junio 01, 2011

Eruviel ¿cumplió en Ecatepec?


'Ahí la llevas...' por Paco Calderón




FMI: incentivos y restricciones

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Las noticias en torno al caso Strauss-Kahn se han centrado en lo relacionado con la conducta delictiva, por violación, del que fuera, hasta hace poco, el director del Fondo Monetario Internacional, delito por el cual el delincuente debe ser castigado. Sin embargo, habemos quienes consideramos que todo este asunto debe aprovecharse para revisar, a fondo, la conducta normal de la alta burocracia, los incentivos que los mueven, las restricciones que los frenan, con el fin de eliminar los excesos y defectos de sus acciones, defectos que son, casi siempre, consecuencia de los excesos.

Lo anterior viene a cuento por lo apuntado por Martin Krause en uno de sus últimos artículos, El affaire Strauss-Kahn y los incentivos en la política, en el cual propone, de manera por demás sensata, partiendo de los hechos, la revisión de los incentivos que mueven a los políticos y, por añadidura, la consideración de las restricciones que los frenan. Lo que dice Krause, para expresarlo en términos coloquiales, es que en todos lados se cuecen habas, sobre todo cuando el precio que hay que pagar por las habas no lo paga quien las cuece.

Cito a Krause: “La prensa ha puesto ahora en la mira a un funcionario acusado de violación de una camarera de hotel. Al hacerlo, hemos podido conocer otras conductas (…) de los funcionarios: el director del FMI tenía el privilegio de ocupar una habitación que cuesta $3.000 (dólares) por día, aportados por los contribuyentes del mundo que financian a ese organismo,” fondos del Fondo que se integran con las cuotas que aportan los gobiernos de los países miembro, provenientes de los impuestos que cobran a sus contribuyentes.

Continúo citando: “Tanto el caso de la violación, como (el del lujo) en que viven los funcionarios (…) ponen en serias dudas un aspecto central de la ciencia política tradicional. Se refiere a una división tajante entre los objetivos que persigue una persona cuando actúa en el mercado o cuando lo hace en la política. Según esta teoría, el individuo en el mercado persigue su interés personal, el individuo en la política persigue el bien común”, como si se tratara de seres de naturaleza distinta, una para los agentes económicos, otra para los funcionarios: políticos, gobernantes, legisladores, burócratas, etcétera.

Termino con las citas: “Parece difícil entender la conducta de Strauss-Kahn como persiguiendo algún tipo de bien común. Es por ello que el ‘análisis económico de la política’ (…) ha cuestionado esta doble naturaleza humana y ha señalado que deberíamos considerar que todos los individuos persiguen su interés personal. En el mercado lo hacen, pero terminan siendo guiados por una ‘mano invisible’ a contribuir el bien general (…). ¿En la política, existe un mecanismo semejante?” No, claro que no, siendo por ello necesario tener en cuenta que los incentivos que mueven a los funcionarios son egoístas, siendo por ello necesario imponer restricciones institucionales a esa conducta egoísta, ligada casi siempre no a garantizar derechos, sino a defender intereses y a satisfacer necesidades.

Adiós pasividad

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

La violencia trae al país de cabeza. Urge frenarla y la ciudadanía interesada en hacer "algo" concreto puede unirse a la campaña de Alianza Cívica que solicita a Barack Obama la adopción de tres medidas que frenen el contrabando de armas a México.

Las batallas y las guerras se ganan o pierden por la capacidad de enviar material bélico a los frentes de batalla. Napoleón y Hitler fueron derrotados por la enormidad de las estepas rusas. La resistencia vietnamita se mantuvo porque, pese a los bombardeos estadounidenses, nunca dejó de funcionar el Sendero de Ho Chi Minh. En nuestra guerra, las milicias del narco tienen garantizado el acceso a todas las armas que quieren. Aprovechándose de la corrupción en las aduanas mexicanas cruzan la línea y se abastecen sin problemas en Estados Unidos y sobre todo en Texas y Arizona. De allá proviene 84% de armas y municiones con las cuales se nos extorsiona, secuestra y asesina; las leyes de aquel país lo prohíben, pero Washington tolera el tráfico por el enorme poder político de los productores y comerciantes de armas y porque no tiene presión social para impedirlo.

Debe reconocérsele al gobierno de Felipe Calderón la disposición a incluir el tema en su lista de peticiones a Washington. Es una lástima que sea una política sin consistencia. En mayo de 2010 introdujo el problema en su gallardo discurso ante el Congreso. Durante su siguiente visita (de 2011) no mencionó el tema; toda su energía retórica la concentró en criticar al ex embajador Carlos Pascual. Este tipo de omisiones es incomprensible porque mientras no se corte el suministro de armas al crimen organizado pensar en la victoria es un cuento de hadas.

Corresponde a la sociedad corregir el absurdo a partir de una tesis fundamental: el contrabando de armas alimenta una violencia que está afectando a las sociedades de México y Estados Unidos. Entonces hay una responsabilidad compartida en la búsqueda de soluciones. Con esto en mente, Alianza Cívica -organización de la que formo parte- dialogó durante varios meses con grupos como Washington Office on Latin America y Global Exchange de Estados Unidos para encontrar un programa conjunto.

Después de revisar diferentes alternativas se optó por hacerle tres peticiones al presidente de Estados Unidos que dependen sólo de su voluntad; no tiene que llevarlas al Congreso, una parte del cual es adversaria feroz de un Presidente en busca de la reelección. Son peticiones de sentido común: es indispensable que crezca la capacidad operativa de la Oficina de Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) en los estados que colindan con México.

En la gestación del proyecto me encontré con las múltiples caras del escepticismo: "¿A poco crees que Barack Obama les va a hacer caso?" -me decía más de alguno o alguna. No hay por supuesto seguridad de que se entere de las peticiones y responda positivamente. Una campaña como ésta es como cualquier guerra o romance, se sabe cómo empieza, pero no cuándo o cómo termina.

En política los números cuentan. Si en los próximos meses crece la recolección de firmas, eso influirá en el nivel del funcionario que recibirá formalmente la carta en septiembre. No será lo mismo entregárselo en persona a Barack Obama a observar la firmeza con la cual le ponen el sello de recibido en la Oficialía de Partes del Departamento de Estado.

Pase lo que pase, la iniciativa tiene ventajas inmediatas. La primera es incrementar la colaboración con organismos civiles estadounidenses preocupados por lo que sucede en México y difundir la incongruencia de una potencia militar capaz de imponer un embargo de armas a Libia mientras guarda un silencio cómplice ante el contrabando masivo de armas a México.

En el último año he recibido miles de correos de personas que quieren hacer "algo" para influir en la vida pública. Esa es otra confirmación de que hay un sector de la población mexicana decidido a pelear por causas que se consideran justas. Poner una firma en www.alianzacivica.org.mx tal vez no conduzca a un adiós definitivo a las armas, pero sí es una manera de sacudirse el lastre de la impotencia y decirle adiós a la pasividad.

LA MISCELÁNEA

Evolución Mexicana es un organismo que ha impulsado con enorme entusiasmo las candidaturas independientes y la reforma política actualmente congelada en la Cámara de Diputados por el PRI de Enrique Peña Nieto. Desde aquí mi apoyo para la reunión que tendrán este miércoles 1o. de junio con un grupo de senadores. No podré acompañarlos porque este día participaré en El Colegio de México en un seminario que inicia a las 10 de la mañana y termina por la tarde, en el cual se discutirá la posibilidad de que se establezca una Comisión de la Verdad para averiguar las graves violaciones a los derechos humanos en el pasado. La sociedad se organiza y propone, falta que los gobernantes escuchen.

¿Un Barack Obama mexicano?

Armando Román Zozaya
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

¿Qué le hace falta al país para salir adelante, ser próspero, acabar con la marginación, la discriminación, la pobreza, la delincuencia, etcétera? ¿De verdad bastaría un solo hombre, o una sola mujer, para lograr todo lo anterior?

El periodista Jorge Ramos es un personaje importante en los medios estadunidenses. De hecho, conscientes de ello, seis políticos mexicanos que aspiran a la Presidencia le concedieron entrevistas que fueron transmitidas en el noticiero principal de la cadena Univisión, el cual es conducido, precisamente, por Ramos (los seis personajes en cuestión son Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Enrique Peña, Manlio Fabio Beltrones, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota).

Con base en dichas entrevistas, don Jorge escribió Los Presidenciables, texto que acaba de ser publicado. Durante el lanzamiento del mencionado libro, Ramos ha comentado que una de las cosas que más le preocupan es que, entre los seis personajes entrevistados, no encontró al “Barack Obama mexicano”, es decir, según Ramos, ninguno de ellos es visionario; ninguno encarna el cambio. Y lo mismo ocurre, argumenta don Jorge, con cualquier otro de los posibles futuros presidentes del país, a quienes calificó de “grises”.

Ahora bien, ¿qué le hace falta a México para salir adelante, ser próspero, acabar con la marginación, la discriminación, la pobreza, la delincuencia, etcétera? ¿De verdad bastaría un solo hombre, o una sola mujer, para lograr todo lo anterior? ¿Necesitamos un “Barack Obama” mexicano?

Las declaraciones de Ramos son relevantes, pero no porque tengan peso analítico alguno. De hecho, me parecen vacías. Lo son porque, si bien es cierto que en el contexto de nuestro país vecino Barack Obama es, hasta cierto punto, un personaje que busca cambios importantes, en el escenario mundial no sucede así: mucho de lo que propone Obama ya se ha hecho en Europa Occidental. Así, el presidente de EU no es ni tan visionario ni tan especial como Ramos cree. Pero eso no es lo grave de lo declarado por éste; lo que llama la atención es que un periodista tan importante, tan informado y tan relevante, considere que lo que México necesita es un salvador, un prohombre. Y es que asumir lo anterior implica pensar también que los problemas de México son responsabilidad de una sola persona y pueden ser resueltos por un individuo únicamente: Ramos considera, como muchos mexicanos, que el país necesita un mesías (tropical o no, pero, mesías al fin).

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja: las dificultades que encaramos en nuestro país son de carácter colectivo, de naturaleza inherentemente social (como las de cualquier nación, pues). Lo mismo ocurre con el perfil de las soluciones y acciones concretas que debemos emprender para dejar de estar en donde estamos. Así, no necesitamos un mesías ni a Rambo ni a Superman ni, mucho menos, a un Barack Obama mexicano; lo que nos urge es entender que la solución a nuestros problemas está en nuestras manos. Sí: todos somos relevantes, todos somos responsables de lo que aquí ocurre. Por lo tanto, hacemos mal en pensar que el Presidente en turno, o el futuro, tiene a su disposición el destino del país.

El punto es que resulta imperativo que comprendamos que, si bien tiene relevancia quién es Presidente, mientras no nos hagamos responsables de nuestras acciones, no nos respetemos mutuamente en todo sentido, no inculquemos en nuestros niños una cultura de la legalidad y les enseñemos a valorar lo público, así como a tener clara la diferencia entre éste y lo privado, mientras no exijamos a nuestra clase política que se deje de frivolidades y ésta, a su vez, siga permitiendo que diferentes poderes fácticos hagan lo que les plazca (desde los franeleros hasta los grandes mafiosos, pasando por algunos sindicatos y varias empresas), etcétera, jamás dejaremos de ser el México de hoy, el México que a muchos nos duele.

No necesitamos, pues, un Barack Obama mexicano; lo apremiante es que entendamos que el cambio comienza en casa. Si logramos eso, lo demás sí importa, pero no resulta tan relevante como muchos, entre ellos personajes tan destacados como Jorge Ramos, creen.

Internet, Twitter y ciencia

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

El 2 de diciembre de 2010 apareció en las noticias científicas del mundo la intrigante posibilidad de que investigadores de la NASA hubieran descubierto una nueva forma de vida: bacterias que, aparentemente, utilizaban arsénico en vez de fósforo para construir sus moléculas.

El anuncio se dio a través de una conferencia de prensa en internet, junto con la publicación preliminar del trabajo en la versión digital de la revista Science. Debido a su potencial importancia —de confirmarse, el descubrimiento sería revolucionario—, el interés creció desproporcionadamente a través de las redes sociales.

Sin embargo, el trabajo tenía problemas. No es raro en ciencia, donde todo puede ser cuestionado una y otra vez. Lo raro fue la manera en que se cuestionó. Normalmente, los científicos habrían esperado a que el artículo apareciera en la versión en papel de la revista para enviar cartas comentando o criticando el trabajo.

Pero su gran difusión ocasionó que la comunidad científica comenzara a discutir en internet. El 4 de diciembre una microbióloga hizo en su blog una detallada y demoledora crítica del artículo, mostrando sus muchos errores metodológicos y conceptuales. El texto se difundió rápidamente en Twitter, dando origen a la “etiqueta” #arseniclife.

Como señala el bloguero de ciencia Carl Zimmer, este fenómeno —la discusión pública amplia de un artículo científico en las redes sociales— marca un hito en la forma de hacer ciencia. A diferencia del sistema tradicional de enviar los trabajos a expertos para que los juzguen antes de publicarlos, ahora se discuten, mucho más amplia y abiertamente, después de la publicación.

Esto parecería amenazar el tradicional control de calidad en ciencia. Pero sólo aparentemente: en ciencia las discusiones nunca terminan, y la publicación de un artículo, que usualmente marca a un descubrimiento como “oficial”, es sólo una etapa más en un interminable proceso de discusión, refutación y corrección.

Las redes sociales cambian la forma en que nos comunicamos y relacionamos. No extraña que cambien también la manera en que se comunica la ciencia. Habrá que esperar a ver si el cambio es para mejorar.