abril 04, 2011

Una candidatura ilegal

Pablo Hiriart (@phiriart)
phl@razon.com.mx
La Razón

Alejandro Encinas es un buen político y mejor persona, pero la legislación electoral le impide ser candidato al gobierno del Estado de México por una sencilla razón: no es de allá.

De concretarse su candidatura será ilegal.

La foto y la información que publica hoy este diario en su portada son concluyentes: Encinas votó en el DF.

No tiene manera de acreditar una residencia en el Estado de México, cuando hace menos de dos años la acreditó en la capital del país.

La ley electoral en esa entidad marca que para ser candidato al gobierno del estado se requiere una residencia mínima de cinco años, y Encinas no la tiene.

Seguramente la tuvo en aquel lejano 1993, cuando contendió contra Emilio Chuayffet y Luis Felipe Bravo Mena, pero de eso han pasado 18 años.

El argumento de que si en esa época pudo ser candidato ahora también lo puede ser, no es válido, porque Encinas cambió de lugar de residencia al Distrito Federal.

La residencia se demuestra con la credencial de elector, y en las elecciones recientes Encinas votó en Coyoacán. Eso acaba de ocurrir. Fue en 2009.

Uno reside donde está empadronado, y Encinas no lo está en la entidad que ahora quiere gobernar.

Los dirigentes de los partidos políticos seguramente están pensando en la conveniencia o inconveniencia de impugnar esa candidatura.

Piensan que frenar por ilegal al precandidato del PRD al gobierno del Estado de México lo convertiría en víctima.

Sin embargo esto no es un asunto de conveniencia política, ni de hacer víctimas, sino de cumplir las leyes.

Los que asumen un puesto de elección popular juran sobre la Constitución cumplir y hacer cumplir las leyes. ¿Para qué esa faramalla, entonces?

O sea, para evitar que alguien se haga la víctima no se deben aplicar las leyes. Bonita cosa.

Aquí no estamos ante un asunto interpretativo, sino que de manera flagrante se viola ley electoral del Estado de México. Encinas no puede ser candidato a gobernador. Punto.

Vive en el DF. Su residencia acreditada en el padrón electoral y en su credencial del IFE indica que no vive en el Estado de México sino en el DF.

Que hace años fue residente en el Estado de México, lo habilitó para ser diputado federal en dos ocasiones. Muy bien.

Pero al cambiar la residencia al DF, Encinas pudo ser Jefe de Gobierno capitalino en sustitución de López Obrador, y pudo también convertirlo en habitante de la delegación Coyoacán.

No se puede tener residencia en dos estados. Y Encinas la tiene aquí.

Su candidatura, de concretarse, sería ilegal.

Vitamina B-12

Denise Dresser
Reforma

Increíble pero cierto. El PAN y el PRD acaban de darle una inyección de vitamina B-12 a Enrique Peña Nieto. Acaban de regalarle una dosis de energía al PRI. Acaban de acelerar el proceso metabólico mediante el cual podrá regresar a Los Pinos en el 2012. Eso es precisamente lo que han logrado ambos partidos al ignorar la consulta ciudadana en el Estado de México y los resultados contundentes que arrojó. Eso es paradójicamente lo que han obtenido dos opositores desunidos al cancelar la coalición PAN-PRD allí. Al pelearse entre sí, las tribus perredistas terminan alimentando al monstruo que las devorará. Al definir a su candidato de manera adelantada para salvar la cara, los panistas le dan píldoras vitamínicas a Eruviel Ávila y a quien lo seleccionó. Al rechazar la alianza, el PAN y el PRD se encogen de manera voluntaria, mientras hacen crecer a quien es el verdadero enemigo.

Un enemigo cada vez más vigoroso, gracias al suero milagroso que sus opositores le surten día tras día, error tras error. Novecientas sesenta mesas de votación instaladas por Alianza Cívica a lo largo del Estado de México, ignoradas; 198 mil 217 votos en favor de la coalición PAN-PRD con un programa de gobierno común, desechados. Declaraciones de los dos dirigentes nacionales de ambos partidos sobre los efectos vinculatorios de la auscultación, archivadas. El entusiasmo de los 2 mil 574 voluntarios que participaron en la jornada, enterrado. La buena fe de los miembros del Consejo Ciudadano que aceptaron vigilar el ejercicio, cuestionada. Y el triunfador de todo ello: un PRI con nuevo vigor, un PRI con nuevo brío, un PRI que teñirá de rojo -color de la vitamina B-12- el territorio mexiquense.

La vitamina B-12 es la más compleja de todas las vitaminas y la que más trabajo cuesta construir, ya que requiere la presencia de múltiples bacterias para su síntesis. Y vaya que los lopezobradoristas, los ebrardistas y los calderonistas han puesto un gran empeño en su elaboración. ¿En qué proceso es posible encontrar a alguien como Dolores Padierna, quien denosta la alianza en el Edomex para -en la misma semana- aplaudirla en Coahuila? ¿En qué proceso es posible contemplar a alguien como Marcelo Ebrard, quien aplaude la consulta para -en la misma semana- levantarle el brazo a Alejandro Encinas y declarar que el PRD sólo aceptará una coalición de izquierda? ¿En qué otro proceso es posible mirar a alguien como Andrés Manuel López Obrador, quien mancilla la reputación de su aliado incondicional -Alejandro Encinas- con tal de darle una cuchillada a la alianza? ¿En qué proceso es posible oír a la secretaria general del PAN, Cecilia Romero, hablar sobre el apoyo de Felipe Calderón a la posible coalición, para luego ver a los voceros del PAN desmintiéndola? Y así como la vitamina B-12 proviene del pescado, el pollo y los lácteos, ahora sabemos que los partidos que quieren perder elecciones la producen también.

Porque el PRD puede proclamar la superación de divisiones internas que la alianza hubiera exacerbado, pero ahora queda en una posición peor. Ahora está unido para perder. Unido en torno a AMLO pero dividido ante el PRI. Unido detrás de un solo hombre, pero dividido ante la maquinaria priista que -sin una alianza opositora- avanzará sin obstáculos. Unido con su voto duro, pero desacreditado frente a casi 200 mil ciudadanos de los cuales se ha burlado. Y el costo de este comportamiento contraproducente y contradictorio es obvio. Los números no dan para una victoria de Alejandro Encinas al frente de una coalición compuesta tan sólo por partidos y grupos de izquierda, ni para un triunfo de Luis Felipe Bravo Mena en los corredores mexiquenses que el PAN presume. Al desvincularse de la alianza, los partidos de oposición en el Estado de México no sólo le dan una estocada a la ciudadanía; se la dan a sí mismos.

Y Dolores Padierna -sí, aquella de la leche Betty- dirá que "defendió los principios del PRD", mismos que ha estado dispuesta a sacrificar en Oaxaca, Puebla, Sinaloa o Coahuila. Y AMLO -sí, el de las múltiples consultas que llevó a cabo cuando gobernó el DF- dirá que ha rescatado al PRD, cuando su labor de rescate ha beneficiado principalmente al PRI. Y Marcelo Ebrard dirá que ni apoya ni critica la alianza sino todo lo contrario. Y los cínicos de siempre denostarán a la consulta ciudadana porque "de cualquier manera los partidos la iban a ignorar", o "sólo abarcó a una porción pequeña del padrón", o era una "conjura del PAN y de Felipe Calderón", o "tronó cuando el PRI eligió a Eruviel Ávila, ya que él iba a ser el candidato de la coalición".

Pero al pensar así ignorarán el motivo fundacional que llevó a 198 mil 217 personas a votar, a expresar su opinión, a manifestarse con la esperanza de ser escuchadas. Minarán la posibilidad de cambiar al país a partir de la participación ciudadana. Condenarán a México a permanecer atorado en las dinámicas clientelares, clientelistas y corporativas que tanto lo debilitan. Y continuarán inyectándole vitamina B-12 a alguien que, gracias a ella, tiene el copete cada vez más parado.

El derecho a la información

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Los ciudadanos, por definición, somos mayores de edad. También de edad mental. De todos los derechos cancelados por la reforma de 2007, el más importante me parece el derecho de todo votante a saber no sólo por quién votar, sino por quien no votar. Y eso no lo va decir el partido ni el candidato impugnables, sino sus opositores. Muchos han citado hasta la náusea los ejemplos absurdos, pero a la Suprema Corte no le parece que lo sean porque no ha concedido un amparo que busca restituir derechos que no deberían ser motivo siquiera de discusión.

Va otro ejemplo: Es bien sabido que el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, cree que puede ser el candidato de su partido, el PAN, a la Presidencia de la República. Así como quedaron las modificaciones subidas por los partidos a la Constitución para blindarlas del amparo ciudadano, estaría prohibida toda mención a su mentada de madre en vivo y en directo a quienes no aprobaran su millonaria limosna al cardenal. Pero, ¿no es ése un buen motivo para no votar por él? Con mochería similar pero más costosa, López Obrador regaló a la Basílica de Guadalupe terrenos para hacer negocios en el Más Allá y vender urnas con Paraíso incluido.

Aquí no puede uno sino observar la doble moral de la izquierda: la limosna del gobernador de Jalisco se la recordamos todos los días, la de AMLO al otro cardenal no se menciona jamás aunque su monto fue muy superior. Ni se podrá mencionar en la campaña, porque si de algo podemos estar seguros es que candidato va a ser, así lo lance el PT, partido al que, antes de su viraje, acusó de ser creación urdida por Carlos Salinas para combatir a la izquierda. Bien, pues sepan los habitantes de esta Nueva España que no nacieron para opinar en los altos asuntos de las elecciones presidenciales, sino para callar y obedecer. Lo dice la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La contra reforma urdida por los partidos para hacerse inatacables niega en los hechos 1) La libertad de asociación, porque exige ser miembro de un partido político para decidir lo que se diga en radio y tv; 2) la libertad de expresión porque no todo se puede expresar, así resulte comprobable, ni todos los ciudadanos pueden hacerlo; 3) la igualdad ante la ley porque los afiliados a partidos tienen derechos que no tienen los no afiliados; la misma Constitución que prohíbe toda discriminación por motivos de raza, religión, clase social y orientación sexual, la exige en tiempos electorales.

He escuchado a amigos muy queridos y respetados argumentar por el equilibrio de la contienda aun a costa de la libertad (que nadie plantea absoluta). Ofrecen razones, compartibles o no. Pero es más indefendible el daño a la libertad de información. Es peor porque la prohibición contra las denuncias no afecta la prensa escrita ni Internet (todavía) y por allí podemos subir a la red el video del peor candidato presidencial del PAN, tambaleante ante el micrófono, y sacando lo que llamó “este pinche papelito, un cheque por 30 millones, y al que no le guste, con su perdón, don Juan (cardenal Sandoval) que vaya y chingue a su madre…” Pero no lo pueden hacer el PRD o el PRI ni en sus tiempos ahora gratuitos. ¿Por qué no?

Es que la ciudadanía puede ver afectadas sus decisiones frente a campañas negativas. ¡Pues de eso se trata, estúpidos! De ofrecer los mejores argumentos de por qué NO votar por algún candidato y SÍ por otro. El voto no puede surgir de una iluminación que desciende sobre el votante en la casilla, sino de sopesar argumentos y sus contras. Por qué sí y por qué no. No somos débiles mentales ni menores de edad que los partidos deban cuidar con censura previa para que no seamos inducidos al mal. El voto de calidad sólo puede serlo si es voto informado. Y los partidos lo prohíben e imponen el azar del tin-marín.

Somos un país que no había conocido la democracia y nos hemos apresurado a enterrarla, asustados de nosotros mismos. Recordemos que el PRI no daba el voto a las mujeres “porque los curas desde el púlpito las inducirán a error”, el PRI inventó el “fraude patriótico” por el que era válido, y hasta necesario, pasar sobre una votación si no se daba en la dirección adecuada, y lo adecuado o no lo definía el PRI. Ya se nos olvidó.

Infrinjo con premeditación, alevosía y ventaja la reciente prohibición de anunciar prostitución. Diputados: si no tienen qué hacer, háganse puñetas:



Ideología mata amor: El sol de la tarde (Quimera).