diciembre 19, 2011

Silenciar al canario

Rafael Cardona
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

Corre el “borrego” con extrema velocidad, mejor dicho, vuela, abruma con sus 140 gorjeos de pajarito chismoso, de Tweety* y hace caer uno a uno, como las piezas de un dominó imprudente y apresurado, innecesariamente presuroso, a decenas de ociosos pero también a notables figuras políticas como el comedido Presidente de la República, presto en ofrecerles un pésame a los deudos del aún enfermo para después verse forzado, tras poner al Estado Mayor Presidencial como fuente definitiva, al poco elegante perdón pero siempre no.

Y como él, muchos. Algunos de buena fe y otros con malevolencia como esos cuya imaginación inventó un “pri-dominio pirata”, del cual muchos se colgaron para confirmar la falsedad.

“Miguel de la Madrid ha muerto”, proclamaban las redes y lo repetían los locutores sabatinos, quienes, se sabe de sobra, suplen a los titulares, lo cual no habría sido garantía de rigor, ni exactitud, pero al menos quienes les dan categoría a las emisiones radiofónicas pueden hoy descansar tranquilos: todo fue cosa del suplente de fin de semana, por lo general un joven menos experto y más acelerado. Dicen.

En los diarios, al menos, hubo tiempo de rectificar en las ediciones impresas después del destorlongo de los sitios web.

Obviamente el periodismo no esperó el nacimiento de las redes sociales para equivocarse. Los cínicos de este oficio se disculpan siempre con una frase al principio ingeniosa y hoy francamente manida: el periodismo no es una ciencia exacta.

Pero ni así se justifican las perniciosas aplicaciones de las anárquicas e irresponsables redes sociales, cuya riesgosa condición pone al mundo de rodillas sólo por el alegre movimiento simultáneo de los pulgares de varios miles de inconscientes.

Se quiera aceptar o no, es necesario regular estas redes. No se trata de darle a la propagación de mentiras o idioteces, insultos, chismes o maniobras políticas disfrazadas, condición de delito. No lo es aun cuando desde mi punto de vista debería serlo.

Pero el anonimato es un aliado y si en este país no fue posible registrar a los usuarios de la telefonía celular, si no se puede evitar la “celularización carcelaria” con su inconveniente de chantajes y secuestros virtuales desde las prisiones, menos se podrá hacer algo con los cibernautas, “tuiteros”, “feisbuqueros” y demás.

La única solución para limitar las consecuencias de este desmadre les toca a los medios formales. No es tiempo para lamentaciones definitivas, pero sí para insistir una vez más en cómo le vamos a hacer todos para frenar estas oleadas de chismes disfrazados de información o si vamos a sucumbir en el mar de las confusiones.

La palabra enredo proviene de red, precisamente.

La velocidad de propagación de la mentira, con sus condiciones desestabilizadoras, podría ser un argumento suficiente para oponerlo a la intocable “libertad de expresión”, si ésta es el incesante y ocioso murmullo de las redes.

Hemos visto casos peligrosos en Morelos, en Veracruz y hemos atestiguado cómo la estridencia y el grillerío se han alzado contra quienes pretenden exactitud, certeza, profesionalismo y responsabilidad en la información. Pues comencemos por los propios medios y dejémosle la irresponsabilidad estridente a los diletantes de la BB.

Si la radio (concesionada), la televisión (concesionada), las agencias, los sitios web de las editoriales profesionales, con todo y sus “Códigos de Ética” y sus imaginarios “ombudsman” de las audiencias deciden retirarle su peligrosa condición de “fuente” informativa a los “tuiteros” y similares, sus errores se quedarán en las redes y no tendrán repercusiones.

Las redes sociales logran importancia sólo cuando dejan de serlo y se convierten en sucedáneos portátiles de los medios masivos de comunicación, los cuales —así sea teóricamente— conocen límites y regulación a sus conductas.

Ellos deben seguir con su ociosidad transmisora de mensajes mínimos y a veces punzantes; nosotros, los profesionales de la información (si en verdad lo somos), con el tratamiento serio, exacto y (hasta donde es humanamente posible) veraz e imparcial de las noticias mediante su confirmación para publicar y no para rectificar.

Prolija es la colección de estos errores, de estas muertes mal divulgadas y muy conocida también la aclaración de George Bernard Shaw al director del Time sobre su defunción en la primera plana: la noticia publicada ayer en el diario, señor director, me parece un poco exagerada.

Debemos dejar a los canarios en jaula.

*(Tweety se llama el canario infructuosamente perseguido por el gato negro; aquí el ave es el cachondeo rumoroso y Silvestre la veracidad)

Milli Vanilli y Peña Nieto

Jorge Chabat
jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE
El Universal

A fines de los años 80, un dueto compuesto por Fabrice Morvan y Rob Pilatus, cuyo nombre artístico era Milli Vanilli, causó sensación. En un par de años sus éxitos musicales se colocaron en los primeros lugares del hit parade de Estados Unidos e incluso a principios de 1990 recibieron el Grammy al artista revelación. Sin embargo, a fines de ese año se descubrió el fraude: Morvan y Pilatus no eran realmente quienes interpretaban las canciones sino otros cantantes. Quienes se creía que cantaban eran realmente sólo una imagen para las portadas de los discos y para las presentaciones en vivo en las cuales, obviamente, hacían playback. La historia está llena de este tipo de historias. Cantantes que no cantan realmente, escritores que no son los autores de los libros que presumen y, desde luego, de políticos que sólo dicen lo que les dicen sus asesores que digan, pues realmente no tienen mucha idea de las cosas. Después de los incidentes de la Feria del Libro de Guadalajara y de las entrevistas en las que no supo el salario mínimo ni el precio del kilo de tortillas, todo indica que Peña Nieto es una versión de Milli Vanilli en la política mexicana. En cuanto lo dejan sin apuntador, divaga, titubea, mira al horizonte y no dice nada.

Ciertamente, uno no espera que ningún político sepa TODO, pero sí que tenga al menos algún contacto mínimo con la realidad del país que pretende gobernar. Que Peña Nieto no se acuerde de los libros que leyó no es realmente grave: nos habla de alguien que pone poca atención a lo que lee. Pero que no sepa el salario mínimo o el precio de las tortillas es un indicador de que, como muchos políticos, vive en su mundo aparte. Si tuviera en la mente esos dos datos, sabría que la gran mayoría de los mexicanos tiene serios problemas para subsistir todos los días, a pesar de que ha dicho que se le olvidan los libros pero no la pobreza y la violencia que vive el país. Puede ser, pero es obvio que el conocimiento que tiene de ambos problemas no es profundo. De hecho, no es la primera vez que el candidato priísta balbucea y no sabe cómo responder a una situación imprevista. Hace un par de años, luego de una inundación en el Estado de México, Peña Nieto fue entrevistado por Joaquín López Dóriga sin script. Ahí balbuceó y mostró que ante una situación de emergencia no sabe cómo responder.

Es difícil saber cómo afectarán a Peña Nieto los traspiés de las últimas semanas. Seguramente van a tener algún efecto a la baja en la intención del voto. Habrá que ver si esta incipiente imagen de insustancial que le han forjado a Peña los medios de comunicación y las redes sociales, se consolida durante la campaña. Lo cierto es que, a diferencia de lo que ocurría en las épocas doradas del priísmo, cuando los candidatos oficiales estaban blindados pues el gobierno-partido controlaba lo que se decía en los medios, en las campañas presidenciales de la actualidad no hay red de protección para los dislates. Es muy probable que los otros candidatos también cometan errores. De hecho, ya López Obrador dijo que el boleto del Metro era de dos pesos, cuando es de tres, lo cual refleja que hace muchos años que AMLO no se sube al transporte público y Ernesto Cordero también confundió a la autora de un libro. En fin, errores como éstos van a ocurrir. Sin embargo, da la impresión de que la opinión pública será más crítica con Peña Nieto, por dos razones: porque es el puntero en las encuestas y porque prevalece en el imaginario colectivo la idea de que la imagen de político exitoso que tiene es en buena medida producto de la publicidad en medios. De hecho, su corta trayectoria política da sustancia a esta percepción. En otras palabras, se le percibe como un político que es más imagen que sustancia. Que es, pues, como Milli Vanilli, la portada del producto que se quiere vender, pero no el producto.

No cabe duda que Peña Nieto ha logrado, hasta ahora, lo que parecía imposible hace unos años: la unidad del PRI. Y tampoco hay duda de que, hoy por hoy, encabeza las encuestas. En ese sentido, todo parece indicar que su nombramiento fue un acierto. Sin embargo, su postulación se hizo con la lógica de que el aparato priísta puede hacer ganar a un maniquí. El problema es que, en los tiempos que corren, sin el control estatal de los medios, no hay aparato partidista que pueda proteger a los candidatos de sí mismos. Y eso puede afectar sustancialmente el panorama electoral del próximo año.

Precampañas

Sergio Sarmiento (@sergiosarmient4)
Jaque Mate
Reforma

"Algunas veces las campañas políticas hacen que gente perfectamente decente hable y actúe como perfectos bufones". Tony Snow

Dice el calendario oficial del IFE que ayer, 18 de diciembre, comenzaron las precampañas para la Presidencia de la República. Esto quiere decir que los años previos de campaña no existieron. Shhhh. No evidenciemos a los candidatos y precandidatos ante el IFE y el Trife que no se han dado cuenta de nada.

¿A quién se le ocurre empezar una precampaña electoral una semana antes de Navidad? Solamente a los políticos que elaboraron la legislación electoral. Pero no hay que preocuparse demasiado. El que hace la ley hace la trampa. Los políticos han hecho campaña desde siempre. Andrés Manuel López Obrador ha recurrido incluso a spots de radio y televisión, de esos que supuestamente no se pueden comprar.

La trampa continúa. Supuestamente no hay precampañas todavía para cargos locales. Sin embargo, Mario Delgado, aspirante a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, aparece constantemente en entrevistas televisadas. Por doquier hay espectaculares del senador Carlos Navarrete y la diputada Alejandra Barrales. Una llamada telefónica interrumpe este sábado pasado mi tranquilidad hogareña para que una voz grabada narre los logros de Miguel Ángel Mancera como procurador de justicia.

Una de las grandes ventajas del inicio formal de las precampañas es que, me imagino, dejaremos de escuchar el nauseabundo comercial del silbidito del Seguro Popular. Empieza, sin embargo, una nueva avalancha de spots electorales que hará palidecer incluso la que padecimos en 2009. Pronto estaremos vomitando el contenido de los spots.

Políticos de todos los partidos nos dijeron que uno de los propósitos de la reforma electoral del 2007 era eliminar la "espotización" de la política. El perredista Guadalupe Acosta Naranjo acusó a quienes se oponían a la nueva ley de defender "el país del spot y los ratings" frente a quienes querían impulsar "el derecho de los ciudadanos a obtener información que sirva para orientar sus decisiones". El petista Alejandro Yáñez afirmó que la nueva ley eliminaría la "espotización", acabaría con un sistema que convertía a los candidatos en meros "productos de mercadotecnia política" y abriría una nueva era de debate de altura e intercambio de ideas. La priista María de los Ángeles Moreno aplaudió el fin de "la cultura del spot" y afirmó que ¡ya no se discriminaría a los candidatos por ser feos o tener mala voz!

Algunos medios creyeron las promesas de los políticos sin molestarse en examinar la nueva ley. La Jornada proclamó triunfante el 13 de septiembre de 2007: "Sepulta el Senado la dictadura de los espots".

La verdad es que si bien en 2006 se emitieron 750 mil spots electorales, la cifra este año ascenderá, según la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión, a 44 millones (el IFE dice 20 millones, pero al parecer no toma en cuenta los spots locales). Nunca México ha sufrido una tormenta de anuncios políticos de esta magnitud. Es posible que ningún país, ni siquiera los más autoritarios, haya vivido algo similar. El sistema político mexicano ha superado a Hugo Chávez.

Con el inicio formal de las precampañas, Josefina Vázquez Mota empezó su primer mitin en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México el sábado 17 de diciembre, unos 10 minutos antes de la medianoche (con lo cual, formalmente, violaba la ley). Por primera vez pudo pedir abiertamente el voto de los ciudadanos. Toda la campaña anterior, con sus espectaculares, entrevistas y presentaciones de libro, simplemente no existió.

· HITCHENS

Christopher Hitchens, firme defensor del ateísmo, falleció el 15 de diciembre. Fue uno de los intelectuales públicos más reconocidos de la Unión Americana y del Reino Unido. En estos tiempos en que los políticos mexicanos necesitan citar libros para mostrar su cultura, les recomiendo leer o por lo menos hojear Dios no existe (God Is Not Great) y Hitch-22 (su autobiografía).

La encuesta o el cochinero

Adrian Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

El próximo viernes 23, el PRD del DF emitirá la convocatoria para elegir al candidato a la jefatura de gobierno de la capital, así como a los consejeros del partido, los delegados y los diputados locales.

Evidentemente, la atención se centra en el proceso para elegir al candidato a Jefe de Gobierno, toda vez que desde hace meses las tribus perredistas se han enfrascado en una lucha fraticida por hacerse del puesto.

Varias de las tribus o corrientes de partido se han manifestado a favor del método de encuestas, similar al que se utilizó para elegir al candidato presidencial.

Los menos son quienes pretenden que se haga una consulta abierta, pero las experiencias que tiene el PRD en procesos similares han terminado en un auténtico cochinero; y no se quieren arriesgar.

Así que las tribus tienen hasta el próximo miércoles para ponerse de acuerdo en el método para la elección de su candidato a jefe de gobierno, sin que haya fracturas mayores para cerrarle el paso a sus rivales.

Por cierto, como parte del acuerdo entre las tribus con Andrés Manuel López Obrador para que éste no enviara señales de que tiene “un favorito’’ o que secuestró el proceso en el DF, todos los suspirantes acudieron al evento que el tabasqueño tuvo en la delegación Gustavo A. Madero.

Allí estuvieron Carlos Navarrete –de los “Chuchos’’, quien se pensó no acudiría-, Miguel Mancera, Martí Batres, Alejandra Barrales, Mario Delgado; bueno, hasta el secretario de Trabajo Benito Mirón asistió.

Pero será el único evento, durante la campaña de AMLO por el DF, en que se les verá juntos.

Ya después cada uno decidirá por su cuenta qué hacer.

Andrés Manuel López Obrador también se equivocó en el precio de un servicio básico, el costo del precio del boleto del Metro, el cual, dijo, “cuesta dos pesos’’ cuando su precio es de tres pesos.

Sin embargo, la equivocación de AMLO no tuvo en las redes sociales la réplica y la sorna que tuvieron las de Enrique Peña Nieto. Ambos gazapos ¿no tienen el mismo “peso’’ político tratándose de dos candidatos a la Presidencia? ¿No pesó el hecho de que López Obrador haya sido jefe de gobierno? ¿Desde cuando no se sube al Metro a pesar de “ser prole’’?

Y mientras eso pasa en el PRD, en el PRI capitalino, sin pies ni cabeza, no encuentran la fórmula para crear la “candidatura ganadora’’ de Beatriz Paredes.

El asunto está en que por lo menos en 10 delegaciones, la estructura pertenece al diputado Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, el famoso heredero del imperio de la basura, y a quien la propia Paredes se niega a reconocer como un factor de poder dentro del PRI capitalino.

De la Torre soñó con la candidatura a la jefatura de Gobierno pero no será y cuando quiso voltear al Senado se encontró con que dicha candidatura ya estaba regalada al Verde Ecologista. Por eso, por eso.

Lágrimas y risas

Pedro Ferriz (@PedroFerriz)
El búho no ha muerto
Excélsior

Éstas son sólo algunas reflexiones que les dejo antes del fin de año, para que se entretengan un rato. En estas fechas hay que buscar la paz.

Aunque el panorama electoral no está completo, tenemos que empezar a ver los pocos escenarios reales que se presentan en el horizonte, previo al final de año.

Factor real es que Enrique Peña Nieto ya no es el mismo que el de hace un mes. Si bien en la mayoría de los medios de comunicación se le sigue tratando igual, las redes sociales lo han devaluado sin remedio. El sinónimo de EPN-ignorancia se ha acuñado. De hecho, sectores del priismo reclaman que se baje de la candidatura para presentar un hombre fuerte y no “eso tan desgastado”. Manlio Fabio Beltrones cobra fortaleza por dos razones fundamentales: Es estructurado y sólido. No lo descarten. EPN ha ligado una tras otra. No sabe nada de nada del ámbito político-intelectual. Es evidente que no es “prole”. Tampoco es ama de casa, por lo que no tiene porqué saber de la canasta básica y, menos, cuál es el salario mínimo. Para acabarla de rematar, su nivel de inglés es similar al de un filipino recién llegado a Los Angeles. Enrique es ya sinónimo de cara bonita y cabeza hueca... mmmmm, mala combinación. ¿Sabían que usa tacones internos en los zapatos? Tendría más éxito en una telenovela, donde por lo menos existe un guión. ¡William Levy y Carlos Ponce son guapos también! Grave resulta que un pre candidato sea visto con ternura. Como un crío sin bases. Carlos Fuentes propone a alguien que hable de tú a tú con Barack Obama no con Malia y Sasha, las hijas del presidente.

Diagnóstico: la culpa es de él. Nunca se preparó.

El otro es Andrés Manuel López Obrador.

Visto ahora en comparación con EPN, ¡el tabasqueño luce como todo un estadista! De hecho ya fue Presidente... nadie se dio cuenta. Bueno, sólo él y los colaboradores que se lo hicieron sentir. AMLO se presenta seis años después como la antítesis de lo que fue. Ahora concilia, prodiga amor, quiere a los ricos tanto o más que a los pobres. Es un conocedor “profundo”, no sólo de los problemas de México, sino de las soluciones. Ha convencido a sectores nada despreciables del empresariado, que es el “hombre”. Dueño de la llave. Es plural, obsecuente y de amplísimo espectro. Domina todas las corrientes de pensamiento del país. Un estadista de talla internacional. Lástima que le haya gustado esto de la política. La verdadera vocación de Andrés Manuel es la de “pensador”. Filósofo del presente, más ahora que está convencido que debe ser bueno y estar del lado de los patrocinadores de su camino a la Presidencia. Esto, mientras asciende al trono.

Pero hay algunos “problemitas” que tenemos que arreglar antes de hacerlo Presidente.

1.- ¿Cómo le vamos a hacer para bajarlo de la silla, una vez arriba? Buscará formas para cambiar la ley. Algún día lo escucharemos decir por la TV —obviamente ya estatizada— “...¡y seré Presidente después del 2030!”. Dentro de tres consecutivos sexenios aferrado en Palacio Nacional.

2.- De hacerlo Presidente, ¿Cuándo nos vamos a sacudir del nuevo círculo de poder? vg: Dolores Padierna en Sedesol, para manejar los programas sociales sin sesgo partidista. René Bejarano, esposo de Dolores (si no lo ha ocultado ahora, ¿se imaginan ya en Los Pinos?) en la Función Pública. Ordenando la transparencia de todas las secretarías. Martí Batres al frente de Economía... ¡Miren que sabe hacer negocios! Ricardo Monreal en la Secretaría de Hacienda. Siempre ha querido expandir los horizontes del ingreso y gasto. El suyo, claro. Jesús Zambrano en Banco de México. Tener un gobernador de “talla internacional” resulta clave. Porfirio Muñoz Ledo en Relaciones Exteriores. Podríamos contar con él hasta antes de la comida. Manuel Camacho Solís en Gobernación. Extraordinario “conciliador” con todos los sectores políticos y sociales. Marcelo Ebrard en el DIF. Pablo Gómez flamante y vitalicio presidente de Congreso. Hombre de leyes... todas de su inspiración. Hortensia Aragón al frente de Semarnat. Sabe mucho de basura y esas cosas. Armando Quintero en Comunicaciones y Transportes. En el DF ha hecho un gran trabajo con taxis y peseras. Carlos Ahumada, al frente de la Coparmex. Aunque sea argentino, eso lo arreglamos. La lista es más larga, pero aquí no cabe.

3.- ¿Qué pasará con el empresariado, una vez que se den cuenta de que todo eso del “amor y paz” era una finta? ¿Tendrán fuerza para combatirlo, cuando vuelva a ser enemigo?

4.- ¿Qué haremos con el binomio Chávez- López Obrador, cuando se junten a hacer proclamas cotidianas contra Estados Unidos? El TLC será con Venezuela, en nada suficiente pero soberano.

Éstas son sólo algunas reflexiones que les dejo antes del fin de año, para que se entretengan un rato. Recuerden que en estas fechas hay que buscar la paz, verter una que otra lágrima y reír un rato... aunque sea a costa de los candidatos.

www.revoluciondelintelecto.com

Del PAN hablaremos cuando haya humo blanco. Aunque la columna que haga sea ralita.

Multipiquen el mensaje.

http://www.twitter.com/PedroFerriz

Sí, Federico, es Josefina

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

No puedo estar más de acuerdo con Federico Berrueto: quienes pudieran oponerse a que Josefina Vázquez Mota sea presidenta de México por el mero hecho de ser mujer conforman una minoría insignificante. En este país hay mujeres poderosísimas y nos acomodamos perfectamente a su existencia. Y las mujeres hacen de todo en nuestra sociedad: boxean, pilotan aviones comerciales (el otro día, para mayores señas, en la cabina del Embraer de Aeromexico había dos chicas en los mandos y, mira, tan normal el asunto), conducen vagones del metro, son paracaidistas en el Ejército o desempeñan oficios peligrosos sin restricción alguna.

Pero, encima, frente a dos pesos pesados como Obrador y Peña Nieto, la condición femenina de la aspirante panista no sería una desventaja sino, por el contrario, un plus. De cualquier manera, la delantera que ha tomado ya la mujer a estas alturas debiera significarle el nombramiento como candidata del Partido Acción Nacional a la presidencia de la República. Es ciertamente una saludable práctica democrática que se pongan a competir abiertamente los pretendientes pero, a la hora de la verdad, la balanza debiera inclinarse hacia donde van las preferencias de las mayorías ciudadanas. Tan simple como eso.

Ah, y falta todavía que veamos en acción a una señora muy brillante, decidida y carismática. Mucha gente, que todavía no la conoce bien, se sentirá ciertamente atraída por el personaje. Ahora bien, es también posible que el PAN tenga por ahí alguna oscura pulsión suicida. O sea, que le cierre el camino. Puede ocurrir. Espero que no.