septiembre 07, 2011

Quita Ebrard cartera a AMLO

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

Martí Batres se había convertido en un dolor de muelas para Marcelo Ebrard y su equipo.

La gota que colmó el vaso de paciencia de Ebrard fueron, desde luego, las críticas que el hoy ex secretario de Desarrollo Social del gobierno del DF, hizo al jefe de gobierno por haberse atrevido a saludar al presidente Felipe Calderón el viernes pasado.

Una semana antes, el grupo de Batres había puesto en duda la veracidad del tiempo que hizo Alejandra Barrales en el maratón de la Ciudad de México, deslizando la duda sobre si la legisladora había completado la ruta o había aplicado la táctica “Madrazo”.

Ebrard corrió a Martí de una forma que no quedara duda del rompimiento político más allá de la conclusión de la relación laboral.

“He tenido a bien removerlo del cargo”, dice la carta pública con la que se rompen lanzas entre los grupos que apoyan a Ebrard y los que apoyan a Batresy desde luego Andrés Manuel López Obrador.

Pero Batres no solo fue despedido por lo que hizo, sino por lo que podría hacer en contra de los intereses del grupo de Marcelo, teniendo en sus manos los millones de pesos de la Secretaría más importante del gobierno capitalino.

Deshabilitado Batres, el grupo que lo apoya se quedó sin una fuente importante de recursos para la compra de votos y simpatías.

Si Ebrard ya tomó la decisión de confrontarse abiertamente con el grupo antagónico es porque sabe que del otro lado nada le garantiza que se respeten los acuerdos.

La publicación de dos encuestas sobrecalentó el de por sí ardiente clima político en Tabasco.

La empresa Parametría y la consultora Gisella Rubach, publicaron dos sondeos en los que aparece en primer lugar por la candidatura del PRI a la gubernatura del estado, el presidente municipal de la capital del estado, Jesús Alí de la Torre.

De acuerdo con las encuestas, Alí de la Torre está 9 y 10 puntos, respectivamente, delante del secretario de Salud estatal, Luis Felipe Graham.

La fortaleza de Alí de la Torre se ubica en el municipio de Centro pero en el resto del estado no es muy conocido; en tanto Graham tiene reconocimiento en la capital y en el resto del estado.

Faltan 10 meses para la elección de gobernador y por lo menos 3 meses para que el PRI defina a su candidato, que saldrá de este binomio, seguramente.

Sin tanta alharaca, la CNOP de Emilio Gamboa, sigue realizando los foros de los que saldrán propuestas para la plataforma política del PRI.

Ayer correspondió el turno al tema “Por una Política Exterior con Rumbo” encabezado por Carlos Bustamante, presidente municipal de Tijuana y hoy corresponderá el turno a la ex presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá, con el tema “Por un compromiso con calidad de vida y equidad”.

Cordero en duda

Salvador García Soto (@sgarciasoto)
Serpientes y Escaleras
El Universal

La tensión y el nerviosismo cunden en el PAN. El que era visto hasta ahora como “el candidato oficial”, Ernesto Cordero, está mostrando dudas respecto a sus aspiraciones políticas y a quedarse como titular de Hacienda, parte por decisión personal y parte por falta de señales encontradas del presidente Calderón sobre a quién dará su apoyo en la contienda interna por la candidatura presidencial del blanquiazul.

Entre los corderistas se percibe cierto desánimo y en el equipo más cercano del secretario de Hacienda hay incertidumbre sobre si va a tomar o no la decisión de lanzarse por la candidatura. Hay dos posiciones en que se ha dividido el equipo corderista: los que le dicen al secretario que tiene que renunciar ya, a más tardar el domingo 11 de septiembre, y los que le sugieren que puede quedarse a negociar el Presupuesto 2012, aprovechar los reflectores que le puede dar esa negociación y renunciar a su cargo hasta noviembre, para entrar directo al proceso interno panista.

El problema es que si Cordero no deja su cargo de aquí al domingo, su margen de maniobra se reduce y las posibilidades de que logre vencer la percepción de que no ha crecido suficiente en las encuestas, ni en su imagen y nivel de conocimiento, se ven muy complicadas.

Entre su acendrado sentido de responsabilidad y su lealtad al Presidente, Cordero ha alargado demasiado su permanencia en Hacienda y se ha negado a tomar una decisión sin tener el aval expreso del titular del Ejecutivo. No está claro, ni siquiera para los propios corderistas, si Calderón no le ha dado esa señal o si le ha pedido permanecer al frente de la SHCP y quedarse a negociar el presupuesto o, más aun, quedarse y declinar a sus aspiraciones. En todo caso, lo que se percibe en el círculo más cercano del precandidato Cordero es que ya no es del todo seguro si buscará ser candidato y que si no hay renuncia antes del domingo sus posibilidades se complican.

¿Qué pasaría en el caso de una declinación pública o virtual de Ernesto Cordero a sus aspiraciones? ¿Hacia dónde se moverían los calderonistas? Y, ¿eso significaría que Calderón le dará su apoyo entonces a Josefina Vázquez Mota?

No está claro si todos los operadores que acompañan en este momento a Cordero estarían dispuestos a apoyar a Vázquez Mota. Varios de ellos, como César Nava, Max Cortázar, Moisés Alcalde, Abraham Cherem, Héctor Muñoz o Jordy Herrera, no ven en Josefina una opción y podrían mantenerse al margen del proceso interno si no va Cordero o incluso hay corderistas que preferirían apoyar a Santiago Creel Miranda antes que a la precandidata chihuahuense.

Así que para Ernesto Cordero las horas que siguen serán determinantes. Si hay renuncia del titular de Hacienda antes del domingo habrá proyecto rumbo al 2012, y podrían venir una serie de cambios en el gabinete del presidente Calderón: José Antonio Meade a Hacienda, un nuevo secretario de Energía y tal vez algunos otros reacomodos. Si no hay renuncia y Cordero decide moverse hacia otro lado, los corderistas, que en realidad son el núcleo duro del calderonismo, tendrán que definirse entre los precandidatos que seguirían vivos: Santiago Creel Miranda, Josefina Vázquez Mota y, hasta ahora, también Emilio González.

¿Se decidirá por fin Ernesto Cordero y saldrá de su dilema entre ser un aspirante formal en campaña o un secretario de Hacienda responsable?

NOTAS INDISCRETAS… Al gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, le está ganando la víscera ante el avance del secretario de salud, José Ángel Córdova, quien aparece posicionado como el mejor candidato panista para la gubernatura. El mandatario sigue emberrinchado y no acepta al que será enviado por el presidente Calderón a partir del 27 de septiembre. El berrinche de Oliva se dio el sábado pasado cuando el “góber yunquista” les prohibió terminantemente a sus colaboradores cercanos asistir a la fiesta de cumpleaños de Córdova, celebrada ese día en León. Varios secretarios de Oliva habían confirmado, pero se tuvieron que disculpar porque su jefe los amenazó: “Si van a esa fiesta los corro”. Oliva no se resigna a que ninguno de sus delfines creció y a que Córdova Villalobos puntea en las encuestas y tiene todo el apoyo del Presidente. A ver si no le tienen que dar un coscorrón desde Los Pinos para que lo entienda… Marcelo Ebrard tomó una decisión estratégica con el cese de Martí Batres porque mostró que no se mantendrá por siempre supeditado al lopezobradorismo, con todo lo que puede desprenderse de eso frente a 2012. Al mismo tiempo, tiene ahora en la ciudad a un “candidato rebelde” en la persona de Batres, que aprovechó los cinco años en la Secretaría de Desarrollo Social para tejer, con los programas sociales del GDF, su propia red política y clientelar. Finalmente, en la medida en que le da un manotazo al lopezobradorismo, también Marcelo confirma su acercamiento con el presidente Calderón, lo que revive la posibilidad de una alianza PAN-PRD de Los Chuchos con Ebrard como candidato, algo que nadie debe dar por sepultado… Serpiente de los dados. Caída libre.

¡Booolas, don Cuco...!

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Lo que queda de la moneda
está en el aire.
Florestán


La relación de Marcelo Ebrard con Martí Batres nunca fue fácil, al contrario.

Éste despreciaba a aquél por su pasado priista, su relación con López Obrador y su papel como jefe de Gobierno del Distrito Federal, que añoraba para sí.

Encajada la presión de AMLO en 2006 para colocarlo en esa caja chica sin fin y cara amable electoralmente que es la Secretaría de Desarrollo Social del GDF, Ebrard buscó la manera de deshacerse de él, en algún momento, incluso, llegó a tener la decisión tomada pero fue imposible llevarla al terreno de los hechos, lo que Batres sabía y celebraba.

Ya en tiempos electorales, y ambos aparentemente anulados, ni él se iba ni Marcelo lo hacía su candidato, Batres abrió su juego y su fuego con el respaldo del grupo López Obrador y de la mancuerna Padierna-Bejarano y así se la llevaron hasta que cometió el pecado de soberbia: criticarlo y llamarlo a cuentas públicamente por haber saludado al presidente Calderón el viernes en la lectura del mensaje sobre el quinto Informe de gobierno.

Primero había sido Dolores Padierna quien le exigió una explicación por el saludo y luego Batres, quien olvidó que Ebrard era su jefe, confundió el organigrama de gobierno con las formas del PRD y provocó lo que nunca pensó que sucedería: que se atreviera a despedirlo públicamente y por escrito, como lo despidió ayer.

La remoción de Batres y la firmeza de Ebrard, que se dio a respetar, marcan el inicio de otros tiempos en la búsqueda del Gobierno del Distrito Federal y, quizá, en la del PRD a la Presidencia de la República.

¡Ah! Y Batres no será candidato al GDF, por más que las mantas que lo promueven en la calle digan lo contrario.

Retales

1. RELEVO. Sin sorpresa, Francisco Ramírez Acuña asumió como nuevo pastor de los panistas en San Lázaro en lugar de Josefina Vázquez Mota, que busca hacerse de Roberto Gil como su coordinador de campaña, a lo que éste dijo sí y en Los Pinos le dijeron que aún no;

2. JUECES. El presidente Calderón ha reiterado su decepción ante jueces que liberan a detenidos que reúnen, dice, todos los elementos para ser consignados. Así, ha mencionado el caso Hank Rhon y ahora el de Néstor Moreno, detenido el sábado y liberado el domingo por un juez. Si se suman estos casos a los de protección judicial a los casinos, especialmente en Nuevo León, y a la protección a desarrolladores urbanos, pocos argumentos le quedan al Poder Judicial. Aunque ahora, y en defensa propia, se autodeclaren como factor de estabilidad nacional; y

3. CORDERO. El plan parece ser entregas y te vas. Mañana el titular de Hacienda presenta al Congreso los proyectos de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos. Después vendrá el relevo y José Antonio Meade volverá a negociar las dos iniciativas en San Lázaro.

Nos vemos mañana, pero en privado.

Diez

Diego Beas (@diegobeas)
ruta66@diegobeas.com
RUTA 66
Reforma

Ha transcurrido una década desde aquella soleada y trágica mañana de finales de verano de 2001. Difícil de creer en muchos sentidos. Pero no así en otros que han dejado transformaciones profundas y duraderas. El 11 de septiembre, en efecto, cambió el mundo. Cambió la forma en la que se luchan las guerras, en la que se concibe el alcance del poder militar, en la que se configuran las alianzas estratégicas, en la que se patrullan las calles, se vigilan los aeropuertos y un sinfín de otros temas que unos más y otros menos han reconfigurado y reordenado las jerarquías a lo largo de los últimos diez años.

Pero, quizá el cambio más importante de todos, el efecto más penetrante de aquel aborrecible acto de cobardía ideológica, el que sigue y seguirá modificando durante el futuro previsible el comportamiento de Estados Unidos, fue el fin de lo que algunos llaman la "inocencia Americana". El fin de esa noción histórica, tan enraizada en el carácter estadounidense, que ha situado al país y su proceso de construcción nacional al margen de las grandes corrientes que han dado forma al mundo moderno. Estados Unidos inventó y consolidó un proceso político propio que al menos durante el último siglo le dio la fuerza y energía necesarias para convertirlo en el actor más importante e influyente del sistema. El 11-S fue un golpe directo a la esencia de esa noción. Un golpe del cual el país aún no se recupera; un golpe cuyo efecto último, diez años después de haber sido propinado, todavía es difícil identificar.

La "guerra contra el terror", lanzada primero en Afganistán y luego en Irak, sería solo el comienzo de una larga serie de pasos en falso que sacaron al país de su eje de gravedad. Sobre todo, la obsesión del Gobierno de George W. Bush con Saddam Hussein y la confianza desmedida en la capacidad de la maquinaria bélica del país, fueron hundiendo y comprometiendo principios clave sobre los que se sostiene su legitimidad. De la tortura practicada en interrogatorios a prisioneros de guerra a la desconfianza que se instaló en el seno de la sociedad, el país se replegó al tiempo que salió al mundo a, en palabras del propio Bush, erradicar el mal. Muy pronto dilapidó el espíritu y la fuerza detrás de aquel famoso editorial de Le Monde publicado al día siguiente de los ataques que se titulaba "Nous sommes tous Américains". Por primera vez en la historia, el blanco era Estados Unidos; el mundo -al menos el occidental- estaba dispuesto a seguirle y apoyarle. Washington no supo qué hacer.

La reelección de Bush en 2004 y la creciente polarización política que experimentó el país ahondó los efectos e introdujo algunos de ellos al ADN del sistema político. Además de replegarse, el país cedió rápidamente a sus peores instintos: chovinismo, obsesión con la seguridad y falta de capacidad para articular un liderazgo amplio que viera más allá de las fronteras nacionales. En otras palabras, se cerró sobre sí mismo y, quizá como nunca antes en su historia, canceló el debate vigoroso y racional que le había sacado de sus peores crisis.

La pérdida del Congreso en 2006 y, en mayor medida, la llegada de Obama a la Casa Blanca en 2009 trajeron un freno temporal a esa deriva. Sin embargo, desmontar el aparato institucional creado después de 2001 ha resultado mucho más difícil de lo previsto. El país y sus instituciones no funcionan bien en condiciones de polarización extrema. La herida política provocada por el 11/9 está lejos aún de cerrarse.

Escribo este texto en un vuelo camino de Washington. Camino del aeropuerto desde el que despegó el vuelo 77 de American Airlines y que, una hora más tarde, se empotraría en uno de los costados del Pentágono. Desde entonces, el país ha cometido muchos errores, menos aciertos y se encuentra todavía a la búsqueda de algo que le permita reemplazar esa noción que le dio fuerza y seguridad durante tanto tiempo. No será fácil encontrarlo. Pero si en algún lugar habría de buscar, aconsejaría que lo hiciera en el epicentro, en la zona cero de la tragedia. En Nueva York.

Diez años después, la ciudad no solo se ha recuperado del golpe, se encuentra en el que quizá sea el mejor momento de su historia. La vida económica se ha restablecido, se encuentra más abierta al mundo que nunca, la inmigración y diversidad florecen, su vida económica se transforma de una capital de servicios a un hub de conocimiento, la riqueza y pujanza se extienden a sus márgenes. ¿La clave? Una enorme e inigualable capacidad de auto reinvención apuntalada por diez años de un liderazgo político competente. El resto del país bien haría en seguir su ejemplo. No será fácil replicarlo, pero tiene mucho que aprender.

Comienza el rompimiento de Ebrard con AMLO

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Finalmente, el jefe de Gobierno se está fajando los pantalones y desafiando a López Obrador.

Ahora sí comenzó el rompimiento de Ebrard con López Obrador. El viernes pasado, el jefe de Gobierno asistió al evento del Presidente con motivo de su V Informe. Ya lo había hecho en ocasiones anteriores. Sin embargo, Marcelo se apersonaba cuando ya había entrado Calderón, de tal suerte que no tenía que saludarlo, y se iba inmediatamente cuando el Presidente terminaba su discurso a fin de no despedirse de él. Y es que Ebrard había prometido que, mientras Calderón fuera Presidente, no le daría la mano en público. Pues resulta que el viernes se la dio y fue una de las fotos más publicadas al día siguiente en la prensa.

Dentro de la izquierda lopezobradorista esto se vio como una traición. Hay que recordar que los seguidores de AMLO siguen considerando a Calderón como un presidente espurio. Para ellos, “el legítimo” es el tabasqueño. Ebrard, en cambio, justificó su asistencia y saludó con un argumento institucional. Afirmó que, como presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, “represento a todos los gobernadores del país”. Se trató de una “actitud responsable” frente a la difícil situación por la que estamos atravesando. Dijo, con razón, que en este contexto lo conveniente es dejar a un lado las preferencias personales y “trabajar para que el país tenga las mejores condiciones en los próximos meses”.

Desde que vi la foto de Ebrard saludando a Calderón y leí su justificación, pensé que el jefe de Gobierno se estaba distanciando de AMLO y, por tanto, que el lopezobradorismo se le vendría encima. Ni tardo ni perezoso, así ocurrió. La secretaria general del PRD, Dolores Padierna, dijo que los perredistas no tienen permiso del partido para asistir a este tipo de actos ya que con su presencia legitiman a Calderón: “Ebrard tendrá que dar sus motivos para haber acudido a este evento innecesario e imprudente […] para qué vas a saludar a alguien que tiene el país en desastre, cayéndose a pedazos, pese a lo ilegal de su llegada, yo no saludaría a alguien que ha causado tanto dolor al país”.

Por su parte, el secretario de Desarrollo Social del Distrito Federal, Martí Batres, criticó a su jefe. Dijo que “si realmente se quiere avanzar, es necesario ser consistente con los ideales y creencias […] Yo, en lo personal, no lo he reconocido nunca como Presidente ni lo voy a reconocer, voy a defender el proyecto por el que he luchado toda mi vida […] Es muy importante la lealtad a la gente, luchamos en contra de un fraude electoral, le informamos a la gente cómo nos robaron la Presidencia en el 2006”.

Nótese que al hablar de lealtad, el subordinado califica a su jefe de traidor. Supongo que esto fue lo que enfureció a Ebrard quien le mandó a decir a Batres “que si no está a gusto pues no tiene nada que hacer en el gobierno, si a él no le parece correcto pues que sea congruente. Cada quien está en libertad de opinar lo que quiera, pero para ser miembro de un gobierno tienes que ser congruente”. El secretario, sin embargo, se negó a renunciar. Horas después, Ebrard lo destituyó.

Se trata de un mensaje claro del jefe de Gobierno en contra de AMLO porque Batres es uno de los operadores más cercanos del tabasqueño dentro del Gobierno del DF. Ahora lo corren de un puesto toral donde se reparte el dinero público para programas sociales, donde se construyen las clientelas electorales.

El asunto no es menor. Ya Ebrard había tratado en el pasado de remover a Batres para poner a su secretario de Finanzas, Mario Delgado, en ese puesto. No pudo por el poder que todavía tiene el lopezobradorismo, en mancuerna con el bejaranismo, en la capital. Por tanto tuvo que enviar a Delgado como secretario de Educación.

Finalmente el jefe de Gobierno se está fajando los pantalones y desafiando a AMLO. Primero saludando a Calderón y luego echando a Batres quien, por cierto, aspira a ser candidato de la izquierda al Gobierno del DF. Es evidente, por tanto, que ya comenzó el tan esperado rompimiento de los dos personajes principales de la izquierda. La pregunta es si Ebrard va a tener las fichas para enfrentarse a AMLO y si le va a alcanzar el tiempo. Lo que suceda en los próximos días será determinante para evaluar si el jefe de Gobierno tiene el tamaño para ganar una de las partidas más importantes de su vida.