noviembre 02, 2011

El diputado Manuel Clouthier manifiesta su apoyo a Santiago Creel





¿Defienden a la gente o a los criminales?

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

El encontronazo del lunes entre el presidente Calderón y varios de los gobernadores en la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública trasciende el tema de la seguridad. Refleja por una parte el hartazgo en el que está comenzando a caer el gobierno federal por la lentitud de los estatales y los municipales en implementar los acuerdos de seguridad, pero también la decisión de muchos mandatarios locales de no mover las cosas, aunque ello implique costos, hasta después de las elecciones, suponiendo que esos costos los van a pagar el gobierno federal y su partido.

Hay aspectos que son incontrovertibles. Los principales acuerdos en seguridad, los que ahora se debaten, se adoptaron hace más de tres años, en agosto de 2008. Nadie se lo impuso a los gobernadores y al jefe de Gobierno: lo aceptaron ellos y los firmaron en aquella famosa reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública celebrada en Palacio Nacional poco después del asesinato de Fernando Martí. La enorme mayoría de los compromisos adoptados entonces, que tenían fecha de cumplimiento, no se han verificado. Y el mayor rezago, en todo, es de las autoridades estatales, desde la implementación de la reforma penal y de todo el sistema de juicios orales hasta la depuración de las policías, desde proporcionar la información al Sistema Nacional de Seguridad Pública de sus elementos y de los delitos cometidos hasta la colocación de bloqueadores de la señal de celulares en los reclusorios.

Primero se dijo que era una cuestión de recursos, pero desde hace tiempo lo que hay es dinero para implementar esas reformas, ahora se dice que es un problema técnico, y faltan, por ejemplo, operadores para los polígrafos o equipos destinados a los centros de control de confianza. Pero no es verdad, o por lo menos una verdad a medias: se necesitan más poligrafistas, es un hecho, pero el polígrafo no es lo más importante, ya que allí puede haber errores, aunque el margen de confianza, si la prueba está bien aplicada, es muy alto. La prueba más importante de los procesos de control de confianza es la del nivel socioeconómico de los policías.

Obviamente, si un policía estatal que gana unos seis mil o siete mil pesos mensuales vive muy por encima de su capacidad económica, eso no se puede ocultar. Y para eso las autoridades tienen acceso a información bancaria, a cuentas, a la simple visita domiciliaria que permite saber si algo no checa entre los ingresos y los gastos, entre el salario y las prestaciones que se reciben y el tren de vida que se lleva. Y para eso no se necesitan ni poligrafistas ni técnicos especializados. Y tampoco se hace.

Pero hay algo más grave: no se hacen ni siquiera todas las pruebas de control de confianza en los altos mandos de las áreas de seguridad en los estados. Se podrá argumentar que no hay tiempo para que pasen todos los policías, pero tendrían que haber pasado, hace tiempo ya, todos los mandos. Y no llegamos ni a la mitad. Y de esa mitad que sí concurrió a los controles de confianza, muchos los reprobaron, pero la mayoría se han quedado en sus puestos por el respaldo que les dieron sus jefes. No hay interés y sí una terrible, para la gente, ideologización y politización en el tema de la seguridad.

Pero no se trata sólo de los gobernadores. Si resulta lamentable que haya policías que protegen a los delincuentes, resulta mucho más triste aún que instituciones como las comisiones de derechos humanos entren en esa dinámica. Son inaceptables las declaraciones del presidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF, Luis González Placencia, contra la criminalidad, en el sentido de que hay “víctimas encumbradas con derecho de picaporte en Los Pinos”, a quienes identificó con Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí, que buscan “imponer —dice nada menos que el supuesto ombudsman capitalino— una respuesta punitiva”. Claro que después se lanzó luego a un desmedido elogio de Javier Sicilia, un “alumbrado”, según González Placencia.

Ahora resulta que pedir que haya respuestas “punitivas” para los criminales (o sea, que los delitos se castiguen y no se proteja a los delincuentes sino a las víctimas) es un abuso, y eso se dice en un país donde 98% de los delitos quedan impunes. Pero además lo dice un ombudsman que nunca ha sido víctima de nada, para descalificar a las verdaderas víctimas y, además, clasificarlas, según su parecer, entre buenas y malas, entre “encumbrados” e “iluminados”. El lunes en el programa Todo Personal, de Proyecto 40, Isabel Miranda me dijo que pedirá ante la ALDF la remoción de González Placencia por ésas y otras declaraciones que discriminan a las víctimas de delitos. Cuando menos tiene todo mi apoyo, no merecemos en el DF un ombudsman mezquino y discriminador.

La hernia darwiniana

Martín Bonfil Olivera (@martinbonfil65)
mbonfil@unam.mx
La ciencia por gusto
lacienciaporgusto.blogspot.com
Milenio

Si es usted varón, hay una probabilidad de 27 por ciento de que padezca o haya padecido una hernia inguinal (contra sólo 3 por ciento para las mujeres).

Una hernia es la protrusión de parte del intestino grueso a través de la pared muscular del abdomen, hacia el canal inguinal. Es un padecimiento relativamente leve, pero molesto.

Se observa como un abultamiento poco estético en la zona entre la ingle y el escroto, y aunque rara vez duele, produce una sensación molesta al toser, estornudar o hacer esfuerzos. Muchas veces la parte salida del intestino puede regresarse a su lugar manualmente (“reducir” la hernia). Pero el verdadero riesgo es que en cualquier momento, de forma impredecible, una hernia puede “estrangularse” y dejar de recibir riego sanguíneo, lo que puede hacer que el tejido se gangrene, con lo que se convierte en una emergencia médica.

¿Qué causa las hernias? La debilidad de la pared abdominal en esa zona, la intensa y constante presión que el contenido del abdomen ejerce sobre la pared abdominal baja —resultado de nuestra postura erguida— y los esfuerzos, como levantar objetos pesados. Pero sus causas últimas se remontan nuestra historia evolutiva.

Nuestros antepasados de sangre fría (peces, anfibios, reptiles) tenían testículos alojados en el abdomen. Con la aparición de los organismos de sangre caliente, como los mamíferos, los testículos tuvieron que salir del abdomen y alojarse en el escroto, pues los espermatozoides no se desarrollan correctamente a la temperatura del cuerpo.

Pero la evolución no planea de forma inteligente: improvisa a ciegas, y produce resultados que dejan mucho que desear. En los humanos, los testículos se desarrollan dentro del abdomen del feto, y descienden desde lo alto de la cavidad abdominal hasta el escroto, pasando precisamente por el canal inguinal. Es la existencia de este canal lo que favorece la aparición de hernias.

Las hernias inguinales son el precio que los machos de la especie pagamos por haber evolucionado a partir de ancestros de sangre fría, y por tener una postura erguida. No me sirve de mucho consuelo mientras me aburro recuperándome de la cirugía, pero al menos es interesante saberlo.

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Terquearle o cambiarle

Manuel J. Jáuregui
Reforma

El puntero priista Enrique Peña Nieto y sus manejadores de imagen televisivos tendrán que tomar pronto una decisión: le terquean arrastrando la pesada ancla en la que se ha convertido el CACIQUE coahuilense Humberto Moreira, o bien deciden dejar de cargar el estorboso peso que puede frenar o descarrilar la marcha de Peña Nieto hacia Los Pinacates.

Moreira, cuando llegó a la presidencia del PRI, era una figura regional, no nacional: en el norte se le conocían sus mañas y cómo se las gasta, el que haya dejado a su HERMANO en la Gubernatura de Coahuila fue la primera pista para el resto del País de que este político tiene de moderno lo que una yunta.

Lo que ha salido a relucir desde entonces ya lo ha convertido en figura nacional, no por nada bueno, sino por haber arruinado caprichosa y fraudulentamente a un pobre Estado de por sí azotado por la violencia, la corrupción, y altos niveles de desocupación.

Sin ánimo de ofender a nadie, sólo siendo objetivos, el perfil que tiene HOY la Nación mexicana del presidente del PRI es uno que está totalmente REÑIDO con la modernidad que pregona su casi ungido candidato presidencial, Peña Nieto.

Es Moreira la ANTÍTESIS del mensaje que los productores, directores, guionistas y difusores de Peña Nieto pretenden divulgar.

Moreira se dice muy cercano a la señora Gordillo y promete realizar con ella una alianza (Panal-PRI) que, según esto, le dará a Peña Nieto UN MILLÓN DE VOTOS, pero más que eso, le dará la posibilidad al PRI de tener personal afín EN TODAS LAS CASILLAS del País, por aquello del "ratón loco", el "carrusel" y otras maquinarias inventadas por el viejo PRI, del cual Moreira resulta una prototípica remembranza.

Quedarse con Moreira al frente del PRI, enfrentando fuertes cuestionamientos reiterativos sobre la falsificación de documentos, el excesivo endeudamiento que tiene postrado a Coahuila y el enriquecimiento inexplicable de algunos cercanos colaboradores es como andar con un paraguas en la mano apuntando al cielo en medio de una tormenta.

Peña Nieto se verá obligado a responder por su encubrimiento de otra joya del priismo, su antecesor MONTIEL, y también a defender reiteradamente al presidente de su partido.

No sabemos qué decidirá Peña Nieto, mas lo que sí podemos afirmarles es que sabemos de primera mano que en una reunión con líderes empresariales se le preguntó al precandidato respecto a la evidente contradicción que representa el tener al frente de su partido a un espécimen que emana del Jurásico, y el mensaje que él (Peña Nieto) propone para México de modernidad en todo.

Por lo que sabemos la respuesta de Peña Nieto fue una mueca de desprecio (hacia la pregunta, no hacia el Tiranosaurio Moreirex) y cambió de tema.

No le gustó que le pisaran ese callo, lo cual significa que la primera reacción de la cúpula priista es y será DEFENDER al líder tricolor... ¡hasta que ya no puedan inventar excusas!

Llegará un momento en el que las pruebas que se acumulan en poder de la PGR (recordemos que ya la Procuraduría Fiscal presentó una denuncia ante esa dependencia) irán conformando un cuerpo delictivo que lo irá acorralando.

Entonces se verán obligados a darle una salida airosa, igual mandándolo a alguna candidatura pluripartidista como porro, o golpeador, al Senado, o algo por el estilo.

Ahora que hay mucha gente que por puro morbo quiere que Moreira siga al frente del PRI, quieren verlo rugir, agitar la cola y amedrentar por considerar que éste será un espectáculo extraordinario dentro de la COMPETENCIA política. De manera paradójica consideran que su permanencia al frente del PRI es DESEABLE, pues ABRE una posibilidad a otros contendientes, convirtiendo la competencia electoral en más pareja, pudiendo incluso coadyuvar a reducir la ventaja que Peña Nieto, por cortesía de la coalición televisiva que lo impulsa, ha logrado en las encuestas.

Queda aún mucho tiempo para que Moreira pueda hacer algo bueno por los demás... ¡quitarle puntos a Peña Nieto y cerrar la contienda!

No necesariamente suscribimos este punto de vista, pero reconocemos que no carece del todo de cierto mérito. Es como en la kermés, ¡quién no disfruta el juego del péguele y súmalo!