noviembre 14, 2011

¿Pago del gobierno de Peña Nieto a Joaquín López-Dóriga?




El Buen Fin y el mercado interno

Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

El Buen Fin, ese largo fin de semana del viernes 18 al lunes 21 de noviembre, durante el cual se combinarán descuentos de por lo menos 10 por ciento con mayor poder adquisitivo, consecuencia del adelanto en el pago de parte de algunos aguinaldos, ¿será, como lo afirma sus promotores, la ocasión para apuntalar el mercado interno? La respuesta depende de qué entendamos por apuntalar el mercado interno. Si por ello entendemos que durante algunos días, efecto, por el lado de la oferta de los descuentos, y por el lado de la demanda del mayor poder de compra, las ventas de algunos establecimientos comerciales aumentarán, entonces la respuesta a la pregunta es afirmativa: el Buen Fin será la ocasión para apuntalar el mercado interno. Pero si creemos, tal y como es mi caso, que esa definición resulta deficiente, y que lo resulta por la poca ambición que encierra, entonces la respuesta es negativa, y el Buen Fin no pasará de ser una ocasión para que durante algunos días las ventas de los establecimientos comerciales aumenten por arriba del promedio, aumento al que le seguirá, en los días subsiguientes al Buen Fin, una disminución por debajo del promedio, por lo que el resultado final será más de lo mismo.

Apuntalar el mercado interno, rectamente entendido, significa que los consumidores mexicanos demanden más bienes y servicios, para lo cual se requiere que ganen más, para lo cual se necesitan más y mejores puestos de trabajos, para lo cual resulta indispensable que se invierta más y mejor, para lo cual es imprescindible que se incremente la competitividad del país, de tal manera que el apuntalamiento del mercado interno empieza por el aumento de la competitividad del país, condición necesaria para que en México se invierta más, condición necesaria para que en México se creen más y mejores empleos, lo que a su vez es necesario para que los mexicanos dispongan de más ingreso, condición necesaria para que consuman más, todo lo cual no se logra, como de hecho no se ha logrado, de la noche a la mañana. Para empezar la competitividad de México, primera pieza del rompecabezas, deja mucho qué desear, con calificación de 6.1, y para terminar la generación del ingreso, última pieza, también deja mucho qué desear. ¿Ingreso promedio mensual en 2010? Dos mil 986 pesos.

Por apuntalar el mercado interno debe entenderse no el aumento esporádico del consumo, y menos por obra y gracia de descuentos y adelantos de pagos de aguinaldos, sino el aumento sostenido, consecuencia del aumento en la productividad del trabajo, y por ello del ingreso de los trabajadores, en el consumo de bienes y servicios, lo cual supone el incremento constante en el bienestar de la gente, lo cual no se logra con una iniciativa como el Buen Fin, que lo que hará será, uno, adelantar unas semanas parte de las compras navideñas y, dos, adelantar también unas semanas los descuentos que ya son uso y costumbre al inicio del año. ¿Algo más? ¡Nada Más!

Galina, la joven que murió en México

Lydia Cacho (@lydiacachosi)
Plan B
El Universal

Cuando Galina salió de su casa en Bulgaria estaba convencida de que su vida daría un giro. Aseguró a su amistades que su vida cambiaría y que sería famosa. Viajó a Cancún y unas horas más tarde había caído del piso 19 de uno de los condominios privados de la exclusiva zona de playas en Cancún.

Los padres de la joven de 25 años aseguran que estaba desempleada y que jamás les informó que viajaría al otro lado del mundo. Ellos están convencidos de que su hija fue asesinada y el esclarecimiento del delito está en manos de un solo hombre: Gaspar Armando García Torres, procurador general de Justicia de Quintana Roo.

Ya el diario Reforma ha dado una cobertura impecable del tema; como suele suceder en México, todos los días en los estados suceden hechos trágicos que quedan ocultos bajo el aplastante peso del influyentismo de empresarios o políticos implicados en ellos. Aunque la prensa quintanarroense cubrió el caso de la muerte de Galina en abril, de inmediato se activó la dinámica del manejo de influencias, compra de voluntades y actos de corrupción institucional que impidieron una investigación pronta, expedita y transparente. Y no es la primera vez que una turista muere en este centro turístico, se han documentado casos de accidentes en que algunos turistas han caído de balcones de hoteles de playa y otros más de personas que llegan a Cancún, como a cualquier sitio turístico del mundo, expresamente a cometer suicidio.

Sin embargo, el caso de Galina Chankova Chaneva no entra en los parámetros de un infortunado incidente más; hay componentes que no pueden ignorarse, ni siquiera porque la chica fue cremada hace meses. Su muerte se da en un condominio vinculado a personajes relacionados con el Partido Verde, que, encabezados por Jorge Emilio González, han tomado varios departamentos en el Edificio Emerald. La chica, según testigos presenciales, llegó esa noche a una fiesta en el condominio en cuestión; unas horas después Galina cayó desde el balcón, no sin antes responder a sus padres en un mensaje SMS de celular: “Estoy trabajando, mañana hablamos”.

Ya se ha documentado que González niega ser propietario del condominio, sin embargo, se ha evidenciado en notas de prensa que él mismo paga el mantenimiento de la torre y hay testigos presenciales de que durante largas temporadas se hospeda allí y que está llevando a cabo una remodelación que él mismo ha pagado. Resulta difícil precisar el verdadero propietario del departamento, toda vez que buena parte de los políticos recurren a la figura del prestanombres. Imposible saber si es el caso del condominio del que cayó la joven búlgara. Lo cierto es que, según fuentes de la Procuraduría de justicia Quintana Roo, Jorge Emilio González ha hecho uso constante de ese departamento.

Nadie ha acusado al líder del Partido Verde de asesinato. Pero es evidente que ha existido una operación de autoridades e influyentes para manipular la información, falsear declaraciones ante la autoridad, de corromper a medios para ocultar la nota e intentar sobornar a personal de mantenimiento de las torres para que ellos incurran en el delito de falsedad de declaraciones en un probable caso de homicidio imprudencial, una maquinación que ha antepuesto la protección de la imagen pública de un político al esclarecimiento de una muerte sucedida durante la gestión del ex procurador de Justicia estatal Francisco Alor Quezada.

Los padres de Galina tienen muy claras varias cosas: su hija cambió notablemente unas semanas antes de salir de su país, nadie conocía a Mircho, el hombre que les pagó los boletos a ella y su amiga para viajar a México; su hija no bebía más de lo normal y no consumía drogas (se dice que había consumido cocaína durante la fiesta). Para sus familiares y el fiscal especial dedicado al asunto desde Bulgaria, el hecho tiene todos los componentes de uno más de los miles de casos de trata de mujeres que salen de Bulgaria, país que colinda con Rumania, Grecia y Turquía y es parte del triángulo euroasiático de la trata de mujeres de los países que pertenecieron al bloque comunista. El año pasado la policía búlgara detuvo a 69 tratantes de mujeres jóvenes sometidas a redes de prostitución VIP; de ellos sentenció a 25 explotadores a la pena máxima por trata de personas: tres años de prisión.

Los padres de Galina seguirán buscando la verdad. Jorge Emilio González y quienes lo protegen seguirán negándoles esa oportunidad. Todo queda en manos del nuevo procurador local.

El ofendido

Denise Dresser
Reforma

No, no, no me voy, declara Humberto Moreira. Yo soy el ofendido, insiste. Todo es un linchamiento en mi contra, reitera. Se trata de una cacería de brujas, argumenta. La única licencia que pediré será la de manejo, bromea. Pero debajo de la palabrería resulta difícil ocultar la podredumbre. Debajo del cinismo asoman los documentos falsos. Debajo de los ataques al PRI queda claro qué tipo de partido es y sigue siendo. El que mantiene en sus puestos a pillos; el que acusa una guerra de lodo mientras defiende el lodazal que fue creando; el que denuncia la persecución de brujas mientras protege el aquelarre.

El PRI intentando ignorar el endeudamiento masivo -de casi 34 mil millones de pesos- que Moreira avaló. Los escritos falsos que Moreira conoció. Los funcionarios deshonestos del estado de Coahuila que Moreira cobijó. Documento apócrifo tras documento apócrifo exhibe un modus operandi: una forma de gobernar engañando, un estilo de ejercer el poder mintiendo, una manera de ejercer el mando amasando el botín. Allí están los folios reportados que pertenecían a otros créditos solicitados. Los integrantes sumisos y cómplices del Congreso de Coahuila que avalaron la contratación de la deuda. Los 12,500 pesos que han colocado -con ese endeudamiento- sobre los hombros de cada hombre, mujer y niño de la entidad. El enriquecimiento ilícito del protegido y ex-colaborador del presidente del PRI, Vicente Chaires. La degradación de la calificación crediticia del estado en cinco niveles por Standard and Poor's.

Y peor aún, el destino desconocido de esos recursos. No sabemos si se usaron para pagar propaganda en la television o si se desviaron para financiar campañas electorales en Durango, Zacatecas, Nayarit y el Estado de México o por qué no llegaron a la Comisión de Aguas donde estaban destinados o si se gastaron en los 500,000 monederos electrónicos que Humberto Moreira repartió para comprar la victoria electoral de su hermano Rubén. La deuda creció 80 veces pero el dinero contratado ilegalmente se usó de manera opaca y discrecional. Moreira alega que fue canalizado a obras de infraestructura pero no para proyectos que generen recursos para su amortización. Moreira comprometió el futuro de Coahuila pero para embolsárselo.

Y he allí los resultados de una estrategia tramposa pero políticamente protegida: después de las elecciones del 3 de julio se anuncian recortes a programas sociales como los Comedores de Gente Mayor y las Tarjetas del Hogar. El gobierno estatal simula una investigación, aprehendiendo al máximo responsable de las finanzas de Coahuila, sólo para liberarlo unas horas después. Las computadoras que contenían los datos de todos los empresarios coahuilenses que denunciaron al gobierno estatal son misteriosamente robadas. Y ante el peso de la deuda, el Congreso coahuilense autoriza el uso total del impuesto sobre nómina como garantía a los acreedores, los bancos. Coahuila capturada por la mafia de los Moreira; Coahuila secuestrada por un clan clientelar que en lugar de gobernar se dedica a succionar.

Coahuila es el caso más escandaloso y el mejor documentado, mas no el único. El patrón de gastar sin transparentar o endeudar sin justificar se reproduce a lo largo y a lo ancho del país. Habría que preguntarle a Enrique Peña Nieto sobre los créditos contratados a través de las figuras de asociaciones público-privadas: cuentas multimillonarias y sin fiscalización clara. Habría que preguntarle al ex gobernador por qué el estado que gobernó ocupa un lugar tan malo en el índice de transparencia del Instituto Mexicano para la Competitividad. Habría que preguntarle a la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, sobre el endeudamiento que promovió y para qué usa cada peso conseguido.

Como ha sido sugerido en estas páginas por Gabriel Zaid, hay muchas acciones posibles -locales y federales, oficiales y ciudadanas- para evitar el abuso exhibido por el Moreiragate y otros que se le asemejan. En primer lugar, la exigencia de transparencia y también el condicionamiento de las fuentes financieras. Pero el primer paso tendría que ser pedir como país la renuncia inmediata de Humberto Moreira. Para que se le investigue como lo postula la ley, y se le castigue si la violó. Para que las cinco denuncias presentadas ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delitos Federales sean atendidas en vez de ser ignoradas. Para que el PRI pueda remontar la brecha cada vez más evidente entre el nuevo partido que dice ser y las viejas prácticas que todavía defiende.

Cristina Díaz, la secretaria general del PRI, afirma que las revelaciones documentadas sobre Humberto Moreira "forman parte de la estrategia de lodo que han hecho los partidos políticos por tratar de desviar la atención de nuestro objetivo, que es recuperar la Presidencia". Lo que no entiende la señora Díaz es que el lodo que envuelve a Moreira lo creó él, lo mezcló él, lo extendió él. Falsificando, manipulando, mintiendo, escondiendo. Y ante ese lodazal que el PRI insiste en negar, nosotros somos los ofendidos.

La muerte del sultán

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

El viernes 11 de noviembre, a unas cuantas horas antes de que se diera a conocer la tragedia en la que perdieron la vida ocho servidores públicos, escuché una historia narrada por un eminente abogado veracruzano, que no he dejado de recordar desde entonces. En el contexto de una discusión sobre la legitimidad de los comicios de 2012, y los ataques que la autoridad electoral recibe constantemente, se refería a uno de los relatos incluidos en Las Mil y Una Noches y que, para ser sincero, yo no recordaba. Lo cito aclarando, desde ahora, las traiciones que alberga la memoria.

Trataba de un sultán en cuyo reino vivía una persona que, según el pueblo, tenía el don de la clarividencia, por lo que la gente lo quería y lo respetaba. El sultán estaba celoso de la fama del adivino, que era superior a la suya, y quería deshacerse de él, de alguna manera. Pero no encontraba cómo hacerlo sin ganarse la animadversión de los habitantes. Su gran visir, un hombre taimado, le aconsejó hacer una gran fiesta en la que el mago fuera el invitado de honor. En el momento culminante tendría que hacerle una pregunta frente a todo el pueblo: ¿Sabes la fecha de tu propia muerte?

Era una pregunta diseñada para acorralar al adivino. Si respondía que su muerte sería ese mismo día, el sultán se libraría de él mandándolo matar en el acto. Si decía cualquier otra fecha, el sultán probaría que el mago estaba equivocado, matándole de cualquier forma. Si, por el contrario, decía que no lo sabía, el desprestigio le restaría la popularidad que ansiaba el sultán. Era un plan perfecto.

Organizó la fiesta y, de acuerdo con lo planeado lo llamó cuando la celebración estaba en su apogeo. Frente a todos los asistentes le formuló la pregunta, ante la cual el adivino guardó silencio y, tras algunos minutos, le respondió: "Sí, claro que la conozco. Voy a morir justo un día antes de que tú lo hagas".

La respuesta desconcertó al sultán, quien acto seguido mandó matar a su gran visir y nombró, en su lugar, al adivino. Sobra decir que cuidó, en adelante, de la salud de su nuevo ministro como si fuera la suya propia.

El abogado prosiguió entonces, reflexionando. Es lo mismo que pasa con nuestras instituciones. Si no las cuidamos y las seguimos atacando, terminaremos por darnos cuenta de que, en el momento en que ellas fracasen, lo hará el país entero, prácticamente al día siguiente.

La imagen era poderosa, ciertamente. Retrataba de cuerpo completo la actitud de los actores políticos que, buscando el poder a como dé lugar, no dudan en minar a cada paso la actuación de las instituciones, tal parece que en previsión a un proceso que probablemente no les será favorable, para poder, posteriormente, cuestionar la legitimidad de las autoridades. Ejemplos abundan. Los consejeros del IFE que no han sido nombrados, de manera por demás irresponsable. Las sospechas que se van sembrando de manera maliciosa sobre actores específicos. Las campañas de desprestigio que algunos órganos sufren de manera constante en la opinión pública. La alimentación continua del encono y la división entre quienes deberían de ser, antes que enemigos, adversarios.

Aquel viernes, y todavía con la historia en mente, unos momentos más tarde comenzó a fluir, a cuentagotas, la información sobre el helicóptero desaparecido. Versiones encontradas, especulaciones, lamentos. Pero, también, en las redes sociales, expresiones de alegría. De alegría, aunque suene increíble. Gente que aprovechaba la tragedia para seguir expresando su rencor por la forma en la que su candidato perdió la elección de 2006; usuarios que atribuían el accidente a la guerra fallida del espurio; comentarios que cuestionaban el hecho de que la muerte del secretario de Gobernación y su equipo tuvieran una atención mediática distinta a la de los ciudadanos que han muerto en los últimos cinco años. Rencor, mezquindad, inquina pura: manifestaciones lamentables de la miseria humana.

Al día siguiente, y mientras transcurrían los funerales, los comentarios continuaron. Algunas personas, integrantes incluso del Congreso de la Unión, llegaron a criticar el que miembros de la izquierda hubieran acudido al acto y, oh calamidad, dieran sus condolencias a Felipe Calderón.

La historia del sultán y el adivino se antoja, cada vez, más vigente. Las decisiones que se han tomado este sexenio son, muy probablemente, erróneas, pero la manera de cuestionarlas es, indudablemente, más equivocada. Es difícil de entender la mezquindad de quienes, antes de entablar un diálogo y participar activamente con propuestas, apuestan al derrumbe de las instituciones y al fracaso total de un gobierno que, de forma acertada o no, no podemos olvidar, representa al Estado mexicano. No puede ser éste el momento de regatear el apoyo a la nación, justo en el momento en el que más lo necesita.

Ahora nos enfrentamos al inicio de un nuevo proceso electoral presidencial en medio de la incertidumbre y la desazón. Las condiciones de seguridad pública son preocupantes, y el éxito en traer de nuevo la paz y la tranquilidad a la ciudadanía no podrá ser alcanzado sin el compromiso de todas las fuerzas políticas. Las que perdieron y las que ganaron. Las que quieren regresar. Todas, sin excepción. Necesitamos un gran esfuerzo de generosidad y altitud de miras para darnos cuenta de que, tanto el querer cobrar las facturas pendientes como el pretender mantenerse en el poder, por el poder mismo, nos está llevando a una situación límite y que puede fracturar el orden institucional que con tanto trabajo hemos creado.

Podríamos matar al adivino en un día cualquiera, valiéndonos de toda clase de argucias. Sería relativamente sencillo hacerlo. Pero no podemos olvidar que, si seguimos atentando contra las instituciones que son el pilar de la democracia, en aras del interés inmediato, el país entero fracasaría al día siguiente. La decisión, todavía, es nuestra.

El valor y la fortuna

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Hay la virtud y hay la fortuna, dice Maquiavelo, equiparando la virtud al valor, y la fortuna al azar. La palabra virtú conserva en ella mucho del sentido antiguo de virilidad, y la palabra fortuna, mucho del estereotipo sobre la mudanza y el capricho femeninos. La virtú puede atraer y domar a la fortuna, sugiere Maquiavelo, como se atrae y se doma a una mujer.

Recuerdo este pasaje simple, aunque de insondables resonancias, con pesar. Nadie negará el valor del presidente mexicano, Felipe Calderón, la decisión con que ha emprendido tareas que otros rehusaron. Pero la fortuna no ha saludado ni se ha sometido a su valor, le ha impuesto cargas y pruebas mayores.

La realidad es experta en símbolos, aunque no alcanzo a entender qué puede simbolizar la increíble simetría de que este gobierno haya perdido dos secretarios de Gobernación en accidentes aéreos, y un tercero en el gobierno panista anterior.

Algo hay que revisar en las siguientes cifras: la flotilla aérea del Estado Mayor Presidencial anda cerca de los 30 años en promedio (La Razón, 12/11/11). Volando en unidades del gobierno federal, durante el sexenio de Zedillo hubo ocho muertos, 16 hubo durante el gobierno de Fox y en lo que va del de Calderón van 48.

No faltan los conspirólogos ni los analistas que ven en estas muertes esto y aquello. Ni faltarán. Mientras no haya pruebas de algo, prefiero ver en la tragedia del viernes pasado simplemente un golpe puro y duro de la adversidad.

Se trata de esas adversidades que cuesta trabajo aceptar porque exhibe, en la vulnerabilidad de los poderosos, la vulnerabilidad de todos.

Se ha dicho que la historia no puede preverse porque su genio rector es la fecundidad de lo inesperado. La estupidez de lo inesperado también. El oficio político consiste en muchos sentidos en administrar el azar.

Creo que hay que saludar el valor y la entereza del presidente Calderón, y de su equipo, en el manejo del terrible viernes fúnebre en que perdió al segundo secretario de Gobernación y al segundo amigo personal con ese cargo de su gobierno.

Quiero extender también mis condolencias a los deudos de los muertos. La sorpresa del hecho añade estupor y hace más difícil y tajante su duelo.

La investigación exhaustiva del accidente es desde luego necesaria. También la mesura de los medios, el respeto al dolor ajeno, la solidaridad con los que penan hoy el rigor de la funesta fortuna.

AMLO, por cinco puntos

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

El jueves pasado, las empresas que realizaron las encuestas ordenadas por el PRD para decidir el nombre de su candidato presidencial tuvieron listos los resultados que tendrían que haberse anunciado el viernes.

Sin embargo, las encuestas sobre la elección de Michoacán, en las que el PRD quedaba en tercer lugar, provocaron que, a petición del presidente del partido, Jesús Zambrano, Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador acordaran diferir el anuncio para mañana martes.

Y aunque algunos perredistas insistieron en que el anuncio se hiciera el viernes pasado, el accidente del helicóptero en el que viajaba el secretario de Gobernación Francisco Blake Mora terminó por convencerlos.

Lo cierto es que el resultado es que el que ya se anticipaba, -AMLO- pero no fue por goliza, como algunos pronosticaron; en promedio, las encuestas dieron 5 puntos de ventaja al tabasqueño.

Lo importante del asunto es la negociación que se dio el fin de semana que concluyó, entre los grupos de Ebrard y López Obrador.

¿Cuáles serán las parcelas de poder que el ganador entregará al segundo lugar, que ya desde ahora se apunta como coordinador de la campaña presidencial? ¿Hasta dónde llegará la negociación que impida que las tribus perredistas se desboquen y quieran arrebatar el pedazo del pastel al que dicen tener derecho?

Esas y otras pregunta se responderán en los próximos días, una vez que el anuncio del nombre del ganador en las encuestas y virtual candidato presidencial “de las izquierdas’’ se haya procesado correctamente.

¡Vaya que estuvo complicada la elección en Michoacán!

Sobre todo, porque no fue sino hasta las 13:00 horas que se pudo instalar el 98% de las casillas; a las 11:00 horas, se había instalado apenas arriba del 70% por lo que algunos interesados ya cantaban en las redes sociales que la elección tendría que anularse.

Y es que, como sabe, una elección se anula si no se instalaron el 20% de las casillas totales.

Pero no, afortunadamente, a la una de la tarde el Instituto Electoral de Michoacán reportó el 98% de las casillas instaladas; el retraso fue ocasionado, según la autoridad electoral, a la compleja geografía de la entidad.

Aun así habrá quien impugne la validez de los comicios. Por cierto, al cierre de este espacio, el PAN, con bases a sus conteos, se decía ganador por seis puntos; lo mismo hacía el PRI pero con una ventaja de cuatro puntos. El conteo oficial se dará a conocer hoy.

Vayan desde este espacio mis condolencias para cada una de las familias que tuvieron la desdicha de perder a un ser querido el viernes, en el accidente en el que lamentablemente falleció el secretario de Gobernación Francisco Blake Mora. En especial, la familia de José Alfredo García Medina, director de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación; un hombre bueno, así, sin más adjetivos. Querido Alfredo, te extrañamos.