marzo 02, 2011

El arma homicida

Rafael Cardona
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

Para un país acostumbrado a repatriar ataúdes desde todos los rincones del mundo, en todas las guerras lejanas en las cuales se meten, el escándalo por este pobre empleado del ICE es sospechosamente desproporcionado

El asesinato de Jaime Zapata (la única aproximación estadunidense a la canonización zapatista) ha sido desde el principio materia de suspicacia extrema. No cabe en la cabeza de nadie con dos dedos de frente la recurrente y sobada teoría de la confusión puesta en práctica cuando se quieren ocultar las cosas.

Hoy aparece un nuevo elemento de perturbación en víspera de la reunión Obama-Calderón programada para mañana: el arma homicida (o una de ellas) fue adquirida en los Estados Unidos. Decir eso es tan obvio y tan inútil como el huevito de Juanelo.

Hoy la agencia para el control del Tabaco y las Armas de Estados Unidos rastrea el arma y encuentra lo obvio: fue metida de contrabando a México (¡vaya novedad!) y con ella ultimaron a uno de los suyos.

Hace unos días el presidente Felipe Calderón, molesto por la recurrencia acusatoria de los gringos en cuanto a los malos resultados de México en el control de la violencia, cuya amplitud y extensión ya amaga la seguridad norteamericana, recriminó también los escasos frutos para disminuir el consumo de drogas al norte del río Bravo, y la ineptitud (o desinterés) para controlar el flujo de las armas.

En este sentido, diríamos, el marcador va empatado. Cada quien paga por la deficiencia de su sistema. El Piolín asesinó a Zapata debido a la nulidad judicial: lo dejaron libre cuando lo tuvieron por la mala calidad de las autoridades mexicanas hasta para consolidar un expediente aceptable y suficiente, mientras que los americanos sufren por su deliberado desinterés en el control de las armas y la protección del negocio.

Hoy los cañones los miran a ellos.

Robert Champion es un señor bastante peculiar. Trabaja como agente especial de la ya dicha agencia del tabaco y los cartuchos y, con sus conocimientos sobre el contrabando de armas, ya podría su agencia haber detenido el flujo de artillería, obviamente de la mano con el servicio de control migratorio y aduanero.

Para un país acostumbrado a repatriar ataúdes desde todos los rincones del mundo, en todas las guerras lejanas en las cuales se meten, el escándalo por este pobre empleado del ICE es sospechosamente desproporcionado. Ni los 50 mil muertos de Vietnam o los millones desaparecidos en las dos guerras del siglo pasado merecieron tantos monumentos verbales.

Dice Champion: “Este ha sido el clásico esquema de tráfico de armas que hemos estado investigando durante cierto tiempo… (los cárteles) reclutan a individuos en esta área de Texas y luego les piden que vayan a las ferias de armas con el único fin de comprar armamento y munición. Creemos que han creado sus propias redes de contrabando”.

Texas es, junto con el estado de Arizona, uno de los puntos de suministro favoritos de los cárteles cuyo suministro es relativamente sencillo gracias a la existencia de hasta 8 mil armerías distribuidas a lo largo de la frontera con México.

Al parecer esta “revelación”, cuya capacidad de sorprender sólo recae en personas desinformadas o verdaderamente lerdas, es también para consumo interno, pues ya se ha constituido allá una asociación de alcaldes (jueces de condado, se les llama) para hacer contrapeso a la Asociación Nacional del Rifle cuya presión ha contribuido al libertinaje comercial hasta de armas automáticas de alto poder.

Pero aquí hay un asunto fundamental: el contrabando de armas no es responsabilidad de quien mete la mercancía sino de quien la deja entrar. Resulta absolutamente pueril seguir acusando a los americanos por el contrabando de armas cuando es a México a quien le corresponde cuidar sus aduanas para evitarlo.

Pero si en materia judicial este país es un desastre, en cuanto a la cuestión aduanera mejor ni meterse. El asunto apesta por todas partes.

VERACRUZ

La herencia panista le dejó a Aguascalientes una notable peculiaridad: el gobierno del estado se halla metido en algo similar al Buró de Crédito y algo semejante le ocurre a Zacatecas, cuya calificación crediticia se quedó a la altura del prestigio de Amalia García, es decir, la alcantarilla.

Veracruz –dicen los analistas financieros- es uno de los estados en los cuales no se observan estos problemas a pesar de los augurios de quienes se opusieron al esquema financiero de Fidel Herrera.

Realidades mexiquenses

Luis Felipe Bravo Mena (@bravomena)
Analista político
El Universal

Las familias mexiquenses a diario, en los últimos años, han estado expuestas a una intensa propaganda en medios, con la que se pretende crear la percepción de que vivir en el Estado de México equivale a estar en una especie de paraíso terrenal. Si bien hay avances especialmente en infraestructura —en gran medida con el apoyo de fondos federales— sólo basta convivir con los habitantes de una colonia, pueblo, barrio o fraccionamiento para comprobar que la telenovela rosa que nos han querido presentar a todos los mexiquenses es más bien un drama para la mayoría de ellos.

Problemas añejos sin solución, sólo por mencionar algunos. Está el problema del transporte publico: gobiernos del PRI van y vienen sin atenderlo integralmente. Se han construido vialidades de cuota, segundos pisos, que no resuelven, ni facilitan la vida de quienes deben invertir muchas horas diarias en llegar a sus empleos y volver a sus hogares. El transporte publico sigue siendo caro, inseguro e ineficiente.

La terrible desigualdad que impera entre regiones y sectores es indignante y la pobreza rural y urbana lastima. Coexisten en apenas metros de distancia zonas donde subsisten con 15 pesos diarios frente a otras con el más alto nivel de vida. Nuestra economía local, aunque en los últimos 10 años ha contado con los más altos presupuestos públicos, no refleja una inversión productiva en la misma medida para el bienestar de la población o en la generación de empleos.

Existen estudios serios que demuestran que la corrupción imperante es un lastre que desincentiva la inversión y la competitividad, lo que ha colocado al Estado de México en el lugar 29 en el estudio nacional de competitividad del IMCO.

La inseguridad ha permeado en las calles. Se vende droga, se extorsiona, se asalta, se secuestra, se convive con los delincuentes a ras de suelo; los vecinos con miedo expresan que saben quiénes son los delincuentes y dónde viven, pero las autoridades locales parecen no enterarse. Hay muertes de mujeres y se les acusa de ser ellas quienes originan la violencia que las asesina. Ante ese cuadro en los hogares mexiquenses hay un auténtico sentimiento de indefensión.

Muchas veces se argumenta que la migración al Estado de México es muy alta y que por ello los indicadores de desarrollo humano no son positivos. Sin embargo, no existe justificación alguna para no atender eficaz y oportunamente en materia de salud a la población. En un buen número de localidades, donde la operación está a cargo del gobierno estatal, las clínicas no tienen médicos y en algunas ocasiones ni enfermeras. Los hospitales son equipados para las vistosas inauguraciones, pero cuando las familias necesitan atención no encuentran ni el equipo, ni los doctores, porque el gobierno estatal decidió invertir esos recursos en otras cosas que no son prioritarias, pero sí más lucidoras, como comprar publicidad en horarios estelares.

Desde hace décadas la productividad del campo no se atiende correctamente. Hay políticas vistosas como la entregas de tractores, pero que en muchos casos son exigidos después en devolución porque los supuestos beneficiados no logran cubrir los pagos programados.

En materia educativa es necesario brindar la infraestructura necesaria para garantizar que el proceso de aprendizaje sea efectivo y al mismo tiempo se apoye a los padres de familia, que en realidad son quienes mantienen dignamente a las escuelas, ya que muchas de ellas se encuentran en estado lamentable.

Las nuevas generaciones están expuestas a las adicciones no sólo a las drogas tradicionales sino al uso de inhalantes como el PVC y últimamente al creciente consumo de sustancias mucho más peligrosas, y no se ha implementado una política pública urgente, que involucre a la sociedad, los padres de familia y la autoridad para apoyar a las familias que experimentan este problema.

Ante la vasta problemática del estado, las autoridades se limitan a decir que han cumplido con las obras que prometieron. Sin duda la forma como se ha gobernado al Estado de México deja mucho que desear. Los rendimientos sociales del octogenario modelo político mexiquense no dan más de sí, son decrecientes y, por más propaganda con la que se les pretende sostener, la realidad cruda y dolorosa hoy exige cambio.

El nuevo trato

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

Aceptamos organizar la polarizante y polémica consulta ciudadana en el Estado de México porque es una oportunidad para impulsar un nuevo trato entre organismos civiles y clase política.

Los defensores de derechos humanos y los periodistas están indefensos. El caso más dramático es la familia Reyes Salazar de Ciudad Juárez, Chihuahua. Aunque les han matado seis integrantes, se mantienen firmes y protestan y exigen justicia. Pese a tratarse de una noticia nacional e internacional, cuando el 22 de febrero un periodista de Reforma preguntó al gobernador de Chihuahua su opinión, el priista César Duarte aseguró "¡desconocer las agresiones!". ¿Para quién gobierna ese señor?

Una evasión más estructural es la de las burocracias sin compromiso. El país se gasta fortunas en dependencias encargadas en defender derechos pero una buena parte de ellas no cumplen con su trabajo porque no saben cómo hacerlo o porque sus lealtades están con los partidos o gobernantes que los pusieron en el cargo como parte del sistema de "cuotas". Un caso único es el de San Luis Potosí; fue cuna de la movilización cívica independiente de partidos (el navismo) y ahora tiene a un inepto como presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (José Ángel Morán Portales).

Son tantas las agresiones contra periodistas y defensores y es tan obvia la indefensión cotidiana que una de las pesadillas de ese sector es preguntarse, ¿quién sigue?; una interrogación que expresa cuán carcomidas están las instituciones encargadas de proporcionarnos seguridad. Desde este punto de vista pasan a segundo término las elecciones, ese acto ritual e intrascendente por el cual cambian las personas que ocupan cargos mientras todo permanece igual.

En este contexto llegó la invitación de las dirigencias del PAN y el PRD a Alianza Cívica y Propuesta Cívica para organizar y verificar la consulta en el Estado de México. Si aceptamos meternos en aguas tan turbulentas fue porque vimos una oportunidad de acercar a los partidos a las exigencias ciudadanas y presionar para una modificación de fondo en la relación de organismos civiles y gobernantes.

Entre las peticiones que hacemos a los dos partidos están la de iniciar un diálogo para hacer reformas en varios aspectos: 1) elaboración de un programa nacional de emergencia para la protección de periodistas y defensores en peligro; 2) acabar con la simulación en los nombramientos futuros de los titulares y de los consejos de los organismos públicos de derechos humanos; y, 3) desmontar las inhibiciones impuestas por la Secretaría de Hacienda y otras dependencias al trabajo de los organismos civiles.

No pretendemos sustituir a los organismos civiles que trabajan en estos temas, sino reforzar sus cartas de negociación. Es decir, en el caso de un programa de emergencia para periodistas y defensores simplemente apoyamos lo ya hecho por el Artículo XIX, el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Quienes optamos por los métodos pacíficos más tarde o más temprano tenemos que dialogar y llegar a acuerdos con las instituciones que hay, por más imperfectas y criticables que éstas sean. Así como Andrés Manuel López Obrador tiene que acordar con las dirigencias del Partido del Trabajo y Convergencia, nosotros aprovechamos la oportunidad para empujar nuestra agenda con el PAN y el PRD.

En México se ha universalizado el "cuotismo" y todos los actores y movimientos exigen su porción de cargos. En cierto sentido estamos adoptando esta lógica pero las peticiones de Alianza y Propuesta no pretenden espacios para un grupo o persona, van en el sentido de un cambio en las reglas generales, de un "nuevo trato" que beneficie a las causas ciudadanas y al conjunto de organizaciones civiles. Abundan, por supuesto, las trampas éticas de diverso tipo pero la forma de enfrentarlas es transparentar el manejo de los recursos, los objetivos y las negociaciones.

Vivimos un momento de emergencia; el país padece una crisis sistémica en la cual ningún partido, líder o dependencia se toma en serio las agendas de la sociedad civil. Esa indiferencia e ineficiencia facilitan la persecución de periodistas y defensor@s. Se justifica el riesgo de ser utilizados porque, si los organismos civiles son indispensables para la regeneración de nuestra mediocre democracia, salvaguardarlos bien vale la organización de una consulta.

LA MISCELÁNEA

Vera Sisniega es una ambientalista que aceptó ser postulada por el PRI al cargo de regidora en Cuernavaca, un cargo que ha utilizado para denunciar el manejo de las finanzas hecho por la presidencia. Fue amenazada de muerte por el presidente municipal, el priista Manuel Martínez Garrigós, y por el secretario de Acción Electoral de ese partido, Juan Jaramillo Frikas. ¿Habrá alguien en el PRI nacional que se interese por estos excesos?

Las alianzas de AMLO con el PAN

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
Excélsior

López Obrador atropelló a uno de sus defensores a ultranza, a Sergio Aguayo, éste se sacudió con cuidado el polvo, para no enfurecer a la deidad.

Es posible que muchos fieles de esa iglesia política conocida como AMLO —que no dudan en quemar incienso por la dizque congruencia de su idolatrado— hoy decidan voltear a otro lado, cerrar ojos, oídos y hasta cancelar las entendederas, cuando confirmen que el discurso de su líder en contra de las alianzas con el PAN, también resulta una grosera farsa.

Sin más vueltas, van las pruebas.

En la primera mitad de 2004 —año en que López Obrador era el jefe absoluto del PRD y de la izquierda—, en su agenda aparecía insistente una solicitud de entrevista. Lo buscaba afanoso el entonces candidato del PAN al gobierno de Chihuahua, Javier Corral, acaso el más izquierdista de los líderes de la derecha.

Resulta que Javier Corral pretendía derrotar al PRI de Chihuahua con una alianza entonces impensable: PAN, PRD y Convergencia, para lo cual requería el aval del jefe máximo de los amarillos. Al final, Corral, que ya era candidato a gobernador de Chihuahua por el PAN, fue recibido unos minutos por López Obrador, quien sin preámbulos aceptó apoyar la alianza del PRD —entonces presidido por el títere Leonel Cota— con el PAN y Convergencia. Los detalles del pacto los negociaron de manera directa Javier Corral y el entonces ejemplo de honestidad, René Bejarano. La alianza se pactó y, al final, Javier Corral resultó derrotado por el PRI.

Lo simpático del asunto es que hoy, seis años después, López Obrador insultó, ofendió y descalificó públicamente a Javier Corral —en reciente entrevista con Carmen Aristegui— porque, según la deidad tabasqueña —que nunca se equivoca, nunca falla y cuya congruencia es a toda prueba—, Javier Corral es lo más cercano al diablo: aliado de la mafia del poder. Bueno, el despropósito de López Obrador fue tal, que periodistas que lo han defendido a capa y espada debieron censurarlo con pétalos de rosa.

Pero esos atropellos no son novedad para nadie. Igual pasó cuando, en sus fobias contra la consulta en el Estado de México —para determinar si se realiza o no la alianza PAN-PRD—, recientemente AMLO atropelló a otro de sus defensores a ultranza, a Sergio Aguayo, a cuya organización social, Consulta Ciudadana, descalificó y ofendió también de manera pública. Aguayo también se sacudió con cuidado el polvo, para no enfurecer a la deidad.

Pero los ejemplos anteriores de “congruencia” parecen juego de niños frente a lo que sigue. En enero de 2007 —aún calientes los anafres en los que se cocinó la elección presidencial de 2006—, López Obrador ordenó a su fiel escudero, Leonel Cota, pactar una alianza electoral del PRD con una mujer ejemplar del PAN, Ana Rosa Payán, entonces caída en desgracia porque jugó todo su capital político contra Felipe Calderón. La idea era vestir de amarillo a la azul Payán Cervera y convertirla en candidata al gobierno de Yucatán por el PRD.

En realidad lo más importante era engordar al PRD —a como diera lugar, sin importar la ideología— en una entidad donde no existía y no existe. Todo estaba listo para el enlace matrimonial de azules y amarillos hasta que vino la desgracia: metiches periodistas recordaron que Ana Rosa Payán era una de las más destacadas militantes de El Yunque, la organización secreta de la ultraderecha. Y cuando alguien le hizo notar el detalle a AMLO, los mandó al diablo. ¡A quién diablos le importa la ideología!, claro, cuando lo importante es el poder.

El 18 de enero de 2007, en el Itinerario Político, dijimos lo siguiente. “Por lo menos alguien debía informarle al señor Leonel Cota, dirigente formal del PRD, a sus líderes históricos y a la militancia en general, sobre el significado de la alianza que se proponen al coquetear electoralmente con la ex panista Ana Rosa Payán; mujer y política respetable y de profundas convicciones con su doctrina de ultraderecha, severa crítica de la izquierda, y no se diga de AMLO”. Al final, la alianza fracasó, no por la “congruencia” de López Obrador, sino por el escándalo mediático. ¿Qué tal? Perlas de esa congruencia tabasqueña, a toda prueba.

EN EL CAMINO

A reserva de regresar al tema, vale decir que la tajante negativa de Josefina Vázquez Mota, de ser candidata al gobierno mexiquense, en los hechos confirma lo que hemos insistido aquí durante meses: que la alianza PAN-PRD está muerta. ¿Y la razón? Que los azules no aceptarían otra alternativa que Vázquez Mota, en tanto los amarillos no se moverán de ser ellos los que pongan al candidato, y el único posible es Alejandro Encinas. Luto en las alianzas. Al tiempo.

También Barrales rechaza presidir el PRD

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

El fin de semana pasado le fue ofrecida la presidencia nacional del PRD a la líder de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Alejandra Barrales Magdaleno, pero también la rechazó.

Con ella son tres personajes de peso dentro del PRD que rechazan competir por la dirigencia nacional: Lázaro Cárdenas Batel, Carlos Navarrete y la propia Barrales.

Barrales agradeció la oferta, que de entrada le significa un reconocimiento al peso que ha ganado dentro del partido, pero también dejó bien claro que trae la mira puesta en la jefatura de Gobierno del DF.

Quizá la propuesta haya tenido la intención de descarrilarla, luego de que sigue punteando las encuestas de preferencia electoral en el DF, pero la diputada local ni siquiera se distrajo para estudiar la oferta.

Así las cosas, a 17 días de que por estatutos ocurra el relevo de Jesús Ortega, los nombres de quienes pueden encabezar al PRD son Javier González Garza y el propio Carlos Navarrete, a pesar de que dijo quiere ser candidato al gobierno del DF.

Y en la lista no aparece, por veto del huracán de Macuspana, Jesús Zambrano, por más intentos que haga Ortega por colocarlo.

La más correteada ayer en San Lázaro fue la diputada Carmen Guillén Vicente, conocida como “Paloma’’ y hermana de quien fuera identificado como el Subcomandante Marcos, Rafael Sebastián Guillén Vicente.

Rara vez la diputada habla, rara vez sube a la tribuna.

Ayer se le buscó infructuosamente para conocer si, como se ha difundido en varios medios, su hermano se encuentra gravemente enfermo en un hospital de Estados Unidos.

En cuanto sabe la diputada que la busca un reportero, cuelga el teléfono sin más.

De acuerdo con las versiones, Marcos tendría una enfermedad pulmonar grave denominada glesmiasis; esta misma enfermedad le fue “diagnosticada’’ por algunos medios el 22 de agosto…¡del 2002! O sea que el “Sup’’ es casi de acero o la versión es un “borrego’’.

Lástima que su hermana no quiso aclararlo.

El próximo martes, de acuerdo con versiones de legisladores cercanos, el PRI en el Senado presentará su iniciativa de reforma hacendaria ante el pleno cameral.

Y aunque para muchos la presentación de la iniciativa será el fin del tema de la campaña del senador Manlio Fabio Beltrones, lo cierto es que será el inicio “oficializado’’.

Porque el tema le ha servido al senador para placearse por distintos estados y con diferentes grupos de políticos y empresarios, a quienes ha explicado las bondades de la propuesta.

El tema dará mucho de qué hablar hasta el fin del periodo ordinario de sesiones, el 30 abril o cuando a alguien se le ocurra otro tema para bajar al senador de los medios de comunicación.

Dos temas se le están haciendo bolas al secretario de Trabajo, Javier Lozano, y no por falta de aplicación: el asunto de Mexicana y la reforma laboral, detenida ayer nuevamente por el PRI.

Nuestros dictadores (y nadie se mete con ellos)

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Somos mayoría. Hablo de nosotros, los de a pie que, sin deberla ni temerla, terminamos siempre por pagar los platos rotos: soportamos estoicamente a dictadores, padecemos calladamente injusticias, agachamos la cabeza antes los poderosos y aceptamos con fatalismo toda clase de abusos. Tal pareciera ser nuestra irremediable condición y tal es, hasta ahora, nuestro destino por más que el proceso civilizatorio y el advenimiento progresivo de la democracia liberal nos hayan conferido cada vez más derechos y libertades.

Pero, a ver: ¿cómo es que una sociedad entera se somete a un sátrapa del pelaje de Gadafi y cómo es que en Cuba se tragan el cuento de que una dinastía de dictadores puede encarnar el sueño de la revolución socialista? Y, trayendo las cosas a un ámbito más doméstico ¿cómo es que un líder sindical, el tal Napoleón, no solamente le birla a sus agremiados millones de pesos sino que se arroga insolentemente el derecho de seguir representando a los mineros de México? ¿No es su figura, acaso, lo más parecido que tenemos a un tirano norafricano?

En este país, los gobernantes, más allá de las trapacerías que puedan perpetrar algunos y de los privilegios otorgados a la clase política, no son ni lejanamente los personajes más dictatoriales del ecosistema. Tan dudosa distinción la ostentan los dirigentes de unas organizaciones laborales que desconocen, por principio, cualquier atisbo de transparencia, democracia y rendición de cuentas. Son ellos quienes imponen su voluntad a la mayoría y quienes dictan las reglas del juego: manejan a su antojo las cuotas sindicales, se reeligen sin mayores problemas y se trasmiten el poder de padre a hijo. No ha habido, sin embargo, una revolución en estos pagos. Ni parece que vaya a haberla.