mayo 04, 2011

'No faltó Blancanieves' por Paco Calderón

Compiten una docena de estados por el Tianguis Turístico 2012

Calle México

En los próximos días se dará a conocer el resultado para saber cuál será la sede de este evento para 2012

Hasta el momento, una docena de estados presentaron formalmente sus candidaturas para realizar el Tianguis Turístico 2012, confirmó el subsecretario de Innovación y Calidad de la Secretaría de Turismo (Sectur), Héctor de la Cruz.

Luego de presentar los avances del Acuerdo Nacional de Turismo, indicó que de momento el Comité evaluador que analizará las propuestas continúa en el trámite de recibir las solicitudes.

Aclaró que no son indispensables o absolutas los requerimientos sobre infraestructura de los destinos que pretendan realizar el Tianguis, como el número de habitaciones de hotel o la existencia de centros de convenciones de determinada dimensión.

Dejó ver la posibilidad, incluso, de que alguna sede pueda tener la infraestructura hotelera dispersa en localidades cercanas pero de fácil acceso, si es que no logra tener en un sólo sitio todos los espacios disponibles.

En todo caso, el Comité de Evaluación sigue recibiendo propuestas y en cuanto llegue el plazo, tendrá que analizar cuál es el lugar que ofrece las mejores condiciones en cuanto a servicios, conectividad aérea y carretera.

Sobre este último punto, el funcionario aclaró que para la decisión sobre el primer Tianguis Turístico itinerante resulta fundamental la conectividad aérea, sobre todo que haya un aeropuerto internacional cercano o en la localidad.

Se sabe que hasta ahora ya han presentado de manera formal su candidatura para llevar el Tianguis a Monterrey, Nuevo León, y Mazatlán, Sinaloa.

De acuerdo con las reglas de operación del Comité evaluador dadas a conocer recientemente por la Secretaría de Turismo, en los próximos días se dará a conocer el resultado para saber cuál será la sede de este evento para 2012.

El PAN se mueve

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Afectado por la ruptura de su alianza con el PRD sobre todo en el Estado de México, pero también en Nayarit y Coahuila, Acción Nacional se dispone a ganar tiempo respecto de la elección presidencial del año próximo. Es el primer partido no en formalizar, porque dista de abrir su proceso interno, sino en reconocer públicamente a todos sus aspirantes a la candidatura principal del año próximo. Y realiza labores de limpieza y de advertencia con el mismo propósito.

En esto último consiste la expulsión definitiva (ahora ya sólo impugnable ante instancias externas como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) de Manuel Espino, que encabezó al panismo de 2005 a 2007, en que fue echado de la presidencia por el calderonismo. Es el primer jefe nacional panista al que se despide con cajas destempladas (referencia a los tambores sin tensar que tocan durante la degradación de un mando militar), si bien cuatro líderes renunciaron al partido en desacuerdo con lo que ocurría en él. José González Torres, Efraín González Morfín, Pablo Emilio Madero y Carlos Castillo Peraza -tres de los cuales, salvo el último, fueron asimismo candidatos presidenciales- significaron con su partida una crítica recia al PAN que dirigieron. Antes de que Espino actuara de esa manera, el presidente Felipe Calderón y sus operadores en el partido se anticiparon y le dieron con la puerta en la cara.

De modo extremo y con rigor excesivo, la expulsión de Espino es una alerta a los panistas incómodos con el liderazgo que desde Los Pinos ejerce sobre el partido el presidente de la República. Allí se ha determinado quiénes contiendan, al menos en la primera etapa, y se buscará asimismo asegurar el resultado de la contienda interna, a fin de evitar que triunfe en ella un aspirante contrario al Presidente. Calderón mismo se impuso como candidato a despecho de la voluntad de Fox y notoriamente quiere precaverse de enfrentar un resultado semejante.

Forman el elenco de presidenciables cuatro miembros del gabinete de Calderón: los secretarios Ernesto Cordero, Heriberto Félix, Javier Lozano y Alonso Lujambio; dos legisladores, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel; y un gobernador, Emilio González Márquez. Otros como él, Marco Antonio Adame y Juan Manuel Oliva, habían expresado su deseo de contender, pero declinaron para fortalecer al jalisciense, que tantas semejanzas tiene con ambos, o se les dijo en Los Pinos que bastaba con un gobernador colocado en la liza.

Así como se achicó la lista -Gustavo Madero había hablado de hasta 10 aspirantes- es seguro que el reparto se reduzca aún más con el solo correr del tiempo, con el reconocimiento de las posibilidades de cada quien, con la voluntad presidencial y con las alianzas que se forjen entre los propios participantes en el proceso. Por ejemplo, es anticipable que el secretario del Trabajo, no obstante tenerse a sí mismo como "el gallo", o "el mero mero", en lo que todo el mundo sabe que es sólo broma, declinará a favor de Cordero, el secretario de Hacienda, creyente como muchos de que hacia allá apunta la voluntad presidencial.

Con todo y ser el más antiguo miembro del gabinete entre los cuatro presidenciables que están en esa condición, Lozano tiene escasas posibilidades de representar al PAN en la pugna por la Presidencia. Es de todos los aspirantes el único que fue miembro del PRI antes de su conversión al panismo, y aunque cada vez se aflojan más los principios y las actitudes del PAN ante esa antigua militancia (el año pasado sostuvo la candidatura de antiguos priistas en por lo menos siete entidades), no son pocos los que, como González Márquez ante ciertas preferencias sexuales, sienten "asquito" por los antiguos tricolores. Aun si pasara la aduana interior, el secretario del Trabajo sería un candidato impresentable por su belicosidad.

Cordero y Heriberto Félix fueron designados para sus responsabilidades actuales el mismo día, el miércoles 9 de diciembre de 2009. A diferencia de quienes anunciaron desde entonces el destapamiento del secretario de Hacienda, en este lugar se dijo el 13 de ese mismo mes, que "si hubo el miércoles pasado un lanzamiento a la contienda de 2012, su protagonista fue el hasta ese momento subsecretario para la pequeña y mediana empresa de la secretaría de Economía", el sinaloense miembro de la familia Clouthier por haber sido yerno del Maquío. Lo dije basado en el "entusiasmo con que su ascenso al primer nivel del gobierno fue saludado por la Concamin, la Concanaco y la Coparmex", que según sus propias palabras "representan a dos millones 983 mil unidades empresariales". Esos organismos de la iniciativa privada auguraron que "con el mismo empeño y dedicación" con que actuó en Economía, Heriberto Félix "sabrá dar desde su nueva posición en la Secretaría de Desarrollo Social lo mejor de sí mismo por el bien de México". No sobra decir que, salvo Lozano -que perdió como candidato priista a diputado en un estado priista-, Félix es el único secretario de Estado con experiencia electoral. Fue candidato al gobierno de Sinaloa en 2004 y casi venció a su oponente Jesús Aguilar.

Alonso Lujambio está construyendo su aspiración mostrando que sabe leer y escribir, algo imprescindible para un secretario de Educación pero no frecuente en los liderazgos panistas. Es ciertamente un profesor, que concentra su atención en la historia del partido, para denotar que recuperaría la tradición de los intelectuales católicos que fundaron el PAN.

(Mañana seguiremos con el tema).



Cajón de Sastre

Catorce mineros están atrapados en un "pocito" de extracción carbonífera en Sabinas, Coahuila. Aunque la oficina de protección civil del gobierno del estado se hace cargo de localizarlos e intentar su rescate, anoche no se tenía noticia de los trabajadores a los que sorprendió un estallido cuyo origen debe determinarse, salvo el hallazgo de tres cuerpos sin vida. En una región donde las minas de carbón trabajan con precarias medidas de seguridad, los pocitos son ejemplo de mayor abulia y abuso. Se trata de tiros de minas abandonadas, en que los propietarios forman parte de la economía informal y contratan a jubilados cuyas pensiones no alcanzan para sobrevivir. No están sindicalizados y carecen de toda prestación. Los trabajadores de Pasta de Conchos estaban contratados por una empresa establecida, perteneciente a un grupo minero poderoso y ya ven ustedes lo que ocurrió, cuantimás en este pocito.

Humala, ¿peligro para México?

Ivonne Melgar (@IvonneMelgar)
Retrovisor
Excélsior

La contienda peruana retrata la polarización ideológica que marca a Latinoamérica, que vive del aval ciudadano en la designación de los gobiernos

LIMA.- Maltrecha por la corrupción, la desigualdad y la violencia que tolera y reproduce, nuestra democracia latinoamericana tiene sin embargo el encanto de la aún joven e intensa competencia electoral.

La idea de que el futuro de un gobierno depende de la suma de millones de voluntades expresadas en el voto, desata nuestra adrenalina de testigos gozosos de una circunstancia nuestra, contemporánea, porque la historia no siempre fue así en una región con un pasado reciente de golpes de Estado, guerras civiles, fraudes, partidos únicos y persecución judicial de los adversarios políticos.

Esta certidumbre democrática de la incertidumbre de que nadie tiene comprado el triunfo, la hemos respirado con emoción esta semana en la Visita de Estado del presidente Felipe Calderón al Perú.

Por el carácter y las trayectorias de los protagonistas de la segunda vuelta del próximo 5 de junio, el comandante Ollanta Humala, de Gana Perú, y Keiko Fujimori, de Fuerza 2011, la contienda retrata la polarización político-ideológica que marca a Latinoamérica que, con excepción de Cuba, vive el valor supremo del aval ciudadano en la designación de los gobiernos.

La tensión entre el proyecto liberal y el proyecto bolivariano se muestra descarnada entre un militar de izquierda, que busca sacudirse la imagen de integrante del séquito del presidente venezolano Hugo Chávez y se reivindica como seguidor del ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y la hija de Alberto Fujimori, cuya campaña carga con la sombra de un padre en la cárcel y su década de poder autócrata con censura, represión y espionaje y uso faccioso de la justicia contra los opositores.

Frente a las revueltas en otras latitudes, la democracia electoral latinoamericana tiene en Perú una prueba de nuestra ganancia histórica: con excesos y pendientes, la lucha por el poder se dirime en las urnas.

La pelea es dura y tan determinante para el juego entre los proyectos liberal y bolivariano que, de manera deliberada, el presidente Calderón ventiló sus reservas en torno a Humala y la suerte que en su gobierno correrían las inversiones mexicanas.

Si para la prensa mexicana esa preocupación fue un hecho más de una gira al extranjero, para los peruanos resultó ser la nota de ocho columnas en una puja que día con día cierra la distancia de nueve puntos que ese candidato tenía de ventaja en la primera vuelta, pues de acuerdo con las últimas encuestas ahora él y Keiko Fujimori están en empate técnico con menos de tres puntos de diferencia.

De modo que la señal de alerta hecha por Calderón se agregó a la cerrada competencia de los aspirantes, con quienes el Presidente tuvo encuentros por separado.

La reseña de los colegas peruanos sobre el diálogo privado con Humala es prueba de que la diferencia entre los proyectos liberal y bolivariano no está en el uso militar contra el crimen organizado ni en el imperativo de reducir la desigualdad, sino en el peso del Estado frente a la libre empresa, sea en la industria o en las comunicaciones.

Y es que el candidato le habría dicho al Presidente que no termina de convencerse de las ventajas de un TLC bilateral y que podría nacionalizar a las mineras, en las que hay cuantiosos negocios mexicanos.

De ahí el pronunciamiento de Calderón de que las partes deben respetar los acuerdos y el comentario a Humala de que para buscar el sí del Senado para ese Tratado, necesitaba contar con la seguridad de que le daría continuidad a esta iniciativa.

Lo sucedido aquí también es una manifestación del agotamiento de la intención presidencial de llevarse bien e incluso integrarse con todos los vecinos latinoamericanos.

La participación en la firma de la Alianza del Pacífico con sus afines al proyecto liberal, el peruano Alan García, el chileno Sebastián Peñeira y el colombiano Juan Manuel Santos, da cuenta de un Presidente que pinta su raya con el proyecto de Chávez, el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa y los hermanos Castro en Cuba.

Porque el tache de Felipe Calderón hacia Humala nos muestra además a un gobernante que ha puesto sus barbas a remojar de cara a la competencia que viene y en la que volverá a toparse con quien fuera su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador.

Ese es el encanto de la democracia electoral: a nadie puede dársele por muerto y, en la batalla, todo cuenta porque cualquier detalle puede restar.

De ahí que el comunicado de Los Pinos sobre las reservas de Calderón parecía reciclar la consigna de 2006: Humala es un peligro para México.

¿Negligencia policiaca, o de Ebrard?

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Pese a la legitimidad democrática que lo respalda y justifica, el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, evade sistemáticamente la responsabilidad que tiene de enfrentar problemas y delitos cometidos por los porros del Sindicato Mexicano de Electricistas.

Los desmanes y agresiones de violentos adeptos al azuzador Martín Esparza suelen aderezarse con golpizas a trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad y a periodistas (cinco de éstos, por cierto, en vísperas del Día Internacional de la Libertad de Expresión), ante la cómplice mirada de decenas de policías locales.

Marcelo Ebrard afirma que su gobierno “actúa” contra los golpeadores.

¿De veras?

¿No se dará cuenta de que se desmiente a sí mismo al machacar que el del SME “es un conflicto federal que ha lastimado a la ciudad” y que los ofendidos pueden presentar denuncias?

Sorprende que mejor sea su secretario de Seguridad Pública, Manuel Mondragón, quien reconozca que sus policías han sido pasivos ante atropellos y delitos cometidos en sus propias caras.

¿Qué espera Ebrard para, cuando menos, admitir lo mismo?