y es que Josefina, no ha gritado a los cuatro vientos sus intenciones, aunque ya anda en gira por todo el país.

Quien cayó en posiciones, aunque diga siempre que no hay números que alcancen para contar tanto apoyo, es Andrés Manuel López Obrador. Y es que, aunque la intención de voto que maneja sigue siendo importante, no podría verse beneficiada a futuro. A AMLO, como al América, lo aman o lo odian y es casi imposible que quien lo odie deje de hacerlo, por lo que tiene complicado aumentar sus niveles de apoyo.

Y, cómo no, poco le están ayudando los acontecimientos que vive junto al PRD. Si creíamos que las diferencias no podían encresparse más, nos equivocamos: Jesús Ortega ya le dijo “dictador”, ante la propuesta que hizo Cuauhtémoc Cárdenas, quien subió a 100 en el sarcasmómetro después de sugerir que, entonces, sea AMLO el nuevo dirigente del partido, para que haga lo que él crea conveniente y no se violen los principios que tanto dice El Peje que se han pasado por alto al guiñarle el ojo al panismo del Edomex.

Y es que las diferencias entre Los Chuchos y los lopezobradoristas se están tensando más con la llegada del 19 de marzo, fecha en que deberán nombrar a su nuevo presidente nacional y ahí sí se definirá el rumbo del partido y el del Peje, quien no reaccionó distinto a sus acostumbrados desplantes de soberbia, y le dijo al ingeniero que, aunque respeta siempre sus opiniones, haya sido sarcasmo o no, ya tiene su camino definido: fortalecer su movimiento, aquel que se conoce como MORENA, y que no cambiará de parecer, sigue en pie eso de “licenciarse” para así ausentarse del PRD si éstos no desisten en su estrategia aliancista para la elección del Estado de México porque, dice, “...nosotros vamos por un camino del todo nuevo ya no el camino trillado de siempre, nada con la mafia...” Hablando él de caminos trillados. ¡Vaya con esos usos conocidos y reacciones predecibles!

Y como lo escribimos hace unos días, ¿quién será el valiente que se aviente a presidir al PRD? Yo me sigo haciendo esa pregunta. Aunque al menos ya lo dijo Jesús Ortega: “...el cesarismo, el bonapartismo, el estalinismo, el presidencialismo y el caudillismo son claramente contrarios al interés ciudadano...” O sea, ni tantito chance de que sea un cercano a AMLO, por lo que se nos complica más ubicar a alguien capaz de unir de nuevo al partido, cosa urgente porque esos números que a Ebrard le aparecen en las encuestas piden por que detrás de él haya un partido sólido que lo respalde.

Addendum: Desde estas líneas, envío un fuerte abrazo a mi querida amiga Alejandra Sota por la pérdida de su padre. Amiga, mi cariño incondicional.

¿Así o peor?

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Es imposible que digan lo que piensan,
los que no piensan.
Florestán

El desastre que vive el Partido de la Revolución Democrática alcanza dimensiones inconmensurables. Si alguien alguna vez diseñó una crisis, jamás hubiera alcanzando a imaginar lo que hoy vive el partido que surgió del hartazgo por el priismo y como una opción de cambio, vida y gobierno, lo que perdió en el camino por la cercanía con el poder y el surgimiento de iluminados.

Bajo el liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas, el PRD sumó, que no aglutinó, a toda la izquierda que ahí encontró un espacio y una plataforma llevándolo en dos ocasiones a las puertas de la Presidencia de la República, en 1988, con Cárdenas como candidato del Frente, germen de lo que sería partido, y en 2006, con Andrés Manuel López Obrador, germen de la agonía que hoy vive el partido.

En ese tramo, el PRD fue esperanza y decepción, izquierda y derecha, gobierno y oposición, farol y candil; en ese tramo fue génesis y desazón de la oposición de izquierda.

Hoy, se debate, ya no diga entre el ayer y el mañana o entre ser gobierno y oposición, hoy el PRD se debate entre izquierda y derecha, entre tribus y programa, entre liderazgos y principios, extraviado, sin identificar, siquiera, las diferencias entre unos y otros, sin saber transmitirlas, dejando la imagen a la confusión y el argumento a la diatriba.

Mi pregunta es muy sencilla, ¿quién le ha hecho más daño al PRD, el PAN-gobierno, el PRI, López Obrador, su actual dirigencia o el mismo perredismo?

Una respuesta es la suma de todos los factores, la otra, que agrava la primera, es la de las tribus y liderazgos internos, que ahora se hayan exportado y endurecido al máximo en la persona de López Obrador, hasta llegar al punto de que nadie habla tan mal de ese partido que su ex dirigente nacional y ex candidato presidencial.

En esto, insisto, ha sido fundamental su dirigencia, que hoy, a 18 días de su relevo, no ha movido un dedo, lo que agrava la crisis.

Retales

1. SUB. La salud del subcomandante Marcos se ha deteriorado por las condiciones de vida que lleva, aislado en la selva y sin acceso a revisiones médicas. Sus cercanos hablan de un doble problema: enfisema pulmonar y algún principio de cáncer cuyo tratamiento en la selva es imposible;

2. AUSENCIA. No sé el por qué de la distancia del gobernador César Duarte, de Chihuahua, en la tragedia de la familia Reyes, cuatro hermanos, una nuera y un nieto asesinados. Si hubo alguna, habrá sido muy privada. Pero su ausencia pública es sinónimo de otra cosa; y

3. PÉSAME. Desde aquí le mando un abrazo a mi querido amigo y compañero Ciro Gómez Leyva, a la muerte de su mamá, María Teresa Josefina Leyva de Gómez, y a Alejandra Sota, a la muerte de su papá, Enrique Sota Galván. Son estas las ausencias que quedan para siempre.

Nos vemos mañana, pero en privado.