junio 17, 2011

Hasta los policías lo dicen: hay que legalizar las drogas

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

La asociación de oficiales encargados de aplicar la ley y que están en contra de la prohibición de las drogas (en inglés Law Enforcement Against Prohibition o LEAP) agrupa a “más de 40 mil personas en 80 países”. Ahí se encuentran “policías, fiscales, jueces, agentes del FBI/DEA, custodios, oficiales militares y otros que han luchado en la principal línea de combate en la guerra contra las drogas y que por tanto conocen de primera mano que la prohibición sólo empeora la adicción a las drogas y la violencia asociada a los mercados ilícitos”. Son oficiales que se encuentran en servicio o ya retirados. También hay civiles que apoyan la causa.

A propósito del 40 aniversario de las famosas palabras del entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, que declaró una guerra en contra de las drogas, LEAP ha publicado en su sitio de internet (www.leap.cc) un documento titulado “Terminar con la guerra contra las drogas: un sueño de ley aplazado”. En éste encontré una serie de citas de policías que vale la pena reproducir:

• “La guerra contra las drogas ha sido, sin duda, la política social más devastadora y disfuncional desde la esclavitud” (Norm Stamper, ex jefe de la policía de Seattle).

• “La legalización no sería una panacea inmediata para curar todo el abuso de las drogas. Pero lo que la legalización haría es quitarles unos 500 mil millones de dólares de esta industria a los cárteles y a las pandillas” (Terry Nelson, agente retirado de la U.S. Border Patrol, Customs, Dept. of Homeland Security).

• “Si construir prisiones fuera nuestro objetivo, sería una buena razón para dejar las leyes sobre las drogas tal como están. Pero ciertamente no es un objetivo mío como contribuyente y profesional de la aplicación de la ley que soy” (Richard van Wickler, superintendente de correccionales del condado de Cheshire, NH).

• “Me duele saber que hay una solución para prevenir esta tragedia y que no se hace nada por ignorancia, terquedad, miedo sin fundamento y codicia” (Neill Franklin, comandante retirado de narcóticos de la policía del estado de Maryland y Baltimore).

• “Nuestras fallidas políticas en contra de las drogas no han dejado otra cosa más que campos de muertos, comunidades arrasadas y saqueo a familias de grupos minoritarios, así como el sometimiento de generaciones de estadunidenses a la pobreza, violencia, a una profundización de la desesperanza, en la que ni siquiera el niño más fuerte puede crecer sin cicatrices que lo determinen el resto de sus días” (Leigh Maddox, capitán retirado de la policía del estado de Maryland).

• “Cuando nuestras políticas gubernamentales nos han llevado al punto de que apresamos a hombres de raza negra a una tasa seis veces mayor que en la Sudáfrica atroz del apartheid, es hora de reconocer que esto tiene raíces racistas” (Matthew Fogg, U.S. Marshall en retiro).

El martes, LEAP reunió a una serie de policías, jueces y custodios para manifestarse en Washington en contra de la prohibición de las drogas a propósito del 40 aniversario de la declaración de guerra de Nixon. Esta gente, que es la que ha tenido que aplicar la política pública, está convencida de que la prohibición ha fracasado. Lo dice con elocuencia:

“Creemos que la prohibición de las drogas es la verdadera causa de la mayor parte del daño social y personal que históricamente ha sido atribuido al consumo de las drogas. Es la prohibición lo que ha hecho que la mariguana valga más que el oro y la heroína más que el uranio, mientras que se les ha dejado a los criminales el monopolio del suministro. Impulsadas por las enormes ganancias de este monopolio, las bandas criminales corrompen y se matan entre ellos, así como a agentes del orden y a niños. Su comercio no está regulado y, por tanto, está más allá de nuestro control”.

No podría estar más de acuerdo con la sensatez y valentía de estos policías. Mis respetos para ellos.

Debatir

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Me gustaría un debate entre precandidatos. Me gustarían, de hecho, muchos debates entre precandidatos.

Me gustaría oírlos discurrir sobre los asuntos que inquietan a la nación. Por ejemplo:

La reforma política: qué hacer y cómo para tener un gobierno más eficaz, un gobierno más responsable y efectivo, con finanzas menos amenazadas por su debilidad estructural.

Seguridad: qué hacer y cómo para ganar la guerra contra el crimen organizado y el narco; el papel en esto del Ejército y la Marina, de la Policía Federal, de los gobernadores y de los poderes locales. El papel, anterior a todo, de la procuración de justicia y la aplicación de la ley.

Desarrollo económico: qué hacer y cómo para que México se vuelva un país próspero, creador de empleos. Cómo reformar monopolios y oligopolios, liberar y atraer la inversión, crecer a ritmos más rápidos, desatar la creatividad económica del país sujeta por tantas reglas absurdas y tantos intereses indesafiables.

Desarrollo social: qué y hacer y cómo para salir de la catástrofe educativa, para poner un piso de seguridad social universal para todos los mexicanos, para combatir la pobreza creando riqueza.

Relaciones con el mundo: qué hacer y cómo frente a Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica, Europa, Asia. América. Cómo acomodarnos frente a China e India y frente a las paletadas de innovación científica y tecnológica que desafían nuestros hábitos y las costumbres de nuestras cabezas.

Salvo dos precandidatos muy consolidados, Peña Nieto y López Obrador, hay todos los otros dispuestos a debatir, a decir a decir lo que piensan sobre estas y otras materias. ¿Por qué no les tomamos la palabra?

Un debate que me gustaría ver es entre los precandidatos del PAN: la diputada Josefina Vázquez, el senador Santiago Creel, el gobernador Emilio González, los secretarios de Hacienda, Ernesto Cordero; de Educación, Alonso Lujambio, y del Trabajo, Javier Lozano.

Otro debate que me gustaría ver es entre cualquiera de estos precandidatos panistas y los precandidatos tardíos de otras fuerzas políticas. En la izquierda, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, y en el PRI, el presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones.

Estos dos debates serían suficientes para alegrar la temporada electoral, que anda a la baja, y para empezar a convertir la elección que viene en algo más que una estrategia electoral: en una estrategia de país.

La mesa está puesta. Los medios tienen la palabra.