noviembre 04, 2011

Grecia: crisis del neopopulismo

Carlos Ramírez
Indicador Político
El Financiero
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Argentina: "que se vayan todos"

1) La crisis de Grecia es una versión europea de Los ricos también lloran. La crisis podría resumirse en el efecto Gyros, ese taco popular en Atenas.

2) Asimismo, la crisis griega es, en el fondo, un colapso del neopopulismo en sus dos versiones: el neoliberal y el progresista.

3) En pocas palabras, la crisis griega tiene tres elementos:

-Los gobiernos conservador y socialista gastaron más que sus ingresos.

-Los gobiernos pidieron prestado sin ofrecer las garantías necesarias para respaldar los pagos del servicio.

-La Unión Europea y el FMI descuidaron la supervisión de la economía griega.

4) Si la crisis griega se aplica a la situación de un ciudadano o de una empresa, el efecto sería diferente: el particular sería llevado a la cárcel por engañar y la empresa tendría que quebrar por incumplir. Cuando estalló en México la crisis bancaria en 1995 por efecto de la devaluación heredada por Carlos Salinas, los particulares perdieron casas y automóviles y tuvieron que pagar sus tarjetas de crédito con amenazas de cárcel.

5) En Grecia, en cambio, los gobiernos se solapan unos a otros y el gobierno griego ha recibido apoyos y apoyos para no quebrar.

6) Los verdaderos responsables de la crisis griega son los primeros que exigen ser salvados: los bancos que, como en México y América Latina en los años setenta y ochenta, daban créditos sin atender a las condiciones de pago. Todos los apoyos de la Unión Europea a Grecia -un paquete de 110 mil millones de euros, algo así como dos billones de pesos, cuando el gasto total de México en 2012 será de 3.6 billones de pesos- han sido para pagar a los bancos privados y evitar su quiebra por la insolvencia de pagos.

7) Grecia ha sabido bien manejar las expectativas negativas. En 1985 México amenazó con declarar la moratoria de la deuda y obligó a la banca internacional y al FMI aceptar un programa de crecimiento y no de ajuste. En 2001 Argentina le apostó a la ruptura y reconstruyó la economía con una base social amplia. Grecia está condicionando a los bancos y a la Unión Europea un programa de ajuste pero no tan drástico para la población. El problema en Grecia es que un ajuste a medias representa sólo la posposición del colapso.

8) El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea es muy estricto en la supervisión de las políticas económicas de sus socios (artículos 120-127); bueno, en realidad se supone. Sin embargo, la crisis de 2008 permitió que todos los socios de la UE relajaran su control económico. Por eso Grecia llevó su déficit presupuestal a 12 por ciento y su deuda a casi 200 por ciento de su PIB. Peor aún: el anterior premier conservador Konstantinos "Kostas" Alexandru Karamanlis engañó a la UE al entregarle cifras falsas de la economía. Grecia también violó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento con ejes fiscales, de estabilidad y de fortalecimiento de euro.

9) Pero Grecia no es el único problema de la UE. Portugal, España e Italia, y en menor medida Francia, firmaron un acuerdo unitario económico pero se dedicaron a operar sus políticas económicas en función de intereses nacionales.

10) La borrachera económica europea exige curar la cruda con programas de austeridad al estilo FMI para enfriar la economía y generar ahorro para el pago del servicio de la deuda. Las medidas no son menores: recorte de salarios, disminución de gasto, austeridad total, alza de impuestos, fin de beneficios laborales, ampliación del retiro laboral, privatización de empresas públicas, despido de burócratas; es decir, una política neoliberal total. El objetivo final es el de bajar el déficit y pagar la deuda.

11) La deuda creció sin control en el último gobierno del conservador Karamanlis: de 75 mil millones de dólares en 2006 a 500 mil millones en 2009; con deuda se financió el gasto público. En ese periodo, la UE nada hizo para atender las señales de alarma.

12) El tiradero conservador ha tenido que ser levantado por el gobierno socialista; por eso Papandreu se niega a un programa de ajuste severo. El problema es la convocatoria a referéndum del programa exigido por la UE, pero en una doble dimensión: podría legitimar popularmente la austeridad o podría repudiarla en las calles. Asimismo, el referéndum sería un mal ejemplo para Portugal, España e Italia, donde se prevén las próximas estaciones de la crisis.

13) El programa de ajuste busca bajar crecimiento y gasto para estabilizar finanzas; a América Latina se lo impusieron en los setenta y ochenta, además del cambio estructural del Consenso de Washington. México logró aprobar un programa de "crecer para pagar". Y Argentina aceleró las contradicciones con un colapso político y social porque la crisis fue la peor herencia de la dictadura militar.

14) La crisis de 2001 provocó que Argentina tuviera cuatro presidentes en menos de dos meses. Los argentinos se negaron a pagar el ajuste, salieron a las calles y derrumbaron la estabilidad y la economía al grito de "¡que se vayan todos!" En México los gobiernos de Echeverría y López Portillo impusieron las doctrinas del FMI. Al final, la salida argentina fue el neopopulismo peronista con administración eficaz de la economía -la corrupción ha sido de las élites- y la salida mexicana fue el neoliberalismo globalizador de Carlos Salinas y el PRI.

15) En Grecia se debate no sólo el futuro de esa nación dentro o fuera de la UE, sino la disputa por la crisis económica entre los dogmáticos neoliberales del FMI y la escasa racionalidad social de la socialdemocracia sin doctrina económica. Pero el dilema es bastante claro: salvar a los bancos o salvar a la sociedad. La UE quiere proteger a los bancos, pero la gente salió a las calles a defenderse con violencia del costo de un ajuste que el pueblo no provocó.

En Michoacán, flaquean PRD y PRI

Adrian Trejo (@adriantrejo)
engranev@yahoo.com.mx
La Razón

En el PRI y PRD michoacanos comenzó una desbandada que anticipa la derrota en la próxima elección del 13 de noviembre.

No sólo por el clima de violencia que padece la entidad que antier cobró la vida del presidente municipal de La Piedad, Ricardo Guzmán Romero, sino porque ambos partidos dejaron al garete a buena parte de la estructura que opera en las bases.

En el PRI michoacano es constante la queja de los operadores del candidato Fausto Vallejo, en el sentido de que “los dejaron sin parque’’, es decir, que los recursos que deberían haberse destinado a la promoción de Vallejo nomás no llegaron.

Igual ocurre con el PRD, a pesar de las denuncias sobre el presunto desvío de recursos del gobierno estatal a favor del candidato Silvano Aureoles.

Puede ser que haya algo de verdad en la queja, pero también es cierto que las estrategias del PRI y el PRD no fueron las indicadas para convencer a una sociedad estigmatizada por la delincuencia organizada.

¿Quién gana con los desatinos del gobierno perredista y el poco convencimiento del candidato priista?

Pues sí, Luisa María Calderón, que luego del asesinato del alcalde de La Piedad casi aseguró la victoria el 13 de noviembre.

Faltan nueve días para la elección y parece que la ventaja que tomó la hermana del presidente Felipe Calderón será definitiva; así lo sienten algunos en el PRI y muchos en el PRD.

- El gobernador de Coahuila, Jorge Torres, rindió ayer el último informe de gobierno en medio de un zafarrancho protagonizado por panistas y priístas.

El pleito tiene que ver con la deuda estatal que se ha convertido en un tema nacional.

Lo anterior viene al caso porque estamos a menos de un mes de que se realice el cambio de gobierno en la entidad y si el de ayer fue un “round’’ de sombra entre panistas y priistas, el gobierno federal deberá estar atento para el primero de diciembre, fecha en la que asumirá el gobierno Rubén Moreira, para que no se registre una tragedia.

Ojo, lo de ayer pareció un ensayo.

- Las semanas han pasado y nomás siguen sin identificarse los 35 cadáveres de presuntos “zetas’’ arrojados en una vía principal del puerto de Veracruz.

Lo malo es que el gobierno estatal, cuyo ex procurador salió a declarar que “todos —los muertos— tenían antecedentes penales’’, no puede enterrar los cuerpos porque la investigación de su origen y ejecución no ha concluido.

Por cierto y como dato curioso, el día que fueron arrojados los 35 cadáveres en el puerto, fue el día en el que más cafés sirvió la tradicional cafetería “La Parroquia’’: 5,000 en la tarde-noche.

Nomás para medir el impacto que tuvo en la sociedad jarocha el acontecimiento.

El síndrome de La Moncloa

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Existe una enfermedad endémica en España que se llama síndrome de La Moncloa y que, hasta la fecha la han padecido sólo cinco hombres (ninguna mujer, por cierto). Enfermaron los que vivieron un tiempo en el Palacio de La Moncloa, sede del Gobierno español en Madrid; a saber: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo, Felipe González y José María Aznar; así como el actual inquilino: José Luis Rodríguez Zapatero.

Los síntomas que presenta el enfermo son claros y se definen básicamente por un repentino endiosamiento, como si estuvieran a punto de morir de éxito tras ganar las elecciones, para caer, con el paso del tiempo, en un progresivo alejamiento de la realidad, que transforma al paciente en un ser solitario e incomprendido, y que se hace visible con su gesto huraño, la mirada perdida y un acelerado envejecimiento; el resultado final es la muerte política y el escarnio público.

(Ahora que lo pienso, esta enfermedad también la podríamos diagnosticar a algunos inquilinos que han pasado por Los Pinos y a algún que otro candidato que se quedó a las puertas y presentó automáticamente todos los síntomas; pero este supuesto síndrome de Los Pinos sería objeto de estudio en otra ocasión, porque hoy toca centrarse en España, que entra en campaña hoy y acude a elecciones adelantadas el 20 de noviembre).

Sobre las elecciones que se vienen encima en España (afortunadamente la campaña sólo dura 15 días) hay muy poco que apostar, a no ser que apostemos por cuánto va a perder el candidato oficialista, el ex ministro del Interior de Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se presenta con la pesada carga de cinco millones de desempleados y una sola victoria en su agenda: la de haber finiquitado a ETA con su dura persecución policial. Pero tras dos años de ausencia de atentados, el desempleo ha sustituido al terrorismo como la máxima preocupación de los españoles, y el panorama en este campo es tan desolador para el candidato oficialista que sólo causa interés a estas alturas saber cuán grande será la mayoría absoluta del candidato de la derecha, Mariano Rajoy, y por cuánto perderá el candidato socialista.

Reitero lo de perder las elecciones porque en España se cumple muy claramente eso de quien gana, lo hace por los errores del otro más que por méritos propios. Esto es así como consecuencia directa de ese síndrome de la Moncloa. De hecho, los candidatos oficialistas siempre han perdido por culpa del desgaste heredado por un mal final de legislatura.

Bajo esta lógica, Aznar no le ganó a González en 1996, sino que fue el presidente y candidato socialista quien perdió, agobiado por un escándalo de guerra sucia contra ETA, al haber autorizado, presuntamente, la creación de del grupo clandestino antiterrorista GAL.

Bajo esta lógica, Zapatero no ganó las elecciones en 2004, sino que las perdió Rajoy, heredero de Aznar en el PP, quien se vio arrastrado por la oleada de indignación de muchos españoles, que se sintieron engañados con un gobierno que mintió sobre el ataque islamista en Madrid, al que trató de achacar a ETA.

Bajo esta misma lógica, el heredero de Zapatero, Rubalcaba, va a perder el 20 de noviembre las elecciones, porque él mismo formó parte hasta hace unos meses de un gobierno que no supo ver la crisis que se venía encima.

Gran parte de la culpa de que Zapatero no adoptara a tiempo medidas anticrisis de choque, y de que cuando lo quiso hacer ya no pudo frenar la sangría de trabajos perdidos, se debe precisamente a que ya estaba seriamente aquejado del síndrome de La Moncloa y había perdido contacto con la realidad.

Un ejemplo es que cuando, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria, culpable principal de la cifra histórica e intolerable de cinco millones de españoles desempleados, Zapatero todavía iba diciendo por ahí que España muy pronto iba a superar a Francia en renta per cápita, como ya había hecho con Italia.

Cuando finalmente entendió la que se venía encima, el mandatario socialista pisó el freno tan fuerte que autorizó unos recortes sociales dignos de un líder ultraneoliberal, origen de la oleada de descontento popular que degeneró, por un lado, en el movimiento de los “indignados”, y por otro, en el castigo que va a recibir el PSOE en las urnas.

El desencanto entre el votante de izquierda es tan grande que la campaña electoral que comienza cuenta con dos candidatos: Rajoy y la abstención del votante tradicional del PSOE; cuanto mayor sea la abstención, más grande será la mayoría absoluta del candidato del PP.

Y con tantos millones de desempleados ¿quién se acuerda del increíble avance social de España bajo los siete años y medio de mandato de Zapatero? Muy pocos.

Al todavía presidente español le queda hacer las maletas y prepararse para abandonar La Moncloa, arrastrando como pueda ese síndrome del que no pudo escapar. Mientras espera que la Historia sea más justa en el futuro, el presente ya le ha buscado un mote de última hora: “El liquidador de Fukushima”, el que al final trató desesperadamente de apagar el fuego de la crisis y acabó quemándose hasta morir.

Seguridad pública

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Se reunieron a inicios de esta semana los gobernadores con el Presidente en el marco del Consejo Nacional de Seguridad Pública. No fue una plática de amigos, sino un enfrentamiento porque el Presidente sostiene que los estados no están trabajando al ritmo que deberían en la construcción de sus cuerpos de seguridad, mientras que los gobernadores argumentan que hacen lo que se puede, y que las metas planteadas no son realistas.

La seguridad es el problema más importante para los mexicanos. Así lo reportan los estudios de opinión, que han mantenido a la seguridad por encima de la economía como el problema que más lastima a los ciudadanos por un buen rato. Es cierto que en los últimos meses la diferencia se ha reducido, e incluso aparecen ya algunas encuestas en donde la economía se convierte en el tema más importante (la última de Consulta, por ejemplo). Esto coincide con una mejoría relativa en el indicador de INEGI sobre seguridad, que si bien sigue por debajo de su punto de partida (en abril de 2009), marca una tendencia ascendente desde mediados de 2010, cuando estuvo en su peor momento. También coincide este comportamiento del indicador con la reducción en el número de homicidios relacionados con el crimen organizado, de niveles de mil 400 a niveles de mil mensuales. Sigue siendo una cantidad muy elevada, pero sí hay un cambio relativo que parece reflejarse en la opinión de los mexicanos. Cambio siempre temporal, porque tragedias como la ocurrida en Michoacán hace un par de días nos regresan a la angustia.

La seguridad sigue siendo un tema particularmente importante para los ciudadanos, pero no para los gobernadores. No me parece aceptable que un gobernador diga que la meta no es realista o no puede cumplirse, en el tema más importante para sus gobernados. Podría entenderlo si se hablara de terminar algún camino, o pintar el palacio de gobierno. Son cosas que pueden esperar. Pero si en materia de seguridad pública los esfuerzos actuales no alcanzan para cumplir una meta, lo que hay que hacer es redoblar esfuerzos, no reducir la meta.

Se puede entender que los recursos no alcancen, pero consigan más. Para esto tienen a sus diputados, no para pastorearlos en contra de las reformas, como lo han hecho, sino para aprovecharlos para obtener lo que sea necesario para gobernar bien. Y reitero, nada más importante que la seguridad para los ciudadanos.

También se puede entender que a los niveles actuales de sueldo y prestaciones haya problemas para conseguir personas interesadas, pero eso también tiene solución, y hay que buscarla, no quedarse con lo que se tiene y quejarse de que en Guerrero no se puede tener policía suiza, como lo hizo el gobernador Aguirre.

Pero si los gobernadores no están cumpliendo con su trabajo, el gobierno federal tampoco está haciendo todo lo posible. No tenemos información de qué está haciendo cada estado, ni en dónde están sus fallas, como para poder ejercer presión desde la ciudadanía, que es la principal interesada en resolver el problema. Busque usted información en las páginas del Consejo o del Secretariado y entenderá mi molestia. Tan fácil que es construir un pequeño sistema de información, con indicadores incluidos, para beneficio de nosotros, los interesados, que además somos los que financiamos todo eso.

La excusa de muchos gobernadores, y de muchos mexicanos, es que la estrategia del gobierno es equivocada. Peor todavía, dicen, como si creyeran en ello, que lo que hay que hacer es dar más educación y generar empleos. Ni es cierto eso, ni van a hacerlo en cantidad suficiente como para transformar las cosas. Más allá de que más educación y más empleo es algo que todos quisiéramos ver, el contar con una policía confiable y bien preparada es algo indispensable, que no se sustituye con lo otro.

Es precisamente porque no hay policías locales preparadas por lo que el Ejército y la Marina han tenido que hacer trabajos de seguridad pública, que no es lo suyo. Todos aquellos que insisten en que las Fuerzas Armadas deben regresar a sus cuarteles, deberían hoy estar insultando a su gobernador que se ha reconocido incapaz de construir una policía decente, paso indispensable para el regreso a los cuarteles.

Pero lo más preocupante es cómo la noticia de la reunión del Consejo se nos perdió entre la crisis griega, el Día de Muertos, la elección del PRD, las elecciones de Michoacán. ¿De verdad nos preocupa la seguridad?

Le decía el viernes pasado que el problema son los gobernadores. Lo son, con toda claridad, en éste, que dicen que es el asunto más preocupante para los mexicanos, la seguridad. Reconocieron su incapacidad y la asumieron con orgullo. Y nosotros los dejamos irse en paz. No entiendo.

Tiempo de miedo

Juan Villoro
Reforma

Hace 10 años los mexicanos redondeamos nuestra contundente presencia en la Tierra. Un bebé lanzó el alarido que nos convertía en 100 millones. Con ese motivo escribí un "Retrato de grupo" en el que entrevisté a Roger Bartra, autor de La jaula de la melancolía, ensayo decisivo para superar la búsqueda del mexicano como un ente unívoco y asumir una idea plural de lo que somos: "Hemos tenido identidad nacional en demasía, exorbitante nacionalismo, revolución desmesurada, simbolismo sobrado", comentó el antropólogo.

En 2002, Bartra publicó Anatomía del mexicano, selección de textos donde la indagación del "alma nacional" se asumía como un tema ya histórico, definitorio del acervo cultural del siglo XX. En el nuevo milenio no sabíamos del todo cómo éramos, pero aceptábamos que el mexicano en estado puro es difícil de encontrar. Como sucede con las bebidas, nos resignábamos a tener un contenido adulterado.

En el prólogo a su antología, escribió Bartra: "Estoy convencido de que el siglo XX dio fe tanto del origen como del fin de esta curiosa modalidad cultural, aunque no cabe duda de que podemos encontrar un sinnúmero de precedentes y que veremos no pocas reminiscencias en los tiempos venideros". El tema no estaba completamente enterrado, pero se podía decir de él lo que Frank Zappa dijo del jazz: "No está muerto, pero huele un poco raro".

Una década después se ha vuelto urgente recuperar las instrucciones para ser mexicano. Heriberto Yépez, Agustín Basave y Jorge G. Castañeda han reflexionado sobre la peculiar tarea de pertenecer al país del chícharo y el ajonjolí. ¿A qué se debe el resurgimiento de la exploración del alma patria?

Los problemas para definirnos comienzan por el escudo nacional, el único que representa un acto de depredación. La bandera de Corea del Sur tiene por emblema el yin y el yang, la dialéctica de los opuestos. Nuestras mascotas tutelares no se complementan: están unidas por un mordisco. No es una mezcla de culturas sino una lucha. De acuerdo con una de nuestras más populares canciones, el águila se presentó al combate con buena educación: "Para subir al nopal, pidió permiso primero". En México la cortesía nunca ha estado reñida con la violencia. En La ciudad letrada, Ángel Rama dejó importantes reflexiones sobre el apego de los criollos novohispanos al español correcto, la forma más directa de aspirar a la riqueza y el poder. La lengua no siempre unía; garantizaba jerarquías y facultaba para la disputa.

Si el águila y la serpiente disputaran hoy en día, se someterían primero a una encuesta para despedazarse después, al estilo de los precandidatos del PRD. No hablarían como los animales en las fábulas de Esopo o Monterroso, sino con la retórica del enredo perfeccionada por los letrados del Virreinato, Cantinflas y los políticos del PRI. El águila estaría dispuesta a "coadyuvar a un enfrentamiento conducente a cumplimentar la voluntad popular", es decir, a manducarse a la serpiente en nombre de la patria.

La primera sección de Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, lleva un subtítulo que define nuestra circunstancia: "Mexicanos perdidos en México". Desde una perspectiva antropológica y psicológica, Heriberto Yépez publicó en 2010 La increíble hazaña de ser mexicano. Ahí dedica un capítulo a la "mieditis": "El sistema político mexicano es corrupto, autoritario, disfuncional porque somos un pueblo con mucho miedo y elegimos a las personas que nos protegerán de nuestros miedos". En el país donde el águila se zampó a la serpiente, el jefe de familia domina a una madre victimizada y el consentido recibe patente de impunidad. No es casual que la mayor obra de nuestra narrativa, Pedro Páramo, trate de un patriarca, el padre colectivo, dueño de todos los destinos.

En la escuela se amplía esta educación a la inversa: la relación de fuerzas entre los compañeros no depende de lo que se aprende en el aula sino de lo que sucede en el patio. El gandaya que manda ahí concede los beneficios de la protección.

La burocracia y las pirámides empresariales, culturales y políticas acaban por configurar un país medroso, donde la iniciativa no se premia y el éxito se percibe como una traición a una comunidad resignada al fracaso. Cuando le pregunté a Manuel Lapuente, entonces entrenador de la selección nacional, cuál es el rasgo distintivo del futbolista mexicano, respondió sin vacilar: "la obediencia".

En 1987, La jaula de la melancolía prefiguró un país de identidades líquidas, dispuesto a aceptar los desafíos de la variedad cultural. El tema de la autodefinición ha vuelto en un momento en que el temor ontológico descrito por Yépez recibe el estímulo externo de la violencia y en que se anhela el regreso de un gobierno fuerte, similar a un padre atrabiliario pero seguro de sí mismo.

La portada de Nexos de noviembre, diseñada por Víctor Solís, resume la situación. Un retrato de familia donde todos llevan cascos y tienen caras de pánico. El encabezado es de irónica elocuencia: "Nuestra guerra".

El voto de Los Templarios

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Guzmán era un militante reconocido del panismo michoacano, un hombre muy ligado a la familia Calderón y a la campaña de Luisa María

El narcotráfico, y más particularmente aún el cártel de Los Caballeros Templarios, votó en Michoacán, con el asesinato, a once días de las elecciones del alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán, un asesinato cometido en pleno centro de la ciudad, cuando estaba acompañado incluso de dirigentes nacionales del panismo, distribuyendo publicidad electoral.

El mensaje es inequívoco. Guzmán era un militante reconocido del panismo michoacano, un hombre muy ligado a la familia Calderón y a la campaña de Luisa María Calderón, quien esta misma semana aparece cada vez más arriba en las encuestas para los comicios locales, con un Silvano Aureoles, el candidato perredista, prácticamente sin posibilidades, y un Fausto Vallejo, del PRI, que se ha estancado en sus números y que, si antes se había nutrido de algunos votos perredistas, éstos parecen ahora, sobre todo los de las mujeres, trasladarse en forma muy importante hacia Luisa María.

La historia del narcotráfico michoacano y su relación con la política no es precisamente nueva. Ahí están los personajes detenidos con el michoacanazo y que quedaron en libertad por una serie de decisiones que, hasta ahora, nadie se ha dignado explicarnos con claridad. Ahí está el medio hermano del gobernador Leonel Godoy, Julio César Godoy Toscano, el diputado desaforado y, hasta el día de hoy, prófugo. Allí están las grabaciones de Servando Gómez, La Tuta, uno de los líderes de La Familia Michoacana (ahora Los Caballeros Templarios) con Godoy Toscano, con La Tuta organizando y financiando el apoyo electoral para éste en 2009. También está aquel candidato del Partido Verde, Saúl Solís Solís, líder de Los Templarios y, antes de ser candidato de ese partido, director de Seguridad Pública del municipio de Turicato, entre 2003 y 2005. Solís Solís participó directamente el 1 de mayo de 2007 en el ataque a una partida militar emboscada por La Familia, en Carácuaro, Michoacán. En el ataque fallecieron un coronel del Ejército y cuatro elementos de tropa. Dos años después era candidato. O está el caso de Rafael Cedeño, ideólogo de La Familia, que se presentaba incluso como visitante de la Comisión de Derechos Humanos del estado, además de participar activamente en la política local.

Tampoco Ricardo Guzmán es el primer alcalde asesinado en la entidad. Pero, en este caso, la muerte tiene un carácter eminentemente electoral, tanto que el asesinato se realiza en plena actividad proselitista. Es un mensaje para los electores, sobre todo para Luisa María Calderón. Pero son mensajes inútiles. La muerte de Guzmán recuerda la de Rodolfo Torre en Tamaulipas a unos días de las elecciones estatales. La gente ni dejó de ir a votar ni cambió su voto por ese crimen que cimbró al estado. Muy probablemente en Michoacán ocurrirá lo mismo. El dato duro, el hecho concreto, es que la gente está harta de la violencia y del desgobierno. Podrán decir las autoridades que la entidad está bajo control y hay condiciones para los comicios, pero lo cierto es que buena parte de Michoacán se encuentra abandonado por las autoridades locales, cuando menos en el ámbito de la seguridad. Y la gente, pese a estos criminales que intentan desestabilizar el proceso electoral, quiere recuperarlo.

PRD: ¿Ya está decidido?

Mañana comienzan a levantarse las encuestas que encargaron Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador para decidir la candidatura presidencial del PRD, y también del PT y Convergencia, ahora Movimiento Ciudadano. Ayer mismo el PRD decidió ir en una alianza completa con esos dos partidos, lo que quiere decir que unificarán todas sus candidaturas para 2012. Y también ayer mismo López Obrador y sus aliados pidieron oficialmente que desde ahora la alianza se denomine como su grupo político: Morena, o sea, Movimiento de Regeneración Nacional.

Marcelo Ebrard está realizando una intensa actividad, pero, si vemos la forma en que fue planteado el cuestionario, las preguntas que lo integran, cómo se están planteando las alianzas, los resultados de consultas como la de Mitofsky, y esta “idea” de llamar a la nueva coalición de la misma forma que el movimiento de López Obrador, cualquiera debería concluir que éste se siente ya el ganador.

De Madero a Calderón y AMLO

Jesús Gómez Fregoso
Acentos
Milenio

Sabemos que Calderón tuvo que vencer variadas carreras de obstáculos que le presentaron los amigos de AMLO para tratar de impedir que pudiera ceñirse la banda tricolor. No creo que haya habido en nuestra historia “republicana” un presidente electo que haya batallado tanto para poder rendir la protesta presidencial.

En este México en que contabilizamos a los muertos y desaparecidos, y los emigrantes víctimas de la violencia, los desencuentros entre Cordero con Moreira y Peña Nieto, entre Josefina Vázquez Mota y compañeros de partido, los acuerdos o desacuerdos entre Ebrard y AMLO no sabemos cómo terminen en las elecciones del próximo julio, tampoco sabemos cómo tomará posesión el sucesor de Felipe Calderón. Lo que sí sabemos es que Calderón tuvo que vencer variadas carreras de obstáculos que le presentaron los amigos de AMLO para tratar de impedir que pudiera ceñirse la banda tricolor. No creo que haya habido en nuestra historia “republicana” un presidente electo que haya batallado tanto para poder rendir la protesta presidencial. Creo también que el presidente electo que mejor llegó al Congreso para rendir su protesta fue Panchito Madero, hace exactamente un siglo, el 6 de noviembre de 1911. Creo también que ha sido el único que llevó delante de la carroza que lo conducía una escolta de 16 jinetes, porque Pascual Orozco, aunque vestido de guerrillero llevaba ropa más presentable, al igual que sus compañeros, que más que escoltar a Madero daban un aspecto festivo, muy de la Revolución, al chaparrito norteño que llegó a ceñirse la banda tricolor de presidente de la República. Un mes antes, el 1 de octubre, se habían realizado las elecciones. No existía el IFE, pero las autoridades declararon que, en la ciudad de México Madero obtuvo 801 votos, siete León de la Barra, tres Francisco Vázquez Gómez, uno Emilio Vázquez Gómez y Alberto García Granados un voto. Se habían instalado ocho colegios electorales y el cómputo final se realizó en la oficialía de la Cámara de Diputados. Madero, que, a diferencia de Pascual Orozco y Pancho Villa, sabía usar muy bien el chaleco, el levitón y el sombrero de copa, llegó al Congreso aclamado espontáneamente por los capitalinos. Sin duda ha sido el presidente que tomó posesión como nadie lo había hecho ni lo haría después. No tengo en la memoria un recuento de las tomas de posesión anteriores: de Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, de las once tomas de posesión del “guerrero inmortal de Zempoala”, como decía una de las estrofas del himno nacional y que ya no se canta porque se referían a Don Antonio López de Santa Anna. Cuando Don Benito tomó posesión de la presidencia, en 1858, fue en un acto más bien improvisado para cumplir lo elemental del protocolo; cuando se reeligió, en las elecciones de 1867, después de la victoria sobre el Segundo Imperio, hubo ceremonia digna de la ocasión, pero no creo que superara al entusiasmo del 6 de noviembre de 1911. Las tomas de posesión de la presidencia de mi general Porfirio Díaz, no hace falta decirlo, carecieron sin duda del entusiasmo y espontaneidad de los que aclamaban al chaparrito de Coahuila que había derrocado a Díaz. En mis años jóvenes, en la ciudad de México, durante los años de Ruiz Cortines y López Mateos, los tiempos dorados del presidencialismo priista, asistía yo a los alrededores del Zócalo los días de toma de posesión y de los informes presidenciales: la maquinaria oficial de miles de acarreados: era impresionante, pero ciertamente no había espontaneidad. En pocas palabras, lo reitero, me atrevo a afirmar que la de Panchito Madero fue la toma de posesión más deseada por el pueblo.

Sin embargo, en el ánimo de Francisco Ignacio Madero, ese 6 de noviembre, había nubarrones más que negros: su antiguo aliado Emiliano Zapata seguía en armas, frustrado porque las tropas del presidente interino León de la Barra, capitaneadas por Victoriano Huerta, habían alargado una verdadera guerra de exterminio contra los campesinos morelenses. Recomiendo una película muy olvidada: Viva Zapata, de Elia Kazan, de 1956 aproximadamente, con Marlon Brando y Anthony Quinn, ninguna maravilla como historia, pero notabilísima ambientación. La gente cercana a Madero no ignoraba la gravedad de la situación en el Estado de Morelos y, poco después, con el Plan de Ayala, Emiliano se enfrentó a su antiguo jefe: Madero. Siempre he pensado que Zapata nunca entendió a Madero, quien nunca prometió devolver tierras y Emiliano, aunque rodeado por algunos maestros rurales y por el párroco de Villa Ayala, nunca leyó inteligentemente el Plan de San Luis, en el que nunca se promete repartir tierras.