mayo 27, 2011

Reconoce Cordero aspiraciones presidenciales

Permanecerá al frente de la SHyCP y esperará el cumplimiento de los tiempos que marca la ley

El secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo, reconoció tener aspiraciones para ser candidato a la Presidencia de la República.

En un breve comunicado que leyó hoy en Palacio Nacional el funcionario dijo:

“Aspiraciones sí tengo, pero por el momento cumplo con una altísima responsabilidad al frente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”, y agregó estar obligado a cumplir con los tiempos que marca la ley.

Este jueves un grupo de 134 panistas, muchos de ellos cercanos al presidente Felipe Calderón y a su esposa Margarita Zavala, firmaron una carta en apoyo al actual Secretario de Hacienda para que sea el candidato presidencial del PAN en el 2012.

Ernesto Cordero sostuvo que es un honor ser considerado como un posible abanderado del PAN para continuar con lo que son 10 años de logros y avances.

Luego de reconocer sus aspiraciones, dijo que en la actualidad cumple con su cargo al frente de la SHCP.

Sostuvo que como panista y como demócrata “estoy a cumplir los tiempos que marcan la ley y mi partido”.

Cordero Arroyo celebró la unión de su partido y dijo que ésta será el compromiso de todos los mexicanos, para que México siga por la ruta del crecimiento y del progreso.

¿Qué será de nosotros cuando hayamos muerto?

Fran Ruiz
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

La noticia saltó hace un par de semanas. El astrofísico británico Stephen Hawking sentenció que el “Cielo no existe”, que es “un cuento de hadas para los que tienen miedo a la muerte”.

Llegó a esta conclusión con la siguiente explicación: “Considero al cerebro como una computadora que dejará de funcionar cuando fallen sus componentes”. En otras palabras, que no podemos disfrutar del Cielo (o sufrir en el Infierno) porque el único órgano que podría disfrutarlo, sufrirlo o recordarlo es la masa encefálica humana con todas sus neuronas y con todos sus signos vitales intactos. Cuando fallen estos signos y muramos sólo quedará un cuerpo que será sometido al mismo proceso de descomposición que el resto de los seres vivos.

Esta hipótesis se complementa con otra formulada por el científico hace un año y que causó aún mayor revuelo: El Universo y todo lo que contiene —incluida la Tierra y sus habitantes— se creó de manera espontánea. Lo dijo así: “Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo crearse a sí mismo —y de hecho lo hizo— de la nada. La creación espontánea es la razón de que exista algo, de que exista el Universo, de que nosotros existamos”. Por tanto, añade, “no es necesario Dios”. Y si Dios no existe, no pudo crear el Cielo (o el Infierno), ni Jesucristo fue su hijo en la Tierra ni resucitó al tercer día ni ascendió al Cielo. Todo esto es un fraude, viene a decir con otras palabras Hawking.

Esta conclusión ha irritado lógicamente a clérigos, teólogos y creyentes, que no están dispuestos a aceptar una hipótesis que consideran absurda.

Hawking no ha querido entrar en polémica, pero de haberlo hecho podría haber respondido con la misma acusación que le achacan sus adversarios: ¿Por qué es absurdo pensar que no existe Dios ni el Cielo? ¿No sería igual de absurdo pensar que sí existen?

Hawking se puede permitir el lujo de decir lo que dijo porque no va a ser quemado en la hoguera. Una anécdota cuenta que, cuando fue invitado por Juan Pablo II a exponer en el Vaticano sus irreconciliables teorías sobre ciencia y religión, comentó luego bromeando que temió “haber acabado como Galileo”, que fue excomulgado por defender ante la Inquisición que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revés. Tampoco parece temer las burlas que sufrió Charles Darwin tras escandalizar a la sociedad y a la Iglesia cuando afirmó que todos los seres vivos han evolucionado de un antepasado común, y los humanos, en concreto, de un antepasado que compartimos con el mono.

Sin embargo, hay una diferencia insalvable entre las hipótesis revolucionarias de Galileo o Darwin y la que plantea Hawking: las dos primeras se pudieron probar científicamente, la del autor de Breve historia del tiempo jamás será probada.

La humanidad podrá avanzar en el conocimiento de lo más pequeño —el interior del átomo— y de lo más grande —el Universo—; podrá descifrar el genoma humano y el del resto de animales; podrá algún día encontrar vida más allá de la Tierra, pero lo que nunca podrá saber es qué hay más allá de la muerte, nunca sabremos qué será de nosotros cuando hayamos muerto.

Nos tenemos que conformar con meras especulaciones. Por ejemplo, para Hawking, cuando alguien muere llega la nada, no hay alma que ascienda y se someta al Juicio Final. En definitiva, son para él tan absurdos los “cuento de hadas celestiales” como lo son los fantasmas, los espíritus o los zombies.

En cambio, para las religiones, sí se desprende el alma del cuerpo. En algunas, como la cristiana, asciende al Cielo (o al infierno); en otras, como la budista, se reencarna.

¿Quiénes tienen razón, los que creen que después de la muerte no hay nada o los que creen que empieza otra vida? Insisto, nunca lo sabremos, a menos que alguien muerto resucite y nos cuente lo que vio.

Obviamente los cristianos rebatirán esta conclusión señalando que Jesucristo, el hijo de Dios, resucitó al tercer día; pero las pruebas que aportan son realmente muy débiles. Se basan en dos escritos: el Evangelio de Lucas y el Evangelio de Juan. Sobre el primero ni siquiera se sabe por quién fue escrito. Por sus referencias médicas se achaca al médico Lucas, que no fue discípulo de Jesús sino de Pablo de Tarso, quien a su vez tampoco conoció al “resucitado”. De igual manera, el atribuido a Juan el Evangelista tampoco fue escrito por él, sino por sus seguidores en Éfeso, al menos 65 años después de la muerte de Cristo. No hay pues testigos directos que lo hayan dejado por escrito; por tanto, quien crea en la resurrección de Cristo, dos mil años después de ese milagroso acontecimiento, lo hace por una cuestión de fe.

¿Qué ganan entonces los que tienen fe? Como decía Hawking, ganan la ilusión de otra vida más allá de la muerte. Sin duda es una clara ventaja para los que no creen que haya nada.

En cualquier caso, todos los que creen o no, Benedicto XVI y Hawking, todos, insisto, tendremos el mismo destino cuando hayamos muertos, ya sea la nada, el Cielo, la reencarnación o un estado inmaterial e inimaginable.

Y puesto que no hay manera de saber que hay más allá, mejor preocupémonos de disfrutar que estamos vivos para que, llegado el último momento, acumulemos bonitos recuerdos y tratemos de pasar al otro lado de la manera más tranquila y digna posible. Luego, ya veremos lo que pasa.

Dudas españolas

Rafael Segovia
Reforma

Se podría decir, con alguna petulancia, que España ha dejado de ser socialista. Con mejor precisión, nos limitaríamos a escribir que ha dejado de votar por el partido socialista y podríamos escribir que votó por la derecha. En todo ello hay una imposición y una exageración, tratar de entenderlo es casi imposible, porque hay unas situaciones previas que determinan la vida política española y deberíamos referirnos al paleolítico para entender y poder explicar el voto de Galicia o el comportamiento electoral de Granada, las concentraciones humanas de Madrid o el desempleo general que padecen los españoles pero que se ceba en algunas regiones. Generalicemos para simular que hemos entendido algo.

Para tratar de comprender cómo se pasa de un gobierno popular, salido del voto de hombres y mujeres adultos y sin los arreglos políticos que llevaron la vida política de los españoles hasta la desaparición de Franco. Desde la desaparición de este hombre y la crisis que surgió hace 10 años aproximadamente, los socialistas gobernaron con una cierta tranquilidad, pero de una manera esperada, la crisis vino a decirnos que no todo podía ser jauja, que vendría el desempleo con una amplitud inusitada. El 20 por ciento de los habitantes de ese país no tienen ocupación alguna y, cosa que de pronto han descubierto, el hombre no puede vivir sin trabajo, sin ocupación, sin empleo, sintiéndose un parásito que vive porque sus padres, la beneficencia del Estado, o llevando la situación al extremo, el marido o la mujer puede mantener el hogar. Es claro que hay que buscar un culpable y el Estado está ahí para cargar con esa culpa porque en él se comprende y se resume la organización de toda la sociedad. Por él, por las decisiones que avala, hay ricos y pobres, hombres de ciencia e ignorantes. Un Estado existe y eso no se puede evitar de ningún modo. Que quienes están al frente del gobierno no sean siempre aceptados por una parte que puede ser decisiva de la población es inevitable, y, si como parece, la democracia puede imponerse como una forma universal de gobierno, los reunidos en la Puerta del Sol madrileña rechazan no sólo al gobierno sino a la clase política, los nuevos gobernantes saldrán de ella misma y caerán en otros pero parecidos errores. El PP puede tener virtudes desconocidas, pero no puede traer la felicidad a los hogares españoles, vendrá una vida conflictiva, cambiará el personal político pero perduran las causas de descontento. Que las tonterías de estos políticos, no cabe duda, que una serie de afición, es algo seguro, y como escribía Machado "otros y otros vendrán, y lo mismo que nosotros, otros se jorobarán", ya es mucho si los substitutos son honestos, porque los cambios de gobierno no garantizan, en esa materia, nada. Pese a las aseveraciones de la prensa española, dado su sistema actual, dado su personal político y dada la consolidación de la democracia en la península ibérica, podemos asegurar que el socialismo regresará, quizás con otro nombre, maquillado y dispuesto a aceptar las nuevas modas políticas. En estos momentos está surgiendo una xenofobia que se creía desterrada. Y en España no tarda en imponerse si el desempleo no desaparece, y no va a desaparecer de la noche a la mañana.

Los cambios logrados después de la muerte de Franco han tardado más de 30 años en imponerse, es decir, han tardado más de 30 años para imponer en España la hora europea. Lo logrado por Francia en 1936 no llegó a su vecino del sur sino una guerra mundial después en la que no participó, para tener una legislación moderna.

Nos encontramos con una situación extraña de la que los españoles hablan poco y decepciona a todos. No se ha producido lo esperado, habrá pues que esperar al próximo año, a una elección general puesto que ésta, municipal, no ha aclarado la situación.

Europa puede aclarar la situación. Aunque suene extraño, es Grecia, en la ruina casi total, quien amenaza a los países ricos en todos los sentidos. Hablar de retirarse. ¿Qué puede hacer un país en sus condiciones? ¿condenar a su pueblo al hambre? Europa no lo puede aceptar, ¿pagar lo que otro país debe? Tampoco lo puede admitir. Ese continente nació demasiado pronto, en su afán de crecimiento y de un complejo frente a Estados Unidos, quien los ayudó desmesuradamente en dos guerras, entre otras cosas, Europa admitió a todos en su seno, convencido de que su crecimiento salvaría todo, incluso a los que aún no eran auténticos países, los que luchaban por superar situaciones recientes adversas e imposibles: Grecia, Portugal, Irlanda, Creta, tan pronto como han topado con los primeros inconvenientes -y España no está lejos de ellos- han caído en los mismos problemas, las diferencias entre ellos son demasiado grandes. Las naciones, pese a cuanto se ha escrito, siguen existiendo y no son iguales. Cuando hay que elegir a un nuevo director del Fondo Monetario, el voto de Honduras no tiene el mismo peso que el de Argentina, por no correr hacia las exageraciones.

El Tucomi (¿o Todos Unidos con Michoacán?)

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Hace unos meses (semanas quizá) todavía hablábamos de las Alianzas Thalía —o bien las alianzas “Amarillo-Azul”—, cuando de plano se fueron por tierra en las tierras mexiquenses. Ahora, inesperadamente, empezaremos a hablar de las alianzas Tutifruti, o bien, sobre la posibilidad de una candidatura de unidad presentada por, al menos, los tres principales partidos políticos: PRI-PRD-PAN… ¡el Perreprián!

¿Qué piensa uno cuando escucha el concepto “candidatura única”? Lo pregunto, evidentemente, por el encuentro que tuvieron el miércoles pasado los dirigentes de los tres principales partidos políticos con el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy. Y es que en la víspera de esa otra elección telonera para 2012, que se llevará a cabo en noviembre y dará al nuevo gobernador, la Fundación Michoacana los sentó juntitos para que comiencen una deliberación que concluya las condiciones en que se llevarán a cabo los comicios, que habrán de realizarse a como dé lugar, aseguran. Pero en paz.

La situación de Michoacán es complicada. Al igual que en la parte norte del país, la violencia es uno de sus referentes obligados. La Familia, con todo y sus absurdos intentos de asentarse o de ausentarse en el territorio del estado, no ha dado tregua. Hemos visto también municipios como Cherén, Lázaro Cárdenas, Nueva Italia y algunos más, enfrentados en dos luchas, una contra los grupos criminales (que al mismo tiempo se enfrentan entre sí) y otra con las autoridades que no logran regresar la calma a la entidad.

Michoacán es uno de los estados más vulnerables del país, y que en el horizonte se observe una elección para renovar al gobierno, lo hace aún más frágil. Tomando en cuenta los líos de corrupción que en el organigrama de funcionarios de la entidad se han encontrado, como en muchos otros del país, y subrayando el caso del medio hermano narcoincómodo del gobernador, lo cierto es que la suma de violencia, más crimen organizado, más elecciones, no genera un panorama alentador.

La reunión del miércoles (histórica, debo decir) generó una idea que ya habíamos escuchado en boca de Javier Sicilia: una candidatura única para 2012. Sólo que Michoacán podría convertirse en el escenario de prueba.

Según las declaraciones de algunos presentes en esta reunión, lo que se plantea es que, primero, los tres partidos logren el armado de una agenda común que tenga como único objetivo la estabilidad de Michoacán. Que se compartan puntos e ideas y con ello generar un plan de trabajo específico en algunos temas y que pase a las manos de quien sea elegido como nuevo gobernador, de quien aún no se tiene ni una pista.

Y es que, ayer, Jesús Zambrano, el dirigente del PRD, me decía en entrevista para Última Emisión de Grupo Imagen, que la baraja de nombres fue precisamente uno de los temas de los que no se habló. Fueron (van, porque aún no hay nada firmado) por el acuerdo para que Michoacán logre salir adelante, al menos por ahora.

De lograrse, esa entidad daría una probadita de lo que podría generar un acuerdo como ése. Sería algo así como un laboratorio, que no termina con la llegada de una candidatura única, pues continuaría para observar los beneficios que se pueden lograr teniendo ya al nuevo gobernador.

Y aunque todos los involucrados han negado que la violencia y su amenaza sean el motor de estas reuniones, es imposible disociar estos temas de los comicios.

Un candidato único como vía para el reencuentro de una estabilidad perdida implica un paso enorme para una democracia nacional de pronto tan mezquina…

Lo que queremos es que se anime Cordero

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

A estas alturas del sexenio pasado, mayo de 2005, le pregunté en entrevista al entonces medio desvalido Felipe Calderón por qué no se esperaba al 2012. Tendría menos de 50 años y, sobre todo, no tendría que enfrentar al candidato indiscutido de Vicente Fox, el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel.

Me respondió con una ráfaga de razones que se resumían en una:

—No voy a esperar seis años, si puedo ganar hoy.

Sonaba a fanfarronada. Las encuestas lo ponían muy atrás de Creel y a años luz del perredista Andrés Manuel López Obrador. Pero eran palabras que destilaban pasión. Calderón quería ser precandidato, candidato y presidente.

Nada que ver con Ernesto Cordero, presunto candidato del presidente Calderón. Quizá esa personalidad hamletiana, de hombre dubitativo que se pasa la vida deshojando margaritas, esté diseñada por una gran firma de mercadotecnia. De otra forma cuesta entender tanta vacilación. Ayer, cuando juntó a los medios para dar respuesta a la cargada de más de 100 notables panistas, habló sin cruzar la línea:

—Puedo decir que aspiraciones sí tengo, pero por el momento cumplo con una altísima responsabilidad.

Manuel Minjares, promotor del desplegado, nos confesó que no le avisaron:

—Aplicamos lo de más vale pedir perdón que pedir premiso. Consideramos, aquí entre nos, que si le pedíamos su opinión, nos iba a decir “espérense, cálmense, ahorita todavía no”.

—¿Madrugaron a Cordero?

—Lo que queremos es que se anime Ernesto, que vea que hay un grupo importante que sí estamos convencidos de su capacidad, de su liderazgo, de los resultados que ha dado y de que es la persona que necesitamos.

Hay un toque dramático en la historia de este hombre con cara de que no quiere ser rey.