octubre 11, 2011

#SteveJobs por Paco Calderón

Carta dirigida a Steve Jobs

Carlos Alazraki
La Razón
carlos@alazraki.com.mx

Estimado Steve:

Estoy muy triste porque ya nos dejaste.

Muy triste porque gente como tú debería —en mi opinión­— vivir mínimo 90 años.

Steve:

Para mí fuiste el 1er. ícono de este siglo.

Tu sensibilidad para conocer las necesidades de tu consumidor fue única.

Los productos que fabricaste fueron perfectos.

Y la forma en que los presentabas... también.

Siempre los hiciste pensando en tu consumidor...

Siempre entendiendo porqué construías un producto.

Dejaste una empresa que nos ha dado un ejemplo de lo que una empresa moderna debe ser.

Innovadora y renovadora, pero siempre con sus objetivos muy claros.

Siempre pensando diferente.

(Comercial que, por cierto, me marcó de por vida).

Siempre volviendo loco a tu competencia.

Siempre haciendo que tu competencia copiara tus modelos.

Y siempre haciendo que todos ellos se peleen por un segundo lugar muy lejano.

Tu vida también fue un cuento de hadas.

Adoptado, sin carrera universitaria.

Que a los 20 años, vendiendo tu propio auto, inicias —con tu brother Steve Wozniak— Apple en el garage de tus padres adoptivos.

Y que hoy esa maravillosa empresa vale 350 mil millones de dólares.

Como ser humano, fuiste excepcional.

Jamás tuviste como objetivo hacer dinero.

Ni tampoco ser famoso.

Tu objetivo era otro y lo tenías muy claro:

Satisfacer las necesidades del consumidor.

Y vaya que lo lograste.

Me acuerdo un comentario tuyo cuando dijiste que el consumidor no sabe lo que quiere.

Que lo que había que hacer era presentarle opciones y que de ahí el consumidor tenía la libertad de escoger.

Steve:

Muchas gracias por existir.

Muchas gracias por revolucionar al consumidor.

Muchas gracias por habernos enseñado lo que carácter y fuerza de voluntad significan.

Muchas gracias por haber logrado que el consumidor haya hecho cola 24 horas antes en las tiendas para adquirir tus productos.

Muchas gracias porque exististe.

Descansa en paz...

Fuiste un genio.

Y.....

Te vamos a extrañar.

Un IFE partidizado… e incompleto

José Antonio Crespo
cres5501@hotmail.com
Investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas
El Universal

1) El atorón de 11 meses (hasta ahora) para nombrar a los tres consejeros que faltan para completar al Consejo General del IFE se debió desde el principio a que el PRI exigía poner a dos de ellos, ofreciendo al PAN el tercero y dejando fuera al PRD. Algo semejante a lo ocurrido en 2003, con la diferencia de que ahora el PAN no aceptó el trato. En 2006, el PAN ya vivió en carne propia los costos de haber dejado al IFE sin suficiente credibilidad al hacer a un lado al PRD. Eso fue un elemento de peso para cuestionar el triunfo oficial de Felipe Calderón. Desde que el IFE impuso una multa de mil millones al PRI (por lo de Pemexgate), ese partido decidió que no quiere un árbitro imparcial ni autónomo.

2) El PRI exige dos de tres consejeros por un principio de proporcionalidad, según el cual el partido que más votación recibió en la última elección tiene derecho a designar a un número mayor de representantes partidistas —es decir, consejeros— ante el IFE. Si hay tres vacantes, corresponderían dos al partido mayor (PRI), uno al segundo lugar (PAN) y nada al tercer lugar (el PRD). Ese criterio lo impuso en 2003, con la complacencia del PAN, rompiendo el principio de equidad y equilibro aplicado en 1994 y en 1996. “Es un problema de aritmética”, dijo el PRI. No, es un problema de autonomía y credibilidad del Instituto, que le tiene sin cuidado.

3) Al PRI le interesa la proporcionalidad sólo cuando es mayoría, pues en los dos procesos de renovación de consejeros en 2008 el PRI era tercera fuerza, por lo que no le hubiera tocado ningún consejero. Sin embargo, el PAN y el PRD no incurrieron en ese error al considerar que importaba restituir al IFE el consenso que perdió en 2003. De tal manera que a cada uno de los partidos fuertes le tocó nombrar a uno de tres consejeros (en cada fase). El PRI puso primero a Marco Antonio Baños, cercano a Manlio Fabio Beltrones, y después a Francisco Guerrero, de la órbita de Emilio Gamboa.

4) Durante la discusión en el pleno, los diputados priístas insistían en que no tenían ninguna cercanía con los consejeros propuestos. Y reprocharon al PAN y al PRD no aceptar la fórmula propuesta por el PRI, bajo el argumento de que esos dos partidos habían dado su visto bueno cuando, concluida la etapa de eliminación, quedaron 17 candidatos. El acuerdo en aquel entonces fue aceptar por consenso las propuestas hechas por cada partido, que sumaron 17, en el entendido de que de ahí vendría la propuesta que cada partido haría para hacer una propuesta final. Pero si de verdad los 17 candidatos finalistas son igual de buenos, si todos garantizan autonomía e independencia, como lo afirma el PRI, entonces pudo también haberse aprobado las propuestas del PAN y el PRD, o bien los tres que faltan podrían surgir de un proceso de insaculación. Pero el PRI no acepta dicha solución, pues lo que le interesa es contar con dos nuevos alfiles (que sumados a los dos que ya tiene en el Consejo arrojarían cuatro de nueve). Dice también ese partido, con la cachaza que lo caracteriza, que son el PAN y el PRD los culpables del estancamiento. En tal caso, el PRI bien puede a tres de los tres consejeros (o de una vez a los nueve), y ante la natural oposición de los demás partidos, responsabilizarlos por la falta de acuerdo. Está visto que ese partido no ha cambiado ni un ápice en estos años (sólo Vicente Fox sostiene lo contrario).

5) Algo que no deja de ser llamativo es que a la propuesta del PRI, que intentaba dejar fuera al PRD, se hayan sumado los dos partidos netamente obradoristas: el PT y el Partido del Movimiento “CiudadAmlo”. ¿No les importó ahora dejar fuera a quien se supone es su principal aliado, el PRD? ¿Qué les ofreció el PRI a cambio? ¿Cuál era la ventaja para la izquierda con una terna de dos consejeros priístas y uno panista? ¿Qué burla es esa de denunciar a la mafia del poder, pero al mismo tiempo allanarle el terreno a su candidato? ¿Actuaron esos dos partidos sin la venia de su jefe en una decisión de tanto peso? ¿Se trata de un nuevo trampeo obradorista al PRD? Habrá que oír qué explicación ofrece Andrés Manuel López Obrador (y si resulta creíble), pues según su criterio PT y MC serían ya “lacayos de la mafia”.

Mientras la votación tenía lugar, diputados del PAN y PRD coreaban “¡IFE ciu-da-da-no!”, pues ahora está más claro que nunca que mientras sean los partidos los que designen a los consejeros no tendremos un IFE ciudadano.

Enorme

Federico Reyes Heroles
Reforma

"We need more Jobs and less politicians". Anónimo mexicano en las redes sociales

El aplauso mundial es estremecedor. Pero no se aplaude a un poeta de gran popularidad como Victor Hugo. Tampoco a un héroe de mil batallas o al actor que dio vida a fantásticos personajes, ni a un científico que salva vidas. El aplauso tiene así una calidad distinta. De ahí lo asombroso del fenómeno. El mundo aplaude hoy a un empresario, a un hombre muy rico, categorías que en algunos generan sospecha, peor aún después del terrible espectáculo de irresponsabilidad empresarial del 2008. Pero Steve Jobs está más allá.

Muy pocos lo conocieron personalmente y sin embargo las muestras de respeto, de gratitud han brotado en todo el globo. Porque Steve Jobs está en la vida de cientos de millones de habitantes de este planeta. La manzana incompleta es el símbolo de una actitud hacia la vida con un lema: todo puede ser mejor. Por qué no viajar con un acervo de música personalísimo e infinito en un objeto que cabe en la bolsa de una camisa. Y allí pueden acompañarnos las sonatas completas de Beethoven a un clic de Dylan o quien sea. Por qué no pensar que un objeto similar pueda ser cámara y guardar infinidad de imágenes. Y ya que la imaginación anda de fiesta, también puede ser teléfono, reloj, despertador. Y de una vez por qué no poder navegar en internet. Jobs simbolizaba eso, la imaginación y la tecnología al servicio de una vida mejor.

Pero muchas compañías podrían alegar lo mismo. Los refrigeradores y las licuadoras también ofrecen una vida mejor. ¿Cuál es la diferencia? La manzana de Jobs encierra una relación íntima que reta al consumidor. La amabilidad en el acceso va acompañada de una exigencia. Si usted no escucha las sonatas de Beethoven es simplemente porque no quiere. Las puede usted adquirir por una bicoca tecleando, ya no necesita moverse, ni ir a la tienda. La tienda está en su bolsillo. Escuche música. Si usted no aprovecha su smartphone para cambiar su vida, para mejorarla, algo anda mal en usted consumidor que puede enviar mensajes o consultar el clima o las bolsas. Aproveche para tomar una fotografía a su novio, a su nieta, a un lago o a su perro. Así cada vez que prenda el aparato recibirá usted un mensaje cálido.

Jobs innovó en las técnicas para innovar en las vidas cotidianas. Usted consumidor de nuestra tableta, puede llevar toda una biblioteca en un artículo que pesa 880 gr. Puede leer en su cama, en el autobús, el avión o tirado en un prado. Lea, más fácil imposible. El mundo aplaude hoy esa agitación de la vida cotidiana que nació de la genial cabeza de un hombre que confió en que la creatividad del ser humano podía transformar al mundo. La tecnología debía servir para hacernos mejores seres humanos: mejor informados, mejor comunicados, más rápidos y productivos. La vida social y la política podían ser diferentes. Pero todo eso no debía estar reñido con la estética, con el gozo, con la fruición. No había que escatimar nada para lograr que la técnica y la estética se encontraran en el diseño. Y sí, en el camino se hizo un gran empresario y generó mucha riqueza. Fue su fórmula para cambiarnos la vida. Y sí, en el camino se hizo rico, muy rico. Fue una consecuencia de su genio y de su perseverancia. Pero su riqueza tuvo siempre una explicación que estaba en los escritorios o en nuestras manos.

Pero hay otros atributos que el mundo aplaude hoy. Uno de ellos es la sencillez. Los objetos homologadores por excelencia se convirtieron en su uniforme. Tenis, jeans, y un pullover negro. La diferencia estaba detrás de los anteojos, hay que penetrar por la mirada e ir a la cabeza de Jobs. La computadora personal, el iPod, iPhone, el iPad y las tiendas están en la misma pista. Todos debemos ser capaces de disfrazarnos de "cualquiera". "Vivir como todos, ser como nadie" fue la imagen de felicidad de Cocteau. Jobs siguió esa consigna. Ese fantástico "cualquiera" no tiene interés en exteriorizar las diferencias. Por el contrario resalta los puntos de encuentro. Un hombre sencillo o un multimillonario deben poder salir a la calle, a ese sitio de encuentro de la ciudadanía y confundirse en tenis, jeans y con un smartphone en la mano. La cuestión es de mínimos y no de máximos, es de igualdad.

El mundo aplaude la historia del niño adoptado, del estudiante fallido que tiene que salir a buscar su propia ruta, del enfermo empeñado en producir y ofrecer lo mejor de sí mismo hasta el último momento. El espontáneo homenaje añora al hombre que vivía de la innovación con perfil humano. Innovación que pone en aprietos, sanos aprietos, a la competencia y estimula los mercados. Cuántos productos andan circulando que son resultado de esa obsesión por demostrar que las cosas se pueden hacer mejor. Cuánto le debe la productividad mundial a la manzana. Cuánto del despliegue de nuestras potencialidades -personales y sociales- se le deben a Steve Jobs. Imposible cuantificarlo, pero la deuda es enorme, como lo fue él.

Descontón a Peña Nieto

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Se publicó un desplegado periodístico en el que políticos, gobernantes e intelectuales se pronuncian a favor de los gobiernos de coalición

Seguramente no cayó nada bien en los equipos políticos de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador el desplegado periodístico en el que políticos, gobernantes e intelectuales se pronuncian a favor de la reglamentación constitucional de los llamados gobiernos de coalición.

En el documento en cuestión —avalado por políticos y gobernantes del PRI, el PAN y el PRD—, los “abajo firmantes” exponen que resulta urgente establecer las reglas constitucionales que garanticen la posibilidad de construir gobiernos de coalición —mediante mayorías legislativas pactadas— para acabar con la parálisis del Congreso y con el estancamiento del país.

Llama la atención que, por un lado, el desplegado aparece apoyado por tres precandidatos presidenciales: Manlio Fabio Beltrones, Marcelo Ebrard y Santiago Creel, quienes compiten por el PRI, el PRD y el PAN, pero cuyas posturas resultan divergentes de las expresadas, en ese tema, por los punteros de sus respectivos partidos políticos.

Y, por otro lado, resulta notoria la ausencia de firmas de apoyo al desplegado —que, por cierto, promovió Manuel Camacho—, provenientes de los grupos políticos de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué no están como parte de los “abajo firmantes” de esa convocatoria los señores Peña Nieto y López Obrador, o representantes de sus respectivos establos políticos? En efecto, porque el mexiquense y el tabasqueño representan las posturas ideológicas y partidistas más atrasadas; más cercanas al PRI vertical y autoritario, que pretende regresar.

Por eso, el desplegado, su contenido y propuesta, y el peso de los firmantes, debe entenderse como un golpe demoledor a los precandidatos presidenciales, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué? Porque en los dos casos —y más allá de las posturas alegres de sus apologistas—, todos saben que el mexiquense y el tabasqueño son políticos educados o construidos en la cultura de los gobiernos autoritarios, verticales y más bien antidemocráticos.

Peña Nieto ha dejado huellas claras de que su formación política es de viejo cuño. Y el mejor ejemplo lo vemos en la argumentación empleada para responder a la propuesta de gobiernos de coalición, empujada por el senador Manlio Fabio Beltrones. ¿Y cual es la argumentación de Peña Nieto a esa propuesta?. Sí, la vieja fórmula de la cláusula de gobernabilidad que utilizó el PRI en los tiempos previos a la transición democrática mexicana.

Peor aún es el caso de Andrés Manuel López Obrador, quien, en tanto jefe de Gobierno del DF, dio muestras abundantes de su autoritarismo y amor por el gobierno vertical. ¿Se imaginan a López Obrador compartiendo el poder con una coalición? Resulta impensable. Y por eso el tabasqueño no ha abierto la boca en este tema, ya que en su formación política el Congreso es más bien un estorbo.

Y si tienen dudas, van las evidencias contundentes. ¿Por qué creen que al inicio de su gestión como jefe de Gobierno del DF, López Obrador se aventó la puntada de promover los “Bandos de Gobierno”? Pues sí, porque era la única forma en que podía gobernar sin tomar en cuenta al Congreso local o, si se quiere, a la llamada Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

¿Pero qué tal si vemos la razón que animó a Manuel Camacho a detonar la propuesta de elevar a rango constitucional los gobiernos de coalición? Vale la pregunta, porque el punto de arranque de la propuesta no fue Manlio Fabio Beltrones ni Camacho ni Marcelo. ¿Qué quiere decir eso?

Que Camacho y Marcelo parecen convencidos de presentarse como políticos modernos, progresistas y preocupados por los gobiernos eficaces.

A esa tendencia —y con la misma intención de aparecer como un político moderno e impulsor de la eficacia en el gobierno— también se subió el precandidato Santiago Creel, en tanto sus adversarios, Ernesto Cordero y Josefina Vázquez Mota, parecen no entender lo vendible que puede resultar el tema de los gobiernos de coalición. Nadie sabe qué va a pasar con esa iniciativa. Lo cierto —y lo bueno— es que por lo menos ya se discute el tema de la parálisis del gobierno y que existen alternativas en el papel. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Por cierto, dice Marcelo Ebrard que el regreso del PRI sería “un desastre político”. ¿Será que quiere acuñar la nueva versión del “peligro para México”?... Una disculpa a todos. En efecto, ayer hablamos de “parcialidad”, cuando debimos decir “imparcialidad”, al referirnos a los principios que regulan las elecciones federales mexicanas.

El caso Moreira

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

El candidato giró sobre sí mismo
y se presentó como otro, nuevo.

Florestán

Cuando a principio de año se hablaba del proyecto Humberto Moreira para presidir al PRI, apunté en este espacio que su permanencia dependería del balance entre beneficios y costos. Que su estilo, rijoso y echador, podría ser de utilidad en la campaña de gobernador en el Estado de México, pero que al final, y en su momento, Enrique Peña Nieto, como candidato presidencial habría de tomar una decisión basado en esa fórmula costo-beneficio.

Esa campaña transcurrió sin sobresaltos, ante las ausencias de Andrés Manuel López Obrador y Moreira. La distancia del primero permitió la distancia del segundo, que estaba para darle marcaje personal.

Luego se conocería el escándalo de la falsificación de dos decretos del Congreso de Coahuila, en tiempos de Humberto Moreira gobernador, para autorizar el endeudamiento por dos mil millones de pesos más, con cargo a las participaciones federales, cifra que superaría los 3 mil 500 millones.

Esta situación, más el explosivo crecimiento del pasivo del gobierno de Moreira, en cinco años pasó de 320 millones de pesos a más de 32 mil, le vino a complicar su gestión y permanencia en el CEN priista.

De la mano de esas anomalías vino la crisis de los bancos acreedores de miles de millones de pesos en una entidad con problemas de solvencia, para lo que su Congreso aprobó un endeudamiento de 35 mil millones.

Ernesto Cordero, entonces secretario de Hacienda, hizo saber a los banqueros que el gobierno no haría buenas las garantías falsificadas de sus créditos, y dio parte a la Procuraduría Fiscal que ya presentó denuncia ante la PGR, que en los próximos diez días empezará a citar a los involucrados.

Para entonces terminarán de calcular el costo-beneficio de Moreira al frente del PRI y sólo será cosa de darle forma a la decisión ya tomada.

Ayer, el fiscal de Coahuila corregía a Moreira: la denuncia por falsificación la presentó el 30 de agosto, no en marzo, como se dijo.

Retales

1. CERCANO. Al relevo de Moreira, Miguel Osorio Chong será el nuevo dirigente del PRI o secretario general plenipotenciario. Al ex gobernador de Hidalgo, de los más cercanos de Peña Nieto, le crearon la Secretaría de Elecciones como antesala;

2. NEGOCIADOR. En aras de recuperar presencia, hace unas semanas se planteó que Moreira, como presidente del PRI, fuera el negociador ante el gobierno de Calderón de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos, lo que alteró a Francisco Rojas al extremo de cancelar esa propuesta y dejársela a él como coordinador de su bancada; y

3. DIPUTADOS. En su incapacidad de designar a los tres consejeros del IFE pendientes desde hace un año, los diputados se culpan unos a otros como si unos fueran los buenos y otros lo malos, cuando todos están en falta constitucional.

Nos vemos mañana, pero en privado.