septiembre 19, 2011

La conspiración de la locura

Lydia Cacho (@lydiacachosi)
Plan B
El Universal

Hace años recibí la llamada de una abogada que defendía gratuitamente a una mujer cuyo esposo intentó asesinarla a golpes. En el hospital del Seguro Social de Cancún encontré a la joven mujer amarrada a la cama, dopada. Intentaba hablar para pedirle a su madre que la sacara del hospital. El siquiatra en jefe, al recibir a la señora en estado de shock, decidió de inmediato diagnosticarla como paciente siquiátrica, con “esquizofrenia y delirios”.

El médico no practicó los tests necesarios para el diagnóstico, ni validó los dichos de la paciente, ni respetó la Norma Oficial de Salud. Lo decidió a simple vista. Cuando el maltratador llegó al hospital, el siquiatra ordenó que se sedara a la paciente y autorizó que el esposo la visitara, porque, “mientras un juez no ordenara lo contrario, el marido tenía derecho sobre ella”.

Durante años la comunidad de derechos humanos de Cancún ha denunciado la ausencia de ética de un siquiatra, apodado “Avilés, El Doctor Esquizofrenia” por sus víctimas ex pacientes.

Hace unos meses este médico (asesor del DIF) decidió convertirse en testigo de un maltratador a cuya mujer él atendía. Después de años de vivir una relación de violencia sicológica, una mujer costarricense decidió pedir el divorcio del hombre adicto a la cocaína, sin trabajo y con un historial laboral de violencia. El esposo, convencido de ser su propietario, la mantenía amenazada y sin papeles.

La jueza responsable del caso validó las declaraciones del médico sin el menor cuestionamiento sobre la violación a los derechos de la paciente. Mientras tanto la comunidad terapéutica, como en casi todos los estados de la república, desunida y poco participativa, critica en los cafés las prácticas ilegales y perversas del siquiatra en cuestión, pero argumenta que no pueden quejarse ante el comité ético porque justamente Avilés fue presidente y aún lo controla.

Hay un historial en los juzgados de acusaciones de locura de las víctimas de violencia por parte de los victimarios y peritos. Sigmund Freud, a principios de su carrera, atendió a una gran cantidad de mujeres que reportaban abusos sexuales infantiles perpetrados por sus padres, fue así que publicó su teoría del incesto en 1896. Luego, ante la indignación de los científicos, en 1933 se retractó y aseguró que el incesto es sólo fantasía femenina; entonces fue aplaudido por el patriarcado que le dio poder. Encarrerado el doctor Sigmund popularizó la teoría del Complejo de Edipo, lo cual propiciaría que hoy se termine incriminando a las víctimas (jueces y especialistas en salud mental siguen reivindicando a los pedófilos y tachando de fantasiosos y propiciadoras a niños, niñas y mujeres abusadas). Sus teorías han permitido el encubrimiento doloso de la explotación sexual y de la violencia contra las mujeres durante siglos.

De allí que muchos jueces y juezas, a pesar de las leyes sobre violencia de género y las claras teorías modernas sobre las dinámicas del poder en la violencia en el hogar, se alían a siquiatras y sicoterapeutas que se centran en lo intrasíquico y no toman en cuenta aspectos de poder y de género y raza, ni la socialización diferenciada por sexo, ajustando los juicios de divorcio y custodia a estereotipos culturales decimonónicos. Ellas no dicen “me pega porque me quiere”, los jueces sentencian: “te maltrata porque estás loca”, “te viola porque lo provocas”.

Cualquier persona sometida a violencia sistemática, particularmente perpetrada por un ser querido, presenta variabilidad emocional; no es que esté loca, sino que vive en una situación desequilibrante. Si algo tienen en común los modelos tradicionales de sicoterapia y de justicia penal y familiar es que dejan del lado los factores sociales. Sin capacitación en perspectiva de género, muchos jueces, ante el avasallante número de denuncias por violencia de pareja, de incesto o pederastia, se recargan en siquiatras y sicoanalistas que no hacen sino perpetrar un añejo modelo sexista que revictimiza a las víctimas y empodera a los agresores.

Sumado a ello, la corrupción en el ámbito médico debe ser revisada; cualquier ciudadana o ciudadano debería tener a su alcance herramientas reales para defenderse de un médico que no solamente maltrata a sus pacientes y viola sus derechos, sino que, abusando del poder, se colude con miembros del Poder Judicial y con ello ponen en peligro la vida y bienestar de sus pacientes.

La teoría de salud mental con orientación género-sensitiva hace énfasis en que, más allá de las técnicas, lo importante es su filosofía no sexista. Todo perito para casos de violencia de género y abuso sexual debe tener esa capacitación en México, ya es hora de exigirlo.

Tres mosqueteros

Denise Dresser
Reforma

En la novela de Alejandro Dumas los tres mosqueteros eran Athos, Porthos y Aramis. En la tragicomedia del PAN son Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel. Pero hay una diferencia importante: el lema de los franceses declamaba "Todos para uno y uno para todos", y el lema de los panistas parece ser "todos contra todos". Con la espada desenvainada, con la bayoneta empuñada, dándose sablazos entre sí. Debilitando al PAN frente a una contienda presidencial que ya muchos dan por perdida. Colocando a su partido en una posición cada vez más difícil ante el 2012, porque mientras los panistas deciden, los priistas avanzan. Mientras los panistas pierden el tiempo resolviendo quién será su candidato, el PRI entroniza al suyo.

Porque el último Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto es un acto que evidencia todo lo que se suponía superado, y el PRI se encarga de resucitar: el protocolo real, la disciplina férrea, la línea impuesta, la genuflexión colectiva, la cargada evidente. Todos se presentan a rendir tributo. A ofrecer lealtad. A cargar en hombros al joven dinosaurio. Al pre-candidato presidencial que lleva una ventaja de 30 puntos por encima de cualquier contrincante en el PAN o el PRD. Cada día más popular y cada vez menos cuestionado. Atenco y los feminicidios en el Estado de México y el último lugar que el gobierno mexiquense ocupa en los indicadores de transparencia parecen ser cosa del pasado para el joven del copete acicalado.

Y ante él y lo que representa, el PAN sigue sin definirse, sin unirse, sin ofrecer un frente común ante la maquinaria que se le viene encima. Sigue perdiendo el tiempo, construyendo candidaturas en el aire, imaginando que algún día aterrizarán. Porque ése es el caso de Ernesto Cordero: un buen secretario de Hacienda y un pésimo candidato presidencial. Alguien con buena preparación técnica pero mala preparación política. Alguien que puede negociar presupuestos pero no logra levantar apoyos. Felipe Calderón lo mira y ve en él a sí mismo y los problemas que logró superar. Piensa que la exposición en los medios, y el andamiaje del PAN, y el apoyo de ciertos grupos empresariales en algún momento lo harán crecer. Ascender. Subir. Pero es poco probable que ello ocurra ya que el 2012 no es el 2006 y ahora la competencia real no es Andrés Manuel López Obrador y el "peligro para México" sino Enrique Peña Nieto y el peligro que el regreso del PRI representa para la democracia en México.

Por su parte, Santiago Creel es ya un mosquetero quemado, vetusto, cuestionado. Ya no tiene la armadura reluciente que alguna vez portó. Ya no tiene la pinta de valiente que en el pasado lo caracterizó. Llega cargando a cuestas con una espada corroída y una capa manchada. Sobre su nombre pesan los múltiples errores que cometió cuando fue secretario de Gobernación de Vicente Fox. El "decretazo" televisivo que auspició. Las negociaciones con el PRI que propició. Las concesiones para casinos que negoció. Y por ello, a pesar del reconocimiento de nombre que tiene entre la población, no podría ganar una primaria dentro del PAN ni una elección general. Así como Aramis -en el libro de Dumas- se retira a vivir en un monasterio, Santiago Creel debería retirar una candidatura presidencial que ya no tuvo razón de ser, ni la tiene hoy.

Finalmente Josefina Vázquez Mota ofrece sus servicios de espadachín a un panismo real -encabezado por Felipe Calderón- que no la ve con buenos ojos. Josefina es la mosquetera incómoda. La que pelea con más independencia y menos sometimiento. La que el Presidente no apoyaría pero quizás no tenga más remedio que hacerlo. Porque Vázquez Mota le ofrece al PAN la única posibilidad real de contender; la única posibilidad real de competir. Ante la cara bonita de Enrique Peña Nieto podría erigirse la candidatura histórica de una mujer al frente del PAN. Ante el político Potemkin podría colocarse la falda bien puesta. Y así despertar en el PAN algo que tanta falta le hace: ganas de ganar, ánimo para pelear, entusiasmo para empuñar la espada y destreza para usarla.

Porque el PAN aparece hoy como un partido desanimado y dividido; cabizbajo y contrahecho. En lugar de ser un sitio para los amigos inseparables, se ha vuelto un lugar para las animosidades insuperables. El romance de D'Artagnan se ha convertido en la pesadilla de Calderón: un PRI robustecido ante un PAN deprimido; un PRI rebosante ante un PAN encogido.

La única manera de salir de la posición perdedora en la cual se encuentra el panismo hoy es cerrando filas detrás de un@ de los tres mosqueteros, en lugar de permitir que sigan debilitándose entre sí. La única forma enfrentar al enemigo común es eliminando la división en casa. División producida por la confrontación constante entre los seguidores de unos y otros. Y por ello, en vez de retar a un duelo a muerte entre sí, deberían mirar al adversario afuera. Los tres mosqueteros de Dumas eran solidarios, valientes e inteligentes. Ante la magnitud de los retos que enfrentan, los tres espadachines del PAN no deben demostrar lo contrario.

Frankenstein sexenal…

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

El SME definirá las alianzas políticas y electorales a concretar de cara a la elección federal de 2012

Más de una ocasión, en los últimos meses, la población capitalina ha podido atestiguar, casi podríamos decir que en carne propia, el “talante democrático” de las hordas afines al impresentable Martín Esparza que, el sábado, confirmó la realización de un Congreso Extraordinario del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), en cuyo marco habrán de definir las alianzas políticas y electorales a concretar de cara a la elección federal de 2012 y que, deslizó, podrían llevar a algunos de los suyos al mismísimo Palacio de San Lázaro.

Envalentonado por la renovada fortaleza y fama (mediática) obtenida tras la “exitosa negociación” que, con participación y aval del “garante” perredista Marcelo Ebrard, permitió al gobierno recuperar para los mexicanos la plancha del Zócalo capitalino que sus huestes habían invadido desde marzo último, el impresentable dirigente se apresta ahora a asumir, de manera pública y sin cortapisas, el rol de Frankenstein que las fuerzas políticas le han asignado y que a él y los suyos tanto complace cumplir.

Hoy mismo, en el viejo Palacio de Cobián, ante la participación del secretario Francisco Blake Mora y quienes con él despachan en Gobernación, una comisión de activistas-miembros del SME deberá repetir, de nueva cuenta, sus viejos e inatendibles reclamos, a cambio de librar a la población del Valle de México del interminable chantaje —marchas, plantones, agresiones…— a que le ha sometido desde la expedición del decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro, en octubre de 2009.

Ahí, entre otras cosas, el SME deberá realizar los amarres necesarios para erigirse en asociación política nacional, plataforma ésta desde la cual escalará su lucha callejera a puja política, donde sus poco más de 15 mil afiliados se tornarán en moneda de cambio para la obtención de puestos de elección o de gobierno de los partidos de la izquierda, particularmente del perredismo de Ebrard y los suyos y, en segunda instancia, de los partidos del Trabajo y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia)-Morena… aunque ello dependerá, literalmente, del humor de López Obrador.

Más pronto que tarde, entonces, con la incorporación formal y/o disfrazada de los activos del SME a sus filas, la izquierda política dará un paso más hacia su propia destrucción... con el siempre inestimable apoyo, claro, de autoridades y otras fuerzas en busca de votos o de estabilidad.

Al tiempo.

Asteriscos

* De cumplirse, ahora sí, el más reciente de los compromisos asumidos por los coordinadores parlamentarios en la Junta de Coordinación Política que ahora preside el perredista Armando Ríos Piter, no concluirá septiembre sin que elijan a los tres nuevos consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE) que, huelga recordar, debieron haber seleccionado desde el último día de octubre del año pasado…

Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.

Ahí viene otra crisis

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Pobre Grecia. Sus acreedores exigen el pago de la plata que le prestaron y lo primero que se les ocurre es asfixiar al país. ¿No tienen otro remedio?

Grecia no fabrica coches ni exporta televisores como nosotros. Grecia es un país medianamente próspero —digo, en comparación a Etiopía, Nicaragua y Bangladesh— que vive del turismo y poco más.

Lo que pasa es que sus responsables políticos se volvieron irresponsables económicos y endeudaron al país como si los hubieran asesorado Echeverría y Jolopo juntos. Tenían dinero fácil a la mano, encima: las arcas de la Unión Europea estaban abiertas para que se sirvieran los señores y, mira, nunca pensaron que esos ingentes recursos había que devolverlos algún día. Hoy, están al borde de la quiebra, a punto de no poder pagar siquiera los sueldos de sus burócratas si no siguen recibiendo ayudas del exterior.

Ah, y el dinero que les están prestando en estos mismos momentos les cuesta un ojo de la cara porque los financieros del mundo cobran desmesuradas primas si tienen la más mínima sospecha de que no van a recuperar su lana. Es normal: on ne prête qu’au riches, reza una sabia sentencia francesa; dicho en autóctono: las tarjetas platinum de los buenos pagadores te cobran una tasa de interés mucho menor que la de los “plásticos” que usa el populacho.

Si Grecia quiebra, entonces se va a armar la de San Quintín: los acreedores perderán su dinero —estamos hablando de bancos e instituciones fiduciarias de media Europa— y el euro, esa moneda común adoptada por países que no siguen una estrategia común, se desplomará.

Los efectos, dicen, los sentiremos en Topilejo, en Chalco, en el barrio de Narvarte de la capital estadounimexicana y en Chapalita, sector muy bonito de la capital tapatía, entre otras localidades del territorio nacional. Es lo que nos faltaba: que la irresponsabilidad de unos dirigentes griegos manirrotos nos pegue a nosotros en los bolsillos.

Antes, las crisis las inventábamos en casa. Ahora, nos vienen de fuera. Hemos progresado.