mayo 23, 2011

Los mexiquenses confiarán en el PAN

María Elena Álvarez de Vicencio
melenavicencio@hotmail.com
Secretaria Ejecutiva del Inmujeres
La Crónica de Hoy

Ante la elección del Estado de México es necesario repasar la historia. Hay que recordar que la Revolución se hizo al grito de “sufragio efectivo” y sus caudillos norteños se reeligieron reformando la Constitución. Los líderes campesinos y obreros no eran por sí mismos suficientemente fuertes para escalar el poder, pero a través del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se fueron perpetuando en él, directamente o a través de sus representantes. A cambio del apoyo corporativo al PRI, obreros y campesinos obtuvieron el reconocimiento de los derechos sociales que sus líderes usufructuaron hasta llegar al agotamiento de los recursos.

La Revolución ganó los derechos sociales que todavía no benefician a la mayoría y la oposición reivindicó los derechos políticos, mismos que todavía no se logran poner en pleno ejercicio. Si se quiere avanzar en ellos en este momento de consolidación de la democracia, los mexiquenses no pueden equivocarse, no deben seguir usando los métodos priistas ni para llegar ni para mantenerse en el poder, ya que se estaría regresando al pasado que se ha querido superar, además de que no hay recursos para continuar con el diseño del “Estado benefactor”, que el PRI aplicó hasta descapitalizar y endeudar al país.

Los ciudadanos quieren un cambio real y no se les debe inducir a pensar que el camino es el retorno al pasado, a la minoría de edad donde todo se esperaba del gobierno. Tampoco debemos permitir que a los políticos los deslumbre la “eficacia” de la coptación, manipulación y amarres que mantuvo al PRI durante 70 años y a lo que quieren regresar. Hay otras formas de crear ciudadanía, que respeten la libertad de las personas y su dignidad, que ayuden a tomar conciencia y puedan reflexionar con información veraz y que no violenten la ética que debe regir la vida pública.

No sería justo buscar la eficacia política por el mismo camino que la oposición combatió, con una lucha en la que tantos mexicanos dieron sus recursos, su tiempo de descanso y su vida para que México fuera distinto. No se puede echar por la borda el esfuerzo de los abuelos y los padres que lo dieron todo sin esperar nada que no fuera el cambio del país.

El PAN, que fue la mayor fuerza de oposición y determinante en el cambio democrático, lucha por llegar al poder, pero no de cualquier manera, porque estaría tirando por la borda más de medio siglo de esfuerzos de muchos mexicanos, que le apostaron a la formación cívica y política y estaría matando la esperanza de los que desean convertir a México en una democracia plena.

Don Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, creía en el pueblo y se propuso formar la conciencia ciudadana para que los mexicanos fueran capaces de elegir consciente y liberalmente a sus gobernantes. Ésta sería la forma de terminar con el corporativismo. También quería mover las almas, es decir, que los mexicanos además de velar por sus intereses pudieran ser generosos y solidarios con los demás y con su país. El PAN habló de temas olvidados que ahora hay que retomar como la dignidad de la persona, el Bien Común, la Solidaridad y la Subsidiaridad. En estos principios hay que reflexionar para elegir conscientemente a los gobernantes.

La democracia, por sí misma, no resuelve los problemas de México, pero sin ella no podrán resolverse. No conviene a México matar la esperanza de los mexicanos ni cerrar los surcos de la democracia con impaciencias destructoras. Tampoco es honesto apoyar ambiciones personales disfrazadas de propósitos progresistas y enajenar la inteligencia con falacias y con promesas de relumbrón.

En esta época de confusión impaciente es bueno recordar que el gobierno es para servir, no para servirse. Los medios podrían ayudar para que los mexicanos puedan discernir y dar su voto a quien abrigue auténticos propósitos de servicio y no a quien los enmascare con dádivas atractivas que en el fondo no respetan a las personas ni resuelven sus problemas.

El PAN ha contribuido a hacer realidad en los mexicanos el pleno ejercicio de sus derechos políticos, que como los derechos sociales nadie se los regaló. Los ciudadanos los tienen que exigir y tomar por sí mismos y sólo podrán hacerlo si en vez de inclinarse a dar su voto por razones distorsionadas se propician espacios de información y de reflexión para elegir a gobernantes que respondan a los requerimientos que los cargos ameritan y no den su voto con el fin de obtener sólo un beneficio personal o de grupo.

Los ciudadanos del Estado de México conocen al PAN y lo reconocen ahora en su candidato a gobernador, Luis Felipe Bravo Mena, hombre de gran experiencia política, con sólidos principios, que sabrá convertirlos en acciones eficaces que resuelvan los problemas de los mexiquenses en lo económico, en la educación, en la seguridad y en la calidad de vida que da la urbanización integral con los servicios de que todos deben disponer: agua, drenaje, transporte, espacios de recreación, etcétera.

Los mexiquenses no permitirán que los medios los enajenen; tienen que recordar la historia, reflexionar y dar su voto pensando en el futuro.

¿Y así quiere ser presidente?

Jorge Chabat
jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE
El Universal

La semana pasada el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Juan Miguel Alcántara Soria, dio a conocer un dato preocupante: la mitad de los altos mandos policiacos de México no han sido certificados por el SNSP, tal como establece el acuerdo firmado entre los tres niveles de gobierno para profesionalizar al personal encargado de las áreas de seguridad. Este dato complementa uno dado a conocer hace algunos meses de que del total de los policías del país, sólo 8% ha pasado por el proceso de certificación el cual, en principio, constituye el mejor mecanismo con que se cuenta para controlar la corrupción de los policías y funcionarios a cargo de la seguridad pública. Esto significa que, en teoría, 92% de los policías del país y la mitad de los mandos de las áreas de seguridad no son confiables. ¡Y luego se sorprende uno de los niveles de impunidad con los que se mueve por el país el crimen organizado!

Evidentemente, el enemigo está en casa y mientras no se haga todo lo humanamente posible para depurar a los cuerpos policiacos y mejorar los mecanismos de control de la corrupción, es obvio que la guerra contra el crimen organizado no va a funcionar. Y en este sentido los ejemplos abundan: son incontables los casos de acciones del crimen organizado, como los secuestros de migrantes, en los que hay una colaboración directa de policías estatales y municipales e incluso de agentes del Instituto Nacional de Migración (INM). Ciertamente, la certificación no es una herramienta 100% segura, pero por lo menos reduce sensiblemente el problema de la corrupción. Incluso alguna vez un diplomático comentaba, citando a fuentes policiacas, que el problema con los policías mexicanos es que estaban tan acostumbrados a mentir que muchas veces aprobaban el examen del polígrafo, aunque lo que dijeran fuera falso. En otras palabras, la certificación no es la varita mágica que resolverá de golpe todos los problemas de inseguridad, pero sí es un elemento fundamental en la lucha contra la corrupción, que es el origen de la impunidad criminal que tiene al país en vilo.

Es por ello que llama la atención la lista de los estados que no han hecho el más mínimo esfuerzo para certificar a sus funcionarios y a sus policías. De acuerdo con el secretario ejecutivo Juan Miguel Alcántara los estados que están en la cola de este proceso de certificación —al cual por cierto se comprometieron hace un par de años— son Yucatán, Nayarit, Estado de México, Guerrero y Baja California Sur. La mayoría de esas entidades, incluido el Estado de México, ni siquiera han evaluado a su procurador. Este dato sería solamente un reflejo más del atraso del país, pero es particularmente grave, pues uno de los gobernadores en cuestión, Enrique Peña Nieto, aparece como el más viable sucesor de Felipe Calderón en la Presidencia de la República para el año 2012.

Incluso Peña Nieto ha sido muy insistente al afirmar que, de llegar a ser Presidente de la República, combatirá al crimen organizado con determinación y que las versiones de que podría pactar con los criminales son puras habladurías de mala leche. Y la verdad tiene razón: ¿a quién se le ocurre que el PRI pueda pactar con el narcotráfico, si jamás en la historia lo ha hecho? Ajá… Lo que pasa es que el ex gobernador priísta de Nuevo León, Sócrates Rizzo, es un mal intencionado cuando sugiere maliciosamente que eso ocurría en el pasado.

Pero aquí el punto es, más allá de especulaciones de arreglos en lo oscurito, si un político que no se ha preocupado en lo más mínimo por depurar a sus policías y funcionarios de seguridad es el mejor capacitado para resolver el problema de la inseguridad cuando sea presidente. ¿O será que eso de certificar a sus policías no lo escribió Peña Nieto ante notario como sus otros compromisos?

La batalla por la Presidencia de la República apenas comienza y seguramente veremos muchos dimes y diretes entre los candidatos. Sin embargo, el tema de la seguridad es inevitable y ahí Peña Nieto tiene un boquete del tamaño del Cañón del Sumidero. El hecho de que no haya cumplido con el proceso de certificación policiaca va a ser sin duda uno de los temas de la campaña, como ya lo dejó ver Luis Felipe Bravo Mena en el debate que sostuvo con Alejandro Encinas y Eruviel Ávila en el programa de Denise Maerker. Y ahí más le vale a Peña Nieto que tenga una buena explicación. De otra forma, la imagen publicitaria que se ha construido de ser un político que cumple con sus compromisos se va a colapsar como un castillo de naipes.

Corbata y vergüenza

Roberto Zamarripa
tolvanera06@yahoo.com.mx
Tolvanera
Reforma

"Cuando los mudos griten, los sordos tendrán miedo", repiten los muchachos españoles en pancartas colocadas en distintos muros en los campamentos masivos instalados en las plazas españolas bajo el cobijo del sorprendente movimiento 15 de Mayo (15M).

Hoy lo político se radicaliza. Y lo radical es la protesta de masas y no la violencia. La protesta de masas, con una guía de demandas, con una sucesión de lemas, contrapone el montaje de lo masivo, o mejor dicho a las escenografías colocadas a los políticos para que hablen a un auditorio integrado por autómatas.

Las revueltas árabes y la irrupción española marcan hoy los reclamos frente a la política y los políticos tradicionales. "Políticos: mucha corbata y muy poca vergüenza", han clamado los muchachos en las plazas. La frase, derivada de una de las canciones emblema del grupo musical valenciano La Gossa Sorda (La Perra Sorda), espeta a los políticos tradicionales que han compartido las historias de corrupción junto con la suerte de las impunidades. Los dos principales partidos, el PP y el PSOE, lucen a sus figuras con cuentas oscuras, desfalcos y enriquecimientos que enervan a la sociedad. El reclamo salpica al gobierno central de los socialistas como a gobiernos autonómicos considerados de izquierda. "Y ¿dónde está la izquierda? ... Al fondo a la derecha", decía una de las pancartas colocadas en la Plaza de Cataluña en la acampada de Barcelona.

El movimiento español combina dos formas aparentemente contradictorias y excluyentes pero extraordinariamente efectivas. El individualismo de la cuenta en internet que prefigura identidades pero no necesariamente compromisos y el asambleísmo como método de decisión que ahoga a los militantes en el anonimato. En la red individualizan y exhiben la protesta, en la plaza la disuelven en la masa.

La conexión es la red. La adhesión es individual y no corporativa. La identidad está marcada en el sitio personal del convocante. La cuenta de Twitter, la página de Facebook, el blog. Qué mayor fidelidad que el estampamiento de la firma con todo y fotografía.

Los manifestantes se dan de alta, primero, en su móvil o computadora y después ratifican su pertenencia en la plaza, pero así como se conectan podrán desenchufarse. Pertenecen a una sociedad de individualidades donde ejercen la afinidad hasta donde la pila les permita.

La siguiente forma, no convencional, es el asambleísmo. El movimiento 15M, iniciado desde hace varios meses y que brotó en las plazas españolas hace una semana, descansa sobre espontáneos y experimentados. Sobre desclasados y preparados. Sobre afiliados y desafiliados pero con el denominador común de su desvinculación de la política institucional.

Igual que en el internet, confluyen en una zona que no tiene centro ni líder prefigurado. El movimiento 15M construyó su entrelazamiento callejero con la creación de comisiones derivadas de intereses específicos de los participantes y de las necesidades propias de un movimiento que confronta al poder y a la propia sociedad. El mitin se hizo movimiento.

Comisiones de justicia -que brindan asesorías jurídicas-, comisiones de salud, de educación, las de comunicación dedicadas a la reproducción masiva de los mensajes, que deliberan en corrillos, en montones; todas las comisiones creadas votan sus conclusiones en pequeñas asambleas que llevan a la Comisión de Comisiones, integrada por representantes de cada uno de los pequeños círculos, misma instancia que ordena las propuestas para someterlas para su aprobación en asambleas magnas.

La asamblea, por tanto, se traduce en el sitio máximo de decisión de quienes recelosos porque los políticos no los representan y no se sienten representados por nadie depositan su anonimato en la magna decisión de la reunión masiva a la vez que juguetean y desafían con su nombre y foto en las redes sociales.

El Manifiesto de ¡Democracia Real Ya!, movimiento germen de 15M propone: "Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro".

Es la radicalización de la política. Los muchachos españoles lo explican a su modo: "La pasividad de muchos da el poder a unos pocos", dicen en sus pancartas en el reclamo de las malas gestiones de gobierno y de los abusos de los financieros. "Impuestos de primera. Políticos de tercera.", repiten y ante los recortes presupuestales que maltratan los presupuestos sociales y universitarios disparan: "Políticos, recortad vuestros egos".

Frases que tuitean o que hacen pancartas: "Fallo en el sistema: Reiniciar"; "Pienso, luego estorbo"; "Disculpen las molestias. Esto es una revolución". Y la frase señera: "si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir". El minimalismo de lo virtual encaramado en lo masivo y, qué decir, en lo efectivo. Convocan y movilizan. Desafían. Echaron a andar. Tomemos nota. Más vergüenza, menos corbata.

“Democracia Real Ya”

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Los primeros que tienen que tomar nota son los partidos políticos. Sobre todo los tres grandes: PAN, PRI y PRD. El cansancio con los partidos tradicionales sí llega. La insatisfacción y la indignación sí acaban manifestándose en las calles.

Las bisoñas democracias de América Latina, incluida la mexicana, veíamos con mucha envidia y veneración al régimen político español. Una democracia supuestamente funcional que permitió un crecimiento económico impresionante durante varios lustros, lo cual regresó a España al mapa europeo como un país desarrollado. Pero hoy nos acordamos de que no hay democracia perfecta. Que llega el momento en que la gente quiere más. Que las condiciones económicas, políticas y sociales cambian y las instituciones tradicionales son rebasadas.

Han sido sobre todo los jóvenes quienes han demostrado su insatisfacción con los partidos tradicionales, sean de izquierda o de derecha. Comenzaron a organizarse por allá de diciembre a través del Internet. Empezó a nacer el Movimiento 15-M como un grupo en Facebook bajo el lema: “¡Estamos indignados!” Esta era la descripción que aparecía en su página:

“Nosotros los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes… queremos un cambio y un futuro digno. Estamos hartos de reformas antisociales, de que nos dejen en el paro, de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipotecas o se queden con nuestras viviendas, de que nos impongan leyes que limitan nuestra libertad en beneficio de los poderosos. Acusamos a los poderes políticos y económicos de nuestra precaria situación y exigimos un cambio de rumbo”.

Fabio Gándara, uno de los líderes, pensaba que la sociedad civil estaba dormida. Tenían que trabajar mucho para despertarla. Así lo hicieron utilizando el poder del Internet. En Twitter apareció el movimiento “#No les votes” en contra de la Ley de Economía Sostenible decretada por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero para enfrentar la crisis fiscal en España.

El movimiento fue prendiendo. La semana pasada, miles salieron a las calles para protestar en contra de los partidos tradicionales en vísperas de las elecciones municipales. Una manta lo describía todo: “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron...” En las plazas se gritaba: “Que no, que no, que no nos representan”.

Tomen nota los partidos en México. Y también tomen nota nuestros estatistas a quienes les encanta regular la democracia. Ante las manifestaciones del Movimiento 15-M, las autoridades electorales españolas las declararon ilegales. Porque allá, como acá en México, existe una regulación absurda llamada “jornada de reflexión”. La ciudadanía no puede manifestarse en vísperas de una elección. En España son 24 horas sin mítines ni actos partidistas. En México son tres días completos. Ridículo. En todas las demás democracias se permiten manifestaciones, propaganda y encuestas hasta el día en que se están llevando a cabo los comicios.

Pero acá, como allá en España, nos encanta dizque regular todo lo concerniente con las elecciones. La declaración de ilegalidad de las manifestaciones sólo sirvió para fortalecerlas. Los jóvenes desafiaron la sentencia de la Junta Electoral. La policía, con gran tino, decidió no reprimirlas. De esta forma, la “jornada de reflexión” se convirtió en letra muerta.

Bien dice el académico Carlos Barrera de la Universidad de Navarra: “Desde una perspectiva tradicional, hace 20 o 25 años, con una democracia recién estrenada, quizá la jornada de reflexión estaba más cargada de contenido. Pero con el paso de los años es tan anacrónica como la prohibición de publicar sondeos electorales una semana antes de las elecciones. Son cosas rutinarias y desprovistas de sentido en la actualidad”. Totalmente de acuerdo. Y ese es el tipo de democracia que tenemos hoy en México: hiperrregulada al punto de la tontería. La reforma electoral de 2007 reguló aún más. Tomen nota, pues, aquellos que les encanta tratar de controlar todos, absolutamente todos los aspectos de una democracia electoral, como si los hombres fueran relojes suizos.

Y tomen nota los escépticos del poder de las redes sociales. Los que pensaban que sólo funcionaban para movilizar a los indignados en regímenes autoritarios. No, señor. Aquí tenemos frente a nosotros un nuevo fenómeno de comunicación política que todavía tenemos que entender a cabalidad. En España, las redes sociales hicieron lo que parecía imposible: despertar a una parte de la sociedad civil que le valía un rábano la democracia electoral. Dice José Elola, cronista de El País: “Con los más jóvenes al frente. Con los que quieren ser presente y no futuro. Con los millones de desempleados, los parados de larga duración, los hipotecados al borde del desahucio, los que temen la llegada de un nuevo recibo, los afectados por los recortes, los decepcionados por la pobreza del discurso político, los indignados por el marketing electoral. Una generación muy preparada, crecida a la sombra de San Google, ha decidido ponerse en marcha”.

¿Por qué aparece esta insatisfacciónen un país tan exitoso en lo político y en lo económico como pocos en la historia reciente? Gándara, uno de los líderes del movimiento, dice que “son dos los principales culpables: los políticos, nuestros supuestos representantes, que actúan en connivencia con los grandes poderes económicos; y los poderes económicos, que mediatizan a los grandes partidos políticos, imponen un marco de desregulación y especulan con los bonos de los países”. De ahí el lema de estas movilizaciones: “Democracia Real Ya: No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.

Tomemos nota en México de lo que ha pasado estos días en España.

Legalicemos las drogas… ¿y luego qué? (1)

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Legalicemos pues las drogas. Pero, con perdón, el problema de la delincuencia no se va a resolver así nada más. Que yo sepa, los tipos que te atracan en las calles, que se meten a tu casa a robar, que te secuestran para saquear tus cuentas en los cajeros automáticos, que te despojan de las ganancias de tu changarro a punta de amenazas y que te asaltan en las carreteras, que yo sepa —repito— esos malhechores no tienen nada que ver con los Zetas o con el Cártel del Golfo. Es cierto que las grandes organizaciones criminales, cercadas como están por las policías —bueno, algunas policías porque otras, las municipales y muchas de las estatales, colaboran más bien con los delincuentes— y el Ejército, comienzan también a secuestrar y a extorsionar a los amedrentados pobladores de este país en vez de seguir nada más con el tráfico de sustancias ilegales. Pero —y esto lo he dicho aquí de manera tan machacona como repetitiva— si les quitamos a los narcos su negocio, entonces lo primero que van a hacer es dedicarse de tiempo completo a lo otro. Y, ahí sí, sálvese quien pueda.

Los ciudadanos necesitamos la protección del Estado. Hasta ahí, ningún problema. Pero el socorro debe limitarse al mero proveimiento de la seguridad física personal. Cuando la intervención sobrepasa estos límites ya no estamos hablando de la procuración de un derecho sino de una intrusión en la soberanía del individuo. Un ejemplo: ¿están prohibidas las tarjetas de crédito? No. Y, sin embargo, su mala utilización puede llevar a la total ruina financiera de una persona de la misma manera como el consumo desmedido de hamburguesas grasosas puede terminar por causarte la muerte. Pero, en uno u otro caso, nos es reconocida la facultad de controlar los impulsos de gastar y comer. Esto no ocurre, curiosamente, en el caso de las drogas (o, mejor dicho, de ciertas drogas porque el alcohol y el tabaco, sustancias de lo más perjudiciales, sí está autorizado). Pues bien, estamos hablando de una postura esencialmente inconsistente. Mañana seguimos…