agosto 24, 2011

To the Apple Board of Directors and the Apple Community:

I have always said if there ever came a day when I could no longer meet my duties and expectations as Apple’s CEO, I would be the first to let you know. Unfortunately, that day has come.

I hereby resign as CEO of Apple. I would like to serve, if the Board sees fit, as Chairman of the Board, director and Apple employee.

As far as my successor goes, I strongly recommend that we execute our succession plan and name Tim Cook as CEO of Apple.

I believe Apple’s brightest and most innovative days are ahead of it. And I look forward to watching and contributing to its success in a new role.

I have made some of the best friends of my life at Apple, and I thank you all for the many years of being able to work alongside you.

Steve

Ernesto Cordero: la decisión

Marco A. Mares
El Economista

Al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, se le están acortando los tiempos para subirse con todo a la arena política y pelear en la elección interna para alcanzar la candidatura panista a la Presidencia de la República.

Aunque él personalmente ha dicho que no renunciará a la dependencia sin antes dejar listo el paquete económico y entregarlo el próximo 8 de septiembre, hay quienes consideran que ya se le está haciendo tarde para meterse a fondo en la contienda interna. Tiene que apurarse si es que la quiere ganar, afirman.

Hay un reconocimiento generalizado al interior de los círculos de poder oficial de que la coordinadora de la fracción panista, Josefina Vázquez Mota, se ha fortalecido notablemente en las últimas semanas.

Y aunque al mismo tiempo advierten que el equipo de Cordero y él mismo han venido haciendo un trabajo intenso que lo ha fortalecido en la interna, opinan que debe volcarse ya, de lleno, en la lucha política.

Lo curioso es que no es la opinión de sus adversarios políticos de otros partidos políticos -quienes han insistido hasta el cansancio que deje su doble cachucha de Secretario de Hacienda y precandidato-, sino la opinión de funcionarios de muy alto nivel que están dispuestos a apoyarlo con todo.

Hay en esos mismos círculos de poder la convicción de que el presidente Felipe Calderón apoyará al candidato panista que alcance la mayor fuerza y pueda derrotar al PRI. También están convencidos de que el Jefe del Ejecutivo está claro de que el candidato tendrá que mostrar un marcado rasgo de irreverencia.

Al final, Felipe Calderón llegó a la Presidencia de la República porque brincó y superó al candidato oficial de Vicente Fox: Santiago Creel.

El partido en el gobierno, de hecho, llegó así al poder: con la actitud irreverente del propio Fox. Fue lo que rompió con la tradición priísta del dedazo.

En esa tesitura, Vázquez Motta podría considerarse como una precandidata que ha avanzado, a pesar de no ser la favorita del Presidente de la República.

Y Cordero ha mostrado una actitud muy institucional, desde su aceptación pública para contender por la silla presidencial.

Hasta ahora ha guardado todas las formas de respeto no sólo a la primera magistratura del país, sino a su encargo como responsable de las finanzas públicas.

Y es, sin lugar a dudas, el precandidato que tiene la preferencia presidencial.

No obstante, tal preferencia no será suficiente porque los tiempos del dedazo ya pasaron a la historia.

Por eso, advierten, ya se le están acortando los tiempos a Cordero para que tome la decisión y brinque de lleno a la arena política; sin embargo, Ernesto Cordero ha mostrado congruencia y lo más probable es que se mantenga en lo que ha dicho.

Lo cierto es que la circunstancia internacional y nacional favorece a Cordero y su permanencia en el cargo.

En lo internacional, con la crisis de la deuda en Europa y en Estados Unidos, los elevados déficit fiscales y el contexto nacional con las elevadas deudas de varios estados de la República Mexicana dejan muy claro el contraste con el manejo prudente y responsable de las finanzas públicas del gobierno federal.

La materia que favorece y fortalece a Ernesto Cordero, sin duda, es el tema económico.

Ello no quiere decir que deba permanecer en el cargo y negociar él personalmente el paquete económico.

Slim sale de compras

Carlos Slim volvió a salir de compras. Aprovechó los bajos precios y compró sendos paquetes accionarios en The New York Times y la tienda de súper lujo Saks.

Se trata de las clásicas compras de oportunidad que realiza el magnate mexicano. A través de Inmobiliaria Carso, Slim compró 553,000 acciones clase A de The New York Times a precios que oscilaron entre 6.83 y 7.09 dólares.
Con esto elevó a 7.3% su participación en el prestigiado diario.

Y en Saks, donde ya es el mayor accionista, compró 620,000 acciones para alcanzar 16 por ciento.

En ambos casos, Slim aprovecha precios bajos. En el caso de NYT compra apenas unas semanas después de que los propietarios del diario le prepagaron un multimillonario préstamo.

CUENTOS VERAS


El gremio de los banqueros y las autoridades del sector revisan un nuevo modelo para reservar los créditos que conceden las instituciones de crédito a los estados y municipios. La novedad es que reducirán el peso específico que tiene la calificación de las agencias calificadoras como Standard and Poor’s, Moody’s y Fitch. Lo positivo es que la Secretaría de Hacienda y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores busquen acotar a los bancos para que concedan sus créditos y generen las reservas respectivas en función de las pérdidas esperadas.

Rendición de cuentas para una mejor democracia

Lorenzo Córdova Vianello (@lorenzocordovav)
Investigador y profesor de la UNAM
El Universal

Uno de los consensos en la teoría política es que la democracia es una forma de gobierno que hace de la rendición de cuentas de los servidores públicos uno de sus rasgos distintivos. Los planos en los que la misma se articula en las democracias son múltiples y van desde el juicio político, que sobre la actuación de los gobiernos y su desempeño realizan los ciudadanos en cada cita electoral —una de las modalidades en las que la responsabilidad pública de quien toma decisiones colectivas es evaluada—, hasta la específica responsabilidad de tipo penal, administrativa y política a la que los funcionarios públicos están sujetos (dependiendo de sus funciones y jerarquía).

Es cierto que en las democracias las elecciones cumplen una función específica que es la de integrar, a partir de las preferencias electorales de los ciudadanos, los órganos de representación política en donde se procesan y se asumen las decisiones colectivas (que en cuanto tal constituye la finalidad específica primaria de los comicios); pero también lo es que aquellas son también un momento en el que, a través de su voto, los ciudadanos de un país evalúan a sus gobernantes, premiando o castigando su actuación o la adopción de ciertas políticas públicas durante un periodo de gobierno o bien una legislatura. El voto, de aprobación o de rechazo, es una manera en la que opera en las democracias una rendición de cuentas de cara a los electores.

Sin embargo, la rendición de cuentas propiamente dicha consiste en la posibilidad —siempre abierta y, por ello, siempre latente— de exigir responsabilidades a los servidores públicos por los actos realizados y las decisiones asumidas durante su función al frente de un cargo. El punto resulta crucial porque una de las características de las democracias frente a las autocracias es la responsabilidad que supone el ejercicio del gobierno frente a la irresponsabilidad, que es una de las principales características de los regímenes autocráticos.

En ese sentido, no hay constitución democrática que no implique un régimen de responsabilidades de los funcionarios públicos. Así lo hace también nuestra Carta Fundamental al dedicar su cuarto título a normar precisamente ese régimen. Sin embargo, tanto la regulación normativa —incluido el plano constitucional— como la práctica real de la exigencia de las responsabilidades hace que entre nosotros la impunidad sea la regla y el fincamiento de responsabilidades ante los abusos la excepción.

Por supuesto no pretendo desconocer los avances (insuficientes, por cierto) que como consecuencia del proceso de democratización se han incorporado (como la constitución y gradual fortalecimiento de la ASF o el surgimiento del IFAI y la constitucionalización del derecho a la información) y que inevitablemente redundan en una mejor rendición de cuentas. Pero el trecho por andar en esta materia es, todavía, enorme.

Así, por ejemplo, los alcances de la figura del fuero y la cantidad de funcionarios protegidos por el mismo es inaceptable. Prácticamente no hay alto funcionario del Estado (en el plano federal y local) que no esté escudado frente a la acción penal, algo inaceptable en un régimen democrático. El fuero ha sido no pocas ocasiones utilizado como un escudo protector de conductas ilegales y como la fuente de numerosos actos de abuso de poder.

Un ominoso ejemplo de la impunidad que caracteriza a nuestro orden jurídico se presentó el año pasado cuando el Tribunal Electoral determinó que el presidente Calderón violó la Constitución al emitir mensajes en los días previos a la realización de varias elecciones locales en 2010, pero que no procedía la imposición de sanción alguna.

En el mismo sentido, dependencias como la Secretaría de la Función Pública (y su antecesora, la Secodam), son instituciones ineficaces para hacer de la rendición de cuentas una constante de la actuación de los servidores del Estado y son absolutamente inútiles frente a los eventuales abusos en el ejercicio de su función cometidos por los altos funcionarios.

Es cierto que el tema de la rendición de cuentas ha estado presente en el ya largo debate de la reforma del Estado. Numerosas iniciativas de reforma constitucional han planteado modificar el régimen de responsabilidades, pero también es cierto que nunca ha sido uno de los ejes articuladores de las propuestas que se han presentado (y mucho menos de las pocas, poquísimas, que han prosperado). En los hechos, las alusiones a este tema ha sido más de tipo discursivo, pero es algo que el repensamiento del Estado en clave democrática impone cambiar radicalmente si queremos tomarnos en serio la consolidación democrática de nuestro sistema político.

¿Cómo le creen a AMLO?

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Si él decide que Juanito sea candidato a delegado en Iztapalapa para luego renunciar a favor de Clara Brugada, eso sucede

No sé usted, pero yo no tengo duda alguna de que el candidato presidencial de la izquierda será Andrés Manuel López Obrador. ¿Quién lo va a poder bajar? ¿Ebrard? ¿Los Chuchos? No lo creo.

Y no lo creo porque cuando AMLO ordena algo, las fuerzas de la izquierda le obedecen. Si él indica que hubo fraude electoral, aunque no presente pruebas, fraude electoral hubo. Si él afirma que es presidente legítimo, le ponen su banda. Si él decide que Juanito sea candidato a delegado en Iztapalapa para luego renunciar a favor de Clara Brugada, eso sucede. Si él se opone a una alianza electoral con el PAN en el Estado de México que pueda darle un golpe a Peña Nieto, la alianza se aborta. Si él designa por dedazo a Alejandro Encinas como el candidato de la izquierda a gobernador en aquella entidad, nadie desafía esta orden. Y, desde luego, cuando diga yo voy a ser el candidato presidencial de la izquierda en 2012 y punto, pues la izquierda procederá a ungirlo. ¿Tiene usted alguna duda? Yo no.

Lo que me parece increíble es que haya perredistas que todavía crean que Marcelo Ebrard puede ser el candidato en caso de que las encuestas lo sitúen como el candidato con más posibilidad de ganar la elección. ¿Acaso no saben quién es AMLO? ¿No recuerdan su historia? ¿No saben cómo se comporta?

López Obrador es un personaje muy predecible. Siempre trata de imponer su voluntad a como dé lugar. Cuando alguien se atreve a desafiarlo, le dobla las apuestas para asustarlo. Muchos efectivamente se espantan y lo dejan ganar aunque el tabasqueño esté faroleando.

Esta estrategia le funciona con jugadores miedosos. La única manera de ganarle es enfrentándolo para medir fuerzas con él. A lo largo de su historia, son pocos los que se han atrevido a hacerlo. En 2006, Calderón se atrevió. AMLO había prometido que el panista no tomaría posesión como Presidente. El hoy mandatario dijo, pues a ver de qué cuero salen las mejores correas porque yo voy a ir al Congreso a tomar posesión. Lo hizo. Y López Obrador perdió porque estaba faroleando.

AMLO ahora presume que ha organizado una estructura social impresionante que ha bautizado con el nombre de Movimiento de Regeneración Nacional o Morena. Según él, ya tiene casi un millón de ciudadanos afiliados en todas las secciones electorales del país. La meta es llegar a cinco millones para que éstos lleven a cuatro más a votar a favor de él en 2012 y pueda sacar 20 millones de votos. Suena bien. El problema es que la dichosa Morena simple y sencillamente no funcionó en el Estado de México en julio pasado: Alejandro Encinas perdió por 40 puntos porcentuales frente al PRI, con una votación relativa menor a la que obtuvo Yeidckol Polevnsky hace seis años.

Lo de Morena suena a otra faroleada más de AMLO. No obstante, pretende que los tres partidos de izquierda le den a este movimiento candidaturas a diputados y senadores, la representación completa en 100 de los 300 distritos y en todos los órganos electorales del país. ¿Y qué creen? Pues que se los van a dar. Como le van a dar la candidatura presidencial.

La pregunta es si Ebrard se atreverá a desafiarlo a la hora de la verdad. Si las encuestas que van a levantar demuestran que AMLO es el mejor candidato, pues Marcelo ya no podrá hacer nada. Pero, si el resultado es a favor de Ebrard, ya sabemos qué hará AMLO: desconocerlas. Argumentará que estuvieron truqueadas, que las manipuló la mafia que domina el país, etcétera, etcétera (de hecho este discurso ya lo está telegrafiando desde ahora). Acto seguido, procederá a autoproclamarse como el candidato de la “verdadera” izquierda. Gustosos, el PT y Convergencia le ofrecerán la candidatura. ¿Y qué hará Marcelo? ¿Lo enfrentará? ¿Romperá con él? ¿Buscará la candidatura por otro partido? No lo creo. No veo a un Ebrard con los tamaños y los apoyos para hacerlo. Por eso pienso que AMLO será el candidato único de la izquierda. Y estoy dispuesto a tomar apuestas de los ingenuos que todavía creen que el tabasqueño se hará a un lado.

Falsificando documentos

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Uno no sabe lo que sabe hasta
que se le olvida
. Florestán


El pasado 14 de marzo, el director del Sistema de Administración Tributaria del Estado de Coahuila (SATEC), Héctor Javier Villarreal, envió un oficio a la Secretaría de Hacienda dándole a conocer que el Congreso local había expedido un decreto que autorizaba un crédito de hasta mil millones de pesos con cargo en pago de garantía, a los ingresos de las participaciones federales que le correspondían a ese estado.

Posteriormente, el 29 de marzo, el mismo Villarreal envió otro oficio a Hacienda solicitando el registro de otra deuda, aprobada también por su Congreso, ahora por dos mil millones de pesos destinados a la Comisión Estatal de Aguas.

El crédito por mil millones de pesos estaba respaldado por el decreto 318 del Congreso de Coahuila, que en realidad lo que había aprobado era la designación del contralor interno del Instituto Electoral de esa entidad; el crédito por dos mil millones de pesos estaba apoyado por el decreto 476 que originalmente designaba a una sustituta en la cuarta regiduría del municipio de General Cepeda.

Es decir, en el gobierno de Coahuila, a cargo de Jorge Torres López, interino por Humberto Moreira, fueron falsificados los dos decretos para hacer creer a Hacienda que el endeudamiento por tres mil millones de pesos había sido aprobado por su Congreso local, abriéndole el cajón de las participaciones federales.

Al descubrirse la maniobra de los documentos apócrifos del gobierno de Coahuila, Hacienda lo denunció ante la PGR y la Procuraduría Fiscal, toda vez que de no hacerlo, su titular, Ernesto Cordero, hubiera incurrido en responsabilidades legales por autorizar, con documentos apócrifos, la entrega de recursos federales como garantía bancaria.

En medio de esto, Villarreal, designado por Moreira como director de SATEC por 12 años, para lo que modificó la Constitución, desapareció desde el viernes, dejando su renuncia al gobernador Torres López.

Hay al menos dos denuncias bancarias por otros mil 600 millones de pesos.

¿Cómo van a salir todos de esta?

Retales

1. PIEZA. Enrique Peña Nieto colocó a su pieza clave en una posición clave en el PRI: Miguel Osorio es el nuevo secretario de Operación Política;

2. NO QUE NO. Josefina Vázquez Mota confirmó por la tarde lo que le adelanté por la mañana: sigue como coordinadora de su bancada y como diputada. Sólo deja la presidencia de la Junta de Coordinación Política, que por calendario se le acaba el día 30; y

3. ESTELA. En torno al caso Estela de Luz, la Función Pública ha presentado denuncias penales en la PGR contra los ex funcionarios de la Constructora Triple I, de Pemex, Agustín Castro, Rubén Enrique, Ricardo Morales Jaramillo y Juan Alberto Bravo Hernández, coordinador de proyectos y, al mismo tiempo, ejecutivo de Gutsa.

Nos vemos mañana, pero en privado.