noviembre 08, 2011

El cardenismo agoniza

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

La era de la hegemonía del PRD en el estado de Michoacán toca su fin. De hecho está viviendo sus últimos días. El pasado domingo, los principales partidos políticos del país llevaron a cabo sus eventos de cierre de campaña rumbo a la jornada electoral para elegir gobernador del estado. Los tres pusieron toda la carne en el asador, echaron la casa por la ventana.

Cocoa.- El dato relevante es que el Partido Acción Nacional llega a la última semana de campaña con posibilidades reales de ganar, llevando como candidata a Luisa María Calderón, hermana del Presidente de la República. Que el PAN derrote al cardenismo en Michoacán será un golpe devastador para el PRD, del que le costará mucho tiempo y trabajo recuperarse. No hay que perder de vista que el PAN surgió a la vida pública, allá en la década de los años 30 del siglo pasado, precisamente para contener el impulso transformador, socialista, del cardenismo. Tuvo éxito relativo, pero que con el paso de las décadas asuma el poder precisamente en la cuna del general Cárdenas era algo impensable.

Claro que primero, además del PRD, tiene que vencer al PRI, que durante todo el proceso estuvo al frente en las encuestas de preferencias electorales, aunque en los últimos días nadie, ni siquiera su propio candidato, metería las manos al fuego por su triunfo. La elección pinta para tener un cierre cardiaco, en el que todo, salvo la recuperación del PRD, puede suceder. El PRI recurre desde ya al argumento del voto útil. Le pide a los perredistas que para evitar el triunfo de la derecha, que significará una humillación para el cardenismo, voten por el tricolor.

La verdad es que el desgaste del PRD es inocultable. Su deterioro está a la vista de todos. La caída comenzó desde la administración de Lázaro Cárdenas Batel que un gobernante menor y dejó un tiradero en el estado que no pudo corregir Leonel Godoy, que además de padecer el llamado Michoacanazo tuvo que pasar la vergüenza de que un hermano del mandatario apareciera ante la opinión pública como ahijado de uno de los capos más conocidos del crimen organizado en la entidad.

Laboratorio- El proceso en Michoacán, no el del Edomex, es el verdadero laboratorio para el 2012. Quedó claro que una ventaja grande puede esfumarse con el uso intensivo y correcto de los medios de la propaganda, que una buena candidata, joven y con un lenguaje accesible para todos, como la Cococa tiene ventajas sobre un candidato añoso que habla como se hablaba el siglo pasado.

La pregunta pertinente para los próximos días es la siguiente: ¿El crimen organizado, La Familia o los Caballeros Templarios tienen agenda electoral? Se dirá que ya se registró un asesinato en un acto de proselitismo, pero la verdad todavía no está claro si la ejecución del alcalde de La Piedad es responsabilidad de la mafia, o se trata de un crimen del orden común. Lo que no significa que sea menos grave, nada de eso, sino que no forma parte de una ofensiva de las bandas del crimen organizado que operan, casi con impunidad, en esa entidad desde hace por lo menos una década,

Ojalá que la violencia no inhiba la participación ciudadana, que el miedo no provoque que la gente se quede en sus casas. Lo ideal, pero no podemos obligarlos, es que los ciudadanos salgan y abarroten las urnas. La autoridad tiene la obligación de crear las condiciones para el despliegue pleno de los derechos ciudadanos. Hay en Michoacán fuerzas federales a granel. Deben, junto con la policía local, blindarlas casillas para que la gente pueda emitir su voto. La seguridad es aliada de la democracia. La violencia es su bestia negra. Lo demás es lo de menos. Si un partido u otro se alza con el triunfo es una consecuencia del juego del poder. Antes ganaron unos, ahora se perfilan otros para triunfar. Lo importante en todo caso es que su triunfo sea reflejo de la voluntad ciudadana. Que los ciudadanos sufraguen, que las balas no voten.

Televileaks

Javier Corral Jurado (@Javier_Corral)
Diputado Federal del PAN
El Universal

Animado por Simón Charaf, desde la amarga y traumática experiencia de su relación personal en sociedad con Emilio Azcárraga Jean, el movimiento “Ya Basta de Abusos de Televisa, A.C.” está siendo uno de los mejores ejemplos del impacto e influencia que las redes sociales están teniendo en la conformación de una conciencia colectiva de denuncia y acción ciudadana en contra de abusos y excesos de distintos entes de poder. En este caso los de la empresa televisiva y su innegable capacidad de presión y chantaje sobre los poderes formales del Estado.

La principal ventana de esta asociación, de la que me honro en formar parte, es el blog www.televileaks.com, dedicado a denunciar distintos casos de abuso de la empresa y en la que ha documentado más de 100. Ahí se han recibido desde su aparición, hace apenas un mes, un millón 350 mil visitas y más de tres mil comentarios y quejas que ponen de manifiesto la indignación social que produce el actuar impune de la televisora, no sólo en lo que respecta a la vulneración del derecho a la información y los derechos de las audiencias, sino también por prácticas “empresariales” y patronales que afectan directamente a particulares.

El sitio www.televileaks.com es una crónica y cronología asombrosas del descrédito social por de la televisora. En la página podemos ver que el comportamiento ruin ha sido transversal a individuos tan variados que van desde futbolistas a empresarios, actores, medios de comunicación, periodistas, cineastas, políticos y hasta a las mismas instituciones del Estado mexicano. La página describe cómo la empresa utiliza la pantalla no para cumplir la función social que la naturaleza de la actividad y la obligatoriedad de la ley le han encomendado, sino para amedrentar, inhibir y amenazar a propios y extraños cuando se ve amenazada en sus intereses comerciales.

En el primer día de estreno del proyecto, cientos de jóvenes cambiaron su foto de perfil en Facebook por el logotipo del movimiento, una mano abierta en cuyos dedos se pueden leer las palabras: despojos, ataques, impunidad, calumnias, abusos. En la palma se lee con letras rojas: ¡YA BASTA DE TELEVISA!

Otro gran revuelo en redes sociales lo ha causado la carta del actor Héctor Suárez dirigida a Emilio Azcárraga, publicada posteriormente a la salida del personaje de Iniciativa México, en donde este excepcional comediante participaba con cápsulas cómicas que evidenciaban tanto el deterioro de las instituciones como el de la sociedad misma.

En la misiva se refleja el nulo respeto que la empresa tiene sobre el derecho fundamental a la libertad de expresión, y revela cómo su programa ¿Qué nos pasa?, característico de la televisión mexicana por haber sido una combinación innovadora de comedia con denuncia social, quiso ser reducido por directivos de la empresa a uno más “de los inanes programas cómicos”. El actor denuncia cómo coartaron su libertad de crítica, misma situación ocurrida en Iniciativa México, y se expresó así de los productores del programa: “Comprendo que los Galindo cuiden su fuente de trabajo. Entiendo también que hay muchos medios involucrados en Iniciativa México y que los contenidos deben ser cuidadosos, pero la esencia de la comedia es, por antonomasia, crítica y burla. No se puede pretender hacer reír al público sin ejercer dichos elementos, y menos con el temor de ‘molestar a alguien’. Actitud moralista, temerosa y prejuiciosa constante de los Galindo; de ahí los repetidos desacuerdos que tuve con los mencionados productores”.

Luego le pregunta a Azcárraga: “¿Le informaron a usted estos señores que, para cuidar los contenidos de los tres sketches que cada ocho días salían al aire, acordamos, entonces, que yo les entregaría mi trabajo editado con 72 horas de antelación para que, si algo no les pareciera, me lo informaran y así yo pudiera tener el tiempo suficiente para reeditarlos y corregirlos?”.

Además, el texto revela cómo la empresa no quiere cumplir con el contrato celebrado con el actor pretendiendo pagar menos de lo estipulado en un principio. ¡Vaya ironía en el programa que se autodenomina como un movimiento para transformar el país! ¿Es así como se transformaría el país? Héctor Suárez le cuestiona a Azcárraga al final de la carta: “¿Tiene usted el valor o le vale?”.

Y bajo este mismo clamor fue que la sociedad se reunió el sábado pasado a fuera de las instalaciones de Televisa Chapultepec convocados a través de las redes sociales “Occupy Televisa”. Se siente un hartazgo generalizado, el movimiento crece con impulso contundente. En Twitter el hashtag #ocupytelevisa tuvo en menos de una semana un alcance de 17 mil 953 personas por cada 50 tweets. A poco más de dos meses de la creación de Televileaks, principal impulsor del #OccupyTelevisa, el movimiento ha llegado en Twitter a casi 10 mil personas cada 50 tweets y el hashtag #offtelevisa a 9 mil 600 personas. Es momento de nutrir este movimiento por parte de los ciudadanos y apoyarlo decididamente por actores sociales, empresariales y académicos. No se trata de ir contra una empresa per se, sino a favor de recuperar la dignidad de la sociedad mexicana que día a día es insultada a través de las pantallas de la televisora.

La Cocoa en el México real

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Las encuestas y sobre todo la percepción de la gente indican que Luisa María Calderón ganará las elecciones del próximo domingo en Michoacán. Las cosas, por supuesto, pueden ser diferentes, pueden cambiar. Pero si nos atenemos a lo que estamos viendo en estos días,
La Cocoa, como se conoce a Luisa María, tiene todo para llevarse, contra todos los pronósticos, la gubernatura.

Ya analizaremos en detalle la situación michoacana, pero por lo pronto e independientemente de cómo queden las cosas el domingo 13, hay varias enseñanzas que nos deja este proceso. La primera es la importancia del candidato, en este caso, de la candidata: si el joven aspirante panista Marko Cortés, como querían algunos grupos del blanquiazul, hubiera sido el candidato de ese partido, hoy nadie le discutiría el triunfo a Fausto Vallejo, el varias veces alcalde priista de Morelia: Luisa María fue candidata con la oposición de sectores que no querían que compitiera, quienes creían que la elección se convertiría en un referéndum sobre la labor de su hermano, el presidente Calderón. Y de alguna forma ha sido así, el punto es que, por lo menos en ese estado, la percepción de la gente es que el principal responsable de la crisis de seguridad (y de muchos otros ámbitos) que vive Michoacán, no es el gobierno federal sino el local. Y, en este caso, si bien Vallejo es un buen candidato, Luisa María se ve mucho más sólida en casi todos los terrenos. ¿Que el apellido ayuda? Por supuesto, pero también genera costos. Y por alguna razón, al menos en Michoacán, genera expectativas más altas ser Calderón que no serlo.

Eso tiene relación con otro tema, que se refleja en la encuesta de Ulises Beltrán y Asociados que ayer publicó Excélsior sobre la participación del Ejército en la lucha contra el crimen organizado. Mientras algunos políticos y movimientos como el de Javier Sicilia insisten en que el Ejército se debe retirar de esas funciones, por lo menos 90% de los encuestados, una cantidad abrumadora, quiere que el Ejército se quede permanentemente o mientras no exista una buena policía local en esas funciones. Para muchos observadores, el tema de la seguridad es un Waterloo gubernamental. No estoy tan seguro, tampoco, de que la gente lo esté juzgando de la misma manera, sobre todo en los estados donde la situación resulta evidente que tiene responsabilidades locales muy altas.

En el caso del PAN, todo esto se relaciona con otro tema: el de género. Quien dice que en las elecciones el tema de género no importa está pensando en los países nórdicos, no en México. El tema importa y hace la diferencia. El que Luisa María sea una mujer, y una que conecta muy bien con los sectores populares, hace la diferencia. En la interna panista, la presencia de Josefina Vázquez Mota hace la diferencia y es la que ha despertado expectativas de algo nuevo, diferente, en ese proceso. En el DF, la única que puede derrotar al PRD, por lo menos con lo visto hasta ahora, es otra mujer, Beatriz Paredes. Si el PAN no lo comprende está perdiendo una enorme oportunidad para 2012.

En el caso del PRI, una vez más se tendrá que decir que no pueden apostar a que las cosas ya están definidas. Ante candidatos, o candidatas, competitivas, el camino se le dificultará inevitablemente. Es verdad que los índices de popularidad de Peña Nieto son muy altos, hoy inalcanzables para sus adversarios, y que resulta notable el trabajo programático que está realizando Manlio Fabio Beltrones (aunque no es un detalle menor señalar que, en algún momento, el PRI deberá aceptar que ambos, la popularidad y el programa, se deben compatibilizar, algo que no ocurre aún), pero falta mucho para las elecciones y hay priistas que ya están repartiendo cargos en su imaginación sin comprender que el panismo, si no se equivoca, será un rival muy difícil de roer. Porque tampoco se puede subestimar el poder que otorga, de muchas formas, el detentar la Presidencia de la República.

Para el PRD, Michoacán sigue siendo la ratificación de un fracaso. Las cosas están mal en el partido. En las elecciones del 13 prácticamente ya no tiene posibilidades (y que en el cierre de Silvano Aureoles hayan desaparecido todos los principales actores de poder de ese partido es un indicativo transparente de ello) y en el plano interno continúan los enfrentamientos: este domingo una vez más no pudo completar el proceso de selección de sus consejeros y congresistas como se lo había ordenado el Tribunal Electoral, y habrá que ver qué resultado dan las encuestas para designar al candidato de entre Ebrard y López Obrador. Si es Marcelo, el partido será más competitivo hacia afuera, pero la división se agudizará. Si es Andrés Manuel, controlará sin duda la estructura de la campaña y, a la larga, del partido, pero sigue siendo el político con mayor número de negativos y quién sabe si pueda hacer crecer los números del perredismo, hoy estacionados en 16 por ciento.

Michoacán no es todo el país, pero sí confirma que la política nacional, y 2012, no tienen, todavía, dueño.

Los tres del 2012

León Krauze (@Leon_Krauze)
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

Todo político en campaña enfrenta una disyuntiva crucial: a qué legado acercarse y de cuál alejarse. Un mal cálculo puede dar al traste con la aspiración presidencial más consolidada. En el caso de la elección de 2012, los tres aparentes candidatos enfrentarán retos de verdad complejos a la hora de definir su identidad política, el personaje que venderán al electorado. Veamos.

Andrés Manuel López Obrador tendrá que mantener un duelo frente al espejo. A la hora de la verdad, López Obrador deberá aclarar dónde está parado realmente. Habrá una larga lista de asuntos en los que tendrá que optar por posiciones que no permiten ambigüedad alguna. Pienso, por ejemplo, en el proyecto de ampliar la inversión privada en Pemex. O en los planes de reforma fiscal, ligados de manera íntima con la que fue su larga confrontación con las corporaciones mexicanas, esas que durante años llamó “la mafia” y ahora son sólo “los que mandan”. También tendrá que ser muy claro a la hora de explicar la relación que pretende establecer con Estados Unidos y varios otros actores de peso específico y real. A lo largo de la campaña, López Obrador deberá abrir sus cartas y decidir, en suma, si defiende las causas más beligerantes de sus cinco años de “gobierno legítimo”, con el discurso que tanto gusta a esa base sólida pero insuficiente de votantes, o hace campaña como una suerte de nuevo moderado.

Josefina Vázquez Mota enfrentará un reto interesante: deberá decidir qué tanto alejarse del legado de Felipe Calderón. Uno podría pensar que lo más conveniente sería marcar distancias claras con el Presidente. Después de todo, Calderón ha sido una figura polémica, capaz de generar antipatías que trascienden intereses políticos. Pero alejarse del Presidente puede resultar insensato. Más allá de los rencores nacidos en los días aciagos de 2006, Felipe Calderón aún goza de un índice de aprobación de entre 50 y 54 por ciento, cifra no espectacular pero sin duda envidiable en otras latitudes. Y no sólo eso. Aunque la estrategia contra el narcotráfico sigue siendo muy criticada, hay zonas del país en las que la presencia del Ejército es bien vista. Ahí, la cercanía cuidadosa con el proyecto calderonista podría ser un activo para Vázquez Mota. Además, la candidata del PAN podría adoptar un discurso firme frente al crimen organizado y, al mismo tiempo, cultivar una imagen más suave. Es una combinación compleja, pero no inédita.

Finalmente está el caso de Enrique Peña Nieto. Hace algún tiempo lamenté en estas páginas que Peña Nieto insistiera en no deslindarse con claridad de las viejas formas del priismo. Cuando lo entrevisté en radio al día siguiente, el ex gobernador respondió que no había que confundir solemnidad con anacronismos políticos. No me convenció entonces y tampoco me convence ahora. Enrique Peña Nieto tiene que decidir qué hará con el viejo PRI que lleva arrastrando, como grilletes medievales, desde que comenzó su carrera política. Pensemos solamente en Humberto Moreira, el bombástico presidente del PRI, encarnación actual de todo lo que fue tóxico en el partido. Los priistas se defienden argumentando que hay que permitirle a Moreira decir su verdad sobre los malos manejos de las finanzas coahuilenses. Pero lo cierto es que las revelaciones periodísticas de los últimos días dejan poco lugar a dudas. Moreira actuó mal y el PRI lo sabe. Por eso es tan grave que el PRI de Peña, que con tanta disciplina actuó para bloquear las partes de la reforma política que le incomodaban, no haga lo mismo ahora para dar un golpe en la mesa. Peña Nieto debería aprovechar la ocasión para dejar claras sus intenciones y principios. Debería hacer de Moreira —con todo y sus ínfulas de señor feudal— un ejemplo. Tristemente, Peña Nieto, el supuesto reformador, estandarte de una generación, se ha abstenido. Mala señal.

Al final, Peña Nieto y sus dos rivales no podrán esconderse: tendrán que decidir qué causas y legados defienden. De su astucia política —y de su valentía de propósito— dependerá el resultado de la elección, que ya está a sólo ocho meses de distancia.