septiembre 21, 2011

El riesgo de la “narcobancada”

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

La detención de Saúl Solís Solís, candidato del Partido Verde, en el 2009, a una diputación federal en Michoacán, actualizó el debate sobre el riesgo que existe de que el próximo año, en la elección federal, se configure una “narcobancada”.

Solís fue detenido por ser presuntamente uno de los líderes de los “Caballeros Templarios”, la organización que sustituyó a la “Familia Michoacana” luego de la detención o muerte de los dirigentes de esa organización criminal.

El vocero del Partido Verde, el senador Arturo Escobar, aseguró ayer que Solís fue propuesto como candidato “ciudadano” y que además había presentado dos cartas para avalar que no tenía antecedentes penales: una otorgada por la Secretaría de Seguridad Pública Federal y otra por la Procuraduría General de Justicia de Michoacán.

Lo mismo ocurrió con Julio César Godoy Toscano, hermano del gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, quien ganó una diputación federal por el PRD y, pese a que también presentó una “carta de buena conducta” otorgada por la PGR, se descubrieron sus nexos con la “Familia Michoacana”; hoy sigue prófugo de la justicia.

Estos casos públicos, más una docena que no han trascendido al papel, tienen preocupado al gobierno federal y a los partidos políticos.

Casi todos los partidos han pedido a la Secretaría de Gobernación o a la Procuraduría General de la República que se investigue a sus candidatos; lo hicieron en el 2009 y lo harán en el 2012.

Pero ni Gobernación ni la PGR tienen la obligación de extender esas “cartas de buena conducta”; la obligación primaria corresponde precisamente a los propios partidos que deberán establecer filtros confiables para evitar que se les cuele un narcocandidato que luego sea narcodiputado o senador.

Si los partidos fallan con esos filtros, que luego no se llamen sorprendidos ni se digan espantados o perseguidos.

Están a tiempo.

¡Qué bien portados los asambleístas del DF!

A pesar de las críticas que recibió Marcelo Ebrard de parte de la oposición, esta vez no hubo ni jaloneos, ni tomas de tribuna, ni mantas, bueno, ¡ni siquiera gritos!

Se notó que hubo un tejido fino a la hora de la negociación; un buen punto para Alejandra Barrales, que va sumando en la carrera por la candidatura del PRD a la jefatura de gobierno.

Por cierto, cuando Ebrard puso como ejemplo al DF en materia de seguridad, los gobernadores de Guerrero y Michoacán, Ángel Heladio Aguirre y Leonel Godoy, se retorcieron incómodamente en sus asientos. Por algo habrá sido.

Antier fue la fuga de 32 reos de 3 penales diferentes y ayer la ejecución de 35 personas presuntamente ligadas al crimen organizado lo que le ha dado notoriedad a Veracruz.

La nota de los muertos opacó la decisión del Congreso local de tipificar como “perturbación del orden” los avisos de violencia enviados a través de twitter.

Algo tiene que hacer el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa, antes de que la canción de Agustín Lara cambie a “Veracruz, rinconcito donde hacen su nido la hordas del mal…”.

Fragilidad electoral

Lorenzo Córdova Vianello (@lorenzocordovav)
Investigador del IIJ de la UNAM
El Universal

La reforma de 2007 afectó de manera muy importante los intereses de los concesionarios de radio y televisión al prohibir de manera terminante la posibilidad de compra de publicidad electoral en sus frecuencias. Desde entonces, los grandes consorcios mediáticos han emprendido una campaña de desprestigio, cuando no franco y abierto desafío, a las nuevas normas y al IFE, la autoridad encargada de aplicarlas.

Los episodios que revelan ese desafío son frecuentes y particularmente emblemáticos. Vayan de prueba los más de 300 millones de pesos que acumulan las multas a TV Azteca por violar el modelo de comunicación política, así como los recurrentes comunicados difundidos por la CIRT en los cuales, con estridencia, se ha acusado al IFE de todo tipo de abusos al ajustar los reglamentos que rigen esa materia —llegando incluso a inculparlo de poner en riesgo la elección del próximo año—.

El modelo ha demostrado su viabilidad —y por supuesto sus áreas de mejora—, sin duda, pero ello no ha sido gracias al compromiso de los concesionarios, sino a pesar de ellos.

Algo que se ha vuelto ordinario en esta materia han sido las impugnaciones de los actos del IFE ante el Tribunal Electoral y, también, las frecuentes revocaciones que este órgano jurisdiccional determina.

Ello ha ocurrido, esencialmente, por dos razones fundamentales: a) porque el IFE ha descuidado la calidad y la consistencia jurídica de sus resoluciones (en parte por la gran premura con las que deben procesarse) y multiplica las posibilidades de revocación, y b) porque el Tribunal —particularmente en los temas de radio y televisión— ha pecado de un formalismo exacerbado y porque no ha logrado entender el sentido político que encarna la reforma de 2007 en tema de medios (la reivindicación del Estado y la política frente al creciente poder y abuso de los poderes mediáticos) y, en consecuencia, no se ha constituido en esta materia como el garante de los principios constitucionales y democráticos que como órgano de última instancia —como tribunal constitucional— está llamado a ser.

El enésimo ejemplo de lo anterior ocurrió el pasado 14 de septiembre cuando la Sala Superior anuló el Reglamento de Acceso a Radio y Televisión en Materia Electoral que el IFE había aprobado el 27 de junio anterior. Los argumentos para esa decisión son esencialmente dos: a) que “se emitió el Reglamento… sin que se haya consultado con las formalidades esenciales a las organizaciones de concesionarios y permisionarios ni a especialistas en la materia, lo cual es una violación al procedimiento para la elaboración de reglamentos” (p. 91 de la sentencia). Con ello, se sostuvo, el IFE incumplió con el deber jurídico de consultar a los concesionarios que se desprende de los artículos 16, 25, 28 y 41, párrafo segundo, base III de la Constitución, así como 49, párrafos 5, 6 y 7 del Cofipe.

Y b), que “las razones aportadas por el IFE son insuficientes para justificar la factibilidad de las nuevas disposiciones sobre plazos para la entrega de materiales y la transmisión de promocionales” (de cinco días a tres, si se les entregaban vía electrónica o satelital, o a dos, si se les entregaban en su domicilio). Ello porque el IFE “no sustenta plenamente que las nuevas disposiciones sean adecuadas, idóneas, aptas y susceptibles de alcanzar el fin perseguido (razonabilidad), ni que las cargas impuestas a los apelantes no resulten desmedidas, excesivas o injustificadas (proporcionalidad)” (p. 108).

A la totalidad de los magistrados les parecieron insuficientes los argumentos de factibilidad técnica (vista la avanzada tecnología que existe), o el tiempo promedio con el que actualmente los concesionarios acatan las suspensiones de transmisión que el IFE ordena como medidas cautelares.

En consecuencia el TEPJF determinó anular las nuevas normas y reintroducir la vigencia de las disposiciones anteriores determinando que cualquier futura reforma debía ser consultada con la CIRT y adecuadamente motivada.

A mi juicio, la sentencia peca de excesos interpretativos (sigo sin encontrar en los artículos constitucionales y legales aludidos el “deber” del IFE de consultar a la industria para efectos de emitir un reglamento) y revela a un Tribunal más interesado en asuntos de legalidad que en ser un verdadero garante de los principios y normas constitucionales (el mismo Tribunal habría podido ordenar diligencias técnicas para verificar si los plazos determinados por el IFE eran efectivamente de imposible cumplimiento y no lo hizo).

Ojalá el IFE entienda que no puede contar con el respaldo del TEPJF y que está solo en la tarea de enfrentar a los desafiantes poderes mediáticos. En el futuro deberá preocuparse por exacerbar el rigor —hoy frecuentemente relajado— con el que sustentan jurídicamente sus acuerdos.

Análisis

Diego Beas (@diegobeas)
ruta66@diegobeas.com
RUTA 66
Reforma

El modelo electoral lanzado por la campaña de Obama en 2008 -y copiado infructuosamente por centenares de políticos con poca imaginación en medio mundo- se encuentra en proceso de ser reinventado de arriba abajo. A 14 meses de la elección presidencial el equipo del candidato se encuentra confeccionando los detalles de una maquinaria política que intentará superar a su predecesora de hace cuatro años. Superarla en dos aspectos fundamentales: en número de dinero recaudado y en la cantidad de personas a las que llega y a las que involucra. La meta, ahora, es de más de mil millones en el primer caso y de superar las 13 millones de personas con las que tuvo contacto directo en 2008.

Objetivos difíciles de conseguir. Tanto por el componente orgánico/político (nunca antes una campaña había operado a esta escala) como también por el tecnológico. Sobre todo, el equipo de Obama ensaya estos días con la innovación tecnológica. Es decir, con utilizar soluciones tecnológicas para resolver los problemas de siempre. Cómo involucrar al mayor número de personas posibles en el esfuerzo; cómo hacerlo, sobre todo, en aquellos estados que más necesita la candidatura; cómo crear vías de comunicación paralelas a las que utilizan la mayor parte de las campañas; cómo circunvalar a los medios tradicionales de comunicación y sus cansados -y cansinos- formatos.

Aunque la mayor parte de estas preguntas las resolvió Obama en 2008, no lo hizo desde el statu quo. Lo hizo desde la retaguardia y sin nada que perder -y eso cambia muchas variables-. Por ello, este será uno de los temas fundamentales del proceso que ya está en marcha. Al menos desde el punto de vista estratégico/electoral. ¿Cómo defenderá Obama su gestión desde el corsé que le impone la institución presidencial? Una parte importante del éxito del candidato se debió sin duda a la espontaneidad, frescura y la forma en la que dejó de lado los ritos tradicionales y jerárquicos de la política estadounidense. Desde el Despacho Oval y con la sede de su campaña a más de mil kilómetros en Chicago, esto será mucho más difícil.

Una de la novedades interesantes en este segundo intento es la apuesta que está haciendo la campaña por innovar en plataformas web. De nuevo bajo la dirección de Joe Rospars, el equipo se centra ahora en llevar al campo político lo que se conoce como big data. Esto es, nuevas formas de entender la información en base a la capa de datos que dejan tras de sí los historiales de búsqueda de las personas, los dispositivos móviles, las redes sociales, el censo, los hábitos de consumo y muchas otras variables que hoy se registran y almacenan. Surge un área de estudio e interpretación que mezcla nuevas variables que se procesan de forma que arrojan resultados hasta ahora inimaginables.

Se trata de un cambio importante hacia dentro de las campañas en el que el poder y la capacidad de toma de decisiones se desplaza de los poco imaginativos asesores políticos y encuestadores de siempre a los equipos que realizan el análisis profundo de los datos y las tendencias de la campaña. ¿Cuál es la evolución histórica del voto entre negros que ganan más de 100 mil dólares al año y viven en ciudades de Ohio con más de 50 mil habitantes?¿Cómo identificar los patrones de voto entre los votantes de 21 a 25 años del sur de la Florida? ¿Cómo se enfrenta una minoría como la hispana, judía o vietnamita a la reforma al sistema sanitario? Hoy los nuevos expertos en datos comienzan a dar respuestas a este tipo de preguntas y, como resultado, marcar el ritmo de las campañas.

Como muestra de la importancia de este nuevo papel basta el anuncio que colgaba la campaña el martes pasado en su web y que promovía directamente con un evento en la Universidad de Stanford: "Únete al equipo de análisis de datos. Si te apasionan los datos, el análisis predictivo, la política y los medios, únete al equipo de Obama. La campaña está contratando científicos e ingenieros de tiempo completo en nuestra sede de Chicago".

Nos encontramos muy al comienzo de esta nueva etapa. Las prácticas cambian, los roles se transforman. La nueva iteración de la campaña de Obama servirá, entre varias cosas más, para revisar y redefinir qué significa hacer estrategia electoral en la era de la información.

¿Diputados armados y escoltados?

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

Un regreso a los tiempos de Gonzalo N. Santos, el Alazán Tostado

No es una ocurrencia ni un desliz verbal. El clima de violencia que el crimen organizado ha impuesto en el país incuba ideas descabelladas. A la ejecución del diputado priista de Guerrero, Moisés Villanueva de la Luz, siguió la propuesta de su compañero de bancada, Reginaldo Rivera de la Torre.

Basado en el artículo 29 de la Ley de Armas de Fuego, Rivera de la Torre anunció, en entrevista colectiva, que pedirá un “protocolo de seguridad” que permita andar armados a los legisladores, pero también que se les proporcionen escoltas.

Un regreso a los tiempos de Gonzalo N. Santos, mejor conocido como el Alazán Tostado, el mismo que dijo que “la moral es un árbol que da moras…” El otrora famoso cacique potosino llegaba empistolado al recinto legislativo.

Pero el panista Carlos Alberto Pérez Cuevas paró en seco al priista: ningún privilegio para nadie.

¿Te grabo a los acarreados?, preguntó el camarógrafo de Televisa al reportero Fernando Mora en los momentos en que Marcelo Ebrard abandonaba el recinto de Donceles, en compañía de su prometida Rosalinda Bueso, luego de rendir su V y probablemente último Informe de Gobierno.

Los gritos de “¡Se ve, se siente, Marcelo Presidente..!”, proferidos por grupos de acarreados que se apostaron frente a la ALDF, arreciaban ante la inminente aparición del jefe de Gobierno, quien salió indemne del edificio de Donceles.

El Informe resultó muy descafeinado. El PAN lanzó puyas, pero el jefe de Gobierno sólo se rió. El PRI vaticinó que va a heredar la Jefatura de Gobierno, pero nada más. La suavidad del Panal confirmó que Marcelo es el “Plan A” de Elba Esther. El PRD y el PT lo elogiaron.

Además del montón de cifras —favorables, obviamente— sobre lo que ha sido su gestión, y de presumir la ampliación de los derechos civiles —cosa que es cierta—, Marcelo se mantuvo al margen de la grilla. Nos aseguran que el verdadero mensaje político —el que le interesa— lo dará hoy miércoles, a las 13 horas, en el Auditorio Nacional.

En Donceles charlamos con el diputado del PRD Alejandro Encinas. Está convencido de que, en breve, serán elegidos los tres consejeros que le faltan al IFE, a pesar de que los partidos grandes no se han movido de las cuotas. El PRI quiere dos. El PAN y el PRD, que sean uno, uno y uno. ¿En qué basa ese optimismo?, preguntamos. Su respuesta fue, por demás, elocuente: “En que es a güevo…”

El proceso electoral para 2012 se inicia en la primera semana de octubre. Después de esa fecha no hay posibilidad de designarlos. Hace casi un año que la terna debería estar lista. Pero las cuotas han “empantanado” el acuerdo, según el diputado del PT Jaime Cárdenas.

El mismísimo Emilio Chuayffet, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara baja, reconoció ayer “con pena” que se viola la Constitución al rebasar con creces el límite establecido para designar a los consejeros electorales.

¿Les importará realmente lo que dice la Carta Magna? La respuesta se la dejo a usted, lector.

Una auténtica maraquiza se llevó, en las redes sociales, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, por promover la retrógrada ley que prevé hasta cuatro años de cárcel a quien difunda falsas versiones de ataques que provoquen alteración del orden público. Miguel Carbonell, investigador, sintetizó las respuestas al gobernador: “El peligro real está en las calles, no en las redes sociales. No se confunda”.

Enrique Peña Nieto se destapó, la noche del lunes, en el noticiero de Joaquín López-Dóriga. Los adversarios del mexiquense festejan que anunciara, lo que todos ya sabíamos, en el noticiero estelar de Televisa. Es un abono a la versión de que es un candidato fabricado y promovido por la poderosa empresa, aseguran.

En sus épocas de mandatario, Peña llegó a comentar, en corto, que Felipe Calderón lo iba a conocer, apenas dejara el cargo. La antipatía del Presidente hacia el priista era tema de conversación en los corrillos políticos. Pero la institucionalidad obligaba al conservador mexiquense a mantener la prudencia.

Su anunciada metamorfosis ya es una realidad. Peña acusó ayer al PAN y al gobierno de Calderón de haber propiciado un “gran rompimiento” en el ambiente constructivo que existía, al optar, en 2009, por “alianzas incongruentes” con el PRD.

“Hoy no se puede lamentar el gobierno federal de lo que no ha podido hacer, cuando fue él mismo quien claudicó a la posibilidad de generar mayores acuerdos, en el ánimo sólo de querer ganar la elección”, dijo.

Contactamos la tarde de ayer a Santiago Creel. El aspirante del PAN rumbo a Cuautitlán a un acto de campaña. Por la mañana estuvo en la Ibero. Allí hizo un nuevo planteamiento en materia de seguridad: una reunión cumbre, convocada por México, en la que participarían representantes de países andinos, donde se produce droga, y los países norteamericanos, donde se consume. “Algo como la del cambio climático”, ilustró.

Anoche en el Guggenheim

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Nueva York. Pocas veces se ve al presidente Calderón tan contento hablando de tanta maravilla turística que tiene México como anoche en la premiere de The royal tour en el Museo Guggenheim.

El Presidente tomó su tiempo para dar inicio a la proyección del programa de televisión. Por varios minutos convivió en un ágape donde lo mismo estaban Pedro Padilla, Jorge Mendoza, Rafa Márquez, Juan Beckman o Emilio Azcárraga. Conversé unas palabras con él y se mostró poco feliz con el pequeño espacio de tiempo que le dio IBM en su foro para conmemorar su centenario.

Pero lo importante vendría minutos adelante, cuando el director general de PBS y el director de Intercontinental Hotels hablaron junto con el periodista Peter Greenberg de lo relevante de la emisión que mañana se estrena en la televisión estadunidense. Calderón tomó luego la palabra para decir que lo que más le había motivado para participar era el gran ánimo con el que los mexicanos mostramos nuestro país a los extranjeros.

La proyección inició, y la verdad tiene una gran calidad televisiva. Capta la atención de cualquier televidente promedio, y entrega un mensaje sumamente atractivo a cualquier turista potencial. Cumple su cometido.

Calderón aparece como un conocedor de todo cuanto muestra en el programa. Quizá el punto culminante ocurre cuando lleva a Peter Greenberg a Morelia, con su familia y a una escuela, donde los niños tratan a Calderón como toda una estrella y se aprestan a pedirle autógrafos y a tomarse fotos con él. Es una escena clave, porque el estadunidense típico verá que en México como en cualquier país, los niños van a la escuela y toman clase en un ambiente seguro y confiable, lejanos a los polos de violencia que se ven en las noticias.

Tienen el gran tino The royal tour y su conductor Greenberg de iniciar el programa con una conversación sobre la violencia en el país. Haberlo omitido habría representado una negación innecesaria. Afortunadamente en varias respuestas Calderón aborda de frente el tema y le da su justa dimensión.

¿Funcionará The royal tour? Ojalá, por el bien de todos. Lo único malo es que al mismo tiempo en que se estrene, la cadena ABC relanzará la serie Los Ángeles de Charlie.