octubre 23, 2011

'Sic semper tyrannis' por Paco Calderón




“¡Te pareces tanto al PRI..!”

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Con métodos priistas, el PAN decide la fórmula para seleccionar candidatos. El beneficiario es Ernesto Cordero, al que fabrican un traje a la medida.

En el límite del tiempo legal, el Partido Acción Nacional anunció la fórmula para seleccionar a sus candidatos a puestos de elección popular; entre otros, al aspirante presidencial y los pretensos a diputados federales y senadores.

Lo sorprendente, para propios y extraños, es que el partido en el poder presidencial dio muestras contundentes de que poco o nada le importó a su dirigencia nacional la severa autocrítica que en semanas recientes lanzó Felipe Calderón. Pocos entendieron —dentro y fuera del partido azul—, por qué se llega al límite del tiempo legal sin una propuesta por consenso y, sobre todo, por qué se decidió por una fórmula que parece mezcla entre el viejo PRI y la incorregible izquierda.

Incluso, no faltaron las voces que, de plano, aventuraron la puntada de que si ya se sabía que el resultado sería la fórmula anunciada, no es descartable que la invitación presidencial a la reflexión y la autocrítica —a recuperar lo mejor del PAN— pudieron ser parte de la simulación.

La transa.

Lo cierto es que —salvo al beneficiario— a nadie dejó satisfecho el método de selección del candidato presidencial por la “fórmula cerrada”. Es decir, por la consulta a militantes y adherentes, ya que está claro, “hasta para los políticos carentes de visión”, que se trata de “un traje a la medida para el candidato Ernesto Cordero”.

Pero además, el CEN del PAN reservó, para ser designados de manera cupular y por dedazo —mediante la dirigencia nacional—, 41% de los lugares de candidatos a diputados federales; 71% de los plurinominales, y 75% de los candidatos a senadores. ¿Qué quiere decir todo lo anterior?

Primero, que la dirigencia nacional del PAN reproduce como una calca, el método que utilizó en la contienda interna de 2005, para seleccionar al candidato presidencial de 2006. Es decir, convocar a una elección interna en la que sólo participaron los militantes y los adherentes de aquel tiempo y que, según un poco o nada confiable padrón, hoy son por ahí de un millón 800 mil panistas.

¿Qué tiene de malo que el CEN del PAN repita la misma fórmula que hace seis años? Vale la pregunta porque no pocos dirigentes azules tratan de engañar con el petate del muerto y argumentan que el método es incuestionable, en tanto que fue empleado en la elección de 2006. Lo que no dicen son los detalles escondidos en la “letra chiquita” de la fórmula que dieron a conocer en la semana que termina.

Y segundo. Que, en efecto, en 2005, el PAN eligió a su candidato presidencial bajo la fórmula de elección en urna, de militantes y adherentes. Pero lo que no dicen los jefes del PAN es que esa fórmula se aprobó en el consejo nacional del PAN de 2003, cuando nadie sabía quién o quiénes serían los candidatos. Más bien fue un cálculo político a futuro que previó y le resultó a Felipe Calderón. ¿Por qué? Porque, ya en 2005, la contienda por la candidatura presidencial se dio entre el propio Calderón y el delfín de Fox, Santiago Creel quien, por cierto, apelaba a que la elección fuera a población abierta.

Hoy, el método empleado se decidió no sólo en el límite del tiempo legal, sino cuando ya se sabe quiénes son los aspirantes; cuando se tiene claro cuál es la posición de cada uno de esos aspirantes en las encuestas y, sobre todo, a cuál de ellos le beneficia directamente el método de selección mediante la convocatoria a los militantes y a los adherentes. Esa, por donde se quiera ver, es una transa. ¿Por qué? Porque el método es un traje a la medida. Claro, a la medida de Ernesto Cordero.

La maña.

Pero lo que tampoco dicen los tramposillos jefes del PAN es que hoy son tres los aspirantes a la candidatura presidencial y que dos de ellos están por la elección abierta: Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel. Tampoco reconocen que el único al que beneficia la elección del candidato presidencial —por la vía de militantes y adherentes, igual que benefició a Calderón en su momento— es a Ernesto Cordero. ¿Por qué lo beneficia?

Porque a querer o no —lo acepten o no los grupos y los jefes del PAN—, lo cierto es que Felipe Calderón sigue siendo el jefe real del PAN, el que manda y el que da y quita. ¿Y eso qué significa? Pues que el grupo o los grupos políticos afines al presidente Calderón —a pesar de que es un Presidente que va de salida— aún tienen el control de buena parte de los consejos municipales y estatales del PAN; centros de poder en los que se procesará la elección del candidato presidencial.

En otras palabras, que hoy las encuestas sobre la preferencia del candidato o la candidata del PAN pueden decir misa; pueden colocar con más de 50% de las preferencias a la señora Vázquez Mota, y en segundo lugar al señor Santiago Creel, pero en los comités municipales y estatales del PAN es donde se validará si tal o cual panista es militante o adherente, y en donde se puede hacer todo lo que históricamente hacía el PRI y que hoy sabe hacer como nadie el PAN. ¿Y qué hace hoy mejor el PAN que lo que lo hacía ayer el PRI?

Poca cosa, controlar, manipular e inducir elecciones. Y si no, que le pregunten a uno de los operadores estelares del señor Ernesto Cordero; el señor gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva; maestro en el control de elecciones mediante el tapadismo, el delfinismo, el corporativismo, el clientelismo, el amiguismo, el dedazo, la cargada y, en especial, las peores prácticas de la antidemocracia propia del viejo PRI.

Cordero, del PRI.

Y es que si hoy a pocos sorprende que desde el gobierno federal se empuja todo el peso institucional a favor del “delfín presidencial”, para posicionarlo en los medios y para que por lo menos crezca por el efecto de la repetición de imágenes, seguramente a nadie va a sorprender que al consultar de manera directa a esa multitud etérea llamada “militantes y adherentes del PAN”, los votos favorezcan, de manera apabullante, al cordero del PAN.

Lo que no entienden los azules y, sobre todo, el señor Cordero, es que en la contienda por la candidatura presidencial del PAN, los grupos en disputa están destruyendo lo poco que queda de la credibilidad, la congruencia y la confianza en un partido que hace más de una década, en efecto, fue el partido apóstol de la democracia. Y por eso, por su proclividad a ser como el PRI, seguramente le cantarán al PAN —con ayuda de la letra de Juan Gabriel en su clásico Inocente pobre amiga—; “¡… te pareces tanto al PRI… que no puedes engañarnos..!”.

En el camino.

Por cierto, se prenden los focos rojos para el PRD y el PRI en Michoacán. ¿Y qué tal si gana el PAN? Al tiempo.

No hay hierbitas inocuas

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Están de moda tres tonterías. Una es vender un producto como “natural”, como si no lo fuera todo en el universo. Debe uno traducir “sin ingredientes químicos”, pero todo tiene ingredientes químicos: estamos hechos de carbono, hierro, potasio, calcio, entre otros elementos tan idénticos a los producidos por la industria que es imposible distinguir un átomo de nitrógeno “natural”, por ejemplo de composta, de uno industrial que vende en costales La casa del hortelano.

Otra es la sección de alimentos orgánicos. Una lechuga o cebolla, para no ser orgánica, debería ser de vidrio, y las hay para bonitos centros de mesa. Hasta de plástico serían orgánicas pues se derivan del petróleo: orgánico.

Tres: que si no es producto químico fabricado no hace daño. Los suplementos herbales, en todo caso, no sirven de nada, pero daño no hacen. No lo supo Sócrates, que sólo bebió un tesito de cicuta, hierba natural y orgánica. El veneno de una cascabel o una cobra es cien por ciento natural y orgánico.

Otros hemos pensado que los remedios herbales afectan porque hacen perder tiempo valioso al paciente: en lo que se hace infusiones de gordolobo, se pone magnetos en los huevos o le dan fricciones de aromaterapia, la enfermedad avanza.

Quienes así pensamos, nos equivocamos: no sólo hay pérdida de tiempo, sino daño directo. Al menos en ciertos casos. “Los tratamientos médicos complementarios y alternativos, tales como los suplementos herbales, se han vuelto cada vez más populares en los Estados Unidos, en especial entre los pacientes mayores y quienes padecen dolor crónico. Sin embargo, muchos de estos productos pueden tener serios y potencialmente dañinos efectos secundarios cuando se combinan con medicamentos prescritos después de una cirugía”, según artículo del Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons.

La creencia implícita es sencilla: quizá no sirva, pero mal no me hace si no dejo el medicamento prescrito. Así que cerca de un 20 por ciento de quienes siguen una receta médica toman al mismo tiempo algún suplemento herbal. Y el porcentaje es mucho más alto, de 35 a 70 por ciento, entre pacientes que deberán someterse a cirugía con fines ortopédicos.

“Los remedios herbales se clasifican como suplementos, lo cual los exenta de las regulaciones para seguridad y eficacia que exige la U.S. Food and Drug Administration, dice David Rispler, director del Grand Rapids/Michigan State University Orthopedic Residency Program. Por eso “los remedios a base de hierbas en el mercado no se evalúan en amplios ensayos clínicos, y se dispone de poca información acerca de interacciones entre drogas y hierbas”.

Y como se venden bajo el sello de “naturales”, los consumidores asumen que es, por lo menos, un producto inocuo. Pero la combinación puede resultar dañina. Algunos ejemplos:

—La matricaria o manzanilla, el jengibre, la Hierba de San Juan, y el arándano pueden interferir con la warfarina, un anticoagulante empleado para prevenir trombosis, embolias y otros problemas circulatorios.

—Manzanilla, jengibre y gingko biloba pueden interferir con la aspirina.

—El ajo puede interferir con medicamentos anticoagulantes e inmunosupresores como la ciclosporina empleada para prevenir el rechazo de trasplantes.

—La valeriana, de efectos sedantes, puede intensificar los anestésicos.

—La Hierba de San Juan puede interferir con drogas inmunosupresoras y producir rechazo de un órgano trasplantado.

—La alguna vez milagrosa Uña de Gato puede interferir con medicamentos para control de la hipertensión.

Así que la tesis “lo que no mata, engorda” es falsa.

Aromaterapia

Pero, ¿qué puede dañar un rico masaje con aromas? Supongamos que no tengan el efecto señalado: jazmín para x, azahar para y, rosa de Castilla para z…

Tampoco son inocuos. Envinmental Engineering Science publica un estudio realizado por investigadores taiwaneses encabezados por Der-Jen Hsu. Probaron fragancias y aceites herbales chinos para localizar subproductos denominados aerosoles orgánicos secundarios que pueden producir irritación de vías respiratorias y de ojos. En una cámara de ambiente controlado hicieron diversas pruebas. También analizaron muestras de aire en diversos centros SPA que ofrecen masajes con aceites perfumados. Concluyeron que la contaminación del aire podía alcanzar niveles dañinos debidos a los contaminantes volátiles orgánicos presentes en la aromaterapia. “Characteristics of Air Pollutants and Assessment of Potential Exposure in Spa Centers during Aromatherapy”.

Los aceites con esencias de plantas, pueden despedir compuestos orgánicos que, en contacto con el ozono presente en aire, se transforman en los mencionados aerosoles contaminantes.

“El doctor Der-Jen Hsu y sus colegas han hecho un bonito trabajo al poner atención a riesgos de salud con frecuencia descuidados en centros de lujo que pretenden mejorar nuestro bienestar”, dice Domenico Grasso de la Universidad de Vermont.

Maravillas y misterios de la física cuántica, Cal y Arena 2010.