junio 20, 2011

¿Dónde está Moreira?

Denise Maerker (@Denise_Maerker)
Atando Cabos
El Universal

La semana pasada toda la atención se la llevó el caso Hank y no era para menos: un personaje impresentable, un operativo extraño y confuso y, finalmente, el ridículo y la burla de su doble excarcelación en un solo día. Un duro golpe para el Presidente y prácticamente el nocaut para su recién estrenada procuradora, que quedó en la lona por un operativo mal hecho del Ejército mexicano y por su pobre y titubeante defensa en televisión con Adela Micha.

Pero en medio del escándalo de Hank, el gobierno sí le dio un duro golpe al PRI. Hace una semana, en el periódico Reforma, apareció la información de que Vicente Chaires, el hombre de todas las confianzas de Humberto Moreira, quien fuera durante años su secretario particular, se enriqueció inexplicablemente al grado de ser ahora socio de una empresa dueña de estaciones de radio, un canal de televisión y comprar y vender propiedades en Texas de un millón de dólares.

Vicente Chaires tiene sólo 34 años, es hijo de un profesor amigo y compañero de luchas de Moreira que falleció hace más de 20 años, funcionario público de segundo y tercer nivel, siempre muy cerca de Moreira, hoy es millonario. El caso Chaires está aparentemente bien documentado y parece un ejemplo de escuela de cómo se han hecho ricos los políticos gracias a la cercanía con el poder. ¡Muy mal le viene al PRI este caso cuando buscan regresar a la Presidencia, presumiendo que son un nuevo PRI y, peor aún, cuando cada vez es más claro que Calderón, para evitarlo, piensa recordarles todos los días lo que fueron y demostrar que no han cambiado!

Por lo pronto, Humberto Moreira desapareció de la escena pública nacional. Con el pretexto de que está apoyando a sus candidatos en los estados donde va a haber elecciones el próximo 3 de julio, suspendió sus conferencias de prensa de los lunes y mantiene un absoluto bajo perfil. ¿Dónde quedó el presidente del PRI que no les dejaba pasar una al Presidente y a sus secretarios? ¿Dónde, el Moreira que fustigaba a los secretarios y que frente a señalamientos de Javier Lozano respondía: Para Lozano, lo sano es que no hable; su barriguita se llenó del salario de ese pasado del que habla…?

Ahora es un dechado de moderación. Nada dijo luego de que el presidente Calderón recordó en Stanford que el régimen priísta masacró estudiantes y desapareció opositores. Y cuando se le hizo ver su recién estrenada contención, en el programa de radio de Ciro Gómez Leyva, explicó: “Estoy en la concha chica… estamos en elecciones, yo tengo ocupación en cuatro estados de la república, y estoy realmente agotado…”. Sobre su hombre cercano de toda la vida y las acusaciones por enriquecimiento inexplicable dijo que: como está acreditado, claramente para mí que es ‘guerra sucia’, de ese tema no voy a hablar hasta pasando las elecciones.

¿Qué va a hacer el PRI? La dupla Moreira-Peña Nieto parecía hecha para durar. Uno respondía con enjundia norteña a todas las críticas y el otro se mantenía fuera de la polémica, siempre ecuánime y —literalmente— sin despeinarse.

¿Moreira sigue una estrategia de campaña o las acusaciones de corrupción, hechas y por venir, lo neutralizaron? Habrá que esperar. Por lo pronto, Peña ya ha tenido que subirse al ring: ha sido él y no Moreira el que descalificó por anticipada la invitación a debatir de Cordero, es él y no Moreira el que ha salido recientemente a declarar en el caso Hank y a defender los legados del PRI.

Es pronto para saberlo, pero si Moreira desapareció y no vuelve la semana pasada no le fue tan mal a Calderón y al PAN en su estrategia rumbo a 2012.

El Presidente se equivocó de siglo

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Muy bien lo dicho por el presidente Felipe Calderón ante estudiantes de la Universidad de Stanford, California: “Durante muchas décadas ese único partido (el PRI) controlaba todo: lo que se permitía decir en los medios, lo que se debía enseñar en las escuelas, qué conciertos de rock se permitían. ¡Todo! Cuando los estudiantes como ustedes protestaban, eran masacrados. Muchos oponentes del régimen, simplemente fueron desaparecidos”.

Pero se equivocó de siglo y de milenio. Buena parte de ese PRI está muerta, y la que sobrevive se fue al PRD: el partido con el que busca imposibles alianzas porque desde su fundación ha estado contra todo lo que proponía el PAN como oposición y ha propuesto como gobierno. Quienes ahora dirigen el PRI estuvieron entre los golpeados por aquel PRI y otros, como Peña Nieto, aprendían a caminar. Entre los golpeados, literalmente, estuvo Ernesto Zedillo, estudiante de vocacional; Beatriz Paredes pertenecía a un grupo de izquierda universitaria.

Entre las reformas necesarias para crecer a mejores tasas y sacar de la pobreza a millones de mexicanos está la referida a la producción de energía, ahora monopolio del gobierno. Pero si no pasó el proyecto presentado por el presidente Zedillo fue por la oposición del PAN, el mismo partido que ahora la considera urgente (y en efecto lo es).

Al parecer, Calderón no acaba de asumir una realidad evidente: el PRD no es solamente el PRI, sino lo peor del PRI, el que abandonó esas filas cuando De la Madrid abrió fronteras o cuando pidieron una candidatura y no la obtuvieron. Son los priistas del nacionalismo xenofóbico que ven amenazas en la inversión extranjera, que, por lo mismo se va a hacer crecer China, India y Corea.

La muchas reformas que tuvimos en tiempos del PRI, entre ellas la que nos dio elecciones con resultados confiables, se dieron a pesar de la militancia dura del PRI, porque si el presidente ordenaba se cumplía. De haber gobernado Cuauhtémoc Cárdenas en vez de Salinas no existiría el TLC que nos dio, por primera vez en la historia, una balanza comercial con EU favorable a México, y las elecciones seguirían en manos de la Secretaría de Gobernación y por lo mismo del PRI.

Pero esa es la parte honestamente equivocada del PRD, el cardenismo. Hay la parte arribista y corrupta, los viejos dinosaurios del PRI con su más señalado representante: Porfirio Muñoz Ledo, que va y viene según el viento, del PRI al PARM, al PRD al PT y lo que siga; es la chatarra más tenebrosa: los indignados por no ser elegidos candidatos de su partido y que formaron metástasis en el PRD hasta invadir el organismo entero.

“Hagan cola, primero”, les exige Ramiro Alonso de Jesús, quien representa al PRD en el IEE de Guerrero. “El ex diputado local aseguró que hay algunos priistas que ya están trabajando en el PRD para participar por algún puesto de elección popular para el 2012, por lo que los invitó a hacer cola y comenzar a hacer trabajo partidista”. Despertar del Sur, nota de Cecilio Pineda.

El candidato Felipe Calderón tuvo una magnífica respuesta cuando le preguntaron su opinión sobre Fidel Castro. Estaba entre la espada y la pared y salió bien: Qué puedo opinar: cuando yo nací él ya era presidente de Cuba.

No votaré por el PRI, pero no porque me convenzan las palabras de Calderón en Stanford, pues el casi candidato, Enrique Peña Nieto, nació en 1966, así que cuando el PRI masacraba, él aprendía a caminar. En cambio, López Obrador ya tenía 18 años el 10 de junio de 1971: era un joven que participaba en campañas del PRI y pronto sería presidente del PRI en Tabasco. Hoy es parte del PRD.

Y es con estos desechos y sobras con quienes Calderón sueña sacar una reforma energética, laboral, fiscal… Les pide votar por lo que siempre han combatido. Lo de ellos es el ejido abandonado; el papeleo, las firmas y sellos y antesalas, aranceles defensivos, subsidios y exenciones a la clientela política, censura previa en bien del pueblo. Vaya error presidencial.

Evaluación de maestros

Magnífico que la calidad del maestro se evalúe por el rendimiento de los alumnos… siempre y cuando los maestros no ofrezcan previamente el examen o, tan dados como son a los negocios, lo vendan a todo su grupo. La solución no es desecharlo, sino blindar ésta muy segura simulación. ¿No exigen los maestros, como un derecho inalienable, vender su plaza?

Autobiográfico: un estudiante preso político, un preso común, Lecumberri en 1969… Otros días, otros años (Planeta, 2008).