marzo 30, 2011

'Bravo' por Paco Calderón



Tiempo de definiciones

Luis Felipe Bravo Mena
Precandidato del PAN a la gubernatura del Estado de México
El Universal

Ayer el PAN dio un paso muy importante hacia la construcción de un proyecto de cambio y en la definición de su propuesta para el Estado de México. Se privilegió la generosidad y la unidad. Agradezco a mis compañeros José Luis Durán y Ulises Ramírez su declinación a favor de mi candidatura. Reconozco su valía y liderazgo. Sumaremos equipos para conquistar la victoria que se traduzca en un gobierno que trabaje con y para los ciudadanos.

Por otro lado, el domingo tuvimos otro momento de definición. En un ejercicio sin precedentes en el Estado de México se realizó con éxito la consulta ciudadana por la que los mexiquenses dijimos sí a la alianza entre PAN y PRD basada en un programa de gobierno común. Con 94% del total de las mesas de votación computadas, se ratificó que 76% estamos de acuerdo con una alianza entre PAN, demócratas humanistas, y PRD, socialdemócratas. Los resultados de la consulta son contundentes y en ellos se expresa claramente la voluntad popular. En 909 mesas votaron 190 mil 925 por el “Sí”, 46 mil 640 por el “No”, 7 mil por “No sé” y 5 mil 686 fueron anulados.

Es rotunda la decisión de los mexiquenses de apoyar la alianza de fuerzas democráticas del Estado de México. Un SÍ a la unión de diversos movimientos políticos y sociales que quieren un cambio. Un SÍ para superar nuestras diferencias y sumarnos por el bien del estado. Un Sí a la convergencia de talentos y de esfuerzos para aliviar el dolor y sufrimiento de miles de familias mexiquenses que viven en pobreza y marginación.

Felicito a todos los ciudadanos del Estado de México que han decidido participar en esta consulta inédita en nuestra historia política. Hemos obtenido una primera victoria contra los enemigos de la democracia. Ganó la voluntad popular y es la obligación de todos los demócratas escucharla y atenderla. Agradecemos a Alianza Cívica y a cientos de organizaciones de la sociedad que participaron en esta exitosa convocatoria.

Llegó el tiempo de dar el siguiente paso. Externo mi deseo de que todos los actores demócratas entendamos el momento histórico y, más allá de las diferencias ideológicas y del pasado, antepongamos la voluntad popular y el bien común por el futuro. Me declaro listo para encarnar este gran movimiento por la transformación política y social del Estado de México. Soy un hombre que ha colaborado en la construcción de la transición democrática de México y estoy preparado para lograr la necesaria alternancia en nuestro estado.

Creo en la unión de esfuerzos y en la capacidad de los mexiquenses de cambiar para ganar. Necesitamos aportar lo mejor de todos nosotros. La experiencia de la socialdemocracia se orienta principalmente a la creación de transporte público limpio, seguro y barato, apoyo a las madres solteras, discapacitados y adultos mayores, así como el reconocimiento y respeto por los derechos humanos en sociedad. Por su parte, los demócratas humanistas se destacan por la universalización de la seguridad social a través del seguro popular, los programas de vivienda, la ampliación de la cobertura educativa y la promoción de la equidad de género en las políticas públicas, así como el impulso a la transparencia y rendición de cuentas en la función de gobierno. Ambas corrientes políticas compartimos la necesidad de fortalecer la democracia a través de la alternancia, con mecanismos de vinculación y diálogo directo y permanente con los ciudadanos como se inauguró el domingo pasado. Subordinar los intereses de los políticos a los intereses de los ciudadanos significa el nacimiento de una nueva cultura democrática.

No tengo duda que cada día está más cerca la hora del cambio en el Estado de México.


La muerte súbita de la alianza en el Edomex

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Luis Felipe Bravo es el “candidato de unidad” del PAN en el Estado de México. La sorpresiva decisión constituye la rápida respuesta azul a la declaración del perredista Alejandro Encinas de que no será el candidato de una coalición con Acción Nacional, bajo ninguna circunstancia.

La noticia la supimos por Roberto Gil, secretario particular del Presidente. Nos llamó para desmentir la versión que publicamos aquí, en boca de un diputado del PRD, en el sentido de que personalmente transmitió a Encinas un mensaje de apoyo del presidente Calderón.

“Me cuelgan muchos sambenitos. Desde que salí de la Cámara de Diputados, hace tres meses, no he tenido ningún tipo de contacto con él. Mucho menos le he transmitido mensajes de apoyo del presidente Calderón. Alguien quiere sembrar dudas”, puntualizó.

- Poco les duró la euforia a los aliancistas azules y amarillos por el “sí” en la desairada “Consulta Ciudadana” —250 mil participantes en un universo de más de diez millones— que pretendieron hacer pasar como todo un éxito.

El aval de Marcelo Ebrard a la postura antialiancista de Encinas, y ahora la candidatura de unidad de Bravo Mena, enterraron cualquier posibilidad de replicar lo sucedido en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.

Ni siquiera parece factible que se repita el escenario de Guerrero, donde el candidato panista declinó a favor del abanderado de la coalición, el ex priista Ángel Aguirre.

Es un hecho también que el Consejo estatal del PRD en esa entidad —dominada por los aliancistas de ADN y Nueva Izquierda— revise su postura favorable a la coalición con el PAN, obligado por las circunstancias.

“Marcelo no quiere una ruptura con López Obrador. No quiere pagar ese costo. Encinas pudo ser el candidato de la alianza, pero es el mártir de Andrés. Se sacrifica por él. Los dos pasaron por alto la lucha nacional”, explicó Fernando Belaunzarán, uno de los dirigentes de Nueva Izquierda

Todavía ayer, Javier Corral, delegado del CEN del PAN en el Estado de México y uno de los principales arquitectos de la alianza bicolor en esa entidad, escribió en su columna Rotafolios:

“Sería un despropósito y una enorme inconsecuencia democrática no atender la voz de las urnas que, como en pocas circunstancias, configura los elementos genuinos de lo que se llama mandato popular”.

- Sorprendió la presencia de Ifigenia Martínez en el acto en el que Encinas ratificó que no va en alianza con el PAN en el Estado de México. Según el diputado obradorista Rosendo Bernal, la presencia de Ifigenia en ese acto obedece al plan del nuevo dirigente del PRD, Jesús Zambrano, de reagrupar a las figuras del partido que se han alejado: Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo. “Zambrano no quiere seguir la línea de Jesús Ortega”, puntualizó el legislador.

- El candidato del PRI a la gubernatura de Nayarit, Roberto Sandoval, inició su precampaña ayer en Tepic. El primer acto fue una caminata del Palacio de Gobierno a la sede del PRI.

Sandoval no era el gallo del gobernador Ney González, pero sí el mejor ubicado en las encuestas. El delfín de la casa de gobierno era el senador Raúl Mejía, cuñado del mandatario estatal. A Sandoval le hicieron ojitos algunos aliancistas, pero nanay. Otra vez la sombra de Malova.

- Nadie sabe para quién trabaja. Guadalupe Acosta Naranjo, ex dirigente nacional del PRD, aspirante a la gubernatura en ese estado, hizo diputada a Marta García, esposa del ex gobernador Antonio Echevarría.

La puso al frente de una comisión legislativa; la promovió todo lo que pudo, con la promesa de que lo respaldaría cuando se lanzara como candidato. Hoy es su principal adversaria en la carrera por ser el abanderado de la alianza al gobierno de la entidad.

- En la columna de ayer convertí a la diputada local del PRD, Alejandra Barrales, en vendedora ambulante. En las prisas le cambié el apellido. Le puse Barrios. Una disculpa a la legisladora y, sobre todo, a los lectores.

Una lección de decencia y futuro

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Lo que ocurrirá hoy en Pachuca no tiene parangón en los años recientes. Xóchitl Gálvez, la exitosa e inobjetable candidata de la alianza opositora, aceptó reunirse con Francisco Olvera, el candidato del PRI que el viernes asumirá el gobierno de Hidalgo. Van a desayunar y hacer un anuncio.

La contienda entre ellos fue despiadada. Basta recordar la sordidez de la irrupción de autoridades judiciales del estado en una oficina de Xóchitl el día de la votación. O las palabras de ella contra “los caciques” hidalguenses, o los recursos que promovió ante el Tribunal Electoral de la Federación, que al final no prosperaron.

Hace unos días hicieron contacto. Xóchitl aceptó la cita, y la foto consiguiente, a cambio de que Olvera se comprometa a poner en marcha tres de las propuestas esenciales de la alianza opositora: la de transparencia y rendición de cuentas, la de desarrollo tecnológico y el modelo de Universidad Intercultural.

¿Por qué, Xóchitl? “Porque en el país, y en Hidalgo desde luego, hay una gran necesidad de lograr acuerdos políticos en beneficio de los ciudadanos”. ¿Confías en la buena fe de Olvera y el PRI? “Él se compromete a que, 30 días después de que asuma el cargo, dará a conocer un programa de trabajo con alcances y fechas específicas para llevar adelante los tres proyectos”. ¿Y los ojetes que dirán que claudicaste? “Cerca de 400 mil hidalguenses votaron por nuestros programas, no me voy a pasar seis años denigrando, si puedo ayudar a desarrollarlos”. ¿Vas a formar parte del equipo de Olvera? “No”.

Ya veremos qué suerte tiene este acuerdo. Por lo pronto, parece una lección de inteligencia, decencia y futuro. De ambos.

¿Y 'ora?

Froylán M. López Narváez
froymln@prodigy.net.mx
Reforma

Y ahora habrá que esperar el 2 de abril para que se decida el destino del resultado aliancista regido por las dirigencias del Partido de la Revolución Democrática y el Partido Acción Nacional. Jesús Zambrano precisó que un Consejo Nacional resolverá si el saldo favorable y magro -considerando la cuantía de electores- del 76% hace "vinculatoria", obligatoria, la cópula electoral.

De inmediato ocurrieron decisiones parciales. El dirigente panista del Estado de México previno que si no hay convenio el próximo viernes para escoger un candidato común, jalará por su lado. Lo cual ya es, de arranque, un problema insoluble, pues los perredistas dispondrán hasta el día siguiente, sábado. Por este anuncio del PAN puede entenderse que no habría candidato mutuo.

Alejandro Encinas, de quien sólo se dicen primores y conveniencias, también ya pintó pulgar y raya: será candidato del PRD, asegura, junto con el PT, Convergencia y las huestes de la Morena de López Obrador. No se juntaría en estas elecciones con el PAN, ni para hacer ruido o echar relajo electoral. Marcelo Ebrard prosiguió su activismo y se sumó a las pretensiones del ex jefe de Gobierno.

Ebrard justifica su solidaridad alegando que el propósito de Encinas -mantener la unidad de las izquierdas y ganar la elección- es claro y se considera plausible. Lo que no se concibe es quiénes son, personas y agrupaciones, las izquierdas. De no ser la definición de AMLO, reciente y sin discusión vasta, no se sabe bien a bien, qué tipifica, determina, qué ha de entenderse por proyecto o planes hondos, a mediano y a largo plazos.

Los viejos juicios de la izquierda más conocida y tradicional -lucha antiimperialista, establecimiento de alguna socialización de bienes y relaciones, de lucha de clases, para señalar ya vetustos esquemas e ilusiones- no se refieren, mientan o aluden. Se dice que son obsolescencias, retórica ya huera, por más que los imperialismos se imponen y las luchas por poderes sociales y lugar en la vida sean cruentos y rijosos, mediante reformas jurídicas, distribución del ingreso y presencia humana.

El candidato natural y mayor de los panistas, finalmente ungido el día de ayer, Luis Felipe Bravo Mena, junto con otros indiciados como pretendientes, Ulises Ramírez y José Luis Durán, se unieron para solicitar definición de la realidad o irrealidad de la soñada coalición.

La marcada división y contradicción entre el presidente y la secretaria del partido azteca, Dolores Padierna, echa leña a la trifulca pues precisa que se requiere un candidato presidencial único que habría de ser AMLO o ME. Veta la perredista la posibilidad de encuentro con Felipe Calderón pues, como fiel de la Morena, estatutariamente no podría hacerlo, si quisiese, que no quiere.

Es idea general que el candidato priista, Eruviel Ávila, trae muchas, no todas consigo. La pérdida del cacicazgo estatal mexiquense, los Atlacomulcas, ante una nueva fuerza toluqueña, va más allá de la cara compungida de un miembro del clan, de la tribu de los Del Mazo. El gobernador Peña Nieto, se piensa, no ganó la candidatura, asumió jugarla, o aceptar, que Ávila fuese el ganador, en vez de imponer a un miembro de una estirpe que no ha retoñado y que no ofrece ni siquiera el populismo muy activista del ganador del tigre político más fiero y con problemas, y dineros, de la República.

No ha habido agitación violenta ni por las votaciones aliancistas ni por la designación o ganancia de Ávila. Hasta ayer tampoco por los votos aliancistas. No debiera haberlas; nadie ha perdido el sueño o la vida por las machincuepas ante el futuro de los políticos mexiquenses.

La importancia de las elecciones mexiquenses se extrema hasta la presunción de que, de no ganar el PRI, se menoscabaría más la decreciente precandidatura de Peña Nieto. Se especula y parlotea que de no haber triunfo del senecto priato, auxiliado por sus viagras comiciales, aunque haya perdido Puebla, Oaxaca y Sinaloa, por lo menos por fuerita, la estructura neoliberal del país, la partidocracia, la ascendencia narca, el desempleo y los acosos estadounidenses, no promueven la creencia de que en el Edomex, o en la nación, el futuro sea pacífico y justiciero en grande.

Esta semana sufrirán menoscabo el afán y los juegos aliancistas, la supervivencia integral del PRD, aumentarán el desasosiego, las enemistades entre foxiosos y claderonistas, irritados con su actual patrón.