junio 15, 2011

El secretario de Moreira

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

¿Llevaría Vicente Chaires Yáñez una doble vida? En horas hábiles sería, como era público y sabido, colaborador cercano a Humberto Moreira. Y en horas robadas al reposo, dedicaría su tiempo a negocios particulares, tan productivos que le permitieron adquirir hace dos años cuatro radiodifusoras (tres de ellas de Frecuencia Modulada) y una estación televisora. Y adentrarse, a través de por lo menos dos empresas, en el mercado inmobiliario de San Antonio, Texas.

Podría tratarse de un homónimo. A lo mejor le pasa lo que a Humberto y Rubén Moreira, que figuran, el primero, como presidente de la compañía Moreira & Sons Transportation, Inc., registrada en California. Y el segundo como vicepresidente de Family Cake Co. Inc. Pero no es el caso de Chaires Yáñez. Se trata inequívocamente de la misma persona que ha acompañado al profesor Humberto Moreira, hoy presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, a lo largo de su carrera. Fue su secretario particular desde que a mediados de los noventa fue delegado en Coahuila del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, cuando fue secretario de Educación bajo el gobernador Enrique Martínez y cuando fue alcalde de Saltillo. Convertido Moreira en gobernador y luego en líder nacional priista, Chaires Yáñez se ha encargado de la administración del gobierno estatal y del Comité Nacional priista. Durante casi un año, de marzo de 2010 a marzo pasado, actuó como secretario de operación y administración del Ejecutivo del estado. El cargo implica dirigir al personal del despacho del gobernador, así como las áreas de relaciones públicas, de seguridad inmediata del Ejecutivo (su escolta o cuerpo de guaruras) y del cuerpo de guardias del Palacio de Gobierno. Desde hace tres meses figuraba en la página del PRI apenas dos sitios debajo de Moreira mismo, dato indicador de su cercanía, pero su nombre desapareció de ese lugar. Lo borraron después de que los diarios del Grupo Reforma dieron a conocer la prosperidad del asistente de Moreira. Ayer, a partir básicamente de esa información, el Partido Acción Nacional lo denunció ante la PGR por medio del senador capitalino Federico Döring, el mismo discutido político a quien se confió exhibir los videos en que dirigentes del PRD o funcionarios cercanos a Andrés Manuel López Obrador aparecieron recibiendo dinero del empresario Carlos Ahumada, uno de los corruptores más señalados en México, donde contender por los primeros lugares no es empeño sencillo.

Es claro que la denuncia panista se inscribe en el marco de la contienda electoral en Coahuila, donde el hermano del gobernador con licencia, Rubén Moreira, es el candidato del PRI (aliado con el Panal y el Partido Verde) y el del PAN es el senador Guillermo Anaya, compadre de grado del presidente Calderón. También se enmarca en la integración de un paisaje político donde aparezcan en plenitud los pasivos del régimen autoritario priista, ya sean los encarnados en personas como Jorge Hank Rhon (libre pero retenido en Baja California y libre de nuevo), ya sean los de carácter sistémico como los descritos por Calderón en su discurso del domingo en la universidad californiana de Stanford.

En 2009, mientras Chaires Yáñez era secretario de Administración del gobierno estatal, constituyó la empresa Súper Medios de Coahuila, integrada por el canal 22 de Piedras Negras, anunciada como el Super Channel, acaso porque su señal alcanza a Eagle Pass, del otro lado de la frontera. En esa misma ciudad, el grupo encabezado por el colaborador de Moreira adquirió dos estaciones de radio XHRE-FM y XHSL-FM; en Ciudad Acuña la XHHAC, y en Saltillo, la XESJ-AM. Las emisoras de FM (las tres primeras) se cotizan muy alto en el mercado de concesiones radiofónicas, cuyo trasiego sólo es posible con autorización gubernamental.

El año pasado Chaires Yáñez integró las empresas inmobiliarias Procom Marketing, Vicap Global Investments y Transnational Construction & Real State Co., con sede en San Antonio, Texas. Es probable que en estas compañías tenga como socios a Rodolfo Cámara, que según el senador Döring representa en McAllen al gobierno de Coahuila para asuntos migratorios, y a Rubén Flores Jr., un abogado con residencia en San Antonio, que expresamente figura en las empresas de bienes raíces de que Chaires Yáñez es gerente y cuyo domicilio fiscal es el mismo de Flores.

De la averiguación previa que el PAN espera se desprenderá la verdadera naturaleza del papel de Chaires Yáñez. No sería extraño que de un equipo de gobierno priista se desprendieran negocios particulares. Los miembros de ese partido se han inclinado a la especulación con tierras, y más recientemente también a los medios de comunicación. Sonadísimos han sido los casos de Miguel Alemán, Luis Echeverría y Carlos Salinas de Gortari. El primero hizo su fortuna, desde los años treinta, cuando ya figuraba de modo relevante en la política, fraccionando tierras en Morelos, el Distrito Federal y el Estado de México. Y luego, al iniciarse la televisión en nuestro país, se las arregló para que andando el tiempo su hijo y tocayo apareciera como accionista de Telesistema Mexicano. Echeverría se quedó, a través de prestanombres, con lo que fue la cadena García Valseca, y adquirió propiedades en Morelos y Quintana Roo. Y Salinas cuidó de tener intereses en TV Azteca, que él privatizó y fue adquirida por Ricardo Salinas con un crédito de Raúl Salinas de Gortari, y luego estableciendo sus propios medios impresos.

O sea que la cabra tira al monte, aunque se disfrace con atavíos de modernidad.

Cajón de Sastre

Escribí en este mismo lugar hace una semana, el martes 7 de junio: "Es tan burdo el procedimiento para apresar a Hank que sus defectos parecen deliberados", como para permitirle "librar esta peripecia sin dificultad, generada quizá únicamente para mostrar las posibilidades del uso político de la PGR, cuya titular, Marisela Morales, tiene ya experiencia en este campo". Auguré también que si el relato de la Sedena sobre la captura del empresario-político era toda su evidencia, Hank no tardaría en quedar libre. Hoy está ya en su casa, superado el intento de arraigo promovido por el gobierno local también de modo grotesco. ¿Qué pasó? ¿Se logró el efecto demostración a que me referí? ¿Se impuso la legalidad? ¿Se negoció políticamente? Tendremos que saberlo o averiguarlo, para no quedarnos en la densa nube de la incertidumbre o como víctimas de una tomadura de pelo.

Caso Hank: un fracaso político

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

La liberación de Jorge Hank Rhon, absuelto por falta de pruebas del delito de acopio de armas, es un fracaso rotundo para el gobierno federal. Se podrá argumentar que se trata de un yerro de la justicia; que la juez Blanca Evelia Parra Meza tomó una decisión equivocada; incluso, como se ha dejado trascender, aunque se considere inverosímil, que la detención fue apresurada y no producto de una decisión evaluada conscientemente. Lo cierto es que haber detenido a Hank Rhon exactamente un mes antes de las elecciones del Estado de México y tener que dejarlo en libertad unos días después sólo puede considerarse un fracaso más político que judicial.

La pregunta es quién toma las decisiones y cómo. Se ha dicho de todo, desde que el presidente Calderón se enteró de la detención en la mañana del sábado 4 de junio pasado, cuando estaba en Cozumel, hasta que la misma se produjo debido a una información proporcionada por la DEA estadunidense que obliga a actuar. En realidad, importa poco, lo que queda de manifiesto, como hemos dicho muchas veces en los temas relacionados con la seguridad, es que el problema no estriba en la estrategia, sino en la política. Una detención como la de Hank Rhon no se puede realizar con bases tan endebles como la efectuada, con fundamento solamente en el presunto acopio de armas, sin tener amarrados los hilos políticos y judiciales suficientes para garantizar que no habrá marcha atrás. Y eso es tarea, sobre todo, de la Secretaría de Gobernación, que además está encabezada, y la mayoría de sus funcionarios de primer nivel tienen el mismo origen, por un bajacaliforniano que no puede ignorar lo que está pasando en su estado, Francisco Blake Mora.

Es la política, o mejor dicho, la ausencia de ésta, lo que nos debe preocupar, en éste y en muchos otros casos. No se puede gobernar (y una detención de ese calibre es un acto de gobierno) bajo el sistema de prueba y error. No se pueden tomar decisiones sin saber cuáles serán los pasos posteriores. Y eso está ocurriendo una y otra vez. Pero, además, todo se da en el marco de una fuerte ofensiva política contra el PRI, en la que declaran contra ese partido desde el presidente Calderón hasta sus precandidatos, donde se quiere poner como ejemplo de esa corrupción a Hank Rhon… para que la juez encargada del caso lo deje en libertad. No es la estrategia, sino la política, la que no funciona, desde hace tiempo, en el gobierno federal.

No sé si Hank Rhon debía ser procesado por acopio de armas, pero no me cabe duda que tendría que haber sido por lo menos consignado por el asesinato del periodista Héctor El Gato Félix, cometido hace 20 años. Jorge Hank ha vivido mucho tiempo en la impunidad, por ése y otros hechos, aunque nunca, luego del paso de 12 procuradores y cinco gobernadores desde la muerte del periodista Félix Miranda, había sido molestado. Pero precisamente por eso, si se decidió finalmente activar el sistema de justicia en su contra, el gobierno federal no podía hacer el ridículo y menos aún en un operativo donde se involucra al Ejército, donde se invoca la figura de la flagrancia para no contar con una orden de cateo, donde es evidente que se está dando un golpe judicial, pero también político. Si la idea era dejar en claro que la justicia llega también a los peces gordos, pues resulta evidente que éstos no tienen por qué preocuparse.

Y tampoco el PRI. Luego de la sorpresa inicial por la detención de Hank Rhon, sus dirigentes se quedaron al margen del debate, se limitaron a decir que esperarían la decisión de la justicia y no entraron en una defensa en la que no tenían nada que ganar. Como aquí dijimos, políticamente Hank Rhon es impresentable, antes y después de la decisión de la juez Parra Meza, y el priismo no cayó en la tentación de defenderlo. Pero ahora tiene un terreno muy amplio para contraatacar sin costo político alguno. En estos días hemos insistido en que existe una profunda confusión: que no se entiende que la elección de 2012 no será como la de 2006. Pero tampoco, sean justas o no las comparaciones, se va a tratar de un referéndum sobre el pasado del PRI. Lo que se ha dicho del PRI en muchos sentidos es verdad: durante sus gobiernos hubo crisis, también inseguridad, hasta se decidía si se hacía o no un concierto de rock (y recuerdo que en el Congreso también hubo panistas que exigieron que Madonna no se presentara en México o que comentaron, como José Ángel Conchello, que los conciertos de rock se tenían que prohibir porque eran diabólicos, así que en todas partes se cuecen habas). Pero se olvida que el último gobierno priista habrá terminado, el día de las elecciones, 12 años atrás. Que votarán millones de jóvenes que nunca han vivido bajo el priismo y a los que les importan más las vicisitudes del futuro que los fantasmas del pasado.

Y cuando esos fantasmas se agitan y al final quedan impunes, se tornan inofensivos.

¿Por qué combatir charlatanes?

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

Varios lectores me hicieron notar que últimamente he abordado en este espacio temas que parecen más quejas que “ciencia por gusto”, en particular cuando combato las tonterías seudocientíficas que muchos charlatanes difunden como si fueran hechos.

Tienen razón, en parte. El título de esta columna promete compartir el gozo de la ciencia, la “experiencia científica”, afín a la experiencia estética que nos produce el arte, pero que antes pasa necesariamente por la razón.

Pero en el mundo no todo es gozo, y la ciencia también tiene aspectos odiosos… sobre todo la falsa ciencia. Basta con ver la cantidad de productos milagro que se ofrecen por televisión para darse idea de cuántos charlatanes se hacen ricos aprovechándose de la credulidad y buena fe del público, insultando su inteligencia.

Mis dos anti-favoritos actuales son las pulseras con holograma que ofrecen aumentar la fuerza física y mejorar el equilibrio (además de feas, son un fraude descarado) y la nueva crema “Teatrical células madre”®, de Genomma Labs, que supuestamente “contribuye a la protección del ADN y retrasa el envejecimiento anticipado de la piel favoreciendo los mecanismos naturales para su regeneración” (la crema dice contener, efectivamente, células madre… ¡de manzana! A menos que quiera uno cutis de fruta, la simple idea resulta absurda).

Pero más allá de la falta de respeto y el engaño burdo, los charlatanes tienen un efecto nocivo en la sociedad: fomentan la credulidad, la tendencia a creer cosas sin fundamento. Y una vez abierta la puerta de la creencia acrítica, pueden colarse por ella ideas realmente peligrosas, como la de el VIH-sida no es contagioso o la de que un aparatito con una antena puede “detectar” moléculas de droga o explosivos.

Es cuestión de tiempo para que el fraudulento detector GT-200, usado por las fuerzas armadas de México en el combate al narco, produzca un accidente grave. Por el momento, al señalar azarosamente, han provocado numerosas violaciones a los derechos humanos de ciudadanos inocentes, que son registrados y hostigados inútilmente.

Sí: las charlatanerías dañan. Vale la pena combatirlas, aunque no siempre sea agradable.