octubre 03, 2011

El oxidado López Obrador

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

Será que el discurso fue más de lo que hemos escuchado la última década o de plano Andrés Manuel López Obrador ya no despierta el entusiasmo que antaño levantaba multitudes.

El tabasqueño oficializó la constitución de su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) como asociación civil en el Auditorio Nacional.

Se esperaba, en realidad, que López Obrador desbordará en propuestas pare el cambio; que su discurso político tuviera un plus para despertar a sus amodorrados seguidores pero no fue así.

El discurso de la honestidad valiente, la reiteración de su congruencia entre el decir y el hacer, la lucha ya mítica entre los buenos contra los antipatiotras, se repitió como ocurre desde hace años.

No hubo novedad, pues, más que el cambio de régimen legal de la MORENA.

Pero al tabasqueño le urge encontrar una variante en el discurso; no aborda el tema de la inseguridad con la profundidad que se esperaría de un candidato que lleva 10 años en campaña.

La retórica facilona de los buenos pobres contra los malos ricos, vendió en un país que tuvimos hace 10 años, cuando los problemas económicos eran la principal preocupación del país.

En ese país parece haberse quedado el petista-perredista. López Obrador no se compromete ni con propuestas, ni con opiniones más allá de la lucha de clases.

Pero el país ha cambiado, para bien y para mal; la inseguridad, la violencia, son los temas que nos tienen preocupados, sin ignorar que la economía se mueve entre el barranco y una cáscara de plátano.

Ayer López Obrador perdió una gran oportunidad de demostrar que él también ha evolucionado; pero no, se quedó en el México del zedillato; por mucho, en el del foxiato.

En contraparte, Marcelo Ebrard debe estar de plácemes por la recepción de que fue objeto en Guadalajara el sábado anterior.

Ebrard acudió a una reunión con las clases empresarial y política locales convocada por los Demócratas de Izquierda en Guadalajara.

La convocatoria fue tan buena, que la propia comitiva del jefe de Gobierno se sorprendió. Y más cuando se enteraron que la organización corrió a cargo de personas ajenas a la Fundación que encabeza René Cervera y que se está durmiendo en sus laureles mientras otros realizan el trabajo pesado.

César Duarte rindió su primer informe de gobierno, cobijado por la mayoría de los gobernadores del PRI, por diputados y senadores y la dirigencia nacional de su partido.

El chihuahuense informó que, de acuerdo con cifras propias y del gobierno federal, delitos como la extorsión y el secuestro se han reducido hasta en 60%, pero no echó las campanas al vuelo debido a que la inseguridad sigue siendo el primer problema a resolver en la entidad, según reconoció.

Al evento no acudió el senador Manlio Fabio Beltrones a pesar de haber confirmado; la enfermedad repentina de un familiar canceló su viaje; esa fue la explicación oficial.

El remolino

Roberto Zamarripa
tolvanera06@yahoo.com.mx
Tolvanera
Reforma

La revolución digital atraganta a las élites de la política. Los manotazos por restringir la libertad de expresión en las redes sociales son síntomas de la urticaria pero el malestar es más que una comezón.

En realidad hay dos malestares de un mismo afluente: el acceso a internet. Un malestar lo provoca la velocidad y otro la desigualdad.

La empresa sueca Pingdom en su estudio "Internet en números en 2010" estima que en ese año fueron enviados 107 mil billones de e-mails, 30 mil millones de piezas se compartieron por Facebook, y se emitieron 25 mil millones de tweets. Apunta que hay 152 millones de blogs, 175 millones de personas en Twitter , 600 millones de personas en Facebook y que 2 mil millones de videos son vistos diariamente en You Tube, sitio al que se sube cada minuto el equivalente a 35 horas de videos.

Randy Rieland, exvicepresidente de Discovery Channel y consultor en medios digitales, llama a esto "El remolino digital". Basado en los números de Pingdom, Rieland -según consta en una presentación hecha recientemente en The Washington Center- considera que "los medios digitales evolucionaron la comunicación uno-auno (e-mail), de uno-a-muchos (páginas web), y de muchos-a-muchos (redes sociales)". La red pasó de medio transaccional a uno de construcción de relaciones.

"Dada la velocidad en la cual las redes sociales permiten la comunicación, la palabra de boca en boca pasó a ser boca mundial", explica.

Rieland señala las posibilidades de respuesta a esta nueva realidad: transparencia significa credibilidad; en las redes hay que responder, no reaccionar; hay que invitar a la audiencia a conversar; hay que escuchar, no empujar.

Y determina: la velocidad lo es todo.

Justamente la clave de un malestar. Dos velocidades confrontadas que desesperan -por razones diferentes- a quienes las ejercen. A los usuarios de redes, porque se han acostumbrado a resolver asuntos cotidianos y sus propias relaciones sociales de manera rápida, efectiva y transparente, mientras ven que la otra velocidad que ejercen los poderes públicos es lenta en la decisión sobre los asuntos de competencia ciudadana. Los políticos deciden por los ciudadanos de manera confusa y enredada y en completa opacidad. El internauta no visualiza su asunto para cada tres o seis años como los políticos, sino para el minuto siguiente. La clase dirigente no asume el imperativo de sumergirse para decidir en esa nueva vía. Su opacidad choca con la transparencia. Su participación en redes es torpe: en términos de Rieland, reaccionan, no responden; empujan, no escuchan; tiran línea, no conversan.

En el nivel educativo, los jóvenes se desesperan por sus entradas al conocimiento que toman distancia de maestros desactualizados o instituciones educativas premodernas.

El otro malestar que cruza simultáneamente es el de la desigualdad en el acceso. Tres de cada 10 mexicanos tienen acceso a internet en una condición limitada y focalizada. La mitad de mexicanos con Internet está ubicada en seis estados (Estado de México, Distrito Federal, Jalisco, Veracruz, Nuevo León y Puebla, Tolvanera, Reforma, 26/09/11). Inegi señala que en el caso de quienes no acceden a internet o carecen de computadora, la razón principal es la falta de recursos económicos.

La mayoría de los usuarios mexicanos de internet son jóvenes de entre 12 y 24 años. Pero todavía son muchos los que no tienen acceso. Entre adolescentes de 12 a 17 años, 43.2 por ciento no accede, y entre 18 y 24 años de edad la cifra es de 53.2 por ciento.

El mundo de los Ninis también impacta en el desplazamiento de los accesos al frenético campo de las redes.

En octubre de 1968 los malestares juveniles estaban acicateados tanto por la cerrazón política como por los indicios de pérdida de movilidad social de las capas medias dada la crisis del modelo educativo y el empobrecimiento social. La política pública no iba al parejo de las demandas de los jóvenes. Hoy, 43 años después, el malestar está instalado en otros nichos pero con referentes similares. Decepción por los políticos desfasados de la vida ciudadana y comunitaria; desilusión de las entidades educativas rezagadas ante el flujo de conocimiento al alcance de un click, y distancia del mundo de los adultos que no aguanta la velocidad de las relaciones sociales de los jóvenes.

A la vez que choca con la desigualdad en el acceso al conocimiento y a la acelerada y expedita manera de comunicarse y decidir, de millones de jóvenes.

Para el 2012 los políticos no visualizan un escenario de innovación y reformas, sino uno de atrincheramiento; intentan, inútilmente, instrumentalizar las redes o en la desesperación optan por reprimir. Y quieren disponer de las carreteras de la información y el conocimiento con las mismas fórmulas monopólicas con las que han protegido por décadas sus poderes en oposición a los intereses ciudadanos.

No pueden con el remolino.

México, la falacia más cara del mundo

René Franco (@KermitFranco)
rfranco@callemexico.com
Calle México

Despilfarramos el dinero en elecciones estúpidas. No puedo creer que le dediquemos tanto esfuerzo a ver contender a las personas que administran el dinero para ver quién gana el poder de administrarlo. No hay ideologías reales o sustentables en esa idiotez; sólo es un asunto de niños chiquitos a ver quién se queda con el tubito mágico que lo legitima como presidente.

Es como si en una empresa, el dueño permitiera que sus empleados se gastaran toda la nómina en elegir al gerente general. Y que esos mismos empleados, en lugar de hacer su trabajo, dedicaran todo su día a la “contienda”. Con su dinero.

En esencia, el mal está perfectamente planteado: ¿cómo confiar que esas personas van a hacer buen uso de los recursos que administren si desde ahora los usan sólo para sus planes? Nos lo disfrazan, eso sí: “es por tu bien”; “te va a convenir”; “mi plan es necesario”, pero en realidad todo ello no es más que palabrería. Carísima, vacía.

Me largué 15 días. Resumen de viaje: la única nota de México que vi trascender en los periódicos de Estados Unidos, Gran Bretaña y España, fue una en el Financial Times acerca del asesinato de “La Nena de Laredo”, una mujer que coordinaba redes sociales para denunciar crímenes en la frontera. (El Times, por cierto, es leído por personas poderosas que deciden dónde poner sus inversiones. Su diario les muestra la temperatura de esos posibles sitios de inversión.)

La única nota. Y no creo que sea un complot, o que sólo se fijen en la violencia de este país. Es simple y llanamente, que lo que hacemos acá no tiene la menor importancia.

Fuera de las fronteras de México, Andrés Manuel López Obrador, EnriquePeña Nieto, Marcelo Ebrard, o la Vázquez Mota no existen. Felipe Calderón, apenas. No son nada. No son ni los políticos ni los candidatos de un país que vaya a equilibrar o desequilibrar nada. Pero aquí todos, a su manera, refrendan la presidencia imperial de la que habló Enrique Krauze: se sienten la última Coca-Cola fría del desierto antes de darse cuenta que están en el desierto.

Se nota muchísimo al salir y regresar: el mundo de México es ficticio. Es una invención hiperbólica que existe principalmente en los diarios, la radio, y la televisión. De ahí se instala en la mente de las personas. En ese momento, y no antes, cobra gravedad, importancia. Pero no es una importancia real. Yo los invito, una vez más, a ver a estas personas como lo que son: subproductos de un ego nacional muy mal entendido. Nosotros los estamos inventando y reinventando; pero si quisiéramos, no tendrían la menor importancia simple y sencillamente porque en la realidad no la tienen.

En más o menos nueve meses vamos a votar. Pero por unos señores (o señora) que simple y sencillamente deben administrar nuestra riqueza común. De aquí a entonces, lamentablemente, ellos(a) van a abusar de esa misma riqueza queriendo ganar el puesto. Yo los invito de nuevo: réstenles poder. No vean tantas noticias, no crean que uno de ellos es Supermán; no se afilien a ninguna facción. Sólo voten por aquel(la) que piensen que va a hacer mejor su trabajo y nos va a dejar trabajar en paz. No por ídolos para tirarlos seis años después cuando no estuvieron a la altura de expectativas tan irreales como la postura de cuasicaudillos que nos están vendiendo. Tiene que pasar, y va a pasar tarde o temprano. Sólo les digo: cuánto antes, mejor.

¿QUÉ LES DIGO DE CAPULINA?

Pues nada. Realmente nada. Tal vez “Joy joroy joy joy joy joy”. El hombre cuidó tanto su imagen, que jamás supimos nada de él, o sus luchas, sus fracasos, sus pleitos. Él vivió y murió como El Rey del Humorismo Blanco. No tengo nada más que decir que descanse en paz. Y tal vez ver una de sus movies con Viruta (porque su serie de televisión era horrible). O, no... Esperen; también les pido que vuelvan a publicar “el Capulinita”. Era perfecto para ciertas situaciones de la vida, como esperar en una terminal de autobuses. Por la atención a la presente, gracias.

COLOFÓN PARA EL MUNDO QUE EMPIEZA. A Los Caifanes les urge un cambio de look. Es una gran oportunidad para tener nuestra primera gran banda de rockeros clásicos, que se vean increíbles. Vean a los Rolling Stones: tienen una imagen tan cuidada, tan profesional, que parece completamente casual. Mis Caifanes tienen una imagen tan casual, que no parece profesional. ¡Venga, mi Saúl y compañía! ¡Aprovechen el regreso a rock stars para traer look matador! Nunca hay que dejar de hacerle homenaje a los Rolling.

Los punteros

Ezra Shabot
Analista político
El Universal

Esta semana comienza formalmente la campaña electoral rumbo al 2012 y ya existe una competencia plena al interior de los partidos políticos. Mientras Marcelo Ebrard asciende en forma constante en las encuestas a población abierta y se posiciona como opción creíble y sensata, López Obrador mantiene su radicalismo que le garantiza el apoyo de 10% del electorado pero no más. El voto duro perredista que mayoritariamente se identifica con el tabasqueño, ahuyenta al resto del electorado de modo tal que no tiene posibilidad alguna de triunfar. Sin embargo, la proyección que ha conseguido Marcelo en los últimos meses lo hace verse lo suficientemente poderoso como para enfrentar a sus rivales priísta y panista.

Y es en la fuerza ascendente de Ebrard donde López Obrador podría considerar la inmolación de la izquierda al grito de “yo o nadie”. La candidatura de López Obrador por el PT sería suficiente como para hacer estallar el proyecto de la izquierda mexicana. La eventual negociación de Marcelo a la candidatura presidencial y AMLO decidiendo candidato para la jefatura de gobierno del DF podría ser un compromiso político aceptable en principio. Pero la fuente de recursos económicos y políticos del PRD para 2012 proviene del DF, y una estructura de esta importancia en manos de Andrés Manuel sería suicida para Marcelo frente a sus adversarios. Esto parece ser un acertijo difícil de resolver.

Mientras tanto en el terreno blanquiazul las cosas se ven más claras. Josefina Vázquez Mota adelanta a sus dos compañeros de partido por diferencias que se antojan imposibles de remontar. Conocedora de la estructura partidaria, carismática y con apoyos importantes en lo económico y lo social, Vázquez Mota se alista para una competencia donde deberá presentar opciones incluyentes capaces de incorporar a creelistas y corderistas a una campaña en donde tendrá que remontar el desgaste propio de dos administraciones panistas, y enfrentarse a una maquinaria priísta que podría funcionar en esta ocasión.

Y es en el PRI en donde podría resolverse directamente el enredo de la sucesión presidencial. Hasta ahora la popularidad mediática de Enrique Peña Nieto aglutina en torno suyo a la mayoría de la estructura partidaria. Sin embargo, no todo está amarrado en el tricolor. La pieza clave para cerrar el círculo de la estrategia partidaria radica en Manlio Fabio Beltrones, quien sin tener una alta aceptación entre la militancia priísta, posee un poder político lo suficiente efectivo como para descarrilar o impulsar una candidatura. Al estilo de su enemiga histórica Elba Esther Gordillo, Beltrones ha demostrado que está en la escena política, que dialoga con todos, incluyendo a Ernesto Cordero, y que tiene una agenda que ofrecer a todos los candidatos, independientemente de los partidos a los que pertenezcan.

Por eso los punteros como Vázquez Mota, Ebrard y el propio Peña saben que en cierto momento Manlio puede ser fiel de la balanza. En aquel que además de presentar un proyecto concreto, posee los contactos adecuados para movilizar el apoyo de poderes reales en lo económico, pero también en lo específicamente político a través de algunos gobernadores y otros factores de poder locales que serían determinantes en una reñida competencia como la próxima.

Queda claro que la elección presidencial no se definirá por el peso específico de cada partido, sino por la capacidad propia de los candidatos de armar la más extensa alianza que permita incluir a sectores que en ocasiones parecerían imposibles de coincidir en un mismo proyecto. Los tres punteros en los tres partidos tienen primero que ganar su elección interna, y después buscar a aquellos que hoy están lejos de su alcance pero sin los cuales no podrán ganar en el 2012.

El cajón de los recuerdos

Pedro Ferriz (@PedroFerriz)
El búho no ha muerto
Excélsior

El hecho es que habrá eventos sorprendentes en el marco de las campañas. Es irremediable, el narco querrá hacerse presente

En el intento de seguir la crónica de la guerra que México libra en contra el narcotráfico, identificar sus fases es requisito... Su evolución es clara. Inicia con el sexenio y se va exacerbando al provocar una serie de acciones, reacciones, enconos y luchas intestinas. Unos grupos delincuenciales buscan acrecentar su poder. Otros pretenden no desaparecer. Hay bandas criminales que al ser perseguidas se vuelven más violentas. Otras, que al caer sus líderes, entran en una especie de devaluación, al ser comandadas por el nivel de sus sicarios. La inteligencia de sus primeras acciones tiene que dar paso a la violencia propuesta por sus nuevos operadores. Si bien los cárteles perseguidos resultan más espectaculares en sus actos, también son más primitivos. Esto los vuelve vulnerables. La astucia cede el paso al primitivismo de sus nuevos mandos. Gente perversa, pero ineducada y tonta. No podemos negarle a muchos de los narcos originales, una inteligencia estratégica. Esa que ha mantenido en jaque a la estructura de gobierno.

Las circunstancias y el tiempo nos fuerzan a ver el futuro. Debemos proyectar por lo menos las dos siguientes fases de lo que vivirá México en esta guerra. Al sexenio del presidente Calderón le restan 14 meses. Eso lo sabe usted, pero también la delincuencia. Y así como nosotros nos permitimos hacer un cálculo de la caducidad del poder, ellos hacen lo propio. Trazan su ruta crítica vital. Ruta que pretende garantizar su sobrevivencia transexenal. Las opciones resultan claras: O me escondo para no ser perseguido y espero a ver la estrategia del próximo Presidente... O acelero el paso en aras de ratificar mi fuerza, hegemonía y capacidad logística. No resulta igual la circunstancia del cártel de los Arellano Félix o los Beltrán Leyva, que la omnipresencia del Chapo Guzmán o los Zs. Hay grupos y cárteles en proceso de extinción. Los hay también en pleno auge, no obstante el fragor de la batalla.

Mucho de la sobrevivencia de los fuertes tendrá que ver con mantenerse así hasta el final. Les resultará clave la capacidad que éstos tengan de corromper autoridades, cuando resulta innegable que parte de nuestro esquema de gobierno está involucrado con los delincuentes en vías anchísimas de corrupción.

Lo malo de las guerras es que éstas no entienden de “cambios de administración”. Lo vital de la lucha mexicana en contra de los cárteles de la droga será justo este último tramo. De aquí al primero de diciembre del 2012. Esta “última y nos vamos” de Calderón es estratégica. La justificación de seis años de esfuerzo.

Ni usted ni yo tenemos garantía de cómo se presentará la política de lucha en el siguiente sexenio. Es más, no hay garantías de siquiera la habrá. Si bien hay grupos políticos que se han pasado estos años afirmando a los cuatro vientos que ésta no es la forma de atacar el problema, tal vez en el futuro ya no haya siquiera que criticar la estrategia, ante el desánimo de un Presidente que de plano no quiera enfrentar el asunto.

Las condiciones están dadas para el inicio de campañas políticas. Pueden ser violentas. Algunos aspirantes a Los Pinos son abiertos al decir que quieren luchar hasta limpiar a México. El más claro es Manlio. Otros, no tocan el tema, como López Obrador, que piensa que es más peligroso un rico que un narco. Marcelo quiere la batalla “a brazo partido” en alianza con los gringos. Josefina, extenderla contra la corrupción de jueces y gobernadores. Enrique Peña desea llegar a la silla sin hacer compromisos o definiciones. ¡Lo bonito es la retórica! El hecho es que habrá eventos sorprendentes en el marco de las campañas. Es irremediable, el narco querrá hacerse presente.

¿Quién nos puede garantizar que el próximo Presidente no tenga la tentación de pactar con lo que hoy ha sido intransigencia? Es más, veo en el futuro que algunos de los protagonistas de las siguientes elecciones, resultan vulnerables a los apetitos de los cárteles mexicanos.

Me pregunto lo que realmente están pensando vividores del sistema como: Humberto Moreira o René Bejarano. Dónde anda la mente —si es que la tienen— de imberbes como Roberto Gil Zuarth o el Niño Verde, de flexibles convicciones. ¿Quién quedará al frente de la Sedena, la SSPF o la Armada? ¿Qué harán algunos gobernadores si ya no sienten la presión de Los Pinos?¿Donde acabarán las intenciones de liquidar a los enemigos de México?:

En la máxima prioridad de terminar el trabajo... O en el enorme cajón de los recuerdos y las buenas intenciones.

La Presidencia aturde

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

El PRI, el verdadero PRI, aquella aplanadora que todos conocimos, la mayoría padecimos y muchos combatimos, ya no existe. Sobreviven, en frascos de formol, como aquellas cabras de dos cabezas del antiguo museo del Chopo, algunos prototipos como Manuel Bartlett; pero el tumor principal perdió malignidad, no sin antes lanzar metástasis a todo el sistema político mexicano: el PRD está compuesto, casi por completo, de células priistas emigradas; lo mismo el PT, acusado por 20 años de ser creación de los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari y hoy vitalizado por perredistas, que antes fueron priistas.

El derrumbe del PRI comenzó con la reforma política de Jesús Reyes Heroles y concluyó con la Presidencia de un priista muy poco militante, Ernesto Zedillo.

Pero el desprecio nacional por la política, la necesaria, la que nos dice cómo están conformados los órganos del poder, dónde están las columnas y cuánto resisten, hizo que el hablantín Fox creyera que el triunfo en las urnas era el final, y no el principio. La reforma de 1996 hizo posible esa victoria al poner la casilla en manos de los vecinos, con la vigilancia de las urnas y conteo de los votos ante la mirada de todos los partidos y de los observadores nacionales y extranjeros inscritos. Bien. Pero sólo era el principio.

Luego Fox se dedicó a lo suyo: gobernar por teléfono para moverse entre pueblo, al tuteo como prueba de cambio profundo. Vimos ignorancia del paquete, frivolidad de un ranchero grandote y medio lelo, incapaz de maldad alguna. Y era necesaria, no maldad, sino malicia para acabar de cerrar las arterias que por ese olvido todavía nutren el tumor. Los cancerólogos llaman angiogénesis a la creación de vasos sanguíneos que el tumor crea para alimentarse y crecer.

Entre las palabras del dicharachero Fox no estaba y de seguro no está: corporativismo. Al parecer, su falta de militancia política, o sus muchas lecturas del gran novelista José Luis Borgues, le impidieron ver el país, lo convencieron de que el PRI era una botarga grandota a la que una buena patada con botas vaqueras tumbaría sin que pudiera volverse a levantar.

Y bien, hemos visto, con el SME, que los trabajadores siguen aún en manos de sus dirigentes. Y las cadenas que los atan son tres: el ingreso al empleo y la salida por el sindicato y sólo por el sindicato, el descuento de las cuotas sindicales desde la nómina misma, y la “autonomía” de los dirigentes para emplear los miles de millones en cuotas sin dar jamás cuenta de esas fortunas. Y eso, sin mucha ciencia política, es vital para el PRI.

Sus metástasis conocen bien el método y lo emplean a fondo: ambulantes, taxistas, viejitos pensionados, madres solteras con ayuda económica, universidad a la que se ingresa por sorteo, aumento en 730 por ciento del narcomenudeo en el DF, obras impresionantes a costa de infraestructura que no se ve. Como diría el maestro de todos: “Arriba y Adelante” con Luis Echeverría.

La gran diferencia es que ahora nos han creado una segunda versión de la Revolución Mexicana, ésa con mayúsculas a cuyo nombre gobernó el PRI. Ahora son la izquierda. Y así van como saltimbanquis de feria pueblerina: ¿alguien recuerda por cuántos partidos-pantanos ha cruzado Muñoz Ledo sin mancharse su plumaje? Y sigue vociferando con la pureza de alma del profeta Jeremías.

Lo mismo que Fox, el presidente Calderón se ha dedicado a insultar al PRI sin quitarle a la granada la espoleta para luego negociar un proyecto de país con un PRI reconvertido a partido fuerte y nada más, pero nada menos, un PRI necesario. Un partido con el que se puede hablar.

Al parecer Calderón no lee tampoco la prensa o los encargados de hacerle los recortes diarios le ocultan la cara agria del PRD. Pretende sacar una reforma fiscal con quienes han dicho y gritado que están en contra de un IVA parejo, una reforma laboral con los que ven atentados contra el proletariado en todo lo que afecte al sindicalismo corporativo porque desean heredar intacta esa columna del PRI, una reforma energética que el PRI propuso en el sexenio de Zedillo y que el PRD no aceptará jamás: no lo adivino, lo dicen todos los días, lo escriben en sus congresos, lo gritan en sus mítines. Nada más Beltrones, entre los precandidatos fuera del PAN, propone las reformas que Calderón quiere negociar con el PRD. La Presidencia enloquece, no lo creía, pero es verdad. Al menos, aturde.

De cómo una bellísima mujer hace todo por destruir su vida, y casi lo consigue: Olga (Planeta, 2010).