octubre 26, 2011

¿Qué quiere Salinas?

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Provocar. Estar vigente. Sentirse vivo. Mandar el mensaje de que está vigente, que está activo, que sigue teniendo poder. Y, por supuesto, como viene haciendo desde que terminó su sexenio, golpear a su archienemigo: Ernesto Zedillo.

Salinas llegó a la Presidencia cuando tenía 40 años de edad. A los 46, ya era ex presidente. Y, como todos sabemos, su gobierno terminó mal. Pocos días después de que dejó el poder, vino la monumental crisis económica de 1994. El mundo se le vino encima a Salinas. La nueva administración de Zedillo le echó la culpa de las penurias económicas argumentado que le habían heredado un fardo de deudas gubernamentales impagables. Luego vino el arresto del hermano de Salinas, Raúl, acusado de haber sido el autor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu. Carlos se puso en huelga de hambre. Fueron días aciagos en la política nacional. Al final, el ex presidente tuvo que salir al destierro. Ahí comenzó un largo camino por su reivindicación en la historia, que no ha terminado, destilando un gran odio por su sucesor en Los Pinos.

Salinas dejó la Presidencia muy joven. A diferencia de Zedillo, no pudo reinventarse. Mientras que Ernesto goza de su vida académica en Yale, da conferencias en todo el mundo y se ha convertido en una personalidad global, Salinas sigue tratando de estar presente en el mundillo de la política mexicana. Se empeña en grillar para seguir vigente y tratar de limpiar su imagen maltrecha.

Publica libros donde pretende engancharse al debate de las ideas. Desde luego que está en su derecho. Bienvenido que lo haga con argumentos serios como se espera de una persona inteligente. El problema es que lo hace insultando a intelectuales y periodistas con gran presencia mediática. Con mucha maña, pretende provocarlos con afirmaciones temerarias, verdades a medias y hasta mentiras. Clava aguijones para que los aludidos griten y se quejen. Espero que no lo hagan. Los intelectuales y los periodistas no deberían caer en la provocación que les lanza Salinas. Guardar silencio es su mejor opción frente a un ex presidente que anda buscando un lugar en la mesa de debates, pero entrando por la puerta trasera: esa portezuela por la que ingresan los bullys a acosar.

Resulta patético que un ex presidente se comporte de esta manera. Máxime cuando su partido se encuentra en una posición tan favorable en las encuestas. ¿Realmente ayuda Salinas al PRI con esta actitud? No lo creo.

A los 39 años de edad, Buzz Aldrin fue el segundo hombre que pisó la Luna en la histórica misión del Apolo XI. Cuando regresó a la Tierra ya no supo qué hacer con su vida. ¿Qué le quedaba a un piloto, venido a astronauta, después de haber visitado la Luna? Buzz, un hombre inteligentísimo, doctor del MIT, comenzó a beber. Se deprimió. Tuvo que ser internado en una institución para recuperar su salud mental. Años después lo diría con toda claridad: “Me prepararon para llegar a la Luna, pero no para regresar a la Tierra”. Es lo que les pasa a muchos ex presidentes. Como políticos que son, toda su vida se preparan para ser presidentes, nunca para ser ex presidentes.

Y la dura realidad es que, seis años después de tener un gran poder, de hablar todos los días frente a multitudes, de mandar y de estar metafóricamente “en la Luna”, un 2 de diciembre tienen que volver a aterrizar en la vida cotidiana de los seres humanos comunes y corrientes. Muchos de ellos no saben qué hacer con su vida. No saben adaptarse. Algunos caen en la tentación de provocar, sobre todo cuando la política entra en esos periodos de actividad álgida que son los procesos electorales. Unos con declaraciones estridentes, como Vicente Fox, otros aguijoneando a personajes que tienen una reputación ganada, como Carlos Salinas. Es triste: lo que pasa es que les cuesta mucho trabajo aceptar que ya regresaron a la Tierra.

El PRI, aunque se vista de seda, dinosaurio se queda

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

El PRI madrugó ayer con un desplegado para hacer creer que la reforma política que se aprobaría por la tarde y noche en la Cámara de Diputados era obra suya. Marcó con un SÍ estas propuestas:

• Candidaturas independientes sin restricciones

• Iniciativa ciudadana

• Consulta popular

• Reelección legislativa, a consulta popular

• Ratificación de comisionados de órganos reguladores del Estado

• Iniciativa preferente

• Integración de la Asamblea Legislativa del DF

• Sustitución del presidente de la República en casos de falta absoluta

• Toma de protesta del presidente de la República ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia

Si de un ejercicio de honestidad se tratara, el PRI debió haber marcado con un NO al menos estas otras propuestas, que rechazó:

• Reelección consecutiva de legisladores

• Reelección consecutiva de presidentes municipales

• Reducir en 100 el número de diputados

• Reducir en 32 el número de senadores

• Revocación de mandato

• Subir a 4 por ciento el mínimo de los votos para que un partido conserve su registro

• Reconducción presupuestal por parte del Poder Ejecutivo

• Facultar a la Suprema Corte de Justicia para promover iniciativas de ley

“Que quede claro que todo eso se lo quitó el PRI”, nos dijo el secretario de Acción de Gobierno del PAN, Juan Molinar. “La reforma política está mocha por el PRI. Porque el PRI, aunque se vista de seda, dinosaurio se queda”.

Difícil rebatirlo, porque, en efecto, nos quedamos con una reforma política mocha.

Coahuila, el otro cochinero

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga1)
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Y si le contestan oinc oinc, está hablando al PRD. Florestán

El legislador panista por el estado de Coahuila Guillermo Anaya logró ayer una gran victoria en el Senado al sacar un punto de acuerdo, sin que el PRI hiciera una gran defensa, sobre el endeudamiento de 240 a 33 mil millones de pesos durante los cinco años de gestión de Humberto Moreira.

El también ex candidato al gobierno de esa entidad en las elecciones de julio, fue derrotado por Rubén Moreira, hermano del gobernador con licencia, subió el tema al pleno, convencido de que la bancada del PRI lo impediría, pero enorme fue su sorpresa cuando vio que lo dejaban correr sin mucho empeño en su defensa.

Y en ese escenario, Anaya logró sacar dicho punto de acuerdo en el que solicita a la PGR que informe si ejerció en tiempo y forma una acción de inconstitucionalidad sobre dicho endeudamiento y la violación de la norma constitucional, y la exhorta para que investigue y consigne a todos los responsables de la contratación de esos créditos, un paquete por cinco mil 400 millones de pesos con documentos falsificados y alterados y otro por tres mil 400 millones de pesos, con decretos apócrifos del Congreso de Coahuila y, por tanto, sin su autorización. Plantea que la Procuraduría Fiscal de la Federación investigue y audite los 34 mil 867 millones de pesos que el gobierno de Coahuila, a cargo del interino Jorge Gómez Torres asumió como deuda heredada del estado, y solicita a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informe sobre las investigaciones, si es que las ha hecho, en torno a las irregularidades en los créditos apócrifos y si ha aplicado alguna sanción a los bancos que los autorizaron con documentos falsificados y sin autorización de Hacienda.

Me podrán decir que los puntos de acuerdo del Senado son como las llamadas a misa, y lo son. Pero aquí lo importante es cómo el PRI lo dejó pasar y cómo dicho acuerdo influirá en las instancias que llevan la investigación: PGR y Procuraduría Fiscal de la Federación.

Retales

1. PLAZOS. La PGR está por terminar la averiguación por la denuncia que presentó la Procuraduría Fiscal sobre los créditos bancarios con documentos falsificados. En unos días comenzará a citar a los involucrados. En la lista están Humberto Moreira y su ex secretario del SAT estatal Javier Villarreal;

2. AMLO. Ernesto Cordero lamentó ayer que Josefina Vázquez Mota no esté interesada en debatir con él y Santiago Creel, en pos de la candidatura presidencial del PAN. Comentó que lo mismo hizo hace seis años López Obrador, y que así le fue; y

3. ALEMÁN. Gran capacidad de convocatoria la de Miguel Alemán Velasco con su Cumbre de Negocios en la que reunió en Querétaro a personajes de las finanzas, la política y el gobierno, hasta el presidente Calderón. Está por decidir la sede de su décima edición.

Nos vemos mañana, pero en privado.

El PRD y el basurero de la historia

Ricardo Rocha (@RicardoRocha_MX)
Periodista
ddn_rocha@hotmail.com
El Universal

Así andan los perredistas, como equilibristas de circo misérrimo. Caminando por la orilla y a punto de caer hasta el fondo para no salir jamás.

Y es que lo del domingo fue el colmo de las vergüenzas. Otro episodio maloliente que reconfirma la ignominia. Para el diccionario político mexicano el PRD ha aportado ya el término Cochinero: dícese de un proceso interno donde los contendientes de un mismo partido son capaces de las peores bajezas con tal de ganarle al otro// y si son todos contra todos, mejor.

A mí no me cabe la menor duda de que si el Consejo Supremo de los Pieles Rojas —supongo que existe— se entera de que estos de acá se hacen llamar “tribus”, por supuesto que protestaría ante la mismísima ONU para que cambiasen su denominación a lo que son realmente: pandillas. Eso y no otra cosa. Aunque se disfracen con nombres que desafían la siquiatría política: Foro Nuevo Sol, Izquierda Democrática Nacional, Demócratas de Izquierda, Democracia Social, Izquierda Social, Nueva Izquierda, Red de Izquierda Revolucionaria, Unidad Nacional de las Izquierdas, Unidad y Renovación, Patria Nueva, Movimiento Cívico, Movimiento por la Democracia. Más las que se acumulen esta semana entre nuevos grupos y grupúsculos derivados del margayate.

Es verdad que la diversidad de pensamiento enriquece a los partidos. Pero también que debe haber una mínima congruencia ideológica que homogeneice esa diversidad en unidad de propósitos superiores. Y éste no es el caso. Aquí se trata de grupos diferenciados no por variables ideológicas sino por sus ambiciones patológicas. Todos en la rebatiña cíclica y oportunista de los pedazos de poder temporal y lo que estos pueden significar. Sin importar que se los arrebaten a mordidas.

Fue por esa codicia desmedida que unos cuantos acudieron a su verdugo favorito, el Trife, que se los volvió a ensartar con la monserga de un forzoso proceso interno a sabiendas de los riesgos de carnicería que implicaba. Sobre todo con el plazo fatal del 15 de noviembre y en la orilla del proceso para el 2012 con la enorme carga que representa: candidato a la presidencia, candidatos a seis gubernaturas, 500 diputados, 128 senadores y la supuestamente segura joya de la corona que significa la jefatura de Gobierno del DF.

Es por ese botín —o lo que puedan alcanzar de él— que los trucutús se dieron con todo. Porque para agandallarse lo más posible requieren mayoría entre los 725 consejeros estatales y los 91 nacionales. Por eso las trapacerías comenzaron precisamente en el estratégico DF y se extendieron a Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Zacatecas. También por eso las hordas —que en realidad funcionan como micropartidos— en que están divididos los tres millones 200 mil perredistas se dieron a llenar y sin reglas a pesar del vergonzoso espectáculo que fue así unánimemente calificado en todos los medios: la crónica de un cochinero anunciado.

Sin embargo, y con cierta candidez, me pregunto si de verdad estos perredistas creen que se merecen representar a la izquierda, cuando ésta es una forma de mirar la vida y construir el mundo y ellos no pasan de ser una turba de mercachifles.

Quiero pensar que hay excepciones. Pero ya va siendo hora de que se muestren. Porque está claro que el enfrentamiento de jaurías del fin de semana fue entre lopezobradoristas y ebrardistas. Que yo no sé si los echaron a pelear o nomás los dejaron sueltos. En cualquier caso, creo que tanto López Obrador como Ebrard están obligados a salir a dar la cara y además juntos para evitar la catástrofe.

Quiero suponer que tanto Andrés Manuel como Marcelo están conscientes de su responsabilidad histórica y del papel que ahora les toca representar en este momento decisorio. La foto de la tregua o del paradójicamente llamado Pacto de Unidad no es suficiente. Si ambos precandidatos no demuestran a las claras que pueden ser adversarios pero no necesariamente enemigos, todo y todos se pueden ir al basurero de la historia.

Si el próximo domingo en que se propone completar la elección el proceso se vuelve a salir de control, el daño será irreparable. El PRD puede quedar fuera de la contienda y cuasianiquilado como partido. Nada haría más felices a los golpeadores oficialistas del Trife. Pero el costo para el país sería gigantesco. La legitimidad de la elección pasa por la presencia de un partido que represente —aun con todas sus limitaciones y carencias descritas— a una porción significativa de la sociedad mexicana.

El reloj está corriendo y ya no queda mucho tiempo. Es la última llamada.

PD.- Para mis queridos amigos Esteban y Pablo Moctezuma Barragán y toda su familia, un abrazo solidario, por la partida de un mexicano de excepción como fue su padre, el arquitecto Pedro Moctezuma Díaz Infante.