mayo 20, 2011

Peña Nieto: #propongocomoeruviel




De la #SpanishRevolution a la Democracia 2.0

Guillermo Ortega Rance (@ortegarance)
Consultor internacional
guillermo@ortegarance.com
La Crónica de Hoy

Madrid, España. Aquí está ocurriendo algo grande”. Esta frase de periodismohumano.com, resume la sensación que uno tiene al llegar a la Puerta del Sol en Madrid y ver a personas tan diferentes unas de otras que, hartas de la situación de su país, deciden hacer algo al respecto.

Llegaron el domingo 15 de mayo a acampar a la plaza donde está el “kilómetro cero” de España, sin una agenda clara, y distribuidos en iniciativas distintas con nombres de hashtags de twitter como #nolesvotes, #democraciarealya, #tomalacalle, #acampadasol y #yeswecamp.

Para el miércoles 18 de mayo, la “Acampada Sol” ya se había vuelto una pequeña ciudad distribuida en comisiones para resolver necesidades inmediatas, con una Asamblea para votar las acciones de la protesta, y una eficaz estrategia de comunicación a través de redes sociales que ha permitido replicar acampadas en las principales ciudades de España e incluso en otras ciudades europeas como Londres, París, Berlín y Roma. Y sigue creciendo...

Esto es la #SpanishRevolution, un movimiento que emerge de forma espontánea y pacífica, sin una identidad clara, pero con un mensaje compartido y contundente: “no nos representan”.

España, con una quinta parte de la población activa sin empleo y con una tercera parte de los jóvenes sin acceso a vivienda ni trabajo, ante un proceso electoral completamente polarizado y basado en descalificaciones mutuas de la izquierda y la derecha, ha reunido las condiciones necesarias para que su Sociedad Civil llegue al punto crítico de no confiar en la manera en que su país está siendo administrado, ni en el proceso por el que se elige a quien lo administra, y decida protestar al margen de lo establecido. Piden tres puntos muy claros: reforma electoral, verdadera separación de poderes y regeneración política.

Hacia una Democracia 2.0

Lo que subyace a este despertar colectivo de los españoles es semejante a lo que ha inspirado las protestas en los países árabes, las protestas de los sábados en Islandia en su crisis financiera de 2008, y la motivación principal para las filtraciones de Wikileaks.

Los ciudadanos en todo el mundo nos sentimos enajenados de las decisiones que afectan el rumbo de nuestras vidas por una estructura política que no sentimos que nos representa, que no sentimos que nos escucha, que no sentimos que sea transparente y que además ha llevado la economía global a un escandaloso fracaso.

Ya no tiene sentido dividir las ideologías en paquetes tan arbitrarios como obsoletos como son “la izquierda y la derecha”, ya no tiene sentido esperar cada cuatro o seis años para manifestar nuestra opinión en un proceso electoral cuando ya nos manifestamos continuamente en las redes sociales en internet, ya no tiene sentido que la única manera de expresarnos sea votar por un partido con una marca en una papeleta cuando existen los medios para tener una comunicación más activa y participativa con las personas que elegimos para representarnos.

La Democracia 2.0 es la misma democracia de siempre, pero haciendo más eficientes los mecanismos para llegar a ella. Que las personas que gobiernan realmente representen a la mayoría, ampliando la libertad en el proceso de elección, y que las decisiones que toman sean realmente de consenso, ampliando los canales para que los ciudadanos participen, sobre todo en temas cruciales como la educación.

¿Hasta dónde va a llegar la #SpanishRevolution?

Nadie sabe en dónde va a terminar esto, pero España es quizá el punto de partida ideal para una transformación que tenga trascendencia. Es un punto natural de conexión entre Europa, Latinoamérica y África. Es una economía clave que es, al mismo tiempo, parte de la periferia europea en peligro de necesitar un rescate financiero y uno de los cinco grandes pilares de Europa (junto con Alemania, Francia, Italia y Reino Unido). Es un país que se caracteriza por una gran solidaridad en momentos críticos y en el que la falta de soluciones y oportunidades claras ha llevado a sus jóvenes a una situación en la que su única alternativa es dedicar toda su energía y talento a cambiar el mundo.

Matar a Gadafi

Jorge Ramos Ávalos (@jorgeramosnews)
Reforma

¿Cuándo se vale matar en una guerra? Tras la muerte de Osama bin Laden durante una operación militar de Estados Unidos en Paquistán, es inevitable pensar que el siguiente en la mira es el líder libio Muamar Gadafi.

Ni Estados Unidos ni la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tienen como política oficial el asesinar jefes de Estado. Sin embargo, un ataque de aviones de la OTAN a la casa de Gadafi en Trípoli a principios de mes mató a un hijo de 29 años de edad del líder libio y a tres nietos menores de 12 años, según dijo un portavoz de su gobierno a la prensa. Gadafi y su esposa Zafia estaban en la casa en el momento del ataque. Y, de acuerdo con el vocero, el objetivo de la OTAN era asesinar a Gadafi.

Gadafi no es Bin Laden pero podría correr la misma suerte. La versión oficial es que Osama bin Laden se "resistió" durante la operación militar de Estados Unidos en Paquistán y, por lo tanto, fue ejecutado. Es decir, la muerte del líder de Al-Qaeda fue presentado como un acto de guerra. ¿Podría ocurrir lo mismo con Gadafi?

Se lo pregunté en una entrevista al secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen. La OTAN, desde mediados de marzo, implementó una resolución de Naciones Unidas para proteger a los civiles libios y evitar los vuelos de aviones de la dictadura de Muamar Gadafi.

"El objetivo de nuestra operación es proteger a civiles en contra de ataques", me dijo. "Pero es difícil imaginarse que los ataques contra civiles van a detenerse mientras Gadafi se mantenga en el poder. Así que el claro mensaje es que a Gadafi ya se le acabó el tiempo".

La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Gadafi y algunos de sus más cercanos allegados. Gadafi ha desafiado ésta y otras resoluciones de la comunidad internacional y sigue fugitivo dentro de Libia.

"¿Es Gadafi y su familia un objetivo militar?", pregunté.

"No, nosotros no atacamos a individuos", contestó. "Nosotros tenemos como objetivo instalaciones militares que pueden ser usadas para atacar a civiles. Por esta razón hemos atacados tanques, vehículos de guerra, lanzadores de cohetes, depósitos de municiones y centros de control. Así que estamos atacando unidades militares, no individuos".

Rasmussen, quien fue primer ministro de Dinamarca (2001-2009) antes de convertirse en líder de la OTAN, cree que la llamada "primavera árabe" que ha transformado Túnez, Egipto y Yemen puede pasar a otras regiones del mundo. ¿Podría la "primavera árabe" convertirse en una "primavera cubana" o en una "primavera venezolana"?

"Estoy muy entusiasmado por lo que estamos viendo en África del norte y en el Medio Oriente. Es un fuerte llamado a la democracia y a la libertad. Demuestra que la fuerza más grande en el mundo es el deseo humano de libertad", me comentó. "Así que no me sorprendería que las rebeliones que hemos visto en el norte de África y en el Medio Oriente se extiendan a otras partes del mundo donde hay regímenes que aún creen que pueden conseguir sus objetivos reprimiendo a su gente".

Terminé la entrevista con el líder de la organización militar más poderosa del mundo con una pregunta filosófica. ¿Cuándo es legítimo iniciar una guerra y matar?

"La guerra debe ser absolutamente la última opción", me dijo, "cuando ha fallado todo para encontrar solución a los conflictos. Sin embargo, también creo que algunas veces hay que estar preparados para una operación militar que busque la paz. Y si ése fuera el caso, esa operación militar debería estar basada en los principios de Naciones Unidas".

Es decir, para Rasmussen hay guerras que valen la pena. Libia es una de ellas. La única opción para Gadafi es resistir. Y resistir en estos tiempos de guerra es morir.

Corridos los “narcocorridos”

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

¿Parece una medida extrema? Si pensamos en la cultura musical que, para bien o para mal, influye en la de la población, estaríamos hablando de que el poder de una canción de Juan Gabriel o una cantada por José José para sobrevivir al desamor, es irrefutable.

Primero fue Mario López, mejor conocido como Malova, actual gobernador de Sinaloa, después lo suscribió el vocero del Consejo de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré. El tema es polémico, porque mientras unos se van del lado de la libertad de expresión y creación, otros se van hacia la prevención y acuerdan que prohibir los narcocorridos es una medida necesaria que podría tener efectos positivos en la reducción del culto que se le llega a tener a los grandes capos, al esperar que con ello se logre disminuir la presencia de los cárteles en la cultura popular del país.

¿Parece una medida extrema? Si pensamos en la cultura musical que, para bien o para mal, influye en la cultura de la población, estaríamos hablando de que el poder de una canción de Juan Gabriel o una interpretada por José José para sobrevivir al desamor, es irrefutable. Si pensamos en la letra de un “narcocorrido” como un homenaje hacia la “cultura” o el estilo de vida de los personajes que forman parte del crimen organizado, estaríamos ligando irremediablemente, a quienes escriben y cantan, con el crimen. Y eso no sería acertado, no podríamos asegurar el vínculo entre uno y otro. Porque entonces pensamos también en aquellas canciones de El Tri, Café Tacvba, Calle 13 o de grupos más urbanos, como El Haragán y Cía., cuyas letras, más que homenajes, retratan postales de una sociedad a veces injusta, pero siempre muy vasta.

Si bien los “narcorridos” dibujan un cotidiano que, querámoslo o no, poco a poco se ha ido destapando y acercando a la sociedad, el de la razón principal de la lucha contra ellos, también entendemos que la fuerza de las buenas composiciones al llegar a oídos de la gente tiene un efecto, si no de promoción, al menos se quedan en la memoria y son cantadas cuando el caso lo amerite. Aunque rescatamos también el uso que se les ha dado a algunos de estos temas.

Y es que hay de narcocorridos (esos que dibujan realidades) a narcorridos (aquellos que son vehículo de mensajería entre grupos criminales), de los que, sin duda, hay que tener cuidado. Aunque si bien estos corridos-mensajes se encuentran en redes sociales como YouTube, al alcance de quien los encuentre y desee escucharlos, entendemos también que la mejor promoción es prohibirlos.

¿Y qué piensan los intérpretes de la música popular? ¿Qué piensan las bandas musicales que se vinculan más, y por costumbre, con la cultura de los “narcocorridos”? Pues justamente ayer, durante el lanzamiento mundial de su álbum MTV Unplugged, platiqué con Los Tigres del Norte y, dada la coyuntura, fue inevitable preguntarles sobre esta prohibición y su respuesta no pudo ser más inteligente, pues me respondió Jorge Hernández, el líder y vocalista: “Yo pienso que si es bueno para la sociedad y él piensa que eso es lo que necesita nuestro pueblo, hay que ir sobre las normas que pongan, ¿no? Yo creo que hay que respetar cada forma de pensar, cada ideología, hay que estar atentos y, si nuestra sociedad va a tener beneficios, pues hay que apoyar...”

Apoyar, pero con una idea clara, porque el que se prohíban no significa que vayan a dejar de hacerse y, menos, de escucharse...

España (¿México?): cuando los políticos hartan

Horacio Besson
De Tácticas y Estrategias
Milenio

Están enojados. Indignados. Son jóvenes y empiezan a desesperarse. ¿Cómo reaccionar cuando el desempleo juvenil supera el 40%? ¿Qué hacer cuando el presente económico está hecho añicos?

Los jóvenes españoles han dejado atrás la incredulidad y la apatía. Cuestionan al establishment. Piden cambios, increpan a los políticos. No importa si son del PP o del PSOE. Simplemente están hartos.

El domingo pasado eran sólo mil. Ayer, la emblemática Puerta del Sol madrileña se llenó de miles de personas (a los rostros juveniles se le han sumado voluntades que rebasan las cuatro y cinco décadas). Acampan para hacerles saber a los políticos que no quieren que la situación siga así.

Ayer eran ya 60 ciudades españolas con algún tipo de plantón e incluso a nivel internacional, las voces empiezan a hacer eco para solidarizarse: Bruselas, Berlín, Florencia, Londres, París, Turín, Viena, Buenos Aires, Bogotá y la ciudad de México entre otras. En Facebook, hasta la tarde de ayer, superaba los 215,611seguidores (la página mexicana, 1037).

¿Quiénes son? De acuerdo a su manifiesto (http://democraciarealya.es/) son “personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean. Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos”.

El documento, titulado Democracia real ya, sostiene: “Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie. Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor”.

El movimiento, previo a las elecciones municipales y regionales españolas de este domingo, no tiene una cabeza visible. No hay, hasta el momento, indicios de que tenga un origen demagógico. No se ve manipulación ni mano negra por parte de alguna formación política o anarquista. Todo parece indicar que es un grupo real, espontáneo, del ciudadano joven urbano promedio que está indignado y desilusionado con la clase política.

Mientras tanto, México se prepara para ver (¿soportar?) en 2012 el batidero y el chiquero que los políticos acostumbran convertir al proceso electoral….

¿Haremos saber nuestro hartazgo y nuestra indignación?