julio 29, 2011

Búsquedas sin control

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

Dime lo que buscas y te diré quién eres” parece ser la máxima de Google, quien destaca por documentar de manera profunda el perfil de cada uno de los usuarios que usan su servicio. Cuanto más lo usa una persona, más afina su perfil Google, que trata cada búsqueda de forma individual.

Es sabido que el algoritmo de Google usa 57 parámetros para definir el perfil de los usuarios y establecer el tipo de información que ellos buscan. Pero con esas herramientas cualquier búsqueda de información no lleva a datos neutros, “científicos” o imparciales. Pensando en “nuestro bien”, los ingenieros y programadores de Google han optado por sustituir el “objetivo” abierto y original de internet por una visión ultrapersonalizada.

Pero la personalización de la información tiene sus pros y contras, como señala Sue Halpern en “Mind control & The Internet” (http://goo.gl/REzRr). El proceso de data mining ofrece información “predigerida” y conlleva dos aspectos. El positivo: si se tiene interés en temas específicos, Google proporciona información pertinente sobre los mismos. El negativo: todo filtro, por muy bien intencionado que sea, es incompleto y arriesgado si el usuario no lo controla.

Cuando la búsqueda se supedita a robots y sus parámetros, se obtienen datos con base en lo que ellos conocen de uno, pero para dar con información rica o fortuita se requiere en muchos casos que la persona busque sin determinaciones y “prejuicios” de bots.

Los filtros de información, cuando se usan de manera difusa (aunque supuestamente se hagan para el beneficio de los usuarios), terminan por “silenciar” a muchos sitios que son sistemáticamente rechazados por los filtros de Google. Eso deriva en una censura, por así decirlo, con un efecto negativo real en el derecho de acceso a la información de las personas.

Ante esto, y porque Google cada vez más deviene en una poderosa industria cultural sin parangón en la historia de las industrias culturales, y por la salud misma del ecosistema global de la información, se debe promover la diversidad de fuentes de búsqueda de información. Por eso se hace pertinente pensar en construir motores de búsqueda de dominio público (con “software libre”), totalmente abiertos y gratuitos, que puedan ser programados por los mismos usuarios y con base en criterios perfectamente transparentes.