septiembre 20, 2011

México, The Royal Tour





Los beneficios de la legalización

Rubén Aguilar (@RubenAguilar)
Consultor y profesor de la Universidad Iberoamericana

La venta y el consumo de las drogas es un problema social que siempre estará presente en la sociedad. El reto de ésta es saber administrar el problema como lo ha aprendido hacer con el tabaco, el alcohol y la prostitución. La experiencia y la investigación señalan que es falso el señalamiento de que la legalización trae consigo el aumento de la demanda. Los datos duros indican que más bien sucede lo contrario.

La legalización debería iniciar con la marihuana, que representa el 70 por ciento de las drogas que se consumen a nivel mundial y que ofrece las mayores ganancias al narcotráfico, pero también la de menor riesgo para la salud.

¿Cuáles serían los beneficios de la legalización de la producción, comercialización y consumo de las drogas? Aquí planteamos algunas de las respuestas:

· Se pone fin al mercado ilegal y se reduce la corrupción y la violencia.

· Se desploman los precios artificiales de las drogas y se reduce el margen de ganancia del crimen organizado.

· Se reducen los crímenes y los delitos que se cometen por el control de los mercados.

· El gobierno deja de gastar los enormes recursos que destina a la lucha contra el narco.

· El gobierno pasa a controlar el mercado y establece las normas y reglas para la actividad.

· El gobierno da seguimiento a los vendedores y a sus cuentas e inversiones.

· El gobierno recibiría los impuestos generados por la venta legal de las drogas.

· Se rompería el círculo perverso entre la venta de las drogas y los fabricantes de armas. Son éstas, y no las drogas, las que matan.

· Se reducirían los problemas de salud que ahora subyacen al consumo ilegal y evitarían los problemas sociales que le van aparejados (prostitución, robos…)

· El gobierno y la sociedad toda tendrían más margen de maniobra, para impulsar campañas educativas y de prevención que combatan el consumo.

· El tratamiento médico a los adictos tendría el mismo carácter social que hoy tienen el de los adictos al alcohol.

· El tema de las drogas desaparecería de la agenda de la relación con Estados Unidos, que siempre resulta problemática.

La legalización debería seguir, con las adecuaciones pertinentes, la regulación de las drogas legales del tabaco y el alcohol. La posible legalización plantea preguntas: ¿Quiénes ahora controlan los mercados ilegales podrán convertirse en empresarios? ¿Las grandes corporaciones del tabaco o del alcohol se apropiarán del nuevo mercado? ¿Los actuales controladores del mercado serán remplazados por una nueva generación de empresarios dedicados a ese negocio?

Dinero y fuero para dirigentes del SME

José Contreras (@pepecontreras_m)
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

El desfile militar del pasado viernes será uno de los más costosos de la historia en términos económicos y políticos.

Para que el desfile se pudiera realizar sin incidentes, el gobierno federal tuvo que entregar a los dirigentes del Sindicato Mexicano de Electricistas, 21 millones de pesos que pertenecen a todos los ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro.

Días antes, la Secretaría del Trabajo había entregado a la dirigencia que encabeza Martín Esparza la toma de nota, lo que le permitirá manejar un patrimonio sindical calculado en por lo menos cinco mil millones de pesos.

El gobierno federal cedió a todas las demandas del SME con tal de evitar incidentes que mancharan la ceremonia del Grito, el 15 de septiembre, y el desfile militar del día 16.

Esta decisión política tendrá un costo, que se traducirá en el crecimiento de un núcleo de resistencia sistemática a las autoridades, que ahora tiene reconocimiento jurídico y dinero, y que en breve tendrá fuero.

Apenas terminaron las fiestas patrias, Martín Esparza anunció que el SME se convertirá en una Agrupación Política Nacional (APN) y buscará acceder a cargos de elección popular.

Pero las APN no pueden registrar candidatos a cargos de elección popular, por lo que los dirigentes del SME que aspiren a convertirse en diputados tendrán que ser postulados por algún partido político.

Desde ahora se puede dar como un hecho que Esparza será diputado federal a partir del 1 de septiembre del 2012, aunque aún no se sabe por qué partido.

Las candidaturas de Esparza y de otros dirigentes del SME serán objeto de disputa entre los tres partidos que se autodenominan de izquierda: PRD, PT y Movimiento Ciudadano (Convergencia).

A cualquiera de estos partidos le vendría muy bien el apoyo de los aproximadamente 17 mil ex trabajadores de Luz y Fuerza que no han cobrado su liquidación.

Tampoco se sabe con qué facción del PRD jalarán los ex electricistas, si con los incondicionales de López Obrador o con los Chuchos y Amalios que respaldan a Marcelo Ebrard.

En los últimos meses ha habido un distanciamiento de López Obrador del movimiento del SME.

En cambio, tras las negociaciones de la semana pasada en la Secretaría de Gobernación, Marcelo se erigió en el gran facilitador de los acuerdos que en realidad representaron la rendición del gobierno federal ante Esparza.

Pero el haber cedido a todas las exigencias del SME tendrá consecuencias para el gobierno federal, pero también para la administración capitalina, que encabeza Marcelo.

El mensaje que ambos gobiernos lanzaron con esa rendición es que basta con tomar el Zócalo en fechas clave para obtener respuesta a todas las exigencias.

A Marcelo, por ejemplo, ya le revivió un conflicto, en el que estuvo directamente involucrado como autoridad hace 16 años: el de la extinta Ruta 100.

El Sindicato Único de Trabajadores de Ruta 100 (SUTAUR-100) todavía existe y sus integrantes aún esperan respuesta a añejas demandas de tipo laboral.

Lo que queda del SUTAUR-100 ya advirtió que intentará boicotear todos los actos públicos que encabece Marcelo, sea como jefe de Gobierno o como precandidato a la Presidencia de la República.

Pero bueno, la ceremonia del Grito y el desfile militar se tenían que llevar a cabo a como diera lugar, para que no pareciera que el gobierno federal entregaba la plaza.

Y no entregó la plaza, pero sí le entregó al SME todo lo que necesitaba para el reposicionamiento político que buscaba.

OFF THE RECORD

**SEMANA DE MARCELO

Afortunadamente, hace varios años que terminó el Día del Presidente, cuando el presidente de la República presentaba su informe de gobierno en un acto faraónico.

Pero Marcelo Ebrard está a punto de inaugurar la Semana del Jefe de Gobierno.

Y es que el Quinto Informe de Gobierno de Marcelo será nota toda la semana.

El sábado envió el texto a la Asamblea Legislativa.

Este martes, Marcelo se presentará ante el pleno.

Y por si su mensaje no quedó claro, mañana encabezará un evento en el Auditorio Nacional.

Esas son ganas de informar.

**AGUA PARA TODOS

A algún ingenioso se le ocurrió decir que el lema del PRD será cambiado para que diga: Democracia ya, agua para todos.

Y es que la senadora perredista, Claudia Corichi García, afirmó que se buscará elevar a rango constitucional el derecho de todos los ciudadanos al agua.

Esto lo dijo en el marco del Segundo Foro Regional de Consulta en Materia de Agua, que se realiza en Zacatecas.

La presidenta de la Comisión de Recursos Hidráulicos del Senado indicó que la falta de agua es un problema complejo y delicado que impacta el ejercicio pleno de otros derechos como el de la salud.

**SIGUE PLEITO CON IFE

El pleito entre el IFE y la CIRT no terminó con la invalidación del Reglamento de Radio y Televisión por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

El presidente del IFE, Leonardo Valdés, ordenó a la Junta General Ejecutiva que expida, esta misma semana, un nuevo reglamento.

La reacción de la CIRT no se hizo esperar y, mediante un desplegado, acusó al IFE de insistir en poner en riesgo el proceso electoral del 2012.

¿Quién parará esa guerra?

Inflación

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor del ITESM-CCM
El Universal

Seguimos encaminándonos a repetir los años 70. Claro que no de manera exacta, pero todo indica que viviremos, en el resto de esta década, un periodo de estancamiento con inflación como el que ocurrió hace 40 años

Por una lado, el crecimiento en los países más importantes del mundo parece que será pequeño, con lo que el desempleo que hoy se vive en ellos no podrá reducirse de forma significativa. Para Estados Unidos, el McKinsey Global Institute publicó en junio un estudio en el que concluye que sólo en el mejor escenario podría ese país volver a abrir un espacio a los 8 millones de personas que quedaron fuera del mercado laboral durante la crisis.

Tanto en ese país como en buena parte de Europa, las deudas son demasiado elevadas, y los gobiernos ya no tienen espacio para seguirlas incrementando, o lo que es lo mismo, para mantener un déficit en sus finanzas. En consecuencia, el esfuerzo de reducir esas deudas implicará un crecimiento reducido. No está de más recordar que, para complicar aún más el panorama, tanto en Estados Unidos como en Europa hay un proceso de envejecimiento y retiro que va a costar mucho. Es una razón adicional para preocuparse por las deudas. En este punto, Estados Unidos tiene una ventaja, ha sido un gran atractor de inmigrantes, y eso le permite sustituir con más facilidad a quienes se retiran. Sin embargo, en todos estos países el capital humano de quienes ya salen de trabajar no se parece al de los inmigrantes disponibles para sustituirlos.

En suma, hay varios factores que se conjuntan en estos años y que parecen garantizar que no habrá cómo hacer crecer las economías más importantes del mundo. Para no quedarnos sólo en Estados Unidos y Europa, el otro país industrializado, Japón, enfrenta los mismos factores, pero más graves: mayor deuda, mayor envejecimiento, y ya un buen rato sin crecer.

Muchas personas creen que los países emergentes podrían sustituir a los ya desarrollados como motor del mundo, pero eso no parece posible. Sin duda Brasil, China, India, Rusia, México y Turquía, han ido construyendo una clase media mucho mayor que la que antes tenían, pero sigue siendo una clase media de bajos recursos, comparativamente con la de los países industrializados. No alcanza el consumo de estos países para sustituir a los otros. No olvidemos que todos los países mencionados vivimos, en parte, de lo que vendemos a los de allá.

Pero este panorama de bajo crecimiento ya lo habíamos comentado, lo que ahora queremos agregar es el fantasma de la inflación, que empieza a aparecer en Estados Unidos. La inflación “subyacente”, como la llamamos acá, ha pasado de menos de un punto a fines del año pasado a 2% en agosto. Usted dirá que no es mucho el incremento de un punto porcentual, pero se ha más que duplicado en menos de un año. Un crecimiento como ése puede ponernos en 4% en 2012 con toda facilidad. Y estamos hablando de la tasa “subyacente”, es decir, la inflación sin considerar alimentos y energía, porque si incluimos estos dos grupos de bienes, ya está Estados Unidos en 4%. Es la tasa que tuvo en 2006, o un poco menor a la de 2008. Es decir, es inflación ya importante para ese país.

La combinación de estancamiento con inflación que se vivió en los años 70 fue muy seria. Usted posiblemente recuerda cómo acabó: con la crisis de deuda en los países en desarrollo, es decir nosotros. El camino para frenar la inflación en Estados Unidos e Inglaterra fue elevar las tasas de interés a niveles nunca vistos, que acabaron con los deudores. Un movimiento similar, hoy, no golpearía a México, pero sí a Europa. Y si América Latina vivió una década perdida en los 80, no quisiera imaginar esa década perdida en los países mediterráneos, con muchos viejos y pocos jóvenes.

La preocupación por la inflación no es cosa menor. Paul Volcker, que fue responsable de la Reserva Federal cuando se elevaron las tasas de interés en 1980, escribe ayer mismo en The New York Times al respecto. Él cree que no estamos al borde de un proceso inflacionario explosivo, pero insiste en que la Fed tiene que estar pendiente del tema. Después de que la Reserva ha metido 3 trillones de dólares en la economía, estar pendiente, me imagino, no es un asunto menor.

Si el escenario previsible es de estancamiento con inflación, como ocurrió en los años 70, lo que debe uno esperar para México no es agradable, pero tampoco es catastrófico, como sí lo fue hace 30 años. Ahora este panorama nos toma con una posición financiera muy sólida, y lo que debe preocuparnos es cómo equilibrar el efecto negativo de la inflación mundial (particularmente en alimentos) con el efecto positivo (mayor precio para algunas exportaciones, especialmente crudo). En términos de crecimiento económico, lo que ya vendemos no crecerá mucho, pero tenemos espacio para vender otras cosas, o si lo quiere en términos más técnicos: ampliar nuestra participación en el mercado mundial, empezando por el estadounidense.

Para lograr todo eso nos convendría mucho ser más eficientes en lo que producimos, y el punto de partida para ello es mayor inversión (y competencia) en el área energética. La ventaja de precios altos de crudo se reduce mucho cuando uno importa tanta gasolina, y las posibilidades de vender más en el mundo se reducen cuando no hay energía eléctrica suficiente, a precios competitivos. Ya no insisto en lo de la reforma laboral nomás por no repetir, pero vaya que hubiera sido bueno hacerla antes.

El resto de esta década, según toda la información que tenemos, será complicado. No estamos en tan mala situación como estuvimos hace tres o cuatro décadas, pero tampoco llegamos a este momento en muy buenas condiciones. Hay, sin embargo, posibilidades, si quisiéramos terminar de borrar el experimento del siglo XX que tan malo nos resultó. Pero como eso no lo hemos entendido, poco hay que hacer.

Coaliciones de gobierno

Federico Reyes Heroles
Reforma

"No perdamos el tiempo en vanas discusiones y atendamos lo fundamental". Habla la joven sargenta Evelyn Zárate Blanco, lo hace frente a los más altos representantes de los tres Poderes de la Unión. "Ante mármoles y bronces" la sentencia fue precisa para quien quiera leerla. El avance de la democracia, la alternancia en los tres órdenes de gobierno, no ha traído mayor eficacia de gobierno. El descontento popular con la democracia es asunto muy grave. El poder se ha concentrado en las dirigencias partidarias embelesadas en la conquista de posiciones, del poder por sí mismo. No hay hoy mejores propuestas ni principios renovados. Por el contrario, galopa una grosera confusión ética.

El Partido Verde y sus multimillonarios presupuestos en manos de una familia son ya una tradición; el líder sindical de una de las entidades gremiales más corruptas de nuestra historia, recibiendo abrazos y dineros tanto de autoridades locales como federales; el alcalde de Monterrey sin brida partidaria burlándose de un mínimo sentido de vergüenza. Nepotismo y amiguismo institucionalizados en los máximos niveles y en todos los partidos. La degradación del liderazgo político nacional ya no resiste el análisis individual, casuístico. Hay algo sistémico. Saltimbanquis que brincan con habilidad circense de una posición a otra cambiando la cachucha partidaria. Los proyectos de gobierno, el cómo solucionar nuestros problemas, caen siempre a un segundo plano. Primero van los acomodos, no importa que el flamante secretario, director o el gobernador no tenga la menor experiencia, es cercano y con eso basta.

Pero los problemas no esperan. Las pensiones nos ahogan. Fiscalmente vivimos colgados del precio del petróleo. Los sistemas de seguridad social para todo fin práctico están quebrados. La universalización del servicio de salud no tiene una fórmula de financiamiento de largo plazo. El estrangulado sector petrolero nos anuncia su declive. Por supuesto que nunca había habido tantos mexicanos en el sistema educativo o con cobertura de seguridad social. Dejémonos de sofismas y engaños: nunca había habido tantos mexicanos en todo, punto. Lo inercial no puede ser orgullo.

El corporativismo está de regreso, gracias a la ratificación de la alianza entre las autoridades y el SNTE, ni siquiera podemos hoy saber cuántos maestros cobran en la nómina. El nudo es claro: México no está procesando los nuevos acuerdos que necesita para su conducción. El tiempo pasa y agrava los asuntos. La relación entre el Ejecutivo, el Legislativo y los partidos políticos está podrida. Ni las leyes que atienden a la desquiciada seguridad pública han podido cruzar por el pantano del Legislativo. Ya no digamos las reformas de fondo, la fiscal, la energética, la laboral, etcétera.

Llevamos años discutiendo cómo deshacer el nudo. ¿Mayorías artificiales? ¿Segunda vuelta? Imputar la parálisis a la esencia del gobierno dividido no siempre opera. Pero sí es claro que en México los tres grandes partidos nacionales no confluyen en acuerdos. La cultura pesa. Los panistas ven como traición mayor sentarse con los priistas. Los perredistas radicales imputan a la "la mafia" PAN-PRI de todos los males. La "mafia" tiene el 80% de los votos. Los priistas sólo quieren regresar, a cualquier costo. Hemos tenido muchas alianzas para conquistar el poder, pero no para cogobernar. Allí está el registro de los gobernadores atrapados por cuotas y posiciones de gobierno secuestradas por grupúsculos. Pero por fin surge algo nuevo, viable y que va al fondo.

Hace unos días en el Senado se presentó una iniciativa que busca llevar la figura de la coalición de gobierno, subrayo de gobierno, a la Constitución. La primera bocanada de aire fresco llega por el aval conjunto de los tres líderes de las bancadas senatoriales PAN, PRI y PRD. El hecho en sí es excepcional. La propuesta es clara: se busca crear mayorías gobernantes. Si el partido vencedor en las urnas no logra una mayoría absoluta podrá recurrir a este mecanismo semi-parlamentario por medio del cual se integran proyectos conjuntos que devienen en políticas públicas. Registradas en el Legislativo conforman una agenda pública de gobierno. Al mismo tiempo los integrantes del gabinete que surge de un gobierno de coalición son ratificados por el Senado. La coalición se revisa cada tres años. Del bloqueo sistemático a la cooperación, ése es el reto.

Casi tres lustros de inconsistencia programática, recordemos lo fiscal, de invocaciones de ese fantasma que se llama el "costo político", lo electoral siempre primero. Cientos de zancadillas de todos contra todos sin fin. La Generación del NO tiene ya su lugar en la historia. El costo en empleos, en bienestar, en salud y seguridad no halla medida. México no se merece este triste espectáculo. Hay salidas. Las coaliciones de gobierno deben ser consideradas con seriedad. Recordemos a Evelyn Zárate y atendamos lo fundamental antes de que sea demasiado tarde.

El PAN y el poder: una historia incómoda

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Acción Nacional no ha encontrado la fórmula en estos 11 años para ser coherente con su historia de más de siete décadas...

El PAN cumplió 72 años en un momento clave de su historia. Está, luego de 11 años en el poder, en la encrucijada de decidir cómo actuará ante la sucesión presidencial, cómo se configurará como partido, con problemas internos evidentes derivados de su crecimiento en los últimos años y, también, con el desafío que constituye la posibilidad real de tener que entregar el gobierno el primero de diciembre de 2012. Para todo eso se debe preparar desde ahora: desde la opción de continuar en Los Pinos ofreciendo continuidad sin que signifique continuismo, hasta la de tener que definir cómo regresará a la oposición.

Lo que está sucediendo en Monterrey con el alcalde Fernando Larrazabal es una demostración palpable de lo que el PAN no puede permitir. El alcalde fue presionado públicamente por la dirigencia del partido para que solicitara licencia, mientras concluía la investigación iniciada en su contra, sobre su hermano Jonás y funcionarios del municipio, por casos de corrupción relacionados con casas de juego. Larrazabal simplemente ignoró a la dirigencia de su partido e incluso a los precandidatos presidenciales y se quedó en el cargo. Y ahí sigue. Está defendiendo su posición pero, mientras tanto, mostró como débiles al partido y al propio gobierno, incluso, prácticamente, abortó la campaña que el PAN estaba realizando en contra del gobernador Rodrigo Medina.

Lo que resulta increíble es que, después de 11 años en el poder, el panismo no cuente con instrumentos como para poner orden en una de sus plazas políticas más importantes y que tampoco exista la sincronía entre el partido y el gobierno federal para hacerlo. Es verdad que el presidente Calderón dijo hace unas semanas que él no tenía poder como para quitar ni a un policía municipal, pero eso debería considerarse una suerte de anécdota política, no como una realidad. Las posibilidades políticas de un Presidente en la actualidad, comparados con las del pasado, evidentemente son menores, pero legalmente mantienen las mismas atribuciones y, sus capacidades de operaciones, más aún en un caso como el que estamos tratando, son muy altas.

Algo sucede que el PAN y el Ejecutivo no han podido compaginarse en esa lógica de partido en el poder. No lo pudo hacer Vicente Fox y se lo atribuyó al desconocimiento del partido. Pero nadie conoce las entrañas y las lógicas del PAN mejor que Felipe Calderón y esa relación tampoco se ha podido conjugar eficientemente: el presidente del PAN en la elección de 2006, Manuel Espino, ha terminado expulsado del PAN; su sucesor, Germán Martínez, tuvo que dejar de forma apresurada el cargo luego de las derrotas electorales de 2009 (mal procesadas por el panismo, al actuar más como un partido de oposición que en el poder); le siguió César Nava que, siguiendo la línea de las alianzas con el PRD, logró tres triunfos importantes en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, pero se vio enfrentado con el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont y, al final, aislado políticamente. Llegó Gustavo Madero, luego de una dura lucha interna donde todo indicaba que el favorito de la Presidencia para alcanzar esa posición era el ahora secretario particular del presidente Calderón, Roberto Gil. Y lo sucedido en estos meses demuestra, como ocurrió en los comicios del Estado de México o como sucede en el proceso interno para la selección de candidato presidencial, que sigue privando la confusión interna.

Quienes creen que el PAN no tiene ya posibilidades para 2012 se equivocan. Primero, porque falta mucho para la elección y todo puede ocurrir. Segundo, porque el presidente Calderón es un político que, sobre todo, sabe de política electoral. Tercero, porque el PAN tiene un voto duro que no le alcanza para ganar elecciones, pero que es un piso relativamente alto que le permite potenciar, si son bien encaminadas, sus candidaturas, como ocurrió sobre todo en 2006 con Felipe Calderón. Sin embargo, para potenciar esas realidades, el partido tiene que tener la imaginación política suficiente como para colocarlas en otro contexto: ni la continuidad puede ser continuismo ni la natural distancia entre partido y gobierno puede convertirse en un lastre para las aspiraciones y deseos de uno u otro.

El PAN no puede ni debe ser el PRI, mucho menos el PRD. No es un partido relativamente joven, formado por la confluencia de corrientes muy disímiles, que en última instancia terminan aglutinándose, o dejando de hacerlo, en torno a liderazgos muy personalistas. No es tampoco el partido histórico de la Revolución Mexicana, con todos los lastres y beneficios que eso conlleva (incluida la experiencia de décadas en el poder nacional y local). El PAN no ha encontrado la fórmula en estos 11 años para ser coherente con su historia de más de siete décadas, al mismo tiempo que se dimensiona a sí mismo como partido en el poder. Tiene la oportunidad, prácticamente única, de hacerlo en estos pocos meses. Después, ya nada será igual.

Crónica de un joven dinosaurio

León Krauze (@Leon_Krauze)
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

Si Reyes Heroles tenía razón y en política la forma es fondo, el electorado mexicano está obligado a hacer una pausa de reflexión después de la ceremonia en la que Eruviel Ávila rindió protesta como gobernador del Estado de México. MILENIO no exageró cuando, al día siguiente, definió lo ocurrido como la “despedida imperial” de Enrique Peña Nieto. Y es que antes que el principio de la era de un nuevo mandatario, la unción de Ávila sirvió para arropar a Peña Nieto en el oropel más priista imaginable. Naturalmente, el flamante gobernador aprovechó para explicar qué pretende de su sexenio, pero la intención del acto era otra. En palabras que rebasaron por mucho el reconocimiento a un mentor político, Ávila se refirió a Peña Nieto no sólo como un transformador, sino como un parteaguas: el hombre que “cambió la manera de gobernar en todo México”. A esto, el ex gobernador respondió con una coreografía que habría envidiado cualquier político tricolor en la apoteosis priista del siglo XX: la corbata roja, la mirada fija, la postura erguida. Y ese saludo tan característico: la palma de la mano derecha abierta, el brazo rígido, casi militar. Al final de la noche, en un nuevo acto de idolatría y sumisión, Ávila compartió el Grito de Independencia con su predecesor. La imagen no dejaba lugar a dudas: Peña Nieto se va pero no se va; “se ve, se siente, Enrique presidente”.

La ceremonia de obediencia priista me impresionó. De nuevo queda comprobado que no hay mejor fusta para los políticos que la inminencia del poder. El PRI intuye que, tras 12 años lejos de haber dejado Los Pinos, la Presidencia está ahí, al alcance de la mano. Cualquier atisbo de rebeldía es sólo un espejismo. Todos y cada uno de los reunidos en Toluca tenían ojos solamente para Enrique Peña. El rostro de Manlio Fabio Beltrones durante el minuto y fracción de aplausos al ex gobernador lo explica todo. Beltrones se sabe derrotado. Pero en su gesto había algo más, algo profundamente priista: la sensación de que, aunque fuera por interpósita persona, el poder está, de nuevo, a la vuelta de la esquina. Este, en suma, no es el PRI de Madrazo. Aquí no habrá Tucoe ni ningún acrónimo que pretenda revelar una fractura. El PRI quiere el poder, y arrebatárselo será muy complicado.

Pero, más allá de la notable disciplina y voracidad priista, la ceremonia me inquietó. Y me entristeció. Mientras veía a Enrique Peña saludar a los presentes con las mismas, exactas maneras que han usado los priistas por décadas, sentí una suerte de decepción generacional. Me explico. Ninguna transición política puede estar completa sin que le acompañe un relevo de generación. En la política, como en la vida, los ciclos pesan. Y respetarlos importa aún más. Enrique Peña podría ser el primer presidente de mi generación (apenas, pero así es: nos separan nueve años). En mi cálculo como votante, su juventud es un activo. Pero, antes que eso, es una obligación. Aunque él quizá no lo vea, Enrique Peña tiene un deber con su generación. Y ese compromiso pasa, antes que nada, por romper con el priismo jurásico, con ese priismo que encarna en gente que, hoy, ocupa la primera fila del peñanietismo. No se puede mirar al futuro y presumir tan ostensiblemente las ataduras del pasado. Enrique Peña Nieto deberá demostrar que está a la altura de la juventud que de manera tan eficaz ha presumido como gobernador. Hacerlo pasa por resistirse —hoy y siempre— a la tentación del autoritarismo. Implica respetar el disenso y negarse a la lisonja barroca e imperial que acostumbra su partido. Significa una suerte de parricidio político. Si Peña se niega a ese rompimiento, tarde o temprano quedará expuesto como lo que pareció ser durante la fastuosa ceremonia de adoración de hace unos días en Toluca: un sonriente, apuesto y popular dinosaurio con piel de supuesto reformador.

Candidatos, quedan menos

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Algunos dejan la impresión de
nominarse con el único afán
de hacer el ridículo.
Florestán


Cuando estamos a menos de tres semanas de que inicie el año electoral, los precandidatos en todos los partidos apuran esfuerzos para que su nombre aparezca en la boleta presidencial del próximo 1 de julio.

En el PAN, donde se da la pelea más fuerte, compiten Josefina Vázquez Mota, que la juega de independiente del presidente Calderón, desplazando a Santiago Creel, a Ernesto Cordero, con todo el apoyo de Los Pinos, y a Emilio González, el gobernador de Jalisco, que ha anunciado que al apagarse el fuego de los Panamericanos pedirá licencia para irse de precampaña.

En el PRD se vive un momento de incertidumbre, con un Marcelo Ebrard creciendo en el voto de la sociedad civil y un Andrés Manuel López Obrador con un discurso repetitivo, decidido a ser candidato presidencial con el sol azteca o sin él. Su candidatura está garantizada por el PT y lo que fue Convergencia, un asunto de interés mutuo, ya que les garantiza con votos su registro y acceso al dinero público.

Y en el PRI, una vez terminado su gobierno en el Estado de México, la delantera de Enrique Peña Nieto es inalcanzable y lo que están por decidir es el método de selección: asamblea con delegados o abierto, como plantea Manlio Fabio Beltrones, en lo que coincide con Josefina Vázquez Mota en el PAN. La asamblea del Consejo Político priista, el 8 de octubre, será definitiva y podría ser el foro de la proclamación del mexiquense como su candidato, aunque tengo la impresión de que se irán por el proceso abierto al estilo de hace seis años, con un contendiente al estilo de Everardo Moreno.

El punto es que a un mes de que se definan los métodos de selección, a dos de que se abran los precandidatos oficiales y a tres del inicio de las precampañas, los hay que han tomado ventaja al interior de sus partidos y de cara a la sociedad.

Y con las posadas abrirán fuego.

Retales

1. VACÍO. Cuando estamos a tres semanas del año electoral, los diputados incumplen su obligación constitucional, pendiente desde noviembre del año pasado, de designar a los tres consejeros del IFE pendientes, que, como siempre, se repartirán: uno para el PRI, otro para el PAN y otro para el PRD. Y luego se dicen ciudadanos. La burla;

2. AHÍ MUERE. El PAN y el gobierno federal tiraron la toalla en el caso Humberto Moreira-endeudamiento de Coahuila-falsificación de documentos. No sé cómo van a parar a la Procuraduría Fiscal que tiene las denuncias y a la misma PGR. Pero todo es posible en política. Por eso el silencio del presidente del PRI los lunes; y

3. GIL. No toda la alineación de Los Pinos está con Ernesto Cordero. Roberto Gil, el secretario particular del presidente Calderón, está listo para irse a la campaña de su ex coordinadora legislativa Josefina Vázquez Mota.

Nos vemos mañana, pero en privado