febrero 29, 2012

De panzazo

Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

No he visto, y probablemente no veré, De panzazo, documental que nos muestra el estado en el que se encuentra la educación en México, y no lo he hecho porque sobre el tema tengo información de primera mano. Después de treinta y un años de dar clases en la universidad soy testigo del nivel educativo con el que llegan, provenientes de escuelas gubernamentales o privadas, los muchachos, nivel que deja mucho qué desear, al menos desde mi punto de vista, que podrá implicar mayor exigencia de la normal, ¿pero qué otra postura asumir si hemos de salir de la mediocridad?

Es increíble, por ejemplo, que después de por lo menos doce años de asistir a las aulas (seis de primaria, tres de secundaria y otros tres de preparatoria), la mayoría de los alumnos no sepa escribir bien, problema que comienza no por la ortografía, tampoco por la redacción, sino por algo más elemental: la caligrafía. No saben escribir, de entrada, no porque no sepan ortografía o redacción, sino porque no saben caligrafía, primera muestra de una buena educación. Y de las matemáticas ya mejor no hablamos…

Retomo el hilo. No he visto, y probablemente no veré, De panzazo, razón por la cual no sé si, además de mostrar el estado de la educación, sobre todo la gubernamental, se presentan propuestas para solucionar el problema, y tampoco sé si, de presentarse tales propuestas, las mismas incluyan las cinco que considero necesarias, si bien es cierto que no suficientes, ¡pero sí necesarias!, que son:

1) la introducción del boucher educativo, por el cual el gobierno garantiza (subsidiándola o financiándola, según el caso) la educación, pero sin convertirse en el educador;

2) el acceso de los maestros a los puestos de enseñanza, a todo nivel, previo examen de oposición;

3) la introducción de la total y absoluta libertad sindical, y su corolario: la absoluta y total democracia sindical en el ramo de la educación;

4) la reorganización de todo el plan de estudios para poner énfasis en aquellas materias para las cuales, sin una calificación aprobatoria de excelencia, no se puede avanzar (ética; lectura y comprensión; redacción; matemáticas; solución de problemas; inglés y otro idioma; computación; educación financiera), distinguiendo estas materias del resto, que deben presentarse a los alumnos, pero sin que de su aprobación dependa el futuro académico del estudiante (por ejemplo: ¿para qué hacerle, con química, la vida de cuadritos a un muchacho a quien la química no se le da y que no va a ser ni químico ni ingeniero químico? ¿No basta con presentarle la materia? Véase: http://www.asuntoscapitales.com/articulo.asp?ida=5812); y

5) que todo alumno o alumna salga de la preparatoria, o equivalente, sabiendo un oficio de la “A” a la “Z” y con los conocimientos básicos (administración, contabilidad, etcétera) para que, si así lo desea, abra su propio negocio.

Si en De panzazo se pasa de la denuncia del mal a la propuesta del bien, y si entre las propuestas no están la cinco antes mencionadas, De panzazo sale reprobado

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