marzo 16, 2011

Aportaciones Científicas y Humanísticas Mexicanas en el Siglo XX

Dr. Octavio Paredes López
Miembro Junta de Gobierno, UNAM; Cinvestav-IPN, Irapuato; miembro CCC
consejo_consultivo_de_ciencias@ccc.gob.mx

Es evidente que la sociedad mexicana en general sabe muy poco de sus científicos y humanistas; y si amplios sectores de ella no tienen idea ni de nuestra existencia, mucho menos de nuestras aportaciones a la misma; aportaciones pequeñas y medianas, quizá en su mayoría, pero hasta grandiosas un buen número de ellas. Para los que vivimos y académicamente nos hemos desarrollado en ciudades relativamente pequeñas, como es en mi caso en Irapuato, son comunes las expresiones de duda y perplejidad de las personas cuando me veo en la necesidad de hacer saber que soy científico; y supongo que lo mismo habrá de ocurrir cuando se indica que la actividad personal del interrogado es de tipo humanístico. En algunas ciudades de mayor tamaño hay segmentos de la sociedad con alguna buena dosis de información sobre este tipo de quehaceres; sin embargo, una proporción que se antoja mayoritaria poco sabe de nosotros. Está claro que en las numerosas y diversas comunidades de la geografía nacional difícilmente se tiene antecedente alguno de quienes nos dedicamos a estas actividades; la semejanza aquí con un ente que proviene de otro planeta quizá no sea tan exagerada.

La percepción de este tipo de cosas generó un fuerte interés de mi parte en buscar mecanismos para acercarnos a la sociedad; y adicionalmente tratar de enfatizar, a niños y jóvenes, la importancia de la creatividad en todas sus manifestaciones. Los medios de comunicación de alguna manera han influido para que en las etapas iniciales de la vida se busque preferentemente llegar a convertirse en artistas de televisión o de cine, cantantes, deportistas (principalmente futbolistas, y aquí no sé por qué el término medianía llega insistentemente a mi memoria), profesionales exitosos como médicos o abogados, entre otros; y muy, pero muy ocasionalmente, científicos o humanistas.

Por todo lo anterior, al llegar a la Vicepresidencia de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), junto con otros colegas hicimos especial énfasis en la enorme importancia de que la sociedad mexicana nos conociera mejor, o que nos desconociera menos; y en la primavera del año 2002 busqué, con la valiosa colaboración de otros académicos, apoyar y ampliar las acciones que la AMC ya tenía para la interacción con los jóvenes de todas las regiones del país. Nos acercamos e impulsamos a los jóvenes académicos. Y por primera vez en la historia de la AMC reunimos en el mismo evento a cuatro premios Nobel de diversas latitudes, a quienes, entre otras actividades, acercamos a la juventud mexicana. No es el propósito de hacer un recuento exhaustivo de este tipo de acciones; pero sí señalar como una tarea primordial la búsqueda de mecanismos para hacer palpable en los niños y jóvenes la importancia de la ciencia y de las humanidades para sus vidas y para su futuro, en sus diversas áreas y modalidades.

Por ello, empezamos a madurar la idea de una publicación que describiera cómo se llega a ser científico o humanista, cuáles son los campos relevantes de acción, qué importancia tienen para la sociedad, quiénes son y cuáles sus aportaciones, por qué es importante que nuestros jóvenes consideren estas áreas como proyecto de vida, cómo influyen estos personajes en mejorar la calidad de vida, de bienestar y hasta creación de riqueza, además de un largo etcétera.

Con esto en mente, hacia mediados del 2004 establecí contacto con doña Consuelo Sáizar, a la sazón directora general del Fondo de Cultura Económica (FCE). Nunca antes había estado en ese lugar, aunque a la fecha tenía en revisión o en prensa un libro en el conocido programa Ciencia para Todos. Esta funcionaria me recibió muy amablemente una de las tardes lluviosas del mes de junio del año citado; me repitió en diversas ocasiones que era un idea excelente y que ella la apoyaría con entusiasmo, y que el FCE publicaría en su momento este trabajo; me comentó que éramos paisanos y por ello presumí con otros colegas su origen sinaloense (posteriormente supe que proviene de una población nayarita en los límites con Sinaloa). Finalmente, me mostró una publicación del Fondo en la que algunos escritores mexicanos habían reseñado sus logros y algunas preocupaciones con cierta similitud, aunque quizá lejana, con los que nosotros bosquejábamos. Me quedé con una muy grata impresión de doña Consuelo; sentimiento que se amplió, y que mantengo a la fecha, en las pocos encuentros que ocurrieron posteriormente.

Con todos los antecedentes previos, nos pusimos a trabajar, conseguimos apoyo económico para éstas y otras acciones, ya que la AMC tenía compromisos académicos que había que cumplir y que, como es usual, demandaban recursos económicos; por el convenio que se tenía vigente, invitamos y recibimos el valioso apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y del Consejo Consultivo de Ciencias, al que se sumó el de la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM, instancia que asignó a un integrante de ese grupo académico. Es el momento de reconocer con gratitud la generosidad que la Universidad de todos los mexicanos siempre ha mostrado con la AMC; sin esta solidaridad la Academia difícilmente existiría.

Hasta este momento no sabíamos a quiénes invitar para alcanzar los objetivos que ya tenían cierto nivel de definición; para ello conformamos un distinguido grupo de trabajo, con preparaciones diversas, que se convirtió posteriormente en un consejo editorial; aquí se decidió que se invitara en esta etapa inicial a los investigadores mexicanos que hubieran recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes, a los que hubieran sido galardonados con el Premio de Investigación otorgado por la AMC (reconocimiento que se entrega a los académicos menores de 40 años), a los miembros de El Colegio Nacional, y a los miembros eméritos del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Como es de suponer, algunos de los potenciales colaboradores podrían estar en más de una de estas categorías. Se hicieron las invitaciones y se logró la participación abiertamente entusiasta de un poco más de 100 científicos y humanistas; simultáneamente, se entregó un instructivo para autores en el que se enfatizaba que el documento a elaborar debería ser anecdótico, ameno y de fácil lectura para los no iniciados en la temática y mantener presente la consigna de intentar llevar a los lectores un mensaje que ayudara a dar respuesta a interrogantes como las que se señalaron antes. De esta manera, participaron 50 que recibieron el Premio Nacional, 62 el de la AMC, 15 del Colegio Nacional, y 40 eméritos del SNI.

Se entregaron al FCE todos los materiales conjuntados un poco antes de terminar mi periodo como presidente de la AMC en el 2006. Entregamos, asimismo, una génesis de esta obra; génesis que por razones que ignoro, desafortunada e incomprensiblemente, no se incluyó en la obra final. Propuse como título, y fue aceptado por el Comité Editorial y por el FCE, el de Grandes Aportaciones Científicas y Humanísticas Mexicanas en el Siglo XX; el título quedó de esta manera y solamente se eliminó la primer palabra. La obra se registró como publicada a finales del 2008, cuando la señora Sáizar ya no era la encargada del FCE (actualmente es la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) y yo ya no era el presidente de la AMC.

Regresé a mis tareas de científico de “pueblito”, aunque a decir verdad nunca he abandonado este lugar, conocido por sus fresas: Irapuato. Fuerte inductor de querencias. Los primeros volúmenes estuvieron disponibles en el 2009 con algunos errores; por ello, en la práctica la obra se distribuyó y se presentó hasta el 2010. Una probable razón parcial por el retraso en su publicación se deba al aparente desinterés en la obra por parte de la presidencia siguiente de la AMC; en cualquier caso, el volumen salió finalmente a la luz.

Aunque varios académicos que no son autores han expresado comentarios positivos sobre esta publicación y algunos la han elogiado en la prensa, como generador de la idea y participante activo en su concreción, estoy convencido que es apenas el principio de una tarea larga y difícil, pero estimulante al máximo. Es muy probable que los objetivos propuestos se han alcanzado solamente en forma mínima, que seguramente hay errores no despreciables, y que sea necesario mejorar y depurar la estrategia; sin embargo, parte del valor de este esfuerzo grupal es, quizá, que esta publicación sirva de ejemplo para futuras acciones. En este sentido, vale la pena mencionar que la AMC, de común acuerdo con los organismos participantes, ya ha decidido continuar con una segunda publicación equivalente.

Finalmente, y sin dejar de lado los errores inherentes al trabajo creativo, considero un verdadero privilegio el haber logrado la publicación de esta obra; es deseable que los esfuerzos para su divulgación sean por lo menos similares, e idealmente superiores, a los que desplegamos todos los participantes en esta atractiva y quizá noble acción.

¡Consulta y alianza, sí!

Luis Felipe Bravo Mena
El Universal

El próximo domingo 27 de marzo los mexiquenses acudiremos a la consulta ciudadana para definir si queremos que el PAN y el PRD se unan en alianza en favor de las familias y de su bienestar. Será un ejercicio en el que la ciudadanía expresará su decisión y marcará el inicio de una nueva forma de participación ciudadana por la que los líderes políticos y sociales escuchemos con claridad la voluntad popular.

Creo en la unión de fuerzas que se traduzcan en acuerdos para el bien común de quienes habitamos el Estado de México. Multiplicar nuestros talentos para que recuperemos juntos la seguridad en nuestras calles. Trabajar en equipo y alcanzar las condiciones económicas favorables que nos permitan tener más empleos, mejor remunerados. Generar una gran alianza por la educación para que los jóvenes cuenten con espacios educativos y los apoyos necesarios para que se mantengan en las aulas. Rediseñar y crear nuevos sistemas de transporte público que ayuden a las familias en su economía y les permita tener más tiempo para otras actividades productivas o recreativas.

Necesitamos darnos un gobierno que sume lo mejor de cada fuerza política, de la sociedad civil organizada y a cada ciudadano que quiera aportar sus capacidades en favor de la gente. Articular un gobierno más allá de la coyuntura electoral, con visión de largo plazo. La transparencia y la rendición de cuentas en democracia son valores y principios que compartimos todos los demócratas mexiquenses sin distinción de siglas. Juntos estamos llamados a terminar con los excesos que la autoridad estatal ha tenido por no existir los auténticos contrapesos democráticos que requiere con urgencia nuestra entidad, gobernada desde hace 82 años por una misma dinastía política.

Ambos partidos tenemos historias de éxito y experiencia en el ejercicio de gobierno que queremos aportar. Tenemos presencia regional complementaria. Estamos convencidos de que el modelo del priato mexiquense está agotado. Requerimos desarrollar un modelo de gobierno que incluya nuevas formas de relacionarse y tomar en cuenta a los ciudadanos en la construcción de soluciones viables, acordes con la realidad de los mexiquenses. Con la alianza y un gobierno de coalición los ciudadanos serán escuchados y atendidos eficazmente.

Es clara nuestra disposición para avanzar en este movimiento por la transformación del Estado de México. Las fuerzas políticas y sociales hemos dejado de lado nuestras diferencias y nos unimos solidariamente en la búsqueda del interés superior que implica reducir las dolorosas desigualdades y la pobreza que imperan a lo largo y ancho del territorio estatal. Proteger a nuestros adultos mayores para que con dignidad sigan compartiendo lo mejor de sí a las nuevas generaciones. Acompañar a las jefas de familia que requieren de apoyos particulares para su desarrollo personal y familiar. Respaldar a los jóvenes en sus aspiraciones educativas y laborales. Cuidar a las niñas y a los niños de las nuevas amenazas como lo son las adicciones que envenenan su futuro.

La unión de las fuerzas democráticas mexiquenses será exitosa en la medida en que compartamos objetivos éticos que sustenten una propuesta de gobierno basada en los principios de justicia, igualdad y libertad. Esa es la responsabilidad que debemos de asumir como generación. Declararnos enemigos de la pobreza, la marginación, la inseguridad, la discriminación, la violencia, la falta de oportunidades y luchar contra ello.

En días recientes más de un centenar de organizaciones sociales de todas las corrientes políticas han hecho un llamado a los partidos en el Estado de México para que se sumen a la consulta y apoyen la alternancia. Exhortaron a que todas las fuerzas políticas se coloquen a la altura de las exigencias y necesidades de los distintos sectores sociales y económicos para así darle un nuevo rumbo a nuestro estado, para no seguir retrocediendo y evitar el naufragio en la construcción de nuestra democracia y desarrollo. La voz de estas agrupaciones refleja claramente la convicción plural de la sociedad mexiquense de que unidos nos irá mejor.

Invito a todos los ciudadanos a apoyar la consulta que organizan Alianza Cívica y Propuesta Ciudadana. Hagámoslo con alegría y entusiasmo, como recientemente lo hicieron en Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Estoy seguro de que su participación será una valiosa aportación para reforzar y consolidar la democracia en el Estado de México.

La alternancia en los gobiernos se ha logrado en 22 estados de la república y ahora nos corresponde a los mexiquenses abrirle el paso al aire fresco que requieren nuestras instituciones estatales para que realmente sirvan a las personas en sus más altos sueños y anhelos.

La salud es lo primero

Armando Román Zozaya
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

Un amigo médico siente coraje cada vez que ve o escucha uno de los anuncios del Seguro Popular: la realidad es muy diferente.

Mi niño, Charlie, de dos años de edad, fue diagnosticado con neumonía el martes 1 de marzo. Se le hospitalizó y comenzó a recibir antibióticos por la vía intravenosa. El día 2 fue operado para extraerle un líquido que se le había acumulado entre el pecho y el pulmón. Desde entonces y hasta el miércoles 9 estuvo en terapia intermedia. Mientras tanto, se le tomaron varias radiografías, una tomografía, se le hizo una transfusión de sangre, etcétera. Al día de hoy, martes 15, Charlie sigue hospitalizado. Sin embargo, para cuando usted esté leyendo estas líneas, amable lector, ya habrá dejado el hospital, el cual, por cierto, es privado; el niño se atendió ahí gracias a un seguro médico pagado por la universidad para la que trabajo.

Mi esposa y yo la hemos pasado peor que mal, lo que me invitó a pensar que, si nosotros que contamos con un seguro médico privado y tenemos empleos estables, así como el apoyo de familiares y amigos, nos estábamos muriendo de angustia, ¿qué será de los padres cuyos hijos enferman y no tienen IMSS, ISSSTE ni, mucho menos, seguro privado? ¿Qué siente la madre de un niño que es internado en un hospital del sector salud que no cuenta con medicinas ni equipo? ¿Qué es del niño?

El gobierno federal diría que podemos dormir tranquilos: el Seguro Popular protege a todos los niños del país, y a todos los mexicanos que no cuentan con IMSS, ISSSTE o seguro privado. Es más: el Seguro Popular sirve a 43 millones de compatriotas, y bien.

Comenté todo esto con un amigo médico que trabaja en un hospital privado, y adscrito a ese Seguro, en uno de los hospitales del DF. Me dijo que no es útil: varios de los servicios que otorga tendrían que ser oportunos pero, por ejemplo, si el paciente necesita un antibiótico complejo, como fue el caso de Charlie, el doctor tiene que hacer el pedido al gestor del Seguro Popular y esperar a que el antibiótico sea aprobado y enviado al hospital. Este procedimiento puede durar de un día a un mes, dependiendo de si es fin de semana, si es de noche (nada se puede gestionar por las noches), de si hay existencias y de si se está en diciembre, enero o febrero, meses en los que ya se acabó el presupuesto de dicho Seguro. En varias ocasiones, dos días —ya no digamos un mes— es demasiado: por citar un ejemplo, un paciente como mi niño, pero que no reciba antibióticos intravenosos, muere. Por ello, mi amigo el médico siente coraje cada vez que ve o escucha uno de los anuncios del Seguro Popular: la realidad es muy diferente.

De hecho, él y varios de sus colegas, contraviniendo la ley, piden a los familiares de sus pacientes que compren tal medicina o tal equipo para así ayudar a los pacientes mismos. A veces ya ni eso hacen, pues saben que lo que requieren es muy caro. En esos casos, se limitan a establecer en el expediente de los pacientes que éstos no fueron tratados de manera adecuada por, literalmente, falta de recursos.

La neumonía de Charlie costó 400 mil pesos. Según varios médicos, en un hospital público el costo hubiera sido de más o menos 200 mil (los privados cobran un sobreprecio respecto a lo que uno pagaría por lo mismo en uno público).

Así, en el mejor de los escenarios, para Charlie la diferencia entre la vida y la muerte hubiera sido de 200 mil pesos. Esto importa porque el Seguro Popular cuenta con un presupuesto anual cercano a los 30 mil millones de pesos. De esta forma, podría atender anualmente, si dedicara todos sus recursos a ello, 150 mil neumonías como la que padeció Charlie. Sí, 150 mil enfermedades graves para un universo de 43 millones de afiliados.

¿Usted cree que el Seguro Popular sirva y bien? ¿Piensa usted, amigo lector, que las prioridades de gasto público son las adecuadas? Yo no. Ya basta, pues, de que nos quieran tomar el pelo, de gastos suntuosos e irresponsables, etcétera. Sin salud, no hay país. Ojalá que, algún día, nuestros políticos lo entiendan: urge.

Las 5 razones por las que Japón nos afecta

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Primera. La cadena de suministro global está severamente interrumpida. Esto ocurre porque las empresas japonesas han detenido su producción al no contar con suficiente energía eléctrica. Además, los sistemas de logística están colapsados, sobre todo en la zona noreste. Así, aunque pudieran fabricar sus productos, no es posible entregarlos porque la distribución está detenida.

Segunda. La escasez se concentra en dos industrias: productos de consumo electrónicos, y autos y autopartes. Ayer se reportaba un salto de alrededor de 25 por ciento en el precio de las memorias flash que se usan en teléfonos inteligentes y computadoras tipo tablet. Si bien hay inventario para unas cuantas semanas, la demanda de estos componentes en abril y mayo elevará los precios en todo el mundo.

Tercera. Del comercio bilateral entre México y Japón (anualmente más de 13 mil millones de dólares entre importaciones y exportaciones), nuestro país ha sido típicamente deficitario. Es cierto que nuestras exportaciones han crecido 160 por ciento desde que firmamos el Acuerdo de Asociación Económica, pero nuestra exportación es un pequeño fragmento de lo que importamos de ellos. Ellos nos venden más. Esto significa que podremos sufrir un desabasto en autopartes, dispositivos de cristal líquido, diodos, transistores, impresoras y componentes electrónicos.

Cuarta. Los mercados financieros seguirán nerviosos. Mientras el Banco de Japón ha inyectado cuantiosas sumas para garantizar la liquidez del sistema, lo cierto es que los inversionistas globales (incluidos los mexicanos) han vendido masivamente los títulos accionarios de empresas japonesas y han buscado refugio seguro en papeles gubernamentales, principalmente estadunidenses.

Quinta. Japón es el país de Asia que más invierte en México. En la década que transcurrió hasta el año 2009 ese país invirtió aquí más de dos mil millones de dólares. Incluso ProMéxico ha estimado que otros cuatro mil millones de dólares fueron invertidos también aquí en ese periodo a través de las filiales regionales que las empresas japonesas tienen en Estados Unidos. Es de esperarse que esas inversiones pudieran minarse severamente con los costos de su reconstrucción.