marzo 22, 2011

La consulta que viene

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

El próximo domingo 27 de marzo se realizará la consulta en el Estado de México para conocer la opinión de los ciudadanos en torno de una alianza entre el PAN y PRD que postule un solo candidato y un programa común para la próxima elección de gobernador del estado. Convendrá participar en la medida en que interese, no sólo la alternacia política en esa entidad, sino el futuro de México. Porque la eventual coalición entre estos partidos puede descarrilar el proyecto de regresión que encabeza Enrique Peña Nieto y los peores intereses que le acompañan.

Para embestir la construcción de esa coalición, primero han tratado de descalificar la consulta e incluso de desanimar o predisponer a la gente en torno del proceso y luego, conscientes de la manera en que se está potenciando en la opinión pública la idea aliancista, Peña Nieto y sus asesores políticos —disfrazados de encuestólogos—, lanzaron los días pasados una campaña de denuestos a la coalición a través de un operativo de call center entre simpatizantes priístas, con más de 200 posiciones, en donde se condena “la alianza perversa” y se les hace una abierta invitación para que vayan a votar en la consulta y manifestarse por el NO.

El “invencible” Peña Nieto que, hace apenas una semana, dijo que no le haría el caldo gordo a la consulta, está en plena promoción de la participación priísta, porque sabe perfectamente que de resultar mayoritariamente a favor la opinión ciudadana, acontecerá su primer revés y los partidos tomarán ineludiblemente la ruta de firmar un convenio de coalición con todas las posibilidades de arrebatarle el gobierno estatal, lo que en términos reales le significa perder la chequera estatal de donde ha financiado su candidatura presidencial.

Por los elementos con que ahora contamos en torno de la injerencia indebida de Peña Nieto en el proceso de consulta, hemos decidido reforzar las medidas de seguridad y vigilancia de esa jornada que estará bajo la responsabilidad de Alianza Cívica y Propuesta Cívica, a las que se ha conferido su organización y despliegue territorial, así como la certificación y validez de los resultados.

Los partidos políticos de común acuerdo aceptaron que un consejo ciudadano formado por personalidades independientes, de reconocido prestigio y trayectoria democrática funja como autoridad sobre los aspectos relacionados con la organización técnica y logística de la consulta ciudadana.

Integrado por Miguel Ángel Granados Chapa, Denise Dresser, Sergio Aguayo, Lucila Servitje, Tatiana Clouthier, María Fernanda Campa, Ricardo Raphael, Alberto Aziz Nassif y José Antonio Crespo, este consejo tiene como atribuciones vigilar la realización de la consulta conforme al reglamento aprobado, y atender las quejas o denuncias respecto a la organización y desarrollo de la jornada de opinión.

Durante el próximo domingo se instalará en sesión permanente, y los partidos podrán participar con sus representantes en el transcurso de ésta, con derecho a voz, pero no a voto. Hemos manifestado que nos ceñiremos a lo que ese grupo defina en torno a la validez de los resultados.

Es la primera ocasión que ambos partidos convocan a una consulta para este propósito, a lo largo de la historia de sus alianzas electorales que data de hace 20 años, y ha tenido tres etapas. La tercera, que es la realizada en 2010 y 2011, ha sido la más complicada y, a la vez, la que presenta la elección local más importante para los propósitos estratégicos de la política coalicionista entre ambos partidos.

Se instalarán mil mesas receptoras de consulta instaladas en los 125 municipios del estado y estarán atendidas por las personas designadas por Alianza Cívica, debidamente identificadas. Podrán participar los ciudadanos con credencial para votar con dirección del Estado de México, que deberán registrarse en un formato de participación.

Se votará mediante papeletas que contienen los elementos de identificación de la consulta, la pregunta y el espacio para registrar la opción de participación de cada persona. Las opciones de respuesta son “Sí”, “No” y “No sabe”. Además, contienen elementos propios de seguridad para diferenciar las papeletas debidamente acreditadas. Los elementos de seguridad se harán públicos el día de la consulta a través de la página de internet.

La promoción de la consulta está a cargo de los integrantes de los partidos y de cualquier persona interesada en hacerlo. Las personas que el día de la consulta estén haciendo promoción deberán estar como mínimo a 10 metros de la mesa de consulta. Por ningún motivo quienes están promoviendo la consulta pueden interferir en el procedimiento de participación de la misma. Durante el cierre y el conteo, quienes lo deseen pueden estar presentes y estar junto a la mesa, para observar todo el procedimiento sin interferir con los materiales, la cuenta y los procedimientos de la consulta.

El presidente del PAN, Gustavo Madero, delineó claramente el objetivo, y explicó sin rodeo alguno la consecuencia inevitable para ambos partidos. Es interesante el planteamiento, por lo que entrañaría para el PAN ir en un método abierto o por encuesta del candidato de esa eventual coalición.

Dice Madero: “El objetivo es muy claro: transparentar la decisión ciudadana y contrastar el método democrático de la consulta con relación a las formas verticales y autoritarias que pretenden decidir la vida de los mexiquenses. Sólo los ciudadanos pueden y deben decidir su propio futuro... Nos interesa sobremanera conocer su opinión, que habrá de servir para tomar la decisión sobre una coalición, y construir una candidatura común. Desde ahora afirmo que, de resultar mayoritaria la opinión de la gente a favor de la coalición, no puede, ni debe haber, candidatos vetados entre ninguno de los dos partidos que provengan de sus propias filas, y en todo caso, deberá ser el método de elección de éste el que defina el mejor perfil para esa candidatura”.

El proyecto económico de AMLO

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

López Obrador presentó su nuevo programa de gobierno rumbo a 2012. Se trata de “50 acciones indispensables para la regeneración nacional”. En lo que concierne a las medidas económicas podemos resumirlo como una propuesta muy estatista con un toque liberal en cuanto a monopolios privados.

AMLO promete cambiar “la actual política económica”. Según él, “habrá crecimiento a partir del impulso a las actividades productivas”. El Estado tendrá un papel significativo en todo este proceso. El tabasqueño no esconde su fe ciega en el Estado.

El Estado tendrá “una nueva política energética. Se integrará la exploración del petróleo, la perforación, la producción, la refinación, el gas y la electricidad para aprovechar toda la cadena de valor y convertir a este sector en palanca del desarrollo nacional”. El Estado “fomentará la industria de la construcción, aplicando un amplio programa para dotar al país de la infraestructura, las obras y servicios que son indispensables”. El Estado aplicará “un programa de mejoramiento, ampliación y construcción de vivienda”. El Estado construirá “nuevas carreteras, sobre todo en el sur-sureste”. El Estado vinculará “comercialmente el Pacífico con el Atlántico, mediante el desarrollo integral del Istmo de Tehuantepec”.

El Estado implementará “un programa integral en las ciudades fronterizas que fomente la industria maquiladora”. El Estado impulsará “la industria petroquímica y la producción de gas para frenar la creciente dependencia del exterior”. El Estado bajará “el precio de las gasolinas, el diesel, el gas, la energía eléctrica en beneficio de consumidores, transportistas y de pequeños y medianos empresarios”. El Estado tutelará “a las pequeñas y medianas empresas” que “tendrán energéticos y créditos baratos; se les protegerá ante precios exagerados de insumos, de impuestos altos y del burocratismo”. El Estado otorgará “concesiones para la creación de bancos regionales y por ramas productivas”. El Estado construirá “cinco refinerías” para “generar empleos y dejar de importar 500 mil barriles diarios de gasolinas y diesel”.

¿Con qué dinero hará todo esto el Estado?

Dice AMLO que “los impuestos deben cobrarse de manera progresiva, es decir, que debe pagar más quien tiene más. Esto exige llevar a la práctica las siguientes medidas: abolir los privilegios de las 400 grandes corporaciones del país que tienen ingresos al año por seis billones de pesos y no pagan impuestos; se cobrarán impuestos por las operaciones que se realizan en la Bolsa Mexicana de Valores; y tendrán que pagar impuestos por extracción las empresas mineras, nacionales y extranjeras, que obtienen enormes ganancias y no dejan beneficios en el país”. No se ofrecen más detalles. Lo mismo cuando dice el tabasqueño que hay que revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Se trata, en suma, de una vieja propuesta estatista propia de la ideología nacionalista revolucionaria del PRI.

Sin embargo, hay que reconocer que el programa de AMLO contiene un toque liberal relacionado con los monopolios privados. Promete competencia “en la telefonía, el internet, la televisión, el cemento, los bancos, la tortilla, el pan, los refrescos y otros artículos”. En el sector de las telecomunicaciones: “Si Carlos Slim, como cualquier otro ciudadano, quiere tener un canal de televisión, no tendrá problemas, porque queremos que no sólo haya dos televisoras que acaparen toda la audiencia sino 10, 20, las que sean técnicamente posibles. De la misma forma, si Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego o cualquier otro empresario desea participar en la telefonía, podrá hacerlo, porque no debe haber, bajo ninguna consideración, monopolios”.

Qué bueno que AMLO quiera acabar con los monopolios privados. Lástima que no pretenda hacer lo mismo con los públicos. De hecho, pretende fortalecerlos. En este sentido, el tabasqueño sí cree en la competencia económica, siempre y cuando se haga en los bueyes de mi compadre.

La enorme importancia de las (pequeñas) diferencias

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Recibo dentelladas de lectores rabiosos que comparan a Felipe Calderón con… Gadafi. Les ha bastado comprobar ese ánimo celebratorio mío, desatado por la intervención de las fuerzas aliadas en Libia, para hacerme ver, primeramente, que si tan humanitarios son los gobiernos que bombardean las posiciones del sátrapa, pues entonces deberían meterse también en Yemen, en Gaza, en Sudán y en no sé cuántos otros países. Pues sí. Pero no se puede estar haciendo justicia todo el tiempo y en todas partes. No alcanza la plata ni la gente.

Segundamente, braman que en México han muerto 30 mil personas en este sexenio. Tengo entendido, sin embargo, que no fue Calderón quien las mató. Fueron masacradas y torturadas y descuartizadas por los sicarios de las diferentes organizaciones criminales. Una cosa es asesinar y perseguir a los opositores y otra muy diferente, creo yo, es lanzar una ofensiva para combatir a unas mafias que amenazan la integridad del Estado aunque, desafortunadamente, también mueran personas.

Terceramente, cuando se les hace ver a estos desaforados fustigadores que Gadafi y sus familiares se han enriquecido de una manera escandalosa, entonces aparece el nombre de… Carlos Slim. Sí, como el hombre es muy rico pues tan sencillo como meterlo en el mismo saco que un dictador cleptómano, fantoche, lunático y sanguinario.

No poder ver las diferencias entre una situación y la otra es abrirle la puerta peligrosamente a los totalitarismos: cuando sea el momento de lanzar las calificaciones morales que merecen los déspotas de verdad, las palabras estarán absolutamente devaluadas y no quedarán adjetivos. Si Calderón es “fascista”, entonces, ¿qué se puede decir de Mussolini? ¿Qué término habremos de utilizar cuando se instaure un régimen con un dictador inamovible que prohíba la publicación de este periódico y de todos los demás, que encarcele, digamos, al Peje y a Jorge Castañeda (los dos han criticado abiertamente al actual gobierno) y que termine con los partidos políticos? Ustedes díganme.