enero 27, 2012

Competencia

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

A menos de 160 días de la elección, hay competencia. A diferencia de lo que se pensaba hace pocos meses, cuando sólo Peña Nieto aparecía en encuestas y televisión, hoy las mediciones de opinión pública reportan una competencia viable y no una aplanadora.

Era algo esperable, pero por alguna razón hubo muchos que se fueron con la corriente. Si sólo aparecía el PRI en las mediciones, si Peña acaparaba la televisión, si en elecciones locales el PRI seguía ganando, les parecía evidente que en 2012 el PRI habría de recuperar la Presidencia sin mayor dificultad. Es más, la discusión ya no era si el PRI ganaría o no, sino si además se alzaría con la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Total, ya en 2009, en su alianza con el PVEM, lo había logrado en la de Diputados.

Pues sí, pero eso sólo era selección de información. Cierto que el PRI gana elecciones locales, pero no siempre. En 2010 ganó tres estados que no tenía, pero perdió tres que sí gobernaba, y la población de los que perdió supera en varias veces lo ganado. Cierto que el PRI ganó la mayoría en 2009, en el trimestre de mayor contracción económica de época reciente. Y cierto que Peña aparecía muy arriba en todas las encuestas, porque no tenía nadie enfrente.

Ya tiene, y las cosas no se ven igual. De acuerdo con las mediciones de Consulta Mitofsky, que desde septiembre mide mensualmente a los dos candidatos ya casi formales, y a la muy probable candidata del PAN, la diferencia se cierra a una velocidad preocupante para el PRI. Mientras en septiembre Peña aventajaba a Josefina Vázquez Mota por casi 30 puntos (47 a 17), para diciembre la diferencia apenas era de 21 (42 a 21) y en la medición presentada esta semana, para la primera quincena de enero, ya es de 18 puntos (41 a 23). Sigue siendo ventaja considerable, pero se ha reducido 12 puntos en menos de cinco meses. A como va, si fuese una simple tendencia lineal, al momento de la elección, el 1 de julio, Josefina estaría ligeramente por encima de Peña Nieto. Tal vez menos del 0.58% famoso, pero por arriba.

Es claro que las preferencias electorales no siguen tendencias lineales, y que el PRI no se va a quedar viendo cómo se pierde una ventaja que parecía, hace poco tiempo, infranqueable. Lo relevante no es eso, sino hacer notar que precisamente ese resultado inevitable de hace unos meses ya no existe. Y también es importante notar que la pérdida de preferencia de Peña significa un incremento en las preferencias de Vázquez Mota. No necesariamente del PAN, pero sí de esa potencial candidata. Otra vez usando de referencia a Mitofsky, si en lugar de Josefina el candidato del PAN fuese otro, estaría al mismo nivel, o por debajo de López Obrador. Y en ese caso, Peña no pierde, posiblemente porque la población no ve alternativa, y mantiene 44% de preferencias.

Por otra parte, el que el comportamiento futuro de preferencias no siga una tendencia lineal puede ser peor para el PRI. Si ya hoy, aún sin candidatura del PAN asegurada, Vázquez Mota ha cerrado la brecha a un ritmo de tres puntos mensuales, su confirmación, en poco más de una semana, puede implicar un repunte notorio. Y entonces viene el problema del ganador adelantado, lo mismo que pasó a López Obrador hace seis años: parte de los seguidores, que no es pequeña, estaba con él porque iba ganando, y en cuanto percibieron que eso podría no ocurrir, lo abandonaron. Por eso la caída tan rápida. Basta que el triunfo deje de ser seguro para perder amigos.

Ayer por la tarde se hizo pública la encuesta de GEA-ISA que muestra datos similares a los que acabamos de comentar: Peña Nieto baja, no mucho pero de manera consistente; la caída la captura casi íntegramente Vázquez Mota, y López Obrador se mantiene estable, en un tercer lugar que se va haciendo lejano conforme los otros dos se acercan entre sí. También en el caso de GEA-ISA, este comportamiento depende de la candidatura de Vázquez Mota, porque con cualquiera de los otros dos potenciales candidatos del PAN, el PRI se despega.

Por cierto, en el interno del PAN, que está por terminar, ambas casas encuestadoras coinciden en la gran ventaja de Vázquez Mota: 60% de la intención de voto (en el caso de Consulta, con simpatizantes del PAN; en el caso de GEA, con padrón de afiliados). La diferencia entre ellas es cómo se distribuyen los otros contendientes: 15 y 15 según GEA-ISA; 20 a 10, a favor de Creel, en el caso de Consulta.

A menos que los panistas prefieran no volver a ganar la Presidencia, parece que todo está ya claro.

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