noviembre 30, 2011

Preservar la democracia

Lorenzo Córdova Vianello (@lorenzocordovav)
Investigador del IIJ de la UNAM
El Universal

La democracia es una construcción colectiva que no sólo requiere un compromiso de todos los actores políticos y sociales para poder establecerse y recrearse, sino que impone una responsabilidad conjunta para preservarla frente a las tentaciones siempre presentes de regresión autoritaria.

Para decirlo de manera coloquial: los procesos de transición a la democracia no implican sólo un “boleto de ida”, sino que pueden tener aparejado también el de “vuelta”. En ese sentido, la costosa apuesta institucional y política que hemos hecho en el país en las últimas tres décadas para democratizar nuestro sistema político —y particularmente en los últimos 20 años en los que dicho proceso produjo cambios profundos y visibles— requiere que hoy, de cara a las muchas encrucijadas que enfrenta la sociedad mexicana, refrendemos nuestra vocación con y para la democracia.

No es algo sencillo, porque en los momentos en los que están presentes turbulencia social, estancamiento o incluso crisis económica, preocupantes índices desigualdad y de pobreza, así como inseguridad, el contexto se vuelve un terreno fértil para que asomen de diversa manera expresiones autoritarias que ponen en entredicho los avances (en muchos sentidos aún precarios) de nuestra democratización.

Adicionalmente, hay que subrayar el hecho de que los momentos electorales traen aparejados una conflictividad natural que les es intrínseca y que en muchos sentidos implican etapas de una tensión particular —en muchas ocasiones incluso disruptiva— para la vida de las sociedades democráticas. Las contiendas políticas que se despliegan durante los comicios y las campañas que les anteceden suelen presentarse bajo las más diversas formas de contraste cuando no de abierta, franca y ríspida confrontación entre los actores políticos. Insisto en que eso es algo natural y no debería llamar a sorpresa, sin embargo, creo que también esos son los momentos en los que se requiere de manera mucho más clara el compromiso democrático de esos actores.

La responsabilidad de llevar a buen puerto la nave democrática, de manera particular durante los procesos electorales, implica en primera instancia que todos los participantes en el juego político (partidos, candidatos, servidores públicos, autoridades, medios de comunicación, grupos de interés y ciudadanos) asuman las reglas y actúen respetándolas. Pero también que ninguno de ellos caiga en la frecuentemente tentadora de la retórica discursiva o de los actos abiertamente autoritarios.

La de 2012 ya desde ahora se anticipa como una elección complicada. No sólo porque constituirá la prueba de fuego definitiva de las normas introducidas en la última reforma electoral, sino también porque las mismas se realizarán en un momento en el que la confianza institucional no atraviesa por sus mejores tiempos. Todo ello en un contexto, como se señalaba, permeado por muchos malestares a propósito de la inseguridad, de la precaria situación económica y de un desencanto creciente con la democracia y sus resultados.

En pocas palabras, no es extraño, pero sí sumamente riesgoso, que los distintos actores incurran en conductas y dichos que pueden enturbiar aún más el escenario político en las semanas y meses por venir. Un ejemplo realmente lamentable son los alarmantes y muy delicados tonos con los que hace un par de días se hizo pública la respuesta del gobierno federal a la iniciativa de varios ciudadanos de denunciar ante la Corte Penal Internacional al varios altos funcionarios federales por crímenes de lesa humanidad y genocidio. Sin ánimo de discutir el sentido y la viabilidad de dicha denuncia, sí me importa enfatizar que la amenaza del gobierno de iniciar eventualmente alternativas legales para ir en contra de esos ciudadanos, además de peligrosa en sí, en nada contribuye a generar un contexto propicio para procesar las próximas elecciones.

La democracia, advertía Karl Popper, se caracteriza por ser una forma de gobierno que permite la renovación de los gobernantes sin derramamientos de sangre. Es cierto, pero también lo es que ello requiere que todos los participantes en el juego democrático actúen responsablemente y no exacerben hasta el límite las capacidades de la misma democracia para procesar la conflictividad propia de toda sociedad plural y diversa, particularmente durante esos momentos particularmente intensos desde el punto de vista político que son las elecciones, de manera pacífica. Hay que recordar que si se tira demasiado de la cuerda, corremos el riesgo de que ésta se rompa y en esa circunstancia, me parece, perdemos todos.

Tapan 'moreirazo' hasta el año 2019

Lorenzo Cárdenas/ Corresponsal
Reforma

La Auditoría Superior del Estado no aclara motivos para clasificar la información; la ley dice que es pública

Ciudad de México (30 noviembre 2011).- Las condiciones en que se fraguó el denominado "moreirazo", que disparó la deuda de Coahuila hasta un 19 mil 270 por ciento a través de la falsificación de documentos oficiales y prácticas irregulares, podrán conocerse hasta el año 2019.

Sin citar un argumento legal directo, la Auditoría Superior del Estado reservó por ocho años la información contenida en la cuenta pública de 2010 al responder a una solicitud de información vía transparencia presentada por Grupo REFORMA el 31 de octubre pasado.

De este modo, las cuentas del último año de Humberto Moreira como Gobernador de Coahuila, hoy presidente nacional del PRI, permanecerán blindadas hasta más de un año después de que concluya el mandato de su hermano Rubén, quien mañana toma posesión de la Gubernatura.

Para cuando la información esté disponible, algunos de los posibles delitos cometidos en el caso podrían haber prescrito, debido a que en Coahuila se dejan de perseguir en un año aquellos ilícitos que no ameritan prisión y en mínimo tres años los que sí contemplan cárcel.

La reserva de los documentos de los créditos que elevaron de 184 millones de pesos a 35 mil 457 millones la deuda estatal durante la Administración de Moreira fue decidida por el organismo que preside Armando Plata Sandoval, designado por el Congreso como Auditor Superior en 2007, precisamente a propuesta de Humberto Moreira.

La solicitud de acceso a la información presentada por Grupo REFORMA pidió a la Auditoría estatal copia simple de todos y cada uno de los documentos que integran la cuenta pública del Poder Ejecutivo del Gobierno del Estado de Coahuila correspondiente al ejercicio fiscal del año 2010.

"La información por usted solicitada fue clasificada como información reservada", expresa la Auditoría en su respuesta, "siendo información reservada en su totalidad la cuenta pública del Poder Ejecutivo del Gobierno del Estado de Coahuila, correspondiente al ejercicio fiscal del año 2010.

"Dicha reserva podrá durar hasta por el periodo de ocho años y dejará de tener dicho carácter cuando venza el plazo de reserva, cesen las causas que dieron origen a su clasificación o por resolución del instituto que revoque o modifique la clasificación de reserva de información".

Sin embargo, en su escrito, el organismo no da una causa explícita para la reserva y sólo invoca artículos de la Ley de Acceso a la Información del Estado que incluyen las reglas para reservar los datos, pero no mencionan la cuenta pública.

Por el contrario, la fracción XVII del artículo 19 de la misma ley establece como información pública mínima la cuenta pública anual una vez que se presente ante el Congreso del Estado.

Y otra vez: notarías para los cuates

Por segunda ocasión, y a unas horas de que concluya la actual Administración estatal, se entregaron ayer notarías públicas a amigos y funcionarios cercanos al Gobernador de Coahuila con licencia Humberto Moreira.

Esta vez fueron aprobadas 43 fíats o patentes notariales a servidores públicos estatales, ex funcionarios y abogados cercanos al Gobierno del Estado.

Previamente, el 16 de diciembre de 2008, ya se habían autorizado 19 notarías públicas a personas allegadas a Humberto Moreira, entonces Mandatario en funciones.

Entre los beneficiados de ayer están Sergio Sisbeles, secretario particular del actual Gobernador Jorge Torres; Fausto Destenave Kuri, director de la Comisión Estatal de Aguas; Ricardo Treviño Torres, subsecretario de Gobierno, y Sergio Antonio Almaguer, subsecretario de Asuntos Jurídicos.

También Blanca Nelly Guajardo Villarreal, dirigente municipal del PRD y hermana de la diputada federal perredista Mary Telma Guajardo, quien es comadre de Humberto y Rubén Moreira.

El poder por el poder lía a Chuchos y a AMLO

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Como producto de una terapia familiar de choque, todos olvidaron los agravios, las deudas y, felices, salieron a la calle a declarar su amor

Ahora resulta que entre el amoroso Andrés Manuel López Obrador y sus otrora irreconciliables enemigos a muerte, Los Chuchos, todo es miel sobre hojuelas. Tal parece que uno y los otros ya olvidaron los agravios, las mentadas de madre, las zancadillas y los puntapiés.

Y que juntos “y agarraditos de la mano” van de nuevo al altar de la política, a refrendar sus votos de fe, amor y lealtad, como si él y ellos no hubiesen incurrido en traiciones, deslealtades, infidelidades, crímenes políticos y, sobre todo, violencia intrapartidista.

Bueno, la infidelidad político-electoral de AMLO fue tal que, de plano, abandonó la casa —el PRD—, buscó dos amantes —el PT y esa belleza antes llamada Convergencia— y hasta puso dinamita en la casa familiar, la que lo vio nacer, que lo hizo líder político y del partido, y lo llevó a ser candidato presidencial en la primera intentona.

La guerra era tal, que incluso en el bando de Los Chuchos se llegó al extremo de declarar la guerra a todo y todos los cercanos a López Obrador, sobre todo a pillos como la mancuerna Bejarano-Padierna. Era tal la fractura que las partes estuvieron a punto de liquidar los bienes y repartir las migajas.

Y de pronto, como por arte de magia; como producto de una terapia familiar de choque —y luego de que AMLO cometió parricidio político con Cuauhtémoc Cárdenas—, todos olvidaron los agravios, las deudas y, felices, salieron a la calle a declarar su amor, a presentarse ante los electores y potenciales votantes como “la familia feliz”. ¿Alguien puede creer esa farsa? ¿Resulta creíble esa patraña?

Está claro que los políticos mexicanos son capaces de todo, de tragar sapos y serpientes si es necesario —en el mejor de los casos—, sin embargo, nada ni nadie puede garantizar que una reconciliación forzada, interesada y movida por el vulgar motor del poder por el poder —como es el caso de la unión de Chuchos y AMLO—, se traduzca en una fórmula ganadora.

Más aún, un matrimonio político en donde los principios, los valores políticos, la doctrina y el credo son lo de menos y en donde el único motor es el poder —en realidad el poder por el poder—, corre el riesgo de ser visto por los electores como una grosera tomada de pelo. ¿Cómo le van a explicar a los potenciales electores de la izquierda que, luego de años de guerra civil, de grosera disputa por los huesos del poder, repentinamente esa guerra se acaba y los ejércitos de uno y el otro bandos salen a la calle a cantar alegremente a favor del amor y la paz?

Si la reconciliación entre AMLO y Los Chuchos fue posible gracias a un acuerdo en el que las partes se repartieron el pastel político y el poder público —como en el fondo es todo acuerdo político—, entonces asistimos a la confirmación de que la pelea de origen, la división y las pugnas entre la llamada izquierda, no eran sino una vulgar pelea por el poder. Lo demás, la retórica, las promesas, los discursos, los gritos y los sombrerazos, no eran sino una parte de la escenografía engañabobos.

Pero el asunto va más allá. Una cosa es el anuncio amoroso de la reconciliación —en donde aparecen sonrientes el agua y el aceite— y otra cosa muy distinta será el día a día de la actividad política, en el terreno. ¿De qué estamos hablando? De que la actividad política en un partido tiene como principal motor la ganancia en espacios, posiciones y, en general, lo que se conoce como cuotas de poder. En no pocas entidades, los territorios de competencia entre el PRD, el PT y Convergencia son los mismos. ¿Cuál de esos partidos va a ceder su espacio de poder, su clientela, su ganancia y, claro, la tajada del pastel en disputa?

Lo cierto es que reconciliar por la fuerza —como ocurrió ayer— lo irreconciliable —es decir, al PRD, el PT y Convergencia—, sólo favorecerá una guerra soterrada que, en el mejor de los casos, provocará la parálisis total y, en el peor de los escenarios, favorecerá la deserción. Es decir, que los cuadros del PRD, el PT y Convergencia que se sientan lesionados en sus intereses, buscarán refugio en el PRI y/o en el PAN.

Y si tienen dudas de la complejidad en la suma de voluntades entre las tribus de las llamadas izquierdas, recuerden algunas razones por las que perdió AMLO en 2006: porque a pesar del arrastre masivo, cada chango se aferró a su mecate. ¿Quién le creerá a Bejarano, a Los Chuchos y a AMLO ese amor eterno, inolvidable? Al tiempo.

EN EL CAMINO

Por cierto, al candidato que quieren bajar en el PAN se llama Santiago Creel.

La era del cibercomercio y sus efectos en México

Julio Serrano
Apuntes Financieros
Milenio

Está clara la tendencia. Cada vez más consumidores utilizan internet para llevar a cabo sus compras en lugar de ir a tiendas físicas. Se avecina una nueva era comercial dominada por el cibercomercio. El impacto en nuestro país será profundo.

En el comercio, como en muchas otras cosas, lo que sucede en Estados Unidos nos abre una ventana hacia lo que sucederá en México. Los estadunidenses se sienten cada vez más cómodos comprando todo tipo de cosas por internet. Ya no sólo electrónicos, sino también coches, alimentos y hasta zapatos. Así como existe el Black Friday (un día donde las tiendas físicas ofrecen descuentos para marcar el inicio de la temporada más fuerte de ventas del año); ahora existe un Cyber Monday (donde los comercios electrónicos hacen lo propio). Este año, Cyber Monday (que fue antier) rompió el récord de ventas electrónicas en un día en EU.

Desde la perspectiva de los consumidores, es evidente por qué es cada vez más popular comprar por internet. Está la comodidad de comprar con un click en lugar de trasladarnos a una tienda física, la variedad de productos a nuestro alcance, la posibilidad de comparar precios sin tener que movernos de nuestro asiento. Y ahora, con la opción de utilizar nuestros teléfonos móviles y iPads para hacer compras electrónicas, todos estos atributos se vuelven aún más atractivos.

¿Qué implicaciones podría tener esta migración hacia el comercio electrónico en nuestro país? En primer lugar, los comercios nacionales podrían verse afectados por competidores extranjeros virtuales muy poderosos. En la era del comercio físico, para que un extranjero compitiera con un comercio local tenía que montar una tienda. Ahora, alguien como Amazon puede competir virtualmente desde EU. Lo único que requiere es de un buen centro de distribución en México.

En segundo lugar, el empleo en el sector comercio podría disminuir. La razón es, por un lado, que comercios virtuales como Amazon, al no tener que abrir sucursales físicas en el país, tampoco tendrían que contratar personal mexicano que las atienda. Por el otro lado, comercios locales tradicionales, al verse afectados por la poderosa competencia extranjera virtual, podrían verse obligados a reducir su plantilla laboral. En tercer lugar, y esta es una consecuencia positiva, los consumidores mexicanos podríamos tener un mayor acceso a más productos y a mejor precio gracias al comercio electrónico.

En México, el cibercomercio aún está en su infancia. El porcentaje de la población con acceso a banda ancha de internet es bajo. Además todavía existe miedo de utilizar una tarjeta de crédito por internet. Pero que no nos quepa duda. La pregunta no es si el cibercomercio explotará en nuestro país sino qué tan pronto.