marzo 15, 2011

La importancia de filmar la realidad

Alberto Aziz Nassif
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

Ver Presunto culpable es una experiencia angustiante y, al mismo tiempo, esperanzadora. El documental hace una etnografía del sistema de justicia penal en México. El caso no es una excepción, sino una rutina que se repite para dejarnos en imágenes algo que ya sabíamos o sospechábamos: la impunidad, la corrupción y el maltrato que dominan el acceso a la justicia.

El caso de Toño, el presunto culpable, es uno de los miles y miles de ciudadanos que se pudren en las cárceles, aplastados por una burocracia de policías, ministerios públicos, jueces, expedientes, que lo último que tienen como objetivo es administrar e impartir justicia. Una diferencia del caso de Toño respecto a otros reos es que en este proceso se logró romper el anonimato. Con la participación de los abogados y la introducción de la cámara que grabó las entrañas del Reclusorio Oriente del Distrito Federal se logró hacer la diferencia. Fue gracias a la cámara que un tribunal colegiado logró revertir la sentencia de 20 años de prisión por un crimen que Toño no había cometido.

Fue el empeño de dos abogados, Layda y Roberto, que formaron un equipo y consiguieron a un penalista, lo que llevó a una rectificación después de dos años y medio de encierro. Al hacer una revisión microscópica del expediente original con el que se hizo la sentencia de 20 años, se detectó una anomalía, el abogado tenía una cédula profesional falsa y eso abrió la posibilidad de pedir un nuevo juicio. Pero lo más grave es que después de reponer el procedimiento, la sentencia simplemente se copia para quedar en los mismos términos. Con todo y la cámara, el abogado penalista, las nuevas declaraciones de los policías y el careo entre el sentenciado y el testigo que lo inculpa, se repite la misma sentencia. Después de los testimonios de que Toño había estado trabajando lejos del lugar del asesinato, lo que parecía obvio, modificar la primera sentencia, no se hizo y el mismo juez emitió un dictamen copiado del primero, es decir, toda la información nueva no sirvió de nada.

Presunto culpable es la capacidad del cine documental de abrir al gran público los temas que tienen en la lona al país. Sin duda, si tuviéramos mucho más cine de esta calidad, más televisión, más radio, lo más probable es que México estaría en otra situación. La importancia de los medios es fundamental en el debate y el análisis de país real. Presunto culpable ha generado una conciencia colectiva del problema. Es tan rotunda la historia que no deja lugar a la duda: un Estado que no puede garantizar la impartición de justicia de acuerdo a un marco de legalidad es un Estado que está perforado en su legitimidad.

Por investigaciones recientes sabemos que la situación de las cárceles en México es un infierno. El hacinamiento es explosivo, en los últimos años se ha incrementado en 100% la población penitenciaria. Las condiciones en las que se vive son como de un campo de concentración en malas condiciones. El empeoramiento de los presos es progresivo, las familias tienen que alimentar a sus presos; la pobreza ronda. El robo es el delito número uno, pero 50% robó bienes menores a 5 mil pesos y la mitad de ellos, bienes menores a 500 pesos (Delincuencia, marginalidad y desempeño institucional, 2009, CIDE y CIESAS).

Sólo en un país contrahecho podía haber prosperado un amparo para sacar de cartelera la película, que afortunadamente sólo estuvo fuera unas cuantas horas, porque un tribunal colegiado la regresó a las salas de exhibición. Estos vericuetos legales le han dado a la película la fama suficiente para que el gran público vaya a verla. Uno de los mensajes finales de Presunto culpable es la invitación a filmar los procesos para darle a los procesos de administración de justicia el espacio de difusión y conocimiento que necesitan tener.

¿Qué sigue después de la película? De forma automática no llegarán los cambios en la administración de la justicia. Pero, sin duda, este documental ayuda mucho. La recuperación de las instituciones de justicia pasa por transformaciones radicales: cambiar las reglas y los desempeños de los policías, ministerios públicos, jueces y abogados. Es urgente combatir la corrupción, como el sistema que aceita y alimenta la impunidad y la injusticia. Se necesitan regenerar los tejidos sociales que se han deteriorado de forma grave con la pobreza, el desempleo, la expansión del crimen y la falta de una oportunidad para millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Es urgente exigir cuentas, porque la justicia penal es uno de los grandes hoyos negros del país, mientras nuestros políticos sólo están preocupados por ganar votos...

Perredistas

Jorge Alcocer Villanueva
Reforma

A menos que los jefes de las tribus decidan posponer el evento, el próximo sábado el Consejo Nacional del PRD se reunirá para elegir a quienes ocupen los cargos de presidente y secretario general, que relevarán a Jesús Ortega y Hortensia Aragón. Los intentos para postular una dupla de unidad, que evite el choque frontal entre las tribus, parecen haber fracasado ante la negativa de Lázaro Cárdenas Batel. Aunque todavía se menciona como posible solución la candidatura del ex diputado Javier González Garza, éste ha mantenido discreto silencio.

Por lo pronto, si a las declaraciones de varios dirigentes perredistas atendemos, los consejeros tendrán que optar entre dos planillas, postuladas por las tribus con mayor peso dentro de la estructura del partido amarillo. Una, que encabezaría el diputado Jesús Zambrano, del grupo conocido como los Chuchos, y la que postularía a la ex diputada Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, en torno a la cual se aglutinan las tribus afines a Andrés Manuel López Obrador.

A pesar de que los tambores de guerra suenan con estruendo, lo que es usual cuando el partido del sol azteca tiene que decidir cargos y candidaturas, Jesús Zambrano, en entrevista radiofónica del día de ayer, dejó abierta la puerta para una solución de compromiso, como las que se han adoptado en el pasado. A él y a su grupo correspondería la presidencia del partido, y a los otros la secretaría general, con Dolores Padierna para ese cargo.

Pero aun sin un acuerdo de paz, por las reglas que rigen la distribución de cargos, la secretaría general podría corresponder a las tribus contrarias a los Chuchos si obtienen el número de votos suficientes en el cónclave del próximo sábado. Cualquiera que sea el resultado, la discrepancia en relación a la política de alianzas inmediatas (Estado de México) seguirá siendo materia de confrontación entre las tribus, cuyo trasfondo es la pelea por la candidatura presidencial para 2012 entre Marcelo Ebrard y López Obrador.

Corresponderá a los nuevos dirigentes llevar a término la consulta que, en acuerdo con el PAN, convocaron para el domingo 27 de marzo en el Estado de México, en la que se decidirá la coalición que pretenden para la elección de gobernador. En el caso de que a las tribus opuestas a esa alianza corresponda la secretaría general del PRD, veremos un episodio más del enfrentamiento que los tiene divididos. La novedad sería ver al presidente del partido apoyando la alianza y a la secretaria general combatiéndola.

Si la consulta es favorable a la coalición, el siguiente problema será encontrar al candidato(a) aceptable para ambos partidos. A menos que Alejandro Encinas reconsidere su decisión, en las filas del PRD no aparece ningún aspirante con posibilidades de triunfo, y los que postula el PAN padecen del mismo defecto. Sólo quedará el recurso de postular a un personaje no partidista, o que se produzca una fuga en el PRI que les permita repetir el exitoso modelo probado en varios estados; sin un candidato(a) competitivo -apunta Perogrullo- la coalición nacerá condenada al fracaso.

Aunque algunos analistas son de la opinión que estamos en vísperas de la fractura definitiva entre las tribus perredistas, mi perspectiva es diferente. El pragmatismo y la descarnada pelea por cargos y candidaturas que desde hace años dominan en el PRD es, paradójicamente, la fuente de sus conflictos internos y el cemento de su unidad. Nadie se sale porque no hay a dónde ir, no al menos sin renunciar a las prebendas y expectativas de cargos públicos que otorga ser parte de una tribu perredista. Constituir un nuevo partido, antes de 2012, es un camino cerrado; pedir cobijo en el PT o Convergencia implica el riesgo de quedarse sin prerrogativas y sin candidaturas, pues quienes dirigen esos partidos no parecen dispuestos a un acto de generosidad política como el que realizó en 1989 el PMS al ceder al PRD registro, patrimonio y prerrogativas.

Mientras no se tome la decisión sobre el candidato presidencial del PRD para 2012, y sólo hay dos nombres en el escenario, las tribus mantendrán la guerra de baja intensidad que libran desde hace lustros. Para sus jefes está meridianamente claro que su futuro depende de mantenerse, por ahora, dentro del mismo territorio, a la espera de lo que decidan Marcelo Ebrard y López Obrador.

¿Cuál es el peso electoral de AMLO?

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Si se divide el PRD en la definición de su candidatura presidencial, ¿cuántos votos se llevaría López Obrador al PT y/o Convergencia? La pregunta ronda en la mente de muchos políticos y analistas. Pues bien, ya tenemos una primera respuesta a este enigma gracias a la más reciente encuesta en vivienda de Buendía & Laredo de febrero de este año.

A los encuestados se les pidió que respondieran por cuál partido y candidato votarían si hoy fueran las elecciones para Presidente. Se les presentó, primero, la siguiente opción: Ernesto Cordero del PAN, Enrique Peña Nieto del PRI-PVEM y Andrés Manuel López Obrador del PRD-PT-Convergencia. El primero obtuvo 17% de las intenciones de voto, el segundo 40% y el tercero 21%; el 22% restante no respondió. Después se les preguntó a los mismos encuestados similar opción pero con la izquierda fragmentada, es decir, con Marcelo Ebrard representando al PRD y a López Obrador al PT-Convergencia. Los resultados fueron los siguientes: Cordero del PAN, 17%; Peña Nieto, del PRI-PVEM, 41%; Ebrard, del PRD, 10% y, AMLO, por el PT-Convergencia, diez por ciento. Increíble: con dos candidatos, la izquierda se partiría exactamente en dos pedazos iguales. López Obrador se llevaría la mitad de los votos. La otra mitad se quedarían en el PRD con Ebrard.

Tomando en cuenta el tamaño del padrón electoral, el reporte de Buendía & Laredo afirma que esto equivale a 7.6 millones de votos potenciales del lopezobradorismo. Ayer platiqué en Imagen Electoral con Jorge Buendía, el director de la casa encuestadora que realizó este cálculo. Me dijo que la cifra debe verse como el peso electoral potencial de López Obrador. Hay que tomar en cuenta que no todos los encuestados salen a votar el día de la elección. Supongamos, entonces, que la participación electoral es la misma que en 2006, de 53 por ciento. Los 7.6 millones potenciales se convierten en cuatro millones de votos.

Sin embargo, Buendía piensa que, hoy por hoy, sin campañas, López Obrador podría tener entre seis y siete millones por el tipo de electorado del que estamos hablando.

¿Es mucho o poco?

Si se comparan con los 14.7 millones de votos que AMLO efectivamente obtuvo en la elección presidencial de 2006, pues son pocos. Hay que recordar, sin embargo, que en aquella ocasión fue el candidato único de todos los partidos de izquierda. Lo que nos está diciendo Buendía es que, de dividirse la izquierda con dos candidatos, la mitad seguiría a AMLO al PT-Convergencia y la otra mitad se quedaría en el PRD con Ebrard.

Esta cifra de entre seis y siete millones no es nada despreciable. Se trata de una buena base electoral que, según Buendía, tiene un fuerte sesgo regional en la zona conurbada de la Ciudad de México (el Distrito Federal y varios municipios mexiquenses). Ahí es donde se encuentra la mayoría del lopezobradorismo nacional.

¿Qué explica los seis-siete millones a favor de AMLO? Como lo comentamos en el programa de Imagen Electoral, donde también participó el encuestador Francisco Abundis, López Obrador lleva mucho tiempo en campaña. Entre broma y veras lo caracterizamos como “el candidato de la década”. Lleva más de diez años queriendo ser Presidente. Primero como jefe de Gobierno del Distrito Federal. Luego como víctima del desafuero que lo catapultó como candidato favorito en la carrera presidencial. Posteriormente ya como candidato a la Presidencia. Después como presidente legítimo y ahora, otra vez, como uno de los principales aspirante de la izquierda. Ha estado más de una década presente en los medios como una de las figuras centrales de la política nacional. Esto le ha granjeado, al parecer, entre seis y siete millones de votos potenciales al día de hoy. Y esa base es la que utilizará como su principal argumento para volver a competir en la próxima carrera hacia Los Pinos.

Tenemos que construir centrales nucleares

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Casi toda la electricidad que consume Francia es producida por centrales nucleares. Los ambientalistas trasnochados —esos mismos que se oponen a los cultivos modificados genéticamente sin advertir que los humanos y las demás cosas vivas, las plantas y las diferentes especies del reino animal, hemos sido irremediablemente trasformados, una y mil veces, a lo largo de un proceso llamado evolución (dicho en otras palabras, evolucionar es modificarse genéticamente)— se oponen cerrilmente a la energía producida por el átomo. Existe el problema de los desechos radioactivos, desde luego. Pero esos desperdicios se almacenan y sanseacabó. No hay contaminación del medio ambiente.

Supongo que ciertas plantas atómicas del Japón no estaban construidas para resistir seísmos de casi 9 grados en las escala de Richter. Un terremoto de esta magnitud es inimaginable y prácticamente impredecible. Pero tan gigantesca catástrofe no debiera poner en tela de juicio la utilización de la energía atómica. Estamos hablando de un proceso limpio y fundamentalmente seguro por más que el accidente de Chernóbil, ocurrido en un país cuyos estándares de control no han sido nunca tan estrictos como los que se mantienen en Occidente, pueda inquietar a mucha gente. El coche eléctrico es seguramente un medio de transporte muy amigable con el medio ambiente pero si la electricidad que consumen sus baterías es producida en una central que funciona con combustibles fósiles, carbón o petróleo, entonces no hay ganancia alguna en lo que se refiere a la prevención del efecto invernadero (por cierto, resulta que la mera fabricación de esos coches implica, muchas veces, un gran gasto de energía y de materias primas y esto implica un daño ambiental superior al de la producción de autos convencionales; así de complicado es el asunto de la ecología).

México debería construir aceleradamente nuevas centrales nucleares y producir, de tal manera, energía limpia. Y, de paso, evitar la futura importación de un petróleo que se nos está acabando.