octubre 27, 2011

¿Qué ocurrió en el 2006?

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Aquellos años.- A pesar de los caudalosos ríos de tinta que se han gastado tratando de explicar lo ocurrido en la elección presidencial del 2006, cuando el candidato del PAN, Felipe Calderón, ganó, según el conteo oficial, por un puñado de votos, todavía no se escribe la versión definitiva de lo ocurrido. Hay mucha gente que piensa que hubo mano negra y también otros que sostienen López Obrador cavó su propia tumba electoral y nadie le arrebató el triunfo.

Lo cierto es que Calderón remontó en las últimas semanas una ventaja que parecía inalcanzable del tabasqueño y que entre los factores que permitieron la voltereta está la operación electoral del sindicato de maestros, que formalmente era afín al PRI, en varios estados de la República. Por eso sorprende que el aspirante Ernesto Cordero, delfín del Calderón pero último en los sondeos, haya dicho que el PAN fue solo en esa elección y ganó por él mismo, sin ayuda de nadie. ¿Si ganó sin ayuda de nadie cómo se explican las posiciones gubernamentales que se entregaron al grupo de la maestra Gordillo? ¿Se trató, acaso de un desplante inexplicable de generosidad política por parte de Calderón?

Está bien que Cordero será un cuadro joven, recién llegado, pero que no exagere. Lo mejor que puede hacer Cordero para salir de dudas es preguntarle a Miguel Ángel Yunes, que es una de las nuevas adquisiciones de su equipo de pre campaña. Yunes le puede explicar con lujo de detalles qué ocurrió en aquellos años, sobre todo si se demuestras que Cordero estaba en el año 2006 demasiado chico como para recordarlo.

Cochinero.- Hay cosas que nunca cambian. Una de ellas, que se repite hasta la náusea, es la imposibilidad del PRD de organizar un proceso interno sin hacerse trampa, sin que unos y otros traten de hacerse trampa, que hagan un proceso interno sin cochinero. La verdad es que ya no sorprenden, pero siempre queda la ilusión de que ahora sí cumplan las reglas que ellos mismos se dieron.

Como en otros casos igualmente penosos, al día siguiente los dirigentes de las tribus se sacan una foto todos sonrientes para los chicos de la prensa, como si no hubiera pasado nada. La verdad es que las trampas son en el PRD una herramienta de negociación. Las hacen para mejorar su posición al momento de repartir las posiciones. Desde hace varios no se registra al interior de ese partido una discusión ideológica, un debate sobre principios. La única discusión es sobre las posiciones de poder, sobre cómo se reparten el botín, sobre quién maneja qué presupuesto y quien tiene que esperar su turno. Se aferran a los cargos como náufragos a un neumático. Han llevado al extrema la máxima priísta de que vivir fuera del presupuesto era vivir en el error, para ellos vivir fuera del presupuesto es vivir en el terror. Ya le tomaron el gusto a bañarse en las fuentes presupuestales y no las dejarán. Primero muertos.

¿Quién salió ganando? De entrada nadie, fue un round de sombra de lo que puede venir. La gente de AMLO, los de Ebrard y los Chuchos protagonizan una lucha a tres caídas aunque sí hay límite de tiempo. Lo más probable es que los jefes se sienten a medir el pastel y repartirse de manera salomónica las rebanadas. El tabasqueño encabeza casi todas las encuestas de manera que se perfila para ser el candidato presidencial, su gente manejará los recursos dedicados a la campaña. De manera que la candidatura para el GDF será asunto de Chuchos y la gente del Jefe de Gobierno. Aunque estos bandos son compañeros de viaje, la verdad es que los jaloneos estarán de pronóstico reservado. Se puede adelantar que en algunas delegaciones de registrarán episodios de violencia, pues se trata de mantener o perder, quién sabe para cuántos años, sus fuentes de trabajo, su modus vivendi. Las tribus saben que por primera vez en varios lustros pueden quedar fuera del gobierno central, por lo que las delegaciones se convierten en una tabla de salvación para no vivir, nunca más, fuera del presupuesto.

Los 7 cinismos de Salinas

Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret)
Historias de un reportero
El Universal

En su nuevo libro, ¿Qué hacer? —síntesis confesa del anterior, Democracia republicana—, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari vuelve a la carga, arremete contra neoliberales y neopopulistas, recrudece su obsesiva crítica a Ernesto Zedillo y quiere convencernos de que su propuesta puede sacar a México del hoyo en que se encuentra (y al que en buena medida él contribuyó a meter).

1. Critica la forma en que han combatido la pobreza los gobiernos de Zedillo para acá y las alternativas de mandatos locales como el de López Obrador en el DF y recomienda ¡“alejarse de los métodos asistencialistas, las dádivas neoliberales y el clientelismo neopopulista”! Lo dice el creador del programa Solidaridad, síntesis acabada de estos tres conceptos que hoy repudia.

2. Al hablar de los adversarios de la propuesta que hará mejor a México, los identifica como: “los neoliberales, los neopopulistas, los intelectuales que sostienen la propaganda de ambos bandos y las presiones que desde el exterior se ejercen sobre los energéticos mexicanos”. Lo dice el hombre en cuyo gobierno comenzó el desmantelamiento sistemático de la industria petroquímica que condenó a Pemex a vivir de la mera venta de crudo, el mandatario que no movió un dedo para reformar el esquema recaudatorio del país para quitarle a la paraestatal la enorme carga fiscal que la pone en desventaja irremontable frente a ese exterior que ejerce presiones.

3. Como apertura de su libro, sentencia que “dos agravios recorren México. La soberanía se ha debilitado. Ése es el primer agravio”. Lo dice el presidente que abrió, de par en par, las fronteras a Estados Unidos y se alió con la Casa Blanca en lo que del norte se fuera necesitando.

4. Y sigue con… “El segundo, que la pobreza se amplía entre la mayoría de los mexicanos”. Lo dice el coautor del “error de diciembre”, el desastre económico de 1994-1995 que desató la crisis que sigue con el récord nacional de producción de pobres.

5. “Mejorar la calidad educativa es ya un asunto de seguridad nacional”. ¿Quién inventó a Elba Esther Gordillo, perdón?

6. Al hablar del modelo político para los tiempos que vivimos, señala que “el viejo esquema del ‘hombre fuerte’ en que la sociedad pone su futuro en manos de un líder providencial no es alternativa, sino tener ciudadanos participativos, conscientes y organizados”. Definición interesante para el último presidente de México con el que se cumplió ese viejo esquema.

7. Sobre el gobierno de Zedillo dice que en el plano de la justicia estuvo marcado por “la fabricación de culpables y la siembra de cadáveres”. No como en el suyo, donde no prevalece duda alguna sobre el pulcro manejo de los casos Colosio, Ruiz Massieu, Posadas, EZLN y La Quina.

SACIAMORBOS

Peligrosa puerta abre ante sí mismo el más odiado ex presidente al azuzar, animar, operar, el caso contra su sucesor en las cortes internacionales. ¿Se dará cuenta? ¿Le ganará el odio? Pero si empiezan a desempolvarse expedientes…

Reformas retóricas

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

Hay una forma de estimular los acuerdos entre los partidos políticos en un Congreso: el temor a perder su curul si no colaboran. El riesgo de tener que acudir otra vez a las urnas porque se disuelve el parlamento puede impulsar la cooperación entre los legisladores. Por ello colaboran ortodoxos, laboristas y la derecha tradicional en el gobierno de Netanyahu en Israel.

Este sistema se llama parlamentarismo. La iniciativa para establecer la figura de gobiernos de coalición, presentada por el senador Beltrones y apoyada en un desplegado por 46 académicos y políticos parece, en contraste, apenas un ejercicio de buena voluntad. Hacer una reforma constitucional para permitir las coaliciones, si lo desea el gobernante en turno, es como poner en la Constitución que es deseable que nuestros congresistas actúen conforme al interés general. Es igual de vacío que reformar la ley de telecomunicaciones para que se puedan cobrar las llamadas por segundo. Nadie prohíbe hacer coaliciones o vender por segundo con las leyes vigentes. Nada obliga a hacerlo con las reformas propuestas.

Las reformas institucionales importantes no son las que sugieren comportamientos: son las que los hacen obligatorios. Si queremos propiciar la colaboración entre los partidos, construyamos un sistema parlamentario. Si queremos preservar algo del presidencialismo, sigamos el modelo francés. En éste, si no hay mayoría del partido del Presidente, la oposición nombra a un primer ministro y éste se vuelve el jefe de Gobierno, es decir, el encargado de llevar a cabo un plan de gobierno, con el apoyo de los parlamentarios que le dieron la mayoría.

Ninguna reforma es garantía de nada. Hay muchos países con sistema parlamentario que se quedan sin gobierno por mucho tiempo, como sucedió recientemente en Bélgica que duró 16 meses sin gobierno. Sin embargo, un sistema que castiga a los parlamentarios con el riesgo de quedarse sin trabajo es más sensible a la opinión del elector.

Además, el parlamentarismo obligaría a discutir el tema de la reelección. La última propuesta al respecto fue derrotada por el PRI en la Cámara de Diputados. Han votado como piensa la mayoría de nuestros ciudadanos, según las encuestas. El PRI, en un desplante de demócrata de ocasión, propuso vincular la reforma a algún tipo de consulta popular. Pero si realmente les importara el sentir ciudadano, habría que votar también sus salarios y el dinero que reciben los partidos políticos, entre otras muchas cosas que defienden, pero que a la ciudadanía no le gustan nada.

El éxito de la mercadotecnia radica en cómo se presenta y promueve el producto. Si propusiéramos un paquete que incluyera menos diputados y todos de representación proporcional, elección de primer ministro y coalición de gobierno si el partido del Presidente no tiene mayoría, nuevas elecciones si no se ponen de acuerdo, una cantidad anual fija y notablemente menor a la actual de presupuesto público para cada partido (hubiese o no elecciones) y la transformación del IFE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en sendas instituciones nacionales que absorbieran a las locales (con lo cual el país ahorraría casi 5 mil millones de pesos), seguramente tendría un interesante apoyo ciudadano.

Éstos sí serían cambios de fondo. Ayudarían a propiciar la colaboración y el equilibrio entre los partidos y disminuirían el costo de nuestra democracia, además de mejorar la credibilidad de partidos y políticos en general. Pero, claro, implicaría afectar muchos intereses. Dudo que nos podamos poner de acuerdo para ello... como también dudo que nos podamos poner de acuerdo para formar gobiernos de coalición, como los que sugiere el senador Beltrones. Con todo, la suya es una mejor propuesta que la del ex gobernador Peña Nieto, la cual parte del supuesto que para resolver el problema de la falta de acuerdos hay que permitir que un partido sea sobre representado en el Legislativo, si su candidato a la Presidencia es el ganador. Estas falsas mayorías quizás logren acuerdos en temas importantes, pero a costa de limitar la representación de otras fuerzas sociales. Además, tener todo el poder ha mostrado -en el pasado a nivel nacional y todavía muy recientemente en varios estados como Coahuila- ser un riesgo. Este poder fácilmente se usa en beneficio de quien lo tiene, sin importar o considerar la opinión y los derechos de los ciudadanos.

Michoacán, ensayo para 2012

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Con todo el respaldo de sus dirigencias nacionales y de sus centros reales de poder, el PAN y el PRI ensayan la polarización de la elección presidencial

Más allá de que el domingo 13 de noviembre se renovará el gobierno de Michoacán —y que se trata de una contienda cerrada entre el PRI, el PAN y el PRD—, poco se sabe de la última elección estatal previa a la madre de todas las batallas, la contienda presidencial de 2012.

¿Por qué es importante la elección de Michoacán, en donde se elegirá no sólo a gobernador, sino a alcaldes y diputados locales?

Se pueden proponer muchos escenarios —en realidad tantos como lo permita la imaginación—, pero lo cierto es que todo indica que para los dos partidos con mayor presencia nacional —el PRI y el PAN—, Michoacán será una suerte de ensayo para la contienda presidencial de 2012. ¿Por qué un ensayo?

1. Porque con todo el respaldo de sus dirigencias nacionales y de sus centros reales de poder —partidos y gobiernos—, el PAN y el PRI ensayan, en Michoacán, la polarización de la elección presidencial. Es decir, que durante la contienda electoral michoacana, azules y tricolores han creado las condiciones ideales para que la batalla se focalice especialmente en una contienda entre el PAN y el PRI, lo que están a punto de conseguir. Ese mismo escenario tratarán de repetirlo en la elección presidencial.

2. Que al concentrar la disputa del poder michoacano —Ejecutivo del estado, alcaldías y Congreso local—, sólo en los partidos políticos con mayor presencia nacional —que como todos saben son el PRI y el PAN—, lo que pretenden azules y tricolores es rezagar a un lejano tercer lugar al partido que gobierna en Michoacán, el PRD. Y ese escenario está a punto de cumplirse. Según las encuestas, el PRD ya está en la tercera posición.

En otras palabras, que si el PAN y el PRI logran derrotar al PRD en Michoacán y consiguen enviar a un penoso tercer lugar al partido gobernante en esa entidad —el PRD—, el mensaje que estarán enviando es que el PRD no es invencible ni siquiera en sus bastiones fundacionales, como hoy es Michoacán, y mañana puede ser en el Distrito Federal. Si vencen al PRD en Michoacán, lo derrotarán en la capital del país.

3. Sin embargo, el ensayo parece más importante para el PAN que para el PRI. ¿Por qué? Porque para el PAN es prioritario ganar en un estado como Michoacán —que además de ser el terruño de Felipe Calderón es emblema de la violencia y la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado—, pero sobre todo porque la candidata del PAN al gobierno michoacano es María Luisa Calderón, la hermana del Presidente. ¿Por qué son importantes todas esas variables?

4. Porque si gana el PAN en Michoacán, como partido enviará el mensaje de que en una entidad donde empezó la lucha presidencial contra el crimen, los electores aprueban esa lucha mediante el voto a favor —precisamente— de la hermana del Presidente. Es decir, esa victoria sería un triunfo para Felipe Calderón.

5. Porque también se estará enviando el mensaje de que los electores aplauden —como política prioritaria del estado— la lucha contra la violencia y el crimen. Por esa razón ya está en esa entidad el quipo de campaña del candidato oficial del PAN, Ernesto Cordero, quien pretende capitalizar un eventual triunfo de Calderón en Michoacán.

6. Porque el PAN enviará el mensaje de que el tema de temas en la campaña presidencial —igual que habría ocurrido en Michoacán— es la lucha contra la violencia, antes que, por ejemplo, la creación de empleos, el combate a la pobreza, el crecimiento económico. O, si se quiere, que es tan importante la seguridad como el empleo, la inversión y el crecimiento económico.

7. Pero además —y bajo la hipótesis de que resulte ganadora la candidata de Acción Nacional, Luisa María Calderón, sobre el priista Fausto Vallejo, y que sea relegado al tercer sitio el perredista Silvano Aureoles—, el PAN enviará el mensaje de que es un partido ganador y que, a pesar de los obuses lanzados contra el Presidente por la lucha contra el crimen y la violencia, el apellido Calderón sigue siendo ganador.

Eso es lo que piensan los azules y por eso el ensayo. Pero existen dos datos que son fundamentales. Uno, que en el ensayo michoacano, la candidata es mujer —lo que en la presidencial dejaría fuera al señor Cordero—, y que es muy claro que desde Los Pinos se manejan los recursos presupuestales con fines electorales. ¿Qué tal? Al tiempo.

EN EL CAMINO

La cacareada reforma electoral quedó en un parto de los montes, pues no pasaron reelección, revocación de mandato y veto presupuestal. Aun así, se dan pasos pequeños, como las candidaturas independientes.

¿Oportunidad o conveniencia?

Oscar Mario Beteta
dikon2001@yahoo.com.mx
En Petit Comité
Milenio

Como muchos políticos, AMLO miente y/o dice verdades a medias para conseguir sus propósitos. Empeñado en ser candidato presidencial otra vez, trata de reivindicarse con el poder económico, que tanto desprecia. Lo hace apelando a la democracia, que todo lo resiste.

Después de varios años se ha percatado de que sin el capital, y mucho menos en su contra, es posible acceder al máximo poder político. Primero lo despreció; hoy pretende echarse en sus brazos. Antes pudo y no quiso; ahora quiere… pero.

Su primera postura se vio hace años. Gobernaba en el DF, encabezaba todas las encuestas rumbo al 2006 y tenía una buena relación con el empresario más rico del mundo, quien invirtió millones en el rescate del Centro Histórico.

Envanecido y convencido de que el pueblo lo llevaría al poder, eventualmente habría rechazado un acercamiento con el político más poderoso de los últimos años, a través de quien estaba haciendo importantes inversiones en la capital.

Esto se inferiría de la entrevista que en un momento de alejamiento concedió aquél en Harvard, donde pasaba un tiempo de estudio. A pregunta expresa, respondió que la construcción que AMLO estaba haciendo de su candidatura era buena e inteligente.

El mensaje era claro: podía haber diálogo y apoyo. ¿Pero qué hizo el tabasqueño? Rechazó el elogio cuando se le pidió una reacción.

De lo anterior habría venido, por un lado, el alejamiento con el canal económico; por otro, el rompimiento con la palanca política. Representantes conspicuos de uno y otro ámbito, homónimos, habrían hecho o dejado de hacer lo que legítimamente convenía a sus intereses. Y AMLO no pudo cristalizar su sueño.

Hoy, consciente de que el respaldo del poder económico y político es indispensable, e independiente del social, cambia su discurso para granjeárselos. Por eso ofrece que si un integrante del primero quiere un canal de tv, se le puede conceder, igual que a un comunicador o a un ciudadano común.

El intento de engaño es evidente. ¿Cree que cualesquier comunicador o persona puede tener tamaña concesión? ¿Alguien puede dar crédito a esa desmesura?

Entrampado entre los pobres que “ama” y los ricos que odia, sus palabras despiertan dudas. Es claro que, por el poder, está dispuesto a actuar como maestro en fingimiento. ¿Encontrará quién le crea?

Sotto voce

Con una actuación discreta, pero inteligente, decidida, prudente y altamente eficaz, la titular de la PGR, Marisela Morales, responde con creces en el cargo que se le confió… ¿Y así, tribus radicales del PRD, quieren gobernar el país?