enero 06, 2012

Habemus Santorum

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Graben en la mente este curioso apellido que suena a latín de iglesia, Santorum, porque, en la larga carrera electoral que acaba de comenzar en Estados Unidos, es el político del momento (perdón, del momentum).

Rick Santorum, ex senador por Pensilvania de 54 años (en biología política, un joven aún) emergió la noche del martes como el candidato revelación en la batalla de los republicanos por elegir al hombre que se enfrentará en noviembre a Barack Obama.

De no aparecer Santorum en ninguna encuesta como favorito, su tenacidad lo colocó como el segundo más votado en el primer caucus de la temporada, el de Iowa, pisando los talones al elegido por el establishment republicano, el ex gobernador de Massachussets, Mitt Romney (64), un débil para los ultras del partido.

El virtual empate entre Romney y Santorum (sólo ocho votos de diferencia para el primero, todo un récord histórico por lo apretado del resultado) refleja lo que ha ocurrido en el Partido Republicano desde que los demócratas reconquistaron la Casa Blanca, de la mano de un negro con ideas revolucionarias: ha habido un despertar de los sectores más religiosos y conservadores, que se han agrupado en torno al movimiento Tea Party y que desafían a la cúpula del partido, a la que acusan de excesivamente moderada.

Los republicanos empiezan la campaña divididos porque los del ala dura detestan el discurso pragmático y poco radical de Romney, que es precisamente lo que alaban de Romney los pesos pesados del Grand Old Party (GOP), desde el ex presidente George Bush padre, al ex candidato presidencial John McCain, pasando por pesos pesados, como el ex secretario de Estado Colin Powell.

Por el contrario, el ala dura busca un fervoroso patriota, un fundamentalista conservador, que ataque sin piedad leyes progresistas como el aborto o los matrimonios del mismo sexo, y que defienda el muro en la frontera sur o el derecho a portar armas, del calibre que sea.

Hace cuatro años, la irrupción de Sarah Palin como candidata republicana a la vicepresidencia, con su retórica rabiosamente antiliberal y su conservadurismo radical, despertó del letargo a millones de votantes de la derecha, que rápidamente se identificaron con esa mujer de armas tomar llegada de Alaska. Pero el 2008 no era su momentum; la mayoría deseaba un cambio, pero en sentido contrario. Después de ocho años de desgaste del republicano George W. Bush, este cambio llegó de la mano de un joven senador demócrata que hablaba de nuevas esperanzas e ilusiones.

La victoria de Obama no hizo sino redoblar los ataques del Tea Party a un presidente al que llamaron de todo menos bonito: socialista, musulmán, extranjero o incluso el Anticristo.

Demasiada vulgaridad incluso para el derrotado adversario de Obama, John McCain, quien, temiendo que Santorum se transforme en esta campaña en otra Sarah Palin (como la que él mismo eligió y de lo que se arrepiente todavía), se apresuró esta semana a apoyar a Romney. Si no lo hizo antes fue porque creyó que el ex gobernador era el claro favorito, incluso en la rural Iowa; pero no, Santorum está dispuesto a enfrentarse a muerte al candidato apoyado por la cúpula del partido.

¿Pero, por qué se impuso Santorum y no otros de los aspirantes, con credenciales igual de ultraconservadoras?

Hagamos un repaso rápido:

Ron Paul: Quedó en tercer lugar con su oratoria incendiaria contra todo lo que sea gobierno federal, pero su defensa de un aislacionismo absoluto de Estados Unidos choca frontalmente con el patriotismo belicoso e intervencionista en otros países que reina en el Partido Republicano.

Rick Perry: El gobernador de Texas se presenta como el más religioso, pero mostró “debilidad” cuando llamó idiotas a los que apoyan levantar un muro en la frontera con México; además, protagonizó uno de los debates de precandidatos más bochornosos que se recuerden.

Michelle Bachmann: Fue designada en su momento la heredera de Sarah Palin, pero acabó siendo su piñata. En ella se cumplió aquello de que la copia nunca superará al original. El Tea Party le dio la espalda y acabó última en Iowa. Su renuncia deja la carrera sin representante femenina.

Newt Gingrich: Es un peso pesado del partido y pese a su mal resultado en Iowa podría dar batalla en próximas contiendas. Pelea contra Romney por el voto republicano menos radical, lo que en principio beneficiaría a Santorum, que puede seguir atrayendo más y más voto descontento con los “dinosaurios” republicanos.

El próximo campo de batalla es este martes en las primarias de New Hampshire, donde las encuestas dan una clara victoria a Romney, por lo que el interés estará en el segundo puesto. Si Santorum se coloca de nuevo entre los tres primeros, su carrera estaría libre de obstáculos para la gran cita en las urnas el 31 de enero en Florida. Allí sabremos si habemus Santorum para rato o si la batalla será sólo cosa de Romney y (mi otra apuesta), Gingrich.

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