octubre 24, 2011

¿Steve Jobs entre nosotros?

Lydia Cacho (@lydiacachosi)
Periodista
Plan B
El Universal

Si Steve Jobs hubiera nacido en México, además de llamarse Esteban sus probabilidades de un futuro promisorio serían mínimas. Lo más seguro es que hubiera terminado como uno de los 7 millones de ninis, o como vendedor de piratería en el comercio informal. Su madre lo dio en adopción. Millones de niños y niñas en Estados Unidos terminan en el sistema de adopciones denominado Foster Parenting, en el que el Estado, a través de un programa controlado por servicios sociales, se asegura de que niñas, niños y jóvenes abandonados no queden perdidos en el limbo del sistema de hospicios que en México maneja el DIF nacional.

Ali tiene 16 años, tuvo una infancia que podría inspirar el guión de una película de terror por los abusos a los que la sometieron su padre biológico, un mafioso cuyos delitos han sido documentados por la PGR pero que siempre sale intocado, y la madrastra que parece un personaje perverso de algún cuento infantil. Sin embargo, la inteligencia y fortaleza de esta chica le han permitido resistir tres años de vida en refugios para víctimas de violencia y trata. Terminó sus estudios de secundaria con el sistema abierto y hace un par de meses comenzó por fin una nueva vida de reinserción social en libertad.

Por desgracia su futuro no está asegurado, como no lo está el de más de 50 mil niñas y niños que han sido rescatados de manos de tratantes y de familias que los explotan, maltratan e incluso los venden. Las organizaciones civiles de todo el mundo enfrentan el mismo problema. Una organización de la India recientemente hermanada con el refugio Ciam Cancún, A.C., rescata cada año 300 niñas de los prostíbulos de ese país, cuenta con fondos para los tratamientos, alimentación y vivienda, pero nadie, ni el Estado ni los donantes, invierten recursos enfocados en la reconstrucción de la vida de adolescentes; es decir, en educación hasta terminar la universidad, vivienda digna y segura, protección de la salud, prevención de los agresores que permanecen libres y una familia afectuosa que les dé estructura y educación emocional. No es mucho pedir y se lo merecen. Además está claro que la violencia normalizada se reproduce y potencia cuando no se le detiene e intercambia por una vida pacífica. De eso se trata la reinserción social de largo plazo.

Resulta vital rescatarles de la violencia, sin embargo los cuidados posteriores, cuando ya no se les considera víctimas sino sobrevivientes, son casi inexistentes. Un par de organizaciones civiles en México, una en el DF, tienen casas de este tipo para niñas y adolescentes, su trabajo es magnífico sin duda, pero sus presupuestos son cada vez más escuálidos. Eso y la inexistencia de una buena ley de adopciones que pudiera permitir que dentro del marco legal estas chicas y chicos recibieran esa segunda oportunidad, es lo que impide que un Esteban Jobs hubiese podido brotar entre nosotros.

Cada vez que el Congreso de la Unión afirma que no hay recursos para asegurar la reinserción social de niñas, niños y jóvenes victimizados en México, el debate parece perder fuerza. Es imposible no indignarse ante la investigación publicada ayer por EL UNIVERSAL bajo el título “Élite legislativa dispone de 100 millones de pesos”. Los reportes demuestran que solamente los 10 senadores de la mesa directiva gastan de manera discrecional 22.1 millones de pesos además de sus salarios. Dicen que no hay dinero para las víctimas y sus remuneraciones se quintuplicaron en los últimos ocho meses. Las y los congresistas mexicanos gastaron más de 10 millones de pesos en asesorías para aprender a utilizar Twitter y Facebook para fortalecer sus carreras.

Sólo Beltrones y González Morfín reciben 310 mil pesos extras al mes (la reinserción social de una niña cuesta 130 mil pesos anuales). Son ellos los beneficiarios y a la vez reproductores de un sistema que abandona a las niñas y niños mexicanos víctimas de violencia. Han sido incapaces de asegurarles una segunda oportunidad en la vida, mientras ellos llevan una veintena de años asegurando la suya.

Resulta urgente establecer un verdadero sistema de adopciones (temporales y absolutas) y los recursos económicos para que México tenga sus Steve Jobs, Luisa May Alcot, Nat King Cole, John Lennon, Ingrid Bergman y Mark Twain, todos adoptados a diferentes edades. Podríamos comenzar con esos 100 millones de gastos extras, el tema es cómo lograrlo.

PRD: AMLO jaló la cadena

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

A nueve meses de la elección presidencial, el partido amarillo no sólo se partió en dos en su dirigencia, sino en su Consejo Nacional

El partido emblema de la izquierda mexicana, el PRD, se fue al caño.

Y es que, a nueve meses de la elección presidencial de julio de 2012, el partido amarillo no sólo se partió en dos en su dirigencia nacional, sino en su Consejo Nacional. Peor aún, en las calles hoy aparecen dos facciones, dos grupos, dos proyectos y dos ambiciones presidenciables —irreconciliables— que obedecen, respectivamente, a los proyectos electorales de Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador.

¿Pero qué está pasando en el PRD? ¿Por qué es importante —para los ciudadanos de a pie— que ayer domingo el PRD haya cancelado la elección de sus consejeros, en por lo menos cinco entidades del país? ¿Qué debemos entender de esa pelea y cómo va a repercutir en la elección presidencial de 2012? ¿Cómo va a impactar en la selección del candidato presidencial de las llamadas izquierdas? Vamos por partes.

Desde hace más de un año, aquí denunciamos la existencia de una alianza político-electoral de Andrés Manuel López Obrador con un sector del PRI de Enrique Peña Nieto. El objetivo de la alianza era, en primer lugar, reventar la posibilidad de una coalición electoral PAN-PRD en el Estado de México, bajo la batuta de Marcelo Ebrard. Pero en el fondo lo que buscaban Peña y AMLO era romper la expectativa de esa misma alianza PAN-PRD, pero en la elección presidencial. ¿Por qué? Porque una coalición PAN-PRD era y es veneno puro para las aspiraciones presidenciales de AMLO y de Peña Nieto.

Como todos saben, la alianza AMLO-Peña funcionó a la perfección en el Estado de México. Pero el segundo paso era dinamitar la candidatura presidencial de Marcelo Ebrard; aspiración que —a pesar de lo declarado por las partes— mantiene viva la posibilidad de concretar la alianza presidencial PAN-PRD. Por eso la pregunta: ¿Cómo destruir la candidatura presidencial de Marcelo Ebrard y, con ello, toda posibilidad de una alianza presidencial entre la derecha y la izquierda?

La respuesta es elemental: la destrucción de la candidatura presidencial de Marcelo Ebrard pasa por la destrucción del Partido de la Revolución Democrática. Y es que, por increíble que parezca, resulta que para las ambiciones presidenciales de AMLO, el PRD ya es un estorbo. Es decir, si el partido amarillo no está con López Obrador, no será para nadie.

Por eso, utilizando la influencia del PRI de Peña Nieto en el Tribunal Electoral federal, los lopezobradoristas impugnaron la integración del Consejo Nacional del PRD —el máximo órgano del gobierno del partido—, que está en manos de Los Chuchos. ¿Por qué quitarle el control del PRD a Los Chuchos? Otra vez elemental, porque Los Chuchos no sólo son los dueños del PRD, sino los principales aliados de Marcelo Ebrard. Con esos antecedentes, y gracias a la influencia del PRI, el pasado 28 de agosto el TEPJF resolvió que el PRD debía reponer la integración de su Consejo Nacional.

Así, la dirigencia del PRD programó la elección de su Consejo Nacional y de los conejeros estatales para el domingo 23 de octubre; para ayer domingo. Y, en prevención de la madre de todas las batallas, Los Chuchos movieron todas sus piezas y prepararon todo para reeditar su mayoría en el Consejo Nacional, incluso en el Distrito Federal, gracias a la influencia del gobierno de Marcelo Ebrard. ¿Pero, qué creen?

Resulta que, en las semanas y los días previos al domingo 23, los escuderos de AMLO, René Bejarano y Dolores Padierna —entre otros, como Martí Batres—, intentaron negociar la entrega de 50% de los lugares del Consejo Nacional y la mayoría en el DF, en previsión de imponer al candidato a jefe de Gobierno capitalino. La advertencia fue contundente. O Los Chuchos entregaban lo reclamado por los escuderos de AMLO o reventaban al partido.

Ni Los Chuchos ni Marcelo Ebrard aceptaron el chantaje y, el resto, lo vimos desde la madrugada del domingo. Al más puro estilo mafioso, Bejarano y Padierna reventaron la elección en el DF, Veracruz, Oaxaca y en otras entidades. Pero como reventar la elección era una consigna, desde días antes, Bejarano y Padierna tenían preparados a cientos de acarreados que fueron movilizados desde la misma madrugada y la mañana del domingo. Y, como fue evidente, los dos bandos intercambiaron dimes y diretes sobre la responsabilidad en la destrucción del PRD.

Destrucción que está a la puerta de la esquina. Sólo falta saber quién “jaló la cadena” para que el PRD termine en el caño.

¿Tenían dudas de que López Obrador es capaz de todo para cumplir sus ambiciones? Al tiempo.

Uste disculpe, Presidente

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

A tal grado detesto a Javier Sicilia y sus arrebatos pidiendo pactos con criminales (lo recordó Carlos Marín a quienes habíamos leído con estupor: “Las mafias están aquí, pues pactemos… Tenemos que convivir con ellos”…Sí, con los que asesinaron a su hijo, ¿buen cristiano, está dispuesto a poner no la otra mejilla, sino otro hijo? Misma ocurrencia de Fox), que me perdí de un momento histórico, alguna vez demanda de jóvenes: el diálogo público con Calderón, transmitido en vivo desde el castillo de Chapultepec. www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/883b546061d676d18d79de33da19c98e)

Sus aliados relanzan la narco-exigencia de retirar al Ejército cuando no hay policía capacitada; su corte acusa al Presidente de 40 mil muertes producidas, en más de 95 por ciento, en la disputa por las sedes vacantes cuando cae un gran capo; apesta el católico poeta a Proceso y La Jornada, con añadido de incienso de sacristía y torpeza de mitin en CCH Oriente; es abominable su revistita católica, con nombre mal transliterado del griego, ésa que lanzó a la jauría (incluida la súbitamente guadalupana Jornada) contra el abad Schulenburg cuando puso en duda la existencia de Juan Diego (de cuya inexistencia no hay duda, sino absoluta certeza y por eso el dogma de la infalibilidad papal ya se fue al excusado de donde salió); a tal punto Sicilia es diva cuando se niega a asistir a una reunión donde estarán otras organizaciones de dolientes y argumenta que Calderón lo invitó a él y sólo a él… que me perdí el diálogo público.

¿No un diálogo así exigíamos los jóvenes para resolver un conflicto mucho, mucho menor en 1968? Cinco puntos simples y uno ingenuo. Me perdí de ver el descaro de llamar “autoritario” al Presidente que los está recibiendo en Chapultepec, les da micrófono para que amplifiquen tres baratijas ideológicas y una andanada de injurias al anfitrión. Se necesita no sólo ruindad, sino desvergüenza, idiocia profunda, para acusar de hambreador a quien invita a comer y sirve un banquete.

Calderón admitió un diálogo con organizaciones críticas de su gobierno, sobre todo el grupo de Sicilia, se transmitió en vivo y entró toda la prensa que quiso hacerlo. Y lo llamaron autoritario. Ya no entiendo nada.

Por pedir menos que eso, Díaz Ordaz nos respondió con
Tlatelolco.

El ánimo vengativo ciega, lo reconoce Federico Arreola: “Acepto que fui el que inició el rumor del alcoholismo de Felipe Calderón. Lo hice en 2006, en el programa radiofónico de Joaquín López-Dóriga, después de que Calderón me calumnió miserablemente. A una mentira respondí con otra. Hice mal, lo reconozco”:

sdpnoticias.com/sdp/columna/federicoarreola/2011/02/10/1192562.

Es el turno de Sicilia: como buen católico, de pedir perdón a quien lo recibió y escuchó… aunque no dijera sino frases huecas dirigidas a obtener el palmoteo de su público.

Veamos la diferencia entre el diálogo público en Chapultepec y, antes de las elecciones de 2006, al auto-reconocido calumniador, Federico Arreola, visitando directores de diarios para señalar qué periodistas debían ser despedidos, cuáles puestos a prueba de forma temporal y cuáles se quedarían cuando Manuel Andrés iluminara la Presidencia como anhelado Rayito de Esperanza que se remonta a 1810. Esa es la democracia de un priista de toda su vida, López Obrador, cuya riqueza inexplicable le permite, dicho por él mismo, tener 35 mil comités seccionales en toda la república y recorrer tres veces todo el país en campaña presidencial que, contra la ley, lleva cinco eternos años... ¿Quién paga tarimas, toldos, sonidos, lonches, matracas, autobuses de acarreo y todo eso?: el PT de Salinas. O, aprendiendo de Arreola, hay un candidato magnífico y de fortuna certificada por Forbes…

Gracias, Felipe Calderón, por probar que no tengo razón cuando he afirmado que “diálogo” y “público” son mutuamente excluyentes, y que un Presidente puede oír, frente a él y con TV e Internet en vivo, injurias mayores que la de gritarle “Sal al balcón, hocicón”; responder las peores majaderías con datos verificables. Y, por supuesto, enojarse como cualquiera, pero Sicilia no está detenido en el Campo Militar No. 1.

Y no, abajo-insultantes, no me he afiliado al PAN y debo la renta de un mes, ruines calumniadores.

Un buen izquierdazo. Teniendo el PAN tan flaca caballada para el 2012, un buen golpe con rebase de la “izquierda”, sería lanzar una mujer: primer caso en nuestra historia.

De cómo una bellísima joven hace todo por destruir su vida, y casi lo consigue: Olga (Planeta, 2010).

¿Nokia vs. iPhone? Nada que hacer

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Un tipo que aparece al mismo tiempo en las portadas de los tres semanarios más importantes del planeta —The Economist, Time y Newsweek— debe ser, con toda seguridad, un gran personaje. Y, sí, tal es la categoría de Steve Jobs.

El hombre no era ingeniero ni se había tampoco agenciado títulos rimbombantes en las muy prestigiosas universidades de su país. Pero, a punta de talento y de obstinados empeños, creó los más deslumbrantes productos tecnológicos que conocemos, los programas informáticos más eficaces y los diseños más elegantes.

La última vez que escribí mi acostumbrada apología de las invenciones de Jobs fui acusado, por una lectora, de ser tonto: la afición a la sencillez (y el propósito de no perder tiempo estúpidamente descargando drivers en una PC) son, por lo visto, pruebas fehacientes de incapacidad. Pues no, señora: los usuarios del Mac OS X y los compradores de las iMac somos, por el contrario, gente que disfruta de la inherente eficacia de sistemas operativos esencialmente intuitivos, es decir, programas que parecen adivinar, antes de que uno intente siquiera explorar las opciones de un menú o los recorridos en un teclado, las predisposiciones naturales de los humanos.

En la antedicha ocasión, compraba yo las farragosas prestaciones del Blackberry en oposición a la refinada simplicidad del iPhone. Hoy mismo, de parecida manera, no puedo menos que admirar la belleza de una iPad cuando la comparas con las otras tablets que te ofrece el mercado (una observación, a pesar de todo: los diseñadores de Samsung han logrado productos admirables) y, miren ustedes, el lanzamiento del iPhone 4S, a pesar de que significó una decepción para los consumidores que esperaban la versión 5, resultó en ventas millonarias. Lo dice el mercado, no lo digo yo.

Todo esto lo escribo, estimados lectores, con la cola entre las patas. Porque, han de saber ustedes, acabo de traicionar al bueno de Steve: compré un Nokia N8. Y, qué les puedo decir, lo encuentro horrible y enredoso. En el pecado está la penitencia.