enero 31, 2012

Encuesta de Reforma entre militantes activos y adherentes del PAN

Carta dirigida al honorable René Bejarano

Carlos Alazraki
La Razón
carlos@alazraki.com.mx

Honorable Sr. Bejarano:

Con gran alegría me enteré que Ud. y su distinguida esposa, Dña. Dolores Padierna, se han inscrito para competir por una candidatura en las H. Cámaras de Diputados y Senadores, respectivamente.

Y lo digo con una gran alegría, porque gente como Ud. y su Honorable esposa, representan lo que justamente México necesita.

Gente honesta y ética como ustedes dos. Gente que no sea transa, que crea en la democracia y que por supuesto, no imponga en su partido a ningún candidato.

Gente como ustedes que sepan lo que está pasando en el mundo. Gente como ustedes, que apoyarían con mucho agrado, la participación de empresas del sector privado en la industria energética, como en Cuba y Brasil.

En fin, gente como ustedes, que esté súper comprometida con México. Gente que quiere acabar con las tribus en el DF, para que aquí, exista mayor democracia.

Que no acepta ningún tipo de sobornos y que menos chantajee a las personas.

Gente como ustedes, que con un enorme grado de civilidad aceptarían al ganador de la próxima elección sin importar el Partido que sea.

Estimado René:

No tienes idea lo que significaría para mí que ganes esa elección. Que ganes esa diputación, significaría para México que... Finalmente, tendríamos a un verdadero líder en la Cámara.

Un líder que —gracias a sus valores éticos— pudiera crear El Código de Ética para los diputados. Un Código tan necesario que solamente una persona como tú, lo puede generar.

Mismo Código en el cual, tu Honorable esposa, lo pudiera complementar para la Cámara de Senadores.

Sin duda, un maravilloso porvenir.

Un porvenir en el que finalmente los Partidos se pondrán de acuerdo para sacar adelante a México. Un porvenir en el cual nos representarás con dignidad y profesionalismo, cuando tengas que saludar a Mandatarios extranjeros que nos visitarán.

Y tus viajes a Washington... ¡Qué maravilla! Imagínate...

Escaparte para ir de shopping, en lugar de aguantar a esos Congresistas gringos aburridos. O que cuando vayas al funeral de Fidel Castro (si es que te toca)...

Lloriquees como una Magdalena porque se te fue el paladín de la democracia.

En fin mi estimado René. Ahora sí vas por el camino correcto. Ya se acabó el malentendido de las ligas. Ya se acabó la mala leche de los medios de comunicación que te difamaron injustamente. Ya se acabó la Ley del Hielo que te hizo tu patrón —perdón— tu colega Andrés Manuel.

Empieza una nueva era.

La era de René Bejarano. Primero diputado, después Secretario de algo o de alguien, después a la Cámara de Senadores y para terminar en... ¡La Presidencia de la República!

Se te hizo justicia. Se hizo realidad de que el que persevera... alcanza. Y se te hizo realidad del México de izquierda del siglo pasado.

¿Qué padre sería verdad? Pero neta neta... Aquí hay una realidad:

México es —por mucho— un país mucho más inteligente que tú... Mucho más. Así que... Ni lo sueñes.

Porque ni en sueños ni en una película de ciencia ficción lo lograrías.

(Vaya pesadilla que tuve)...

La Tarahumara, malas políticas

Alberto Aziz Nassif (@AzizNassif)
aziz@ciesas.edu.mx
Investigador del CIESAS
El Universal

Hace unos años el economista premio Nobel, Amartya Sen, defendió una tesis que hoy no cuadra en México: “las hambrunas nunca han afectado a ningún país independiente que va a elecciones con regularidad, que tiene partidos de oposición que externan críticas, que permite a los periódicos reportar con libertad y cuestionar la sabiduría de las políticas gubernamentales sin censura”. En suma, que las hambrunas y las democracias no eran compatibles. Sin embargo, desde hace días la hambruna de los rarámuris en la sierra Tarahumara es noticia constante. ¿Se equivoca Sen o México está lejos de ser democrático?

¿Qué pasa en Chihuahua? La información es precaria, como la situación. La emergencia se destapó por el informe, no confirmado, de que había suicidios por hambre en la Tarahumara. No existe un buen sistema de información, pero la hambruna es una terrible realidad en esa región. Se habla del cambio climático que ha producido sequía, lo cual ha provocado la falta de alimentos que agudizó el hambre. Además, la violencia se ha incrementado de forma notable en el área serrana y ha deteriorado la vida de los pueblos indígenas de toda esa región: rarámuris, tepehuanes, pimas y guarojíos.

La Tarahumara tiene niveles de desarrollo propios de algunos países africanos, mientras que la ciudad de Chihuahua, a 250 kilómetros, tiene un nivel de desarrollo diametralmente superior. El hambre en la región serrana no es una novedad; la desnutrición infantil es endémica; las condiciones de desarrollo son de las más bajas del país y las políticas públicas no han logrado ni siquiera resolver los mínimos de subsistencia. Ahora todos los problemas estructurales se han visto severamente agravados por una violencia que se ha salido de cauce, se ha desparramado y ha convertido a la región en tierra de nadie.

La emergencia de la Tarahumara tiene condiciones graves y urgentes, pero, sobre todo, necesita un proyecto a corto, mediano y largo plazo. Se necesita un signo de gobernabilidad democrática de todos los niveles de gobierno para rescatar la zona. El reparto de despensas y cobijas son sólo el inicio y no resolverán los problemas ancestrales de desarrollo, despojo, injusticia y abandono. Gobiernos llegan y van y no cambia la situación; alternancia electoral va y viene y las cosas siguen igual; programas de ayuda se ponen en marcha y sólo aminoran la tragedia. Los indígenas se sostienen por la atención de múltiples organizaciones entregadas a la ayuda humanitaria. Hay que romper inercias y dar un salto, hacer un proyecto estructural, sistemático, políticas públicas de Estado para sacar del atraso a esa parte del país.

El antropólogo Juan Luis Sariego dice que hay al menos cuatro problemas de política pública que necesitan atención, para que se puedan romper los círculos viciosos que reproducen el grave subdesarrollo y la miseria: salud, educación, empleo y combate a la violencia. La infraestructura médica de la zona es completamente restringida y precaria para las necesidades; el sistema educativo no logra generar un mejor capital humano; las fuentes de empleo y riqueza están fuera del alcance de los indígenas; es una paradoja porque es una zona muy rica en recursos naturales, bosques, minería, sin embargo, la riqueza se extrae y los indígenas sólo la ven pasar. La violencia destruye los tejidos sociales, irrumpe en las comunidades y deja desolación. ¿Dónde está el Estado? ¿Dónde la inversión pública en la zona? ¿Dónde la defensa de los pueblos ante el crimen organizado? Silencio, los políticos andan en campaña.

Hay que partir de lo básico y, como dice Sariego, hay que dar cobertura universal de los programas sociales; dar Oportunidades para todas las familias indígenas, hay que romper el esquema de selección, porque en un área de 65 mil km2 la mayoría de comunidades están dispersas, no tienen escuela o clínica, como exige el programa. Menos de la tercera parte de las localidades tiene Oportunidades; 30% está fuera del programa. Hay que cubrir a todas las familias, una política de hambre cero en la zona y luego estrategias de salud y apoyo a pueblos indígenas con proyectos de desarrollo en las comunidades, pero bajo control de los rarámuris y desde su cultura. Es hora de que los gobiernos coordinen acciones y se pongan a trabajar en serio por el bienestar de la zona, independientemente de si eso les da votos.

Es una vergüenza que en un país que se considera democrático haya hambruna y domine una profunda injusticia llena de despojos, abandono y, sobre todo, malas políticas públicas. Ya basta de parches…

El horno del PAN

Jorge Alcocer Villanueva
Reforma

Uno de los objetivos de la reforma electoral 2007-2008 fue inducir en los partidos políticos la realización de precampañas con la participación de sus militantes, adherentes y simpatizantes. En los años anteriores diversas experiencias dejaron lecciones contradictorias. Por un lado, los tres mayores partidos habían acudido a ese método para seleccionar candidatos a cargos de elección popular, federales o locales, admitiendo el ejercicio más abierto y directo de los derechos que los estatutos de cada partido otorgan a sus afiliados; por otro, ante la ausencia de normas claras en el Cofipe, aspirantes de todos los signos partidistas se aprovecharon para realizar actividades proselitistas con mucha antelación al inicio de los procesos electorales.

Tiempo atrás la SCJN dejó establecido, mediante jurisprudencia, que las precampañas formaban parte del sistema constitucional electoral y por ende debían ser materia de la regulación y vigilancia de las autoridades comiciales.

Con esos precedentes, la reforma estableció un marco regulatorio para los procesos de selección interna, concentrando la mira en las precampañas, entendidas por tales la competencia interna, entre dos o más precandidatos de un mismo partido, que desemboca en una consulta abierta. El legislador estableció en el Cofipe plazos únicos y comunes para la realización de las precampañas, indicando las obligaciones de los partidos, aspirantes y precandidatos, así como las facultades del IFE y del TEPJF en esta materia; de igual manera se establecieron bases para el acceso a los tiempos en radio y televisión. Sin embargo, la reforma fue omisa en precisar las normas aplicables a los métodos de selección de candidatos diferentes al de precampaña y consulta abierta, ya fuese a los afiliados, o a la ciudadanía en general.

La omisión del legislador, la deficiente reglamentación emitida por el IFE, y varias sentencias de la Sala Superior del TEPJF, provocaron, desde 2008, polémicas y litigios por el desarrollo de las precampañas, pese a lo cual ni el Congreso de la Unión ni las autoridades electorales se ocuparon de perfeccionar el marco legal y reglamentario. Así llegamos al proceso electoral federal en curso, en que el tema ha sido fuente de interminables discusiones, quejas y juicios, a grado tal que el debate más importante que se produjo con motivo de las precampañas no fue protagonizado por precandidatos, sino por la CIRT y las autoridades electorales, en relación a si los debates entre aquellos, y su difusión en radio o televisión, están permitidos por la ley.

Queda para el balance un hecho relevante: solamente el PAN decidió realizar precampañas y consulta directa a sus militantes y adherentes, para seleccionar a su candidato presidencial y a la mayoría de quienes competirán para diputados y senadores. En el PRI prevalecen las candidaturas de unidad, mientras que en el PRD las encuestas han sido convertidas en el gran elector.

Así las cosas, el próximo domingo los militantes y adherentes inscritos en el padrón panista (1.8 millones) podrán acudir a los centros de votación, instalados en cientos de municipios y en el DF, para elegir a su candidato presidencial de entre los tres precandidatos registrados. Conforme a los estatutos del PAN, si uno de ellos obtiene la mitad más uno de los votos, o bien alcanza, al menos, el 37%, con una ventaja de 5 puntos porcentuales sobre el segundo lugar, será declarado candidato. Pero si ninguno obtiene lo anterior, los dos de más alta votación pasarán a la segunda vuelta, que tendrá lugar el 19 de febrero.

Las encuestas colocan a Josefina Vázquez Mota en el primer lugar de preferencias, con una considerable ventaja sobre los otros dos competidores, por lo que son muchas las voces que dan por resuelta la contienda. Sin embargo, las encuestas no se realizaron entre quienes pueden acudir a votar el próximo domingo, y la experiencia de 2005, con el propio PAN, fue que el ganador no era el favorito según los ejercicios demoscópicos previos.

Con independencia del resultado que salga del horno del PAN, haber perseverado en este ejercicio democrático distingue a ese partido, cuyo abanderado presidencial podrá ufanarse de ser el único surgido de una consulta directa.

Empresarios regios no están con AMLO

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Uno de los diez empresarios más poderosos de Monterrey me ha dicho que en el círculo regiomontano hay tremenda desazón por el posicionamiento público que ha tenido recientemente Andrés Manuel López Obrador, en lo que supuestamente es su reconciliación —incluso se dice que ya es apego— con ellos. Me dice que no hay tal cercanía, sino todo lo contrario.

El tema viene a colación por el apoyo que el empresario Alfonso Romo ha manifestado públicamente hacia el candidato de las izquierdas, y particularmente por la publicación de desplegados en los diarios El Norte y Reforma al respecto. Los comunicados los firma la organización “Despierta México”, que es el brazo de soporte de esta idea.

Señalan los empresarios regiomontanos que la información difundida en aquellos desplegados hizo ver a Andrés Manuel como rodeado de una comunidad empresarial regiomontana numerosa. Esto ha creado disonancia entre ellos, pues cuando viajan son increpados por sus pares —sobre todo en el Distrito Federal y en Guadalajara—, quienes indagan por qué apoyan a AMLO. Se sienten “apestados”. Pero señalan que el contingente verdaderamente numeroso de asistentes a los eventos de “Despierta México” eran estudiantes, y no empresarios regiomontanos, como se quiso hacer ver.

De una vez por todas: muchos de los empresarios regiomontanos de peso no confían en AMLO y no son representados por Alfonso Romo.

Andrés Manuel ha sido enfático recientemente en que él no está contra los empresarios, sino a su favor. Al parecer en Monterrey la opinión está dividida: Romo y Fernando Turner —dueño de Katcon y señalado como secretario de Economía con AMLO— por un lado; y varios de los gigantes —si no es que todos—, por el otro. Fernando Canales Stelzer también lo apoya.

Enrique Peña Nieto me dijo la semana pasada que siempre ha estado cerca de los empresarios. A Josefina Vázquez Mota y a Ernesto Cordero también se les ubica cercanos a la actividad empresarial.

Urge que empresarios de gran calado —no sólo de Monterrey, sino de todo el país— se vayan pronunciando como ciudadanos en esta contienda electoral. Si no lo hacen no podrán quejarse después. Sus opiniones públicas serían muy valoradas por la ciudadanía.

Por qué Josefina no puede perder el domingo

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Porque puede decirse que ya ganó. El silogismo es bastante simple:

Premisa A. Se supone que el PAN sigue siendo el partido con más limpieza en su vida interna y en sus procesos de selección de candidatos.

Premisa B. En todas las encuestas, Josefina Vázquez Mota aventaja por un porcentaje contundente a Santiago Creel y Ernesto Cordero; porcentaje que va de los 20 a los 50 puntos.

Conclusión. Un partido limpio en sus procesos de selección, no puede salir con la “sorpresa” de que el ganador es quien estaba knockout en todas las mediciones (por cierto, es falso que Santiago Creel aventajara en las encuestas a Felipe Calderón hace seis años; al menos no lo hacía una semana antes de la votación).

Escribí ayer que hay una “ruta formal” para que Cordero gane el domingo: que no vote más allá del 25 por ciento del supuesto y desordenado padrón de un millón 800 mil panistas, y que la “estructura del partido” le aporte al ex secretario de Hacienda unos 180 mil votos para triunfar, o unos 150 mil para ir a una segunda vuelta el 19 de febrero.

Creo que sería un escándalo y que las consecuencias para el PAN serían graves. Porque es claro que los mexicanos de corazón blanquiazul quieren que Josefina sea la candidata de su partido. Lo vienen expresando con rotundidad desde septiembre. No entiendo cómo, hoy, se puede ganar una elección cuando se llega 40, 50 puntos abajo.

Es cierto que Josefina no pinta mucho mejor que Cordero o Creel en los “cara a cara” con Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Pero esa es harina de otro costal.

Lo del domingo es azul pintado de azul. Y los azules quieren a Josefina. Ahí están las cifras. Todas.

enero 30, 2012

Cargada azul

Jorge Chabat
jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE
El Universal

Es comprensible que un político busque que su visión de país permanezca. Es comprensible que un político apoye a quienes considera afines a él, en ideas y en lealtades. Desde luego. Todos los políticos lo hacen. Promueven a quienes creen que harán mejor el trabajo y que instrumentarán mejor sus proyectos. Por ello, no debe sorprender que el presidente Calderón promueva y apoye a Ernesto Cordero para que sea el candidato panista a la Presidencia. Es evidente que de los tres precandidatos panistas, Cordero es el más afín a Calderón. Todo eso se entiende. Lo que ya no es tan comprensible es que este apoyo esté haciendo crujir las estructuras panistas. Que imponga una línea que resienten los funcionarios federales y estatales en entidades gobernadas por panistas y que ello esté ocasionando un resentimiento de una parte de la militancia con el Presidente de la República. No obstante, lo más incomprensible de la actitud de Calderón es que le apueste a un caballo que podrá tener muchas cualidades, pero que no se ve cómo pueda ganar la Presidencia en caso de que resultara el candidato. Todas las encuestas señalan que si Cordero fuera el candidato azul, el PAN que ahora se encuentra en segundo lugar en intención de voto con Josefina Vázquez Mota como candidata, se iría al tercer lugar. En otras palabras, el apoyo calderonista a Cordero no sólo está generando una crisis en el PAN, sino que parece a todas luces un suicidio político. ¿Qué gana Calderón asegurando el triunfo de Peña Nieto o de López Obrador? Francamente, a menos que exista un pacto secreto y conspiratorio, no le veo ninguna lógica a este desmesurado apoyo del Presidente a su delfín.

Algunos han especulado que el apoyo a Cordero es sólo una “finta”. Que Calderón sabe que la candidata va a ser Josefina y que el que ésta no sea vista como la candidata oficial del Presidente le va, finalmente, a beneficiar al PAN. Puede ser. Pero la verdad es que para finta ya se está pasando. Todo indica que el apoyo a Cordero es real y no de a mentiritas. Todo sugiere que de veras Calderón quiere que Cordero sea el candidato a como dé lugar y que la estructura de apoyo que trae el ex secretario de Hacienda se sustenta en el gobierno. Incluso hay rumores de prácticas lamentables como compra de votos de militantes panistas. Si esto es así, la única explicación coherente que encuentro es que de veras Calderón cree que Cordero puede derrotar a Peña Nieto y López Obrador. Y la única forma en que el Presidente pueda tener esta creencia es que tiene guardada una verdadera “bomba H” política que puede cambiar de la noche a la mañana las preferencias del electorado. Esto es, es muy probable que el entusiasmo por Cordero se apoye en una batería de golpes mediáticos o judiciales que puedan convencer de golpe al elector que Peña Nieto no puede ser presidente por ningún motivo. Obviamente, en esa perspectiva cualquier cosa es posible: testimonios documentales, grabaciones, videos, etc., que muestren conductas francamente inaceptables de Peña Nieto y del PRI. En fin, todo hace suponer que Calderón tendría varios esqueletos priístas en el clóset que podrían cambiar el rumbo de la elección.

Si lo anterior es cierto, ésta es, de todos modos, una apuesta arriesgada. Es cierto que es posible cambiar de golpe una elección si la conducta indebida de un funcionario es realmente inaceptable. Pero no está claro que es lo totalmente inaceptable para la población. En ese sentido, los misiles calderonistas tendrían que ser realmente contundentes. Sin embargo, las preguntas obligadas son si tiene tales misiles y si van a hacer algún efecto en Peña Nieto y, eventualmente, en López Obrador.

Estamos a sólo una semana de la definición del candidat@ panista. Realmente se ve muy difícil que el arroz que se cueza sea el de Cordero. Lo más probable es que a pesar de la cargada azul, la candidata sea Vázquez Mota. Si así ocurre, de todos modos Calderón tendrá que echar mano de más de alguna bomba política si quiere que gane su partido. Y, francamente, aunque el corazoncito del Presidente esté con Cordero, lo lógico es que acabe apoyando a Josefina por razones de supervivencia política. La duda es si de veras el Presidente tiene guardada alguna sorpresa política que impacte la elección de julio. Mi apuesta es que sí. Veremos.

Voluntad de alternancia

Jesús Silva-Herzog Márquez (@jshm00)
Reforma

Un partido es una brújula elemental. Permite al elector situarse de algún modo en un territorio donde fácilmente se podría perder. Los partidos son mapa, una guía, un conjunto de señales para ubicarse en el enredado mundo de la política. Los colores y los símbolos de los partidos son atajos para la adhesión o el rechazo. Quienes creen en la prioridad de las ideas en la política tienden a asignar a esas organizaciones un componente esencialmente ideológico. Los partidos son, para ellos, un programa, un condensado de ideas y valores que contrastan con el programa de los rivales. Se piensa así en los partidos como si fueran filosofías que coquetean por el voto. Ideas que se empaquetan como lemas para volverse digeribles, votables. Partidos de izquierda y partidos de derecha; partidos liberales y socialistas; partidos moderados y radicales; nostálgicos y adelantados. Todas estas notas serán relevantes para que el ciudadano sepa dónde está e imagine a dónde quiere ir y con quién. Pero más allá de esas coordenadas importa otra, más simple, más elemental pero, quizá, más poderosa. No es un eje ideológico sino gubernativo. Hay partidos que están dentro y partidos que están fuera: partidos en el gobierno y partidos de oposición. Ésa es la categoría elemental de la política democrática: más allá de las ideas, cuenta quién gobierna y quién se le opone.

Si queremos entender por qué el PRI aparece hoy como el partido favorito para ganar la elección presidencial de julio, poco nos aclaran las ideas de ese partido. La popularidad del PRI poco tiene que ver con su historia y menos con su programa. El PRI puede recuperar la Presidencia no por lo que propone en boca de su candidato sino por el lugar que ocupa en el mapa de la competencia. La popularidad del PRI es inversamente proporcional al deseo de que el PAN continúe ocupando la casa presidencial. El PRI sigue hoy tan indefinido como siempre. Ha continuado con su vieja política de no definirse para no arriesgar en ningún momento su unidad. Pero, frente a la autoinmolación de la izquierda después del 2006, el PRI tuvo la inteligencia de ubicarse a la cabeza de la oposición. Ésa es su gran ventaja y ésa puede ser su plataforma de victoria: su ubicación, no su definición.

No tiene por qué leerse la fuerza que muestra el PRI en las encuestas como nostalgia del viejo autoritarismo. Quienes están dispuestos a votar por el PRI no pretenden retrasar el calendario para reimplantar el régimen monopartidista. Lo que sucede, simplemente, es que quieren votar por la oposición y la oposición es, en estos momentos, principalmente el PRI. Si la izquierda se anuló con la reacción de Andrés Manuel López Obrador después de la elección del 2006, el PRI jugó con habilidad el papel de antagonista. Será por eso que aparece como el partido con mejor imagen pública en el país. ¿Se trata de una reivindicación de su legado histórico? ¿Es adhesión a su programa? ¿Es entusiasmo por su candidato? Quizá es algo más elemental: voluntad de alternancia.

Por ello no me convencen quienes encuentran en las encuestas señales de una patología de nuestra cultura política. Si regresa el PRI, dicen, será la confirmación de que padecemos vicios cívicos profundísimos. Anhelamos el retorno del autoritarismo porque no estamos preparados para la democracia. El regreso del PRI sería, en consecuencia, la muestra de un fracaso histórico, el síntoma de un severo padecimiento cultural. Roger Bartra, por ejemplo, ha sugerido en un artículo inteligente que publica este mes en Letras libres, que en la popularidad del PRI hay una malsana adicción. "Me pregunto, escribe Bartra, si el auge del PRI no es el extraño síndrome de abstinencia de una sociedad que requiere dosis de la antigua droga que la mantenía tranquila. Sería el síndrome de una sociedad llena de miedo que, como reflejo, se resiste a abandonar la vieja cultura política a renunciar a hábitos profundamente arraigados". Francamente no veo a quienes piensan votar por el PRI como cocainómanos desesperados. Creo que encuentran lo que busca un elector para orientar su decisión: al principal partido opositor. ¿No será esta popularidad el síntoma de lo democráticamente ordinario: ganas de cambiar? Coincido con Bartra en que el PRI no se ha renovado, lamento también que no haya hecho una crítica pública de su pasado. Pero mi distancia de ese partido y la antipatía que me produce su candidato no me conducen a creerlo un actor irreductiblemente antidemocrático frente a las alternativas que serían las únicas depositarias de una cultura auténticamente democrática. Puede ser una tristeza, pero una victoria del PRI en julio sería tan democrática como la reelección del PAN o la victoria del PRD.

La voluntad de alternancia no es atavismo de una vieja cultura política: es la sensatez de quien sabe que el poder del voto es, ante todo, el poder de castigar.

Nos veremos... Kiko

Pedro Ferriz (@PedroFerriz)
El búho no ha muerto
Excélsior

Acabo de perder a un ser que estaba más cerca de mí de lo que yo mismo hubiera sospechado; murió sin llevarse una sola prenda

Tenemos formas de comunicarnos, como nunca antes. ¿Ustedes creen que en otros tiempos Maritza Díaz Hernández hubiera tenido acceso a la difusión masiva sobre su situación extra marital con Enrique Peña Nieto? No hemos podido dimensionar hasta dónde va a llegar el impacto de las redes sociales en el contexto de la NUEVA COMUNICACIÓN GLOBAL, que da a todos el instrumento para accionar y reaccionar, provocando un torrente que multiplica el mensaje más allá de los tradicionales de la prensa, radio y televisión.

Los mismos estrategas sociales y políticos no acaban por aquilatar bien a bien lo que todo esto provoca. Lo cierto es que la “aldea del hombre moderno” se vuelve promiscua en el pensamiento, haciendo que la velocidad de los acontecimientos tenga ángulos insospechados.

Caen dictadores que parecen indefensos, procesos electorales toman cursos insospechados, se desmitifican personajes. Quiebran instituciones bancarias, se golpean mercados accionarios y los commodities en el mundo alteran su precio con el paso de los segundos. Todo en la inmediatez.

Hoy les informo en la radio o la tele, que un grupo, “Anonymous”, bloquea los portales de Gobernación y las Cámaras, como protesta por la promoción de una ley que “bloquearía libertades en el ciberespacio”. La democracia extrema es reclamada, desvaneciendo las fronteras de la censura. Los límites conceptuales de la comunicación rebasan el horizonte.

Hoy hay cinco mil millones de celulares en el mundo, con tres millones que se suman diariamente a redes cada vez más interconectadas. Antes había que hacer trámites para acceder a una línea telefónica al llegar a Roma... hoy, sólo tengo que estar ahí para tener el servicio. Todo esto representa, no sólo la multiplicación de los mensajes orales, sino los de texto, video, información, imagen y toda forma imaginable que nos lleve a la integración. De hecho, ahora pende sobre mí una “nube” que es poseedora de toda la información que en otro tiempo hubiera guardado celosamente en mi biblioteca. Guardado está, ¡aunque nunca llegue a ver la famosa nube!

¿ A dónde nos llevará todo esto?

Nunca he visto una onda de radio, pero sé que me rodean en todo momento. Tengo un aparato que no está enchufado a nada, pero me comunica a nivel planetario. He asumido mi capacidad de emitir mensajes de impacto insospechado, aunque no tenga a mis pies la facilidad de acceder a los medios masivos de comunicación. Nada de esto veo, aunque sé que está. Mi mundo material se desvanece gradualmente y voy ingresando poco a poco a un Universo Virtual, que está, sin estar. No lo veo, pero bien lo entiendo, por sus efectos.

Y si todo esto que no existía cuando yo nací, lo creo con convicción, ¿por qué no estoy tan seguro de otras cosas que tampoco veo, aunque intuyo que tienen en mí un efecto? Pongo en duda si tengo alma. Aunque constantemente veo representaciones de Santos con una aureola, (nimbo de luz). Si me rodean espíritus de toda índole. Si al verse alterado mi magnetismo o el de La Tierra, podremos vernos orillados a un cambio de era. Si será posible que mañana nuestra comunicación sea telepática. Si podré estar en otro lugar, con sólo desearlo. Si existe el tránsito a otras dimensiones.

Empiezo a comprender que mi vida material empieza a ser dominada por lo intangible. Que el mundo que toco, huelo, oigo y saboreo con mis sentidos, es sólo parte de un concepto infinitamente más amplio de la realidad. Estamos en el umbral de conocer otros planos de la existencia.

¿ Saben a dónde creo que vamos? A una vida que será dominada por la espiritualidad... Por lo intangible. Será un mundo de sabiduría, más que de conocimiento. De felicidad, más que de justicia. Satisfacción en lugar de acumulación.

Acabo de perder a un ser que estaba más cerca de mí, de lo que yo mismo hubiera sospechado. Mi primo Kiko murió sin llevarse una sola prenda. Un solo bien. No empacó tesoros para la muerte. Sólo se llevó palabras que susurré por más de siete horas a su oído. No hubo en ellas un solo elemento material. Le hablé de la luz como un destino. De la paz de su alma. De bondad acumulada. De quietud. De alegría extrema. Del gusto que nuestras almas se hubieran encontrado. De que hoy lo llevaré a todas partes a donde vaya.

Y todo porque he aprendido a creer en cosas que no veo... sino percibo. Estas que están sin estar. Como todo lo que me rodea, para tomar un lugar en este mundo moderno. Lo virtual se inserta en mi realidad y en la tuya. La vida como concepto, ya nunca será igual. Vamos hacia el mundo de “entenderlo todo”, aunque por el momento todo nos aturda.

Redes intangibles comunican a los humanos vivos. Otras iguales empiezan a ser evidentes ligas... con los que ya se fueron.

Por qué Cordero no puede perder el domingo

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Es el fenómeno electoral más extraño que me ha tocado presenciar. Y vaya si he visto rarezas. Me refiero a la firme adhesión con que el equipo de Ernesto Cordero asegura que ganarán las votaciones para definir al candidato del PAN.

Tienen una actitud que va más allá de la descalificación de las encuestas. Lo que nos están diciendo es que no entendemos qué va a ocurrir, porque si lo hiciéramos compartiríamos su optimismo.

Las encuestas son claras y coincidentes. Tomo la del Gabinete de Comunicación Estratégica. En septiembre, cuando Cordero se incorporó de lleno a la competencia, Josefina Vázquez Mota lo aventajaba por 33 puntos, que hoy son 35. Santiago Creel estaba en segundo lugar, 20 puntos atrás de la líder; hoy sigue segundo, pero la diferencia se amplió a 27 puntos.

Pero para los corderistas eso no sirve, porque quienes votarán serán otros. ¿A qué se refieren? A que no hay una muestra que refleje la composición de los que participarán el domingo. Y a que existe un padrón desordenado (“Está hecho un desmadre”, afirma uno de ellos) de un millón 800 mil probables votantes, de los cuales un millón 200 son los insondables adherentes.

Dado que no son elecciones muy concurridas, más el factor de la poca información sobre en dónde deberán sufragar, y el no menos sustantivo hecho de que el domingo será puente, los corderistas calculan que votarán unas 400 mil personas.

Con una participación tan baja, cualquier cosa puede pasar. Y más si la “estructura del partido” opera a favor de Cordero. En una competencia de tres bastarían unos 180 mil votos para ganar, o unos 150 mil para ir a la segunda vuelta el 19 de febrero.

Por eso afirman que Cordero no puede perder el domingo. No puede.

enero 29, 2012

'¡Aparátenseme ahí!' por Paco Calderón




De hackers, elecciones y ciberactivismo

Saúl Arellano
sarellano@ceidas.org
La Crónica de Hoy

Desde hace dos décadas, tomando como referencia emblemática la “caída del Muro de Berlín”, hay un debate global en torno a lo que es y cómo se configura el espacio público. En la modernidad, la noción del espacio público ha estado necesariamente ligada a las teorías sobre la democracia, y en ese marco, a las distintas visiones y propuestas para la garantía y ampliación constante de las libertades; y específicamente en este tema, las de conciencia, creencia, expresión y su correlato en el derecho a la información.

De acuerdo con el filósofo Habermas, la opinión pública y el espacio público contemporáneos tienen su origen moderno en los cafés burgueses que comenzaron a proliferar en Europa a partir del siglo XVII y su consolidación en los siglos XVIII y XIX, al grado tal, que las primeras revoluciones burguesas no podrían entenderse sin estos espacios de debate y crítica.

De ese entonces a la fecha, la clave sigue estando, al parecer, en la capacidad de comunicación e intercambio de opiniones; con la diferencia de que hoy, en sociedades multitudinarias, existen capacidades técnicas de comunicación instantánea de amplia penetración y posibilidades de diseminación.

No es nuevo sostener, en esa lógica, que las redes sociales están abriendo nuevas rutas de participación y debate social y político, que están incidiendo directamente en la configuración y dinámica del poder en todo el mundo; hace cuatro años, por ejemplo, el activismo de Obama en redes sociales fue un factor clave en su triunfo electoral, y sin estos instrumentos, las revoluciones en los países árabes no podrían siquiera imaginarse.

Hay además otros ámbitos para los que este tema es de singular relevancia, vinculados a la propia dinámica estructura y funcionamiento de la seguridad del Estado, y con ella, la de las instituciones responsables de la garantía de la transparencia y equidad de los procesos electorales, muy particularmente el IFE, el Tribunal Electoral del Poder Judicial, así como los Institutos Electorales de todas las entidades de la República.

¿Qué pasaría, por ejemplo, si el PREP sufriera un ataque efectivo de hackers o piratas cibernéticos? ¿Qué ocurriría si grupos delincuenciales pudieran infiltrar los “gadgets” de las principales autoridades o de personajes clave, y difundir ilegalmente información utilizando los recursos informáticos?

La problemática está muy lejos de ser mera ciencia ficción. McAffe, la empresa global de software y seguridad informática, alerta en su Boletín de Predicciones de Amenazas para 2012, de un conjunto de riesgos para los cuales no se cuenta todavía con las capacidades suficientes, ni en las empresas ni en el sector público, como para garantizar un completo blindaje.

Desde esta perspectiva, habría dos dimensiones de alerta para las autoridades electorales, especialmente para el IFE: la primera, la del “ciberactivismo”, es decir, la participación legal, activa y consciente de ciudadanas y ciudadanos que ejercen su libertad de expresión y crítica a través de redes sociales; a ello, hay que agregar el desarrollo de acciones propias de los candidatos y precandidatos pues el uso de las redes sociales es gratuito, por lo que difícilmente podría decirse que se incurre en gastos de campaña, enviando, por ejemplo, millones de mensajes a través de redes como Facebook, Twitter, plataformas P2P, e incluso el correo electrónico en el que ni Yahoo, hotmail o gmail cobran, por citar sólo tres ejemplos.

Están, por otro lado, el llamado “hackactivismo”, el cual no necesariamente emplea métodos o recursos legales. Se trata de la acción de personas o grupos con la capacidad de infiltrar sistemas, plataformas de información o hardware incrustado, ya bien con el propósito de robar información o suplantar identidades, o bien para difundir rumores o datos clasificados de “seguridad nacional”, como en el caso de Wikileaks.

En general, McAffe plantea en el boletín citado las siguientes predicciones para el 2012: “Las amenazas industriales se consolidarán y se segmentarán; los ataques al hardware incrustado serán más amplios y profundos; el hacktivismo y Anonymous se reinventarán y evolucionarán. Los sistemas de monedas virtuales sufrirán ataques a mayor escala y con más frecuencia; este será el “el año para la ciberguerra”; la tecnología DNSSEC, de protección de DNS, dará lugar a nuevos vectores de amenazas a redes.

Adicionalmente, “el spam tradicional se va a ‘legalizar’, el phishing dirigido o spearphishing evolucionará hacia un tipo de ataque selectivo a través de mensajes; las redes de bots y los rootkits para dispositivos móviles evolucionarán y convergerán; los certificados falsos y las autoridades de certificados falsas debilitarán la confianza de los usuarios; las mejoras en los sistemas operativos y en la seguridad contribuirán a la aparición de redes de bots y rootkits de próxima generación”.

Ante este escenario la pregunta es si en México estamos listos para hacer frente a estas amenazas y riesgos, y si se cuenta con las capacidades institucionales para el control adecuado de los daños en caso de que se den ataques reales, sobre todo en el escenario de incertidumbre, desorden y descontrol gubernamental sobre la mayoría de los procesos que se están desarrollando. Lo que está en juego es mucho, y al parecer hay una desatención total del gobierno ante este tema.

¿Quién va a pagar?

Jean Meyer
Profesor e investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

Se preguntan, hoy, los europeos. No debemos desinteresarnos del asunto, porque cuando ves que están rasurando al vecino, puedes poner tus barbas a remojar. Indignarse —palabra de moda— contra “la dictadura de los mercados financieros” y “el poder exorbitante e injustificado de las agencias de notación” de nada sirve y responde a un diagnóstico equivocado. El único medio de salvar las inevitables deudas públicas de la no menos inevitable inestabilidad de la finanza global de mercado, dice Pierre Giraud, “es financiar de otra manera los déficits públicos”.

En los últimos 30 años, todos los Estados han querido e instalado un tipo de financiamiento de la deuda pública que, ahora, resulta fatal, cuando los inversionistas dudan de su capacidad para pagar sus deudas. Cuando Europa salga de la crisis actual, deberá en primera urgencia concebir un nuevo sistema de financiamiento de la deuda, algo que no se antoja fácil. Por ahora, las dificultades económicas, con sus nefastas consecuencias sociales y políticas continuarán. Se dice que la catástrofe está descartada, por lo menos alejada. ¡Ojalá!, pero queda claro que no sólo Grecia no está en condiciones de pagar su deuda. Austeridad, rigor y ¿nada de crecimiento? ¿Congelar salarios y subir impuestos? Es bajar el consumo, la actividad… y las entradas fiscales. Todos anuncian que Europa entró en recesión y que eso afecta al resto del mundo.

¿Entonces? Que estos países “periféricos”, “meridionales”, “esa bola de ineptos y corruptos que nos parasitan desde tanto tiempo” (resumo lo que dice buena parte de la prensa alemana y francesa) vayan a la… suspensión de pagos. ¡Imposible! Son muchos los bancos que especularon tanto tiempo sobre la apuesta que no se dejaría quebrar dichos países, porque quebrarían aquellos bancos; estos bancos alemanes y franceses, demasiado grandes para ir a la bancarrota, que pondría en riesgo el sistema entero.

Por eso, maestro, la pregunta angustiada es “¿quién va a pagar?”. Los “ricos” europeos, desde hace más de siete meses, han intentando evadir la pregunta y han caminado como tortugas, dando un pasito cada vez que sienten la brasa en el lomo. Esa lentitud agravó la crisis financiera y bancaria, la transformó en depresión económica, porque han rechazado la solución de repartir lo que griegos, portugueses, españoles, italianos etc… no pueden pagar, entre todos los europeos. El problema no es técnico —los dirigentes hablan solamente de técnica—, sino político: optar por una deuda europea mutualizada es una decisión política.

Curiosamente, la verdad salió de la boca del ministro de finanzas de Alemania. Dijo que todo gran paso hacia la integración europea se ha dado tras una crisis. Eso ha sido siempre, y ésa puede ser, también ahora, la solución… la unificación política de la eurozona. Digo curiosamente porque Alemania ha frenado y frenado esa solución, por buenas y malas razones, siendo la primera economía de Europa, y la que más contribuiría a cualquier plan de rescate. Si es cierto que no hay mal que por bien no venga, quizá era necesario llegar hasta el borde del abismo para que los Estados y las instituciones europeas (y los pueblos) se decidan a una reforma profunda, condición sine qua non, para disciplinar los mercados.

Uno puede pensar que es imposible, que el euro va a morir y la Unión Europea a desaparecer, provocando tarde o temprano el derrumbe final del capitalismo. Se ha puesto muy de moda leer, o releer las profecías de Marx sobre un capitalismo que cava su propia tumba. Puede que Marx tenga algún día razón; puede que, una vez más, la crisis dé su oportunidad a los reformistas. Me siento incapaz de escoger entre las dos probabilidades.

Si los reformistas quieren salvar el euro y la Unión Europea, deben imponer rápidamente la solución mutualista, la de los tres mosqueteros, que eran cuatro: “uno para todos, todos para uno”. Urge, porque enfrente de los partidarios de Europa, crece cada día el número de sus adversarios. La derecha extrema se alimenta de la crisis: es el Frente Nacional que, en Francia, ha sido el primero en pedir la desaparición del euro y la vuelta al franco; su campaña de “desmundialización”, en toda Europa, va a la par con la xenofobia, cada día más violenta. Y es de lamentar que cierta izquierda demagógica y populista le siga el paso sin ofrecer ningún programa coherente. La única salida es la creación de un verdadero gobierno europeo que centralice las decisiones económicas, políticas y sociales.

Organizarse para la denuncia

Gabriel Zaid
Reforma

La sociedad mexicana se ha vuelto más moderna que su clase política, y eso ha creado problemas inéditos. Tradicionalmente, la modernización era un problema de autoridades preocupadas por el atraso de un pueblo irredento, al que había que llevar a rastras al progreso. En el México actual, hay que llevar a rastras a los políticos.

¿Cómo se puede lograr que los servidores públicos sirvan? Pocos dependen del voto, y no basta con votar. Aunque resulten elegidos los mejores, nada garantiza que cumplan lo que prometieron, o que puedan o quieran deshacerse de los incompetentes, irresponsables o corruptos. Tampoco es fácil. Sustituir depende de circunstancias de poder, de política, de normatividad, de presupuesto, y de que esté disponible un reemplazo mejor. Otra dificultad es que toda sustitución parece una maniobra política, y lo es.

En el mejor de los casos, las depuraciones internas son insuficientes. En el peor, sirven para consolidar a los peores en el poder. Por eso, es indispensable intervenir desde afuera. No hay manera de ahorrarse la presión ciudadana, aunque sea costosa en tiempo y disgustos. La intervención no puede limitarse a votar cada tres años. Debe ser permanente.

También debe ser eficaz. Los activismos que no conducen a nada (o, peor aún, resultan contraproducentes) exasperan y desaniman. La frustración puede volverse apatía resentida: el sentimiento tradicional de que no se puede. Sentimiento apoyado por la burocracia para que nadie se meta.

Los funcionarios siempre tienen cosas más importantes que atender: su propia carrera. Y, como no están dispuestos a ignorarla, son un peligro para los ciudadanos que tienen el valor civil de denunciar. La denuncia puede tener efectos tan graves en ellos que prefieren sabotearla. Por eso, a los ciudadanos poco conocedores que en sus ratos libres se enfrentan a pillos de tiempo completo se les ofrecen buzones oficiales que canalizan las denuncias hacia la nada, o peor aún: la represalia.

La forma en que se reciben las denuncias, los datos que se piden de los hechos denunciados y del denunciante inspiran desconfianza. La noticia sobre "incongruencias en la forma de vida de operadores y supervisores que reciben" las denuncias: un nivel de vida que no corresponde a sus salarios, por lo cual "se teme que detrás de esas diferencias entre ingresos y egresos estén los cárteles de las drogas" (El Universal, 27 de noviembre 2011), confirma las sospechas.

La denuncia tiene en contra esa realidad aplastante: o no pasa nada o te pasa a ti, para que aprendas. Ejemplos terribles en menos de un año: Marisela Escobedo Ortiz, plantada ante el palacio de gobierno de Chihuahua para exigir justicia por el asesinato de su hija, fue asesinada. Leopoldo Valenzuela Escobar localizó dónde tenían secuestrado a su hijo, pidió ayuda inútilmente a las autoridades de Durango, las acusó de negligencia en un manifiesto y fue asesinado. Nepomuceno Moreno Muñoz acusó a las autoridades de Sonora por el secuestro de su hijo, recibió amenazas de muerte, las desafió sumándose a la Marcha por la Paz, logró ser escuchado personalmente por el Presidente, recibió protección y murió asesinado. Como si fuera poco, el procurador declaró que investiga sus antecedentes (Reforma, 29 de noviembre 2011). No vaya a ser que resulte el responsable de su propia muerte.

Otro sería el país si, una y otra vez, miles de veces, fuera público y notorio que denunciar tiene consecuencias en el servidor omiso o delincuente, sin represalias para el denunciante. El día en que los ciudadanos tengan bases para creerlo (confirmadas por la experiencia de amigos y conocidos), habrá cien veces más denuncias. Pero tal avalancha es, precisamente, lo que cuatro millones de burócratas quieren evitar.

¿Qué se puede hacer desde afuera? Organizarse para la denuncia. Pero ¿cómo encauzar la presión ciudadana sin desviaciones partidistas, sin demagogia, sin perder absurdamente el tiempo ni provocar represalias peligrosas? No hay una solución, sino muchas, según las circunstancias y creatividad de cada quien. Pero conviene tomar en cuenta criterios prácticos.

Hay que evitar las metas indefinidas, excesivas o imposibles. Hay que segmentar el problema, actuar separadamente en muchos frentes especializados y escoger el más apropiado para uno (por su experiencia, por sus relaciones, por sus recursos). Cualquiera que pretenda acabar con toda la incompetencia, irresponsabilidad y corrupción fracasará. Puede tener éxito, sin embargo, en acabar con eso en una ventanilla.

Hay que tener cuidado con los políticos supuestamente interesados en apoyar, cuando lo que quieren realmente es reclutar aliados legitimadores.

Hay que medir los propios recursos y la capacidad de sostener una acción terca mucho tiempo. Varios casos de éxito impresionante (pese a la negligencia o complicidad de las autoridades) han demostrado que sí se puede localizar y castigar a los asesinos de un hijo, sin acabar asesinado. Pero no se debe alentar a nadie para que lo intente sin recursos suficientes y arriesgando su propia vida y la de su familia.

Hay que distinguir las acciones directas (denunciar) de las indirectas (apoyar a los que denuncian), y distintos niveles de gravedad, costo y riesgo. Crear un centro externo para canalizar denuncias anónimas graves y proteger a los denunciantes sería una operación mayúscula. Habría que construir un búnker a prueba de sabotaje. En cambio, crear un centro externo para exigir información sobre los resultados de cada denuncia presentada tiene menores costos y peligros. También un centro de shoppers de servicios públicos: ciudadanos encubiertos que vayan a pedir servicio (o lo pidan por teléfono) y documenten cómo los atienden.

Es práctico empezar con denuncias que no asusten demasiado y donde los perdedores sean funcionarios de nivel inferior: falta de señales y rótulos en las calles, cobros excesivos de luz, guarderías inseguras, gasolineras que roban, permisos de construcción indebidos, desabasto de medicinas en el IMSS (o en el ISSSTE, pero no en ambos: es mejor que actúen grupos separados), avisos abusivos de Hacienda que asustan y ponen a trabajar innecesariamente a los que están al corriente, alumbrado público desatendido, colas excesivas en tal ventanilla, oficinas que no atienden por teléfono, seguridad en los taxis, mordidas de tránsito, baches peligrosos, tiraderos de sobrantes (después de hacer obras en la calle) y mil cosas más.

Ahora hay más ciudadanos exigentes que nunca, y eso es un signo de que el país mejora, aunque parezca lo contrario. Pero hay mucho que aprender. Empezar desde abajo, por problemas muy visibles y de fácil solución, facilita que los funcionarios se adornen y los ciudadanos queden satisfechos. No es poca cosa. Vivir la experiencia de que el gobierno puede mejorar exigiéndole es educativo para ambas partes y tiene efectos multiplicadores.

La profética maldición de El llano en llamas

Francisco Javier Acuña (@f_javier_acuna)
fjacuqa@hotmail.com
Especialista en Derechos Humanos
Excélsior

La obra de Juan Rulfo sintetiza la urgente asimilación artística de la amargura.

Sacuden a la República noticias tremendas, la escasez y la penuria aumentan, dolores sociales profundizados por el infame estiaje. Resulta inevitable asociar los episodios actuales de sequía y violencia inusitada con los aciagos días aquellos que siguieron al régimen de Porfirio Díaz, días de explosiones y de trenes descarrilados, tragedias a lomo y/o bajo las patas de caballo, fusilamientos masivos, asaltos a los comercios y viviendas por las tropas, lo mismo las de Villa, las de Zapata o las de Huerta. Al aroma de pólvora esparcida en el ambiente, mezclada con los terregales urbanos y rurales plagados de casquillos detonados, días de cementerios agolpados, tiempos similares a los nuestros en que la vileza y la ambición de los caciques se coludía con la bestialidad de milicianos que al mejor postor sumergieron a la nación en baños de sangre.

En medio de la nada, en el ignoto norte desde la Sierra Hermosa de Zacatecas hasta Mexicali o hasta la Tarahumara, se extiende la Biafra mexicana, el hambre, eficaz jinete apocalíptico todo lo devora, lugares semejantes a los cráteres lunares en donde el viento silba reseco y levanta tolvaneras. Y tristemente se vuelven pertinentes las palabras de Juan Rulfo que además de un gran literato, fue un angustiado profeta y sus relatos una suerte de epitafio.

La antigua ilusión agrícola hizo desiertos los pobres llanos heredados a los pobres como compensación simbólica y se han vuelto dunas por las talas clandestinas y el desmontamiento progresivo de los agostaderos, tarea asistida por incentivos gubernamentales y penosamente concluida justo antes de los últimos éxodos desesperados al espejismo de cruzar al “otro lado”.

La obra de Juan Rulfo sintetiza la urgente asimilación artística de la amargura. La amalgama de fatalidades que a la vez que ultrajan el alma por sus desgarradores mensajes de protesta ante las desigualdades, que subliman por sus cualidades estéticas y reivindican con poderosa actualidad a través de esa prosa porosa que penetra en la conciencia social en medio de estampas caliginosas.

Rulfo sentenciaba en el El llano en llamas que mientras las codiciadas tierras óptimas para la agricultura —motivo de la Revolución— pasaron de las manos de los antiguos terratenientes y hacendados a los nuevos dueños premiados por designios oficiales, dejaban a los pobres beneficiarios del reparto agrario los más pobres llanos, estériles llanuras poco a poco arrasadas por el ignorante capricho de hacerlos cultivables bajo un cielo cruel del que han huido, otra vez, las nubes cobardes.

enero 28, 2012

Josefina

Jaime Sánchez Susarrey (@SanchezSusarrey)
Reforma

Resulta imposible pensar o suponer que el 5 de febrero podría haber una sorpresa en la interna panista y, si de hecho la hubiera, se podría prestar a todo tipo de especulaciones

El PAN elegirá su candidato a la Presidencia de la República el próximo 5 de febrero. Falta poco más de una semana, pero la suerte está echada. La ventaja de Josefina Vázquez Mota sobre Santiago Creel y Ernesto Cordero es irremontable. Los sondeos de opinión no mienten.

La encuesta Mitofsky de enero la ubica como la preferida de los simpatizantes del PAN: Vázquez Mota 60 por ciento, Santiago Creel 26 por ciento y Ernesto Cordero 10 por ciento. La distancia que la separa de sus contendientes es abrumadora.

Pero además, en población abierta es la candidata más competitiva. Mientras Vázquez Mota se sitúa en el segundo sitio (23 por ciento) frente a Peña Nieto (41 por ciento) y por encima de López Obrador (18 por ciento), Santiago Creel (18 por ciento) empata con AMLO (18 por ciento) y se sitúa más lejos de Peña Nieto (44 por ciento).

Y de Ernesto Cordero mejor ni hablar, porque se ubica en el tercer sitio (14 por ciento), por debajo de López Obrador (20 por ciento), y a 30 puntos de distancia de Peña (44 por ciento).

Así que no hay duda alguna. Vázquez Mota es la candidata más competitiva y la que tiene la posibilidad real de posicionar al PAN como la segunda fuerza. Este elemento es muy relevante.

La elección de 2012 seguirá el patrón de las dos anteriores. La contienda tenderá a polarizarse entre dos contendientes como ocurrió antes: Fox-Labastida en 2000 y Calderón-AMLO en 2006. En esta ocasión la contienda se polarizará entre el PRI y el PAN o entre el PRI y el PRD, ya que se puede dar por descontado que Peña arrancará como el favorito.

De ahí la importancia estratégica que tiene para el PRD y el PAN posicionarse como la segunda fuerza. Porque el candidato que arranque en tercer sitio el 30 de marzo tendrá enormes dificultades para reposicionarse en los 90 días -abril, mayo, junio- que durará la contienda.

Este cálculo deberá estar presente no sólo entre los militantes y simpatizantes de Acción Nacional, sino también entre los aspirantes y los cuadros directivos del partido, incluido el presidente de la República.

De hecho, el razonamiento para elegir a Isabel Miranda de Wallace candidata al gobierno de la Ciudad de México se hizo con coordenadas similares. Ante la debilidad del PAN en el Distrito Federal se optó por alguien que garantiza mayor competitividad.

Tanto Santiago Creel como Ernesto Cordero han afirmado, sin embargo, que nada está definido. ¿Por qué? Porque el candidato no se elige entre población abierta, sino entre los militantes y adherentes del PAN, que suman aproximadamente un millón 800 mil personas.

Son ellos y únicamente ellos los que votarán el 5 de febrero. Este hecho introduce una variable adicional. La posibilidad de que los funcionarios de gobierno del PAN, ahí donde detentan el poder, y la burocracia partidaria, además del presidente de la República, operen para inclinar la balanza a favor de algún precandidato.

Eso fue lo que ya ocurrió en Sonora. Santiago Creel denunció ante la Comisión Nacional de Elecciones del PAN el comportamiento del secretario de Gobierno, Roberto Romero, quien pidió -según revela un audio- a sus empleados votar por Ernesto Cordero.

El audio en cuestión involucra al gobernador del estado, Guillermo Padrés, e indirectamente a Felipe Calderón, porque el secretario de Gobierno afirma que su jefe le debe lealtad al presidente de la República y debe favorecer la candidatura del delfín -aunque en este caso sea Cordero y no pez.

El punto, sin embargo, no está en si hay o no inducción del voto, porque allí están las pruebas, sino si efectivamente puede inclinar la balanza a favor de Ernesto Cordero, porque obviamente no hay ninguna evidencia de que Creel vaya a ser favorecido de esa manera.

No es fácil medir ni evaluar los efectos de semejantes procedimientos. Primero, porque el grueso de los panistas tienen una cultura democrática. Segundo, porque suelen tener reacciones negativas a cualquier imposición. Creel lo experimentó, para mal, cuando perdió frente a Calderón, pese a contar con apoyo de Fox.

Pero además, hay otro factor fundamental: los números que arrojan las encuestas. En el equipo de Ernesto Cordero se argumenta que los sondeos no reflejan lo que en realidad está ocurriendo. Es imposible hacer una encuesta -dicen- entre los simpatizantes y adherentes del PAN.

El argumento es completamente falaz. El padrón de un millón 800 mil militantes y adherentes cuenta, obviamente, con nombres y direcciones.

A principios de enero, Buendía&Laredo realizó una encuesta telefónica para El Universal únicamente entre los simpatizantes y adherentes del PAN. Los números son concluyentes: Josefina Vázquez Mota 57 por ciento, Santiago Creel 22 por ciento, Ernesto Cordero 18 por ciento.

Estas cifras coinciden, grosso modo, con las de Mitofsky, pero son mucho más contundentes porque se refieren al universo de personas -los panistas- que definirán la elección.

De manera tal, que resulta imposible pensar o suponer que el 5 de febrero podría haber una sorpresa y, si de hecho la hubiera, se podría prestar a todo tipo de especulaciones, como, por ejemplo, que los mecanismos de inducción del voto sí habrían funcionado.

Como quiera que sea, no parece probable que eso pueda ocurrir.

Lo cierto es que la persistencia y tozudez de Creel y Cordero se inscriben en otra lógica. El candidato del PAN debe ser elegido con al menos el 37 por ciento de la votación y con una ventaja de 5 puntos. Si no es así, se deberá programar una segunda vuelta, a menos que Creel o Cordero declinen y se sumen a Vázquez Mota.

O sea, se mantienen en la contienda no con la esperanza de triunfar, sino de negociar su futuro.

Josefina ya ganó.

enero 27, 2012

Paco Calderón




Franco ha muerto, el franquismo no

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Si Franco levantara la cabeza...

—una frase todavía muy común entre los nostálgicos de la dictadura— se reiría de los españoles. Resulta que, 37 años después de enterrado, sobre su lápida sigue aún, imponente e impasible, la gigantesca cruz levantada a punta de pistola por los presos republicanos y con la que el dictador se propuso en vida que fuese recordado por los siglos de los siglos, cual un faraón enterrado en la pirámide que le erigieron sus esclavos.

Mucho me temo que lo está consiguiendo. Es, junto con Lenin, el único dictador del viejo continente que sigue siendo venerado en su tumba faraónica, aunque, en honor del líder de la revolución rusa, éste siempre quiso ser enterrado humildemente en un panteón familiar. Franco no sólo murió en su cama y fue enterrado donde quiso, sino que, además de esto, en estas casi cuatro décadas tampoco nadie ha podido juzgar los crímenes del franquismo; ni siquiera pudo (o quiso) el presidente del Gobierno que tuvo la mayoría absoluta más aplastante, que más tiempo estuvo en el poder y que, encima, era de izquierdas: Felipe González.

Desde la restauración de la democracia en España el único mandatario que lo intentó fue el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, autor de una ley de la Memoria Histórica con la quiso reparar el daño infligido a las víctimas de la guerra civil. Logró (y por ello será recordado) que los hijos y nietos de españoles en el exilio obtuviesen la nacionalidad española, pero casi nadie dio crédito a su intento de convertir el Valle de los Caídos, donde está enterrado Franco, en una especie de parque temático donde debían reconciliarse definitivamente las dos Españas. Fue atacado por la derecha gobernante —el PP de Mariano Rajoy—, porque quiere que las cosas se queden como están; y fue criticado por la izquierda a la izquierda del PSOE, porque exige su clausura y que la familia de Franco lo entierre en otra parte.

Así las cosas, el único que realmente se atrevió a hacer justicia fue el juez Baltasar Garzón. Fue el único que escuchó los ruegos de los familiares de los más de 110 mil españoles que fueron asesinadas durante el franquismo y que aún siguen en fosas comunes, como el poeta Federico García Lorca, fusilado “por maricón y rojo”. Garzón ha sido el único que intentó exhumar los restos de estas víctimas y darles un entierro digno. ¿Es esto un delito? El juez creyó que no y por ello está siendo juzgado por el Tribunal Supremo de España. (Escucho risas de ultratumba desde el infame Valle de los Caídos).

Pero yo no le veo la gracia; al contrario, es indignante la cacería montada contra el único juez que ha intentado impartir algo de justicia en una de las pocas grandes tragedias del siglo XX que quedaron en la total impunidad.

La terrible paradoja ha querido que el mismo juez que se convirtió en símbolo de la justicia universal, cuando se atrevió a solicitar a Londres el arresto de Pinochet y su extradición a España por crímenes contra la humanidad cometidos durante su dictadura, esté ahora sentado en el banco de los acusados por intentar el mismo principio de justicia universal para su propio país. Garzón no logró encarcelar al dictador chileno porque en la Justicia inglesa primó el principio de demencia senil del acusado y la prescripción del delito, pero sí logró sentar un precedente judicial que animó a muchas víctimas y magistrados de países como Argentina, Guatemala y la propia Chile, naciones todas ellas con pasados muy recientes de terrorismo de Estado, a emprender acciones contra personas que tuvieron responsabilidad en graves crímenes contra los derechos humanos, como son secuestros, tortura, asesinatos y desapariciones.

Después de años de escuchar a periodistas preguntándole porqué no aplicaba ese mismo principio de justicia universal en su propio país, en España, Garzón lo intentó y dio cauce a los ruegos de las víctimas del franquismo, que le pedían que actuara. Lo hizo y creyó que el mismo país que había asombrado al mundo con su decisión de juzgar a criminales, sin importar su nacionalidad o donde hubieran cometido sus crímenes, no impediría que juzgara los crímenes del franquismo. Se equivocó. España se mostró dispuesta a perseguir criminales de otros países, pero no que no le toquen los suyos.

Garzón está siendo juzgado porque dos organizaciones de ultraderecha, nostálgicas del franquismo, que lo acusaron de prevaricar, de pasarse por alto una ley de amnistía creada tras la muerte de Franco para contentar a los militares y que no volvieran a dar un golpe de Estado a la incipiente democracia.

Garzón se defiende alegando que no puede haber amnistía para crímenes tan graves, porque, según el principio fundamental de la justicia universal, los crímenes de guerra o contra la humanidad no prescriben.

En una semana conoceremos si los jueces del Tribunal Supremo corrigen este absurdo caso o si el franquismo sigue trabajando en las cloacas de España y si Franco sigue desde su tumba riéndose.

Competencia

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

A menos de 160 días de la elección, hay competencia. A diferencia de lo que se pensaba hace pocos meses, cuando sólo Peña Nieto aparecía en encuestas y televisión, hoy las mediciones de opinión pública reportan una competencia viable y no una aplanadora.

Era algo esperable, pero por alguna razón hubo muchos que se fueron con la corriente. Si sólo aparecía el PRI en las mediciones, si Peña acaparaba la televisión, si en elecciones locales el PRI seguía ganando, les parecía evidente que en 2012 el PRI habría de recuperar la Presidencia sin mayor dificultad. Es más, la discusión ya no era si el PRI ganaría o no, sino si además se alzaría con la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Total, ya en 2009, en su alianza con el PVEM, lo había logrado en la de Diputados.

Pues sí, pero eso sólo era selección de información. Cierto que el PRI gana elecciones locales, pero no siempre. En 2010 ganó tres estados que no tenía, pero perdió tres que sí gobernaba, y la población de los que perdió supera en varias veces lo ganado. Cierto que el PRI ganó la mayoría en 2009, en el trimestre de mayor contracción económica de época reciente. Y cierto que Peña aparecía muy arriba en todas las encuestas, porque no tenía nadie enfrente.

Ya tiene, y las cosas no se ven igual. De acuerdo con las mediciones de Consulta Mitofsky, que desde septiembre mide mensualmente a los dos candidatos ya casi formales, y a la muy probable candidata del PAN, la diferencia se cierra a una velocidad preocupante para el PRI. Mientras en septiembre Peña aventajaba a Josefina Vázquez Mota por casi 30 puntos (47 a 17), para diciembre la diferencia apenas era de 21 (42 a 21) y en la medición presentada esta semana, para la primera quincena de enero, ya es de 18 puntos (41 a 23). Sigue siendo ventaja considerable, pero se ha reducido 12 puntos en menos de cinco meses. A como va, si fuese una simple tendencia lineal, al momento de la elección, el 1 de julio, Josefina estaría ligeramente por encima de Peña Nieto. Tal vez menos del 0.58% famoso, pero por arriba.

Es claro que las preferencias electorales no siguen tendencias lineales, y que el PRI no se va a quedar viendo cómo se pierde una ventaja que parecía, hace poco tiempo, infranqueable. Lo relevante no es eso, sino hacer notar que precisamente ese resultado inevitable de hace unos meses ya no existe. Y también es importante notar que la pérdida de preferencia de Peña significa un incremento en las preferencias de Vázquez Mota. No necesariamente del PAN, pero sí de esa potencial candidata. Otra vez usando de referencia a Mitofsky, si en lugar de Josefina el candidato del PAN fuese otro, estaría al mismo nivel, o por debajo de López Obrador. Y en ese caso, Peña no pierde, posiblemente porque la población no ve alternativa, y mantiene 44% de preferencias.

Por otra parte, el que el comportamiento futuro de preferencias no siga una tendencia lineal puede ser peor para el PRI. Si ya hoy, aún sin candidatura del PAN asegurada, Vázquez Mota ha cerrado la brecha a un ritmo de tres puntos mensuales, su confirmación, en poco más de una semana, puede implicar un repunte notorio. Y entonces viene el problema del ganador adelantado, lo mismo que pasó a López Obrador hace seis años: parte de los seguidores, que no es pequeña, estaba con él porque iba ganando, y en cuanto percibieron que eso podría no ocurrir, lo abandonaron. Por eso la caída tan rápida. Basta que el triunfo deje de ser seguro para perder amigos.

Ayer por la tarde se hizo pública la encuesta de GEA-ISA que muestra datos similares a los que acabamos de comentar: Peña Nieto baja, no mucho pero de manera consistente; la caída la captura casi íntegramente Vázquez Mota, y López Obrador se mantiene estable, en un tercer lugar que se va haciendo lejano conforme los otros dos se acercan entre sí. También en el caso de GEA-ISA, este comportamiento depende de la candidatura de Vázquez Mota, porque con cualquiera de los otros dos potenciales candidatos del PAN, el PRI se despega.

Por cierto, en el interno del PAN, que está por terminar, ambas casas encuestadoras coinciden en la gran ventaja de Vázquez Mota: 60% de la intención de voto (en el caso de Consulta, con simpatizantes del PAN; en el caso de GEA, con padrón de afiliados). La diferencia entre ellas es cómo se distribuyen los otros contendientes: 15 y 15 según GEA-ISA; 20 a 10, a favor de Creel, en el caso de Consulta.

A menos que los panistas prefieran no volver a ganar la Presidencia, parece que todo está ya claro.

Falla de origen

Juan Villoro (@juanvilloro56)
Reforma

Cuando la televisión pierde la señal y la pantalla se cubre de ceniza luminosa aparece un letrero: "Falla de origen". Eso significa que el aparato no está descompuesto; el problema se debe a una mala emisión de las imágenes.

Televisa y el PRI han querido construir al primer telecandidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, hombre dotado de fotogenia, es decir, de lo que importa como superficie.

En condiciones normales, eso es poco para llegar al poder. ¿Pero desde cuándo un país con más de 300 chiles se somete a la normalidad?

Peña Nieto apareció como político-holograma en un momento en que se desconfiaba de los políticos con personalidad, comenzando por Felipe Calderón, que sacó al Ejército a las calles después de 11 días en Los Pinos. Ajena a todo consenso, la decisión estuvo más cerca del arrebato que de la estrategia.

Combatir al crimen organizado es necesario; hacerlo en forma impulsiva conduce a la situación que padecemos: 50 mil muertos en cinco años y pocas posibilidades de vislumbrar una victoria. La enjundia presidencial no ha sido otra cosa que irresponsabilidad histórica.

Por su parte, López Obrador ha mostrado otros excesos de carácter. El candidato que en 2006 se quejó -con razón- de las calumnias sufridas durante su campaña, también fue el pendenciero que se dirigía al Presidente con una frase de domador de pericos: "¡cállate, chachalaca!". Antes de que el Tribunal Federal Electoral fallara respecto a la elección, López Obrador organizó un plantón como protesta preventiva. Las autoridades aún no habían emitido un juicio, pero él ya las consideraba indignas. Sin pasar por la autocrítica, esa misma persona se promueve hoy como emisario de la buena onda, el Fourier tabasqueño que propone un nuevo mundo amoroso. Su capital es el deterioro generalizado de la oferta política. Por default, queda bien situado: el PRI representa el retorno de la impunidad que degradó al país durante 71 años y el PAN 12 años de inoperancia en el poder.

La izquierda mexicana es poco novedosa. En un cuarto de siglo ha tenido dos candidatos y ambos son caudillos de viejo estilo. Su ventaja es que, al no haber llegado a la Presidencia, ese arcaísmo aún tiene pasado por delante.

López Obrador busca capitalizar su condición de "menos peor" ante quienes están cansados del PRI y el PAN y se reinventa como el cariñoso AMLOVE. Lo cierto es que al votar por él no se vota sólo por una imagen, sino por un talante mercurial que pasa del desafío afrentoso (la "honestidad valiente") a la promesa de concordia.

Después de la crispada elección de 2006, el país sufrió heridas que no han cerrado. En estas condiciones apareció un político atractivamente hueco. Se ha comparado a Peña Nieto con un recipiente vacío. La metáfora es perfecta porque aclara tanto la inanidad del candidato como su posible impacto. Si los demás remedios son tóxicos, el inocuo placebo parece preferible.

Mientras el Presidente se ponía la casaca verde de los militares y su rival de 2006 hacía giras de mandatario "legítimo", surgió un aspirante amparado en una propuesta tranquilizadora: "no se asusten, esto sólo es una imagen".

Max Weber tomó la palabra "carisma" de la religión para definir el aura intangible que favorece a un líder. En sus exitosos mítines populares, López Obrador encarna cabalmente el concepto. Esa ventaja no siempre lo ha favorecido. En 2006, arropado por la multitud que coreaba "¡cha-cha-la-ca!", endurecía su discurso en aras de la aclamación. Pero el acto ocurría en dos realidades simultáneas. Quienes estaban en la plaza celebraban la comunión del candidato con la indignada multitud, quienes lo veían por televisión se asustaban del tono enardecido.

Hoy en día no hay elección que no se decida en los medios. Confiando en este precepto, el PRI se decantó por un candidato con telegenia. El problema es que no parece tener nada más que lumínico envoltorio.

La campaña es el momento en que todos los candidatos parecen frascos de medicinas con un letrero en la etiqueta: "agítese antes de usarse". El imperturbable peinado de Peña Nieto y el triunfo arrollador de su partido en el Estado de México sugerían que podría llegar a la Presidencia sin moverse mucho. El dislate en Guadalajara hizo que por primera vez su habitual lejanía del tema no fuera vista como asepsia sino como incapacidad, y su desencuentro con Elba Esther Gordillo revela fisuras para mantener apoyos. Las acusaciones sobre la desatención de uno de sus hijos serían letales en Estados Unidos; en México no lo son tanto, pero revelan que el frasco tiene contenido, y no es muy puro.

El PRI se decantó por Peña Nieto para ganar rating. Sin embargo, en el nuevo escenario, el líder no parece un personaje de televisión sino de PlayStation.

Hace un par de milenios una mujer conquistó su nombre al ver el rostro de Jesús en una manta. La conocemos como Verónica, que significa "imagen verdadera".

Peña Nieto es una imagen falsa, producto, como otros problemas televisivos, de una "falla de origen"

El fin de Megaupload

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

El cierre espectacular de Megaupload es el más importante después del de Napster en julio de 2001. Su fin, sin embargo, no puede llevar a ninguna persona sensata a convertir en héroe a Kim Schmitz, alias Dotcom, creador de dicho sitio, quien para defender a su empresa de los ataques no dudaba en referir que la misma tenía el derecho a existir con base en un etéreo principio de libertad de expresión, pero no tenía ningún rubor en lucrar cuantiosamente con el afán de muchos usuarios para intercambiar archivos o acceder a los mismos.

Pero tampoco se puede justificar lo efectuado por la policía de Estados Unidos, que actúa como si fuera la “dueña” de internet al poner en marcha una medida brutal y unilateral de cerrar Megaupload sin previa mediación de defensa en los tribunales.

Hoy es habitual que diversos sitios proporcionen espacio en la nube para que la gente pueda almacenar y compartir infinidad de materiales (fotos, canciones, documentos...). Dropbox, SugarSync o Wuala, por ejemplo, son usados para almacenar distintos contenidos que, a la luz de lo sucedido con Megaupload, se ven muy frágiles, porque en nombre de la protección de derechos de autor el día de mañana podrían ser cerrados por lo almacenado en ellos por sus usuarios.

Pero tampoco olvidemos que desde el cierre de Napster ha quedado evidenciado que los sitios centralizados son vulnerables y, por ende, fáciles de neutralizar. El cierre de Megaupload se dio porque operaba de forma centralizada, amén de la “buena voluntad” de Nueva Zelanda y otros gobiernos para facilitar al FBI el cierre del sitio, la detención de su creador y administradores, e incautación de sus cuentas. Pero es difícil frenar otras modalidades de intercambio de archivos que operan con base en modelos descentralizados como los torrents, porque para cortar BitTorrent, por ejemplo, habría que intervenir a cada usuario conectado y se requerirían millones de agentes del FBI para llevarlo a cabo.

Mientras las industrias del entretenimiento no pongan en marcha verdaderos esquemas de comercialización de sus productos en línea, respetuosos de los derechos del consumidor, y a precios justos, el intercambio de archivos seguirá multiplicándose. No hay que olvidar que Megaupload era sólo una vía de los cientos de caminos y métodos que existen para intercambiar archivos.

enero 26, 2012

PAN: ¿ganar a la mala?

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

La percepción es que un triunfo de Ernesto Cordero en el proceso interno sólo podría provenir de una imposición.

Es verdad que el PAN está realizando el único proceso interno relativamente democrático para elegir a su candidato o candidata presidencial. Pero también es verdad que ese proceso ha estado manchado una y otra vez por la denuncia de presiones del aparato de gobierno para que se apoye a un aspirante, a Ernesto Cordero.

Tiene su lógica: Cordero, sobre todo después de la muerte de Juan Camilo Mouriño, se convirtió, no sólo en un colaborador cercanísimo, en lo profesional y la amistad, del presidente Calderón, sino también, para buena parte del equipo de Los Pinos, se convirtió en “el jefe Cordero”. No me queda claro (porque eso significaría, en los hechos, un desplazamiento de la responsabilidad y el mérito de su jefe, Felipe Calderón) que Ernesto, como él mismo lo ha dicho, haya sido quien ha piloteado el avión gubernamental en los momentos más complejos. Sí me queda claro que ha tenido dos participaciones muy importantes: en la pasada epidemia de influenza, coordinando prácticamente todos los esfuerzos gubernamentales, y en el manejo financiero en medio de la crisis internacional. En los dos procesos, su participación ha sido protagónica. Pero también ha cometido muchos errores, sobre todo mediáticos, entre otras razones porque Ernesto es un excelente técnico, pero no posee el suficiente entrenamiento político. Y para eso hay razones: nunca ha tenido un puesto de elección popular y tampoco responsabilidades políticas o partidarias en su trayectoria. Es verdad que ha formado parte del Gabinete de Seguridad Nacional, pero no es allí precisamente donde ha tomado decisiones estratégicas. Hay algo indiscutible: su capacidad operativa y la lealtad al presidente Calderón. Paradójicamente, la mezcla de ese perfil eminentemente técnico con una lealtad que la gente percibe como continuismo sexenal, lo han alejado de la preferencia del electorado, comenzando por el panista.

Las encuestas se suceden y todas coinciden en los mismos números: entre quienes simpatizan con el PAN, Josefina Vázquez Mota tiene 60 por ciento de las preferencias, Santiago Creel, alrededor de 25 y, Cordero, 10 por ciento. Con porcentajes mucho más cerrados que ésos, Marcelo Ebrard declinó a favor de López Obrador, o con márgenes similares, Manlio Fabio Beltrones lo hizo en el PRI a favor de Peña Nieto. En el equipo de Cordero dicen que las encuestas no cuentan en esta elección: que como quienes votarán son sólo militantes y adherentes, lo importante es la tendencia que exista entre éstos y dicen que ahí están muy parejos. Puede ser, aunque no han mostrado un solo dato duro que confirme esos dichos. Sin embargo, cualquiera podría imaginar la percepción pública que generaría que un precandidato gane con el voto de los militantes una candidatura que todas las encuestas muestran que entre los mismos simpatizantes de su partido está 50 puntos debajo de su principal competidora.

Se dice que hace seis años pasó algo similar, pero no es verdad: si bien cuando comenzó la precampaña a mediados de 2005 Calderón estaba muy abajo, tuvo una tendencia constante de crecimiento que alcanzó y rebasó a Creel. Con un detalle no menor: Calderón había sido de todo en el PAN, desde legislador hasta secretario de Estado, pasando nada más y nada menos que por presidente nacional del partido, y le había renunciado a Fox cuando intentó frenar su candidatura; se convirtió en “el hijo desobediente” y se enfrentó con el que era el candidato “oficial” del foxismo, Santiago Creel. En realidad, si se quiere hacer paralelismos con 2006, está mucho más cerca la historia de Vázquez Mota a la de Calderón que la de Cordero.

Por eso, la percepción es que un triunfo de Cordero en el proceso interno, con estos números tan homogéneos como holgados a favor de Vázquez Mota en todas las encuestas, sólo podría provenir de una imposición. Y por eso mismo es tan grave lo sucedido en Sonora, con las declaraciones del secretario de Gobierno, Roberto Romero López. Es grave que les haya dicho a los trabajadores del Estado, a los burócratas que militan en el PAN, que las órdenes del presidente Calderón y las del gobernador Guillermo Padrés eran votar por Cordero. Pero mucho más grave es que, literalmente, les dijera que si no lo hacían perderían su trabajo. Las palabras no admiten dudas: “Por favor, ayúdennos, ayúdennos a que nos vaya bien a todos”, dijo Romero y agregó, “sin embargo, insisto, existe la posibilidad de que la gente no esté de acuerdo, bueno, pues está bien, nomás que permítanos a nosotros también no estar de acuerdo que estén ocupando las posiciones que ocupan y en proyectos contrarios a los que estamos nosotros trabajando, también es totalmente válido”. No, secretario Romero, no se vale, es indigno lo que usted hizo. Y, también, habrá que recordarlo, es un delito que se puede y debe castigar.

Paco Calderón




¿Les importan las mujeres a nuestras candidatas?

Blanca Heredia
La Razón

Es de celebrar que, entre los candidatos o precandidatos, a algunos de los principales cargos políticos en disputa en las elecciones que tendrán lugar en México este año, figuren un número significativo de mujeres. Destacan, muy especialmente, en este sentido: la precandidatura a la Presidencia de la República de Josefina Vázquez Mota y las candidaturas de Beatriz Paredes e Isabel Miranda de Wallace a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

El hecho me parece celebrable por tres razones fundamentales. Primero, porque las mujeres somos más de la mitad de la población y pareciera, además de justo, digamos, eficiente en términos de representación política el que, dentro de la minoría de personas encargadas de tomar decisiones que nos afectan a todos, haya un número importante de mujeres. Segundo, porque la situación de las mujeres en México presenta, para decirlo eufemísticamente, enormes “áreas de oportunidad”, y porque, en principio, cabría suponer que las mujeres pudieran ser más sensibles y estar más interesadas en entrarle al asunto que el promedio de los varones. Tercero, porque la equidad de género, es, como ha señalado entre muchos otros Nicholas Kristof, algo parecido a lo que fue la esclavitud para el siglo XIX: un desafío moral, absolutamente central para nuestro siglo XXI.

Como en tantos otros temas, los innegables avances en el acceso y presencia política de las mujeres en México a lo largo de las últimas décadas, contrastan, desafortunadamente, con los enormes rezagos y los gigantescos obstáculos que siguen enfrentando las mujeres mexicanas para actualizar sus potencialidades, así como para adueñarse y hacerse cabal dueñas libres y responsables de su poder, tanto a nivel privado como público.

Las “áreas de oportunidad” en materia de equidad de género en el país son enormes y no alcanzan las restricciones de este artículo siquiera para enumerarlas. Me concentraré aquí, por tanto y para empezar, en aquellas que parecieran ser más escandalosas y obviamente costosas para el desarrollo del país: algunas de las que tienen que ver con su participación en la economía.

De acuerdo a los datos de la OCDE en la edición 2011 de su Panorama Educativo, una cuarta parte de la población, entre 15 y 29 años en México, no estudia ni trabaja. Según ese mismo reporte, estos elevados niveles de “inactividad” se explican, en buena medida, por el altísimo porcentaje de “inactividad” de las mujeres. Cito la nota país del reporte: “En México, la proporción de mujeres entre 15 y 29 años que no reciben educación y que están desempleadas o no forman parte de la fuerza laboral, es 3.6 veces superior a la de los hombres… La mayor propensión a la inactividad entre las mujeres casi duplica a la de Brasil y es la más alta entre los países representados en [el] Panorama de la Educación 2011”.

Estos datos de la OCDE ayudan a explicar, en parte, el lastimoso lugar que ocupa México en el Global Gender Gap (GGG) elaborado por el World Economic Forum, particularmente en el rubro “Participación y oportunidades económicas”: lugar 89 en el ranking global de brechas de género dentro del total de 135 países, y puesto 109 en el general de “Participación y oportunidades económicas”, mismo que ubica a México en el penúltimo lugar de 18 países latinoamericanos, sólo detrás de Guatemala.

La baja participación de las mujeres en actividades económicas remuneradas (46% de las mujeres con participación en la PEA vs el 84% de los hombres, GGG 2011, lo cual ubica a México en el lugar 112 de 135 países), a pesar de los aumentos sostenidos en sus niveles de escolaridad; el considerable diferencial salarial entre hombres y mujeres (.56 en promedio del salario que reciben los varones, GGG, 2011); y la muy magra presencia de mujeres en cargos directivos, particularmente en el sector privado, hablan de las enormes restricciones que enfrenta más de la mitad de su población mexicana para desarrollarse. Estos obstáculos limitan, en perjuicio de todos, el crecimiento económico agregado y el tránsito hacia formas de convivencia social menos asimétricas, menos violentas y más civilizadas.

Dada la magnitud del problema, resulta imperativo preguntarles a todos los candidatos que aspiran a gobernar a México, y, muy particularmente, a las mujeres entre ellos, su opinión sobre este asunto y qué cosas concretas proponen hacer al respecto.

La opinión ¿homofóbica? de Manuel Espino

Poncho Vera (@ponchovpof)
ponchov@exafm.com
La Crónica de hoy

Manuel Espino publicó en su cuenta de Twitter: “Que personas del mismo sexo mantengan un vínculo jurídico, es su derecho, llamarlo “matrimonio” es innecesario. Adoptar niños es absurdo!!!”. El comentario causó comentarios negativos.

El Twitter, la popular red social, es un medio público, por lo tanto cualquier comentario está vulnerable para generar reacciones y debates.

Esta red social es libre, está abierta para ser utilizada por cualquiera, para expresar lo que le dé la gana. Eso sí, no se puede perder la conciencia de lo que ahí se escribe, porque llega a ser criticado.

En general, no comulgo con las ideas de Espino, su actividad política me parece (o pareció) desafortunada, pero no me quiero desviar del tema de su comentario twittero, de éste en específico.

¿No tiene derecho Espino de pensar y expresar que no está de acuerdo con la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo?, sí, claro que tiene derecho. Eso no quiere decir que todos estén de acuerdo con él, pero no creo acertado que el desacuerdo dé derecho a ofenderlo.

Otra vez… ofender… ¿qué se logra con eso? A la fácil, es muy sencillo escribir una grosería, pero con eso nada se logra.

Muchos le contestaron a Espino que era un homofóbico, quizá eso no es una ofensa, pero ¿POR ESE COMENTARIO lo podemos calificar así? No lo creo. No quiero ser vocero ni intérprete del señor en cuestión, pero al opinar un desacuerdo con la adopción de niños por parejas de mismo sexo, probablemente se piense en el beneficio del infante.

¿Es incorrecto opinar que para un niño no es recomendable ser adoptado por una pareja del mismo sexo? Yo creo que la opinión sí puede tener fundamentos. Yo pienso que lo ideal para un menor es vivir, crecer con un modelo paternal y maternal.

Hay mucho que tomar en cuenta, y merecen un debate serio, como el abandono total, la imposibilidad de encontrar una familia, la pobreza extrema, no es posible profundizar en el tema en esta columna.

Me parece que la lucha que hay que ejercer todos como sociedad es para evitar las situaciones que en este párrafo expongo, y no buscar posibles soluciones posteriores.

Complicadísimo definir la felicidad ¿en dónde la puede encontrar un niño?, pues yo creo que en el amor, y tiene derecho a tener unos padres que se lo brinden.

PIENSO, CREO, que la mejor manera de encontrar esto es con un papá y una mamá entregados, responsables, aunque claro NO ES LA ÚNICA vía.

De ninguna manera quiero, siquiera, acercarme a asegurar que un niño sin padre sin madre esté condenado a la infelicidad, pero insisto, considero que lo más adecuado es que estén los dos, y por eso, hay que luchar por esto.

Yo no estoy a favor de la adopción de niños por parejas del mismo sexo, y lo comento porque no me parece lo más adecuado para el menor. Lo pienso sinceramente, y, no, no soy homofóbico.

Sobra decir que ésta es una columna de OPINIÓN, ¿verdad?

Repulsiva, costosa, tonta e inútil

Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior

¿Hay algo más caro que los miles de carteles y espectaculares que ensucian todas las ciudades del país?

Sí, no cabe duda, es repulsiva, costosa, tonta e inútil.

-¿De quién estás hablando?, no creo que te refieras a…

- ¿A La Maestra?, no ella será todo lo que tú quieras, pero de tonta no tiene un pelo, mira que manipular a millones de maestros, seducir a presidentes, gobernadores y políticos tanto del PRI como del PAN, poseer una inmensa fortuna con su sueldo de maestra y seguir tan campante, confirma que no es tonta: creo que lo que le ocurrió la semana pasada es el principio del fin de su inmenso poder, pero esa es otra historia.

- ¿Entonces ¿te refieres a la campaña de Ernesto Cordero?

- Tampoco, él se blanqueó los dientes y cree que su imagen no es repulsiva, pero es ridícula por su parecido con un mal cómico y sus desplantes de machito de banqueta; su campaña no va para ningún lado a pesar de que Felipe Calderón sigue metiendo la mano y a través del secretario de Gobierno de Sonora conmina a todos a votar por él, pero no me refiero a él.

- ¿Será la televisión mexicana?

-Bueno, es repulsiva, sus programas son deplorables y violan los derechos humanos, pero no es tan tonta, porque los creadores de los programas tienen talento para que, como dijo El Tigre Azcárraga, se domestique a los televidentes, pero tampoco es ésa.

-Ya sé, te refieres a la malhadada Ley del IFE.

-Estás cerca, pero no, cierto que la ley es tonta, costosa y repulsiva, pero no es tan inútil para los consejeros y los partidos, que se embolsan miles de millones de nuestros impuestos.

- Me doy, ¿de qué hablas entonces?

-De la publicidad electoral, amigo, que ya estamos padeciendo y aumentará exponencialmente en estos meses; ¿hay algo más repulsivo que ver y oír miles de mensajes de amor y paz, ofertas de progreso y cambio, planes de recuperación, creación de cuatro millones de empleo, solución a la migración, sabiendo que nada de esto es viable?

-¿Y hay algo más costoso que los miles de spots, grabaciones, videos, carteles, pendones, espectaculares, pintas, volantes, que ensucian todas las ciudades del país a costa de nuestros impuestos?

-¿Y hay algo más tonto que sus contenidos? “Trabajando para ti”, “por una ciudad digna”, “junto contigo avanzamos”, “trabajo y honradez”, “yo aprobé esa ley”, y así hasta la ignominia, los creadores de esa publicidad son tontos, sin creatividad y con lemas y frases insulsas hasta la náusea.

-Pero, sobre todo, toda esa publicidad es inútil, ¿habrá una persona en todo el país que vaya a cambiar su voto porque vio cien veces colgada de los postes la imagen de una candidata o candidato con una sonrisa más falsa que un billete de 15 pesos?, ¿piensas que por ver miles de veces el pendón rojo del PT (o el amarillo, o el verde) alguien más va a votar por ese partido?

-Allá en Tahití, el paraíso terrenal, cuando hay elecciones, a lo largo del camino y en las plazas se colocan mamparas como pizarrones de 50 metros de largo y cada candidato o partido pegan ahí un cartel con sus propuestas, dicen qué ofrecen y nada más, no hay espectaculares, no hay pendones, pintas, nada, mientras aquí, amigo, seguiremos sufriendo una publicidad repulsiva, onerosa, tonta e inútil.