noviembre 22, 2011

Chapo Guzmán, ¡manifiéstate!

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Los aprendices de brujo se están quedando sin trucos. A pesar de su tamaño son peligros grandes para el país. Habló, claro, de Felipe y Alejandro. Están metidos en un problemón: de sus tres aspirantes no se hace uno con posibilidades reales de ganar. Hasta el odiado Peje ya les está pisando los talones y los rebasará en pocas semanas montado, ni la burla perdona, en la ola del amor. Ante la adversidad tomaron la decisión de juntarse con Cocoa, que por algo es la hermana mayor, y se pusieron de acuerdo en una peculiar estrategia electoral. Se dice que se reúnen en las noches en una cabaña allá por la San Miguel Chapultepec. Sentados en una mesa redonda, a la luz de las velas, se toman de las manos y después de unos ritos tarascos que han pasado de generación en generación, invocan a un personaje legendario, un peso pesado del concierto internacional que hasta la revista Forbes cita con frecuencia. Es un su as bajo la manga para ganar la elección federal del 2012: Joaquín Guzmán, conocido como El Chapo. El capo sinaloense puede hacer la diferencia entre que el partido al que pertenecen caiga hasta el tercer lugar de las preferencias electorales, o que obtenga un triunfo inesperado, ocasionado por el pasmo general de los ciudadanos ante la presencia del maligno, que ya no sólo se interesa en vender cocaína en Estados Unidos, sino en decidir quién se sienta en la Silla del Águila.

“Chapo, si estás ahí, manifiéstate”, dicen a coro los tres. Nada más de imaginarlo se pone la piel chinita. Hasta el momento no han recibido respuesta, pero tienen confianza en que de un momento a otro Joaquín responderá. Dejará su guarida en Guanaceví y acudirá en su auxilio. ¿Qué quieren de él? Se perciben dos opciones: pueden usarlo para espantar, para que el miedo impere el primer domingo de julio del año que entra. La segunda opción es decir que El Chapo y otros ogros de su calaña son socios del partido que se perfila para ganar esa contienda, de manera que la gente le dé la espalda y resuelva extender una nueva oportunidad, la tercera en fila, al candidato blanquiazul.

La mecánica de pensamiento es la misma que tan buenos resultados dio en el 2006. Crear un “peligro para México”. Todos recordamos que esa jugarreta les salió de maravilla. Mucha gente pensaba que ganando López Obrador lo que seguía era la implantación en el país de un régimen bolchevique, plagado de camaradas, y que tendríamos que compartir casa, habitaciones y baños con los vecinos pobres. Ahora, dadas las circunstancias, el peligro para México que nadie pondrá en duda es el crimen organizado. Después de cinco años de noticias malas y cincuenta mil muertos el espantajo del crimen organizado, es absolutamente funcional. Ya no habrá bolcheviques nacos que horroricen a los clasemedieros, sino sicarios desalmados que espanten a todos. La única opción posible de salvarnos de su amenaza, ya lo adivinó usted, es votando por el partido de Felipe, pues aunque no parezca, pues no dan la pinta de ser héroes de acción, sólo Alejandro y tal vez Josefina o Ernesto son los únicos que pueden con el paquete, por su conocida fiereza. Nomás de verlos los sicarios se espantan.

En la elección intermedia, la del 2009, el valiente, según la propaganda oficial, fue Felipe. Les fue fatal. Se pensó en algún momento cambiar de tema, pero la realidad se impuso. Ni modo que recurran al combate a la pobreza o a la generación de empleos. De eso mejor ni hablar, no vaya a ser que la gente se dé cuenta que estamos peor que cuando estábamos mal. Por eso la única sopa del menú es la del crimen organizado y por ahí se irán, aunque tengan que jubilar a San Judas para recurrir a Malverde.

Es esa la razón por la que esos tres, los hermanos y Alejandro, se juntan en las noches. Ese es el motivo por la que invocan a los capos, para que les echen una manita. Si de aquí a seis meses sólo hablamos del peligro del crimen organizado, tal vez El Chapo les haga el favor y se manifieste.

Sin rivales

Sergio Sarmiento (@sergiosarmient4)
Jaque Mate
Reforma

"Si he visto más allá que los otros, es porque me he erguido sobre los hombros de gigantes". Isaac Newton

El nombramiento de Alejandro Poiré como secretario de Gobernación demuestra una vez más la incapacidad del presidente Felipe Calderón para ver más allá de su círculo íntimo de colaboradores. De 40 años de edad, el nuevo secretario tiene una licenciatura en ciencia política del ITAM y cuenta con una maestría y un doctorado en la misma disciplina por Harvard. Nadie duda de su inteligencia, pero carece de peso político propio.

La experiencia profesional de Poiré antes del actual gobierno se limitaba a la docencia y a la dirección de prerrogativas del IFE. Bajo el gobierno de Calderón ha ocupado un vertiginoso número de cargos por tiempos excepcionalmente breves: director general de análisis político de la Oficina de la Presidencia, coordinador de asesores del secretario de Gobernación, subsecretario de Población, Asuntos Migratorios y Religiosos de Gobernación, vocero de la estrategia nacional de seguridad, secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, director general del Cisen y ahora secretario de Gobernación.

La lista de jóvenes egresados del ITAM y de otras universidades privadas que han llegado a cargos de gabinete y otras altas responsabilidades de gobierno sin una experiencia previa es realmente asombrosa. El presidente Calderón ha apostado constantemente a colocar a colaboradores de su círculo más cercano en cargos en los que tradicionalmente se designaba a funcionarios con experiencia y peso político. Con esta tendencia, me parece, el Presidente ha cerrado las puertas a la posibilidad de escuchar puntos de vista diferentes al suyo.

Los verdaderos estadistas reservan los lugares de su equipo de apoyo directo para los jóvenes leales que los acompañan en su carrera política, pero designan en los cargos de gabinete a políticos con trayectoria e influencia propias. Abraham Lincoln, con su "equipo de rivales" formado por políticos que se habían opuesto a él en su ascenso a la Casa Blanca, logró unificar fuerzas políticas discrepantes para enfrentar el reto del movimiento de secesión (véase Team of Rivals de Doris Kearns Goodwin, 2005). Carlos Salinas de Gortari escogió a Fernando Gutiérrez Barrios para Gobernación y a Manuel Bartlett para Educación en su gabinete inicial. Barack Obama nombró a su mayor rival demócrata, Hillary Clinton, como su secretaria de Estado.

El presidente Calderón ha preferido tener un gabinete de amigos y, sobre todo, de jóvenes subalternos. La lealtad ha pesado más que la capacidad. En la lista de miembros del gabinete encontraremos hoy un sorprendente número de tecnócratas egresados de la Oficina de la Presidencia en este mismo sexenio.

Esta actitud muestra poca capacidad para delegar y para escuchar puntos de vista distintos. El Presidente ha preferido tener funcionarios que acepten incondicionalmente sus instrucciones a contar con un verdadero gabinete en el que se discutan puntos de vista distintos y se tomen decisiones mejor informadas.

René Avilés Fabila describió en El gran solitario de Palacio de 1971 el sentido de infalibilidad que invadía a los presidentes por la soledad del poder y la zalamería de la corte. Es triste constatar que cuatro décadas después tenemos un Presidente que busca rodearse de un gabinete de incondicionales destinado a ratificar sus decisiones.

El Presidente ha perdido una vez más la oportunidad de colocar en el cargo desde el cual se tendrá que negociar con la oposición en el último año de gobierno a un político que sume en lugar de simplemente tomar órdenes.

PIERDE EL PSOE

El Partido Popular obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones generales de España de este 20 de noviembre. El Partido Socialista fue castigado por los electores por no haber sabido enfrentar la crisis económica que ha llevado el desempleo al 21.5 por ciento. El 28.7 por ciento obtenido por el PSOE es su peor resultado en la historia.

La cultura de la transa

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Dicen expertos del comportamiento social que los ciudadanos gustan de ser engañados por los políticos y que el engaño retrata a los seguidores.

No es novedad que los políticos -del partido que se quiera- llevan troquelado el código de barras de la transa. Lo curioso, sin embargo, es que, a pesar de que muchos ciudadanos saben que su partido o político preferido es transa, aún así lo defienden a capa y espada, como si defendieran la cultura de la transa. ¿Por qué?

Dicen expertos del comportamiento social -como Savater- que los ciudadanos gustan de ser engañados por los políticos y que el engaño del político es algo así como un espejo que retrata a sus seguidores.

Viene a cuento porque una temporada electoral como la que vivimos en México es terreno fértil para exhibir la transa y el engaño de que son capaces los políticos mexicanos del partido que se quiera. Y los ejemplos aparecen tanto en el Congreso como en partidos, gobiernos, aspirantes presidenciales y líderes sociales.

Por ejemplo, una transa que coqueteó con el realismo mágico de García Márquez fue la que protagonizó la entonces diputada Beatriz Paredes, cuando se aventó la puntada de decretar desde la tribuna más alta de la nación "detener el reloj legislativo" para dizque no incurrir en una violación constitucional. La transa era evidente, pero fue simulada de manera ingeniosa.

También en la Cámara de Diputados han incurrido en una transa del tamaño del cinismo de los partidos y sus legisladores al negarse a procesar la selección de los tres consejeros del IFE. Todos los diputados de todos los partidos saben que están en falta grave, que son violadores de la Carta Magna -la que prometieron cumplir y hacer cumplir- y que la legalidad de las actuaciones del IFE puede ser cuestionada por inconstitucional. Sin embargo, a todos les vale madre. Total, no pasa nada.

También en el valemadrismo más vulgar se encuentra el señor René Bejarano, epítome de la transa de la izquierda y del gobierno de AMLO en el DF, y quien hoy se avienta la puntada de dar consejos sobre moral, ética y congruencia, y claro, sigue siendo el operador de su jefe, López Obrador, quien también en el cinismo más recalcitrante le ordenó a Bejarano -cuando éste era el jefe de la Asamblea Legislativa- esconder 12 años la información sobre el presupuesto de los segundos pisos del Periférico. ¿Por qué esconderlos? Por transa.

Una joya de las transas azules quedó al descubierto cuando el otrora preferido del presidente Calderón, el señor César Nava, decidió comprar un "depa" de 14 millones de pesos para hacer su "nidito de amor" de recién casado. Lo curioso es que, entre la generación de panistas, son muchos quienes recuerdan que, hace no mucho, el joven Nava no tenía ni dónde caer muerto. La transa.

Ya es parte de la picaresca política mexicana el tema de Juanito, el pobre diablo que fue usado por AMLO como botarga electoral, para ganar una elección a nombre de su jefe. Como todos saben, una vez ganada esa elección, Juanito debía renunciar y entregar el cargo a una candidata que, legalmente, no podía competir. Otra vez se trató de una estrategia ingeniosa, pero no por ello menos tramposa. Hoy se sabe que hay "juanitas" en San Lázaro, y que el mayor Juanito fue Marcelo Ebrard, quien se prestó a una mascarada para convertir en candidato presidencial a su jefe, AMLO.

Pero esa no fue la más grosera simulación. Resulta que, ya entrado en gastos -y perfeccionada su estrategia de transas-, el señor Andrés Manuel López Obrador reveló que ahora los "juanitos" serían los líderes del PRD, el PT y Movimiento Ciudadano, a quienes ordenó inscribirse como candidatos presidenciales para simular una contienda interna y, con ello, embolsarse los millones de pesos de prerrogativas para esos tres partidos, en la etapa de precampaña. Y, claro, con el objetivo de usar para su causa los millones de spots que le aportaría la simulación.

Otra vez la cultura de la transa en el político ejemplar de la llamada izquierda, el mismo engañabobos que enarboló la "República del amor" -del amor tramposo, claro-, y otra vez la carretada de fanáticos que aplauden que su mesías sea el rey de la transa. Y es que no faltan los periodistas, comentaristas, intelectuales y ciudadanos de a pie que justifican que AMLO recurra a la transa como método convencional de hacer política. Y hasta dicen que no le queda de otra ante una ley "tramposa". ¿Qué tal?

La metáfora de los que fumando mota y metiéndose un perico de coca lanzan consignas contra "el criminal gobierno federal", que persigue a las mafias del crimen. Políticos transas, espejo de ciudadanos transas. ¿Qué, no?

Le ofrezco una disculpa a La Cocoa

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

La grabación difundida anoche en MILENIO Televisión dibuja la forma en que el crimen organizado participó en las elecciones de Michoacán. Antes que nada, ofrezco una disculpa a Luisa María La Cocoa Calderón, a quien descalifiqué aquí el martes pasado por no saber perder y por sembrar la sospecha de que “la mafia le robó la elección”.

Podrá decirse que el audio se limita a un pequeño municipio de la Tierra Caliente, Tuzantla, pero servirá para escuchar con oídos receptivos que ese modus operandi pudo reproducirse en otros puntos de la entidad. Y para pensar que La Cocoa tenía razón al afirmar que “en algunas zonas, grupos delictivos tomaron el control de las casillas, de quién podía y quién no podía votar, y violentaron el derecho de muchos ciudadanos”.

Una voz da la orden de votar por el candidato del PRI a la presidencia municipal de Tuzantla, Julián Rodríguez Rosales, o “se les quemará la casa con todo y familia”. Y agrega: “Al votar por Julián, todos tienen derecho a pedir lo que van a necesitar y yo me voy a comprometer a que se los dé, y a güevo se va a cumplir”.

Julián ganó con 3 mil 329 votos, contra 3 mil 296 del candidato del PRD, Javier López Yáñez, quien, según la voz, recibía apoyo de otro grupo criminal. Treinta y tres votos de diferencia. Sufragó 59 por ciento del padrón tuzantlense. El PAN (862 votos) no pinta ahí.

Julián Rodríguez Rosales tendrá que dar una explicación, lo mismo que el gobernador electo, Fausto Vallejo. Por lo pronto. Las huellas son alarmantes.

No sé si aparecerán nuevas grabaciones, pero el caso de Tuzantla no puede ser desechado con el típico: es un pinche pueblito.