febrero 29, 2012

El encuestador del momento

Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret)
carlosloret@yahoo.com.mx
Historias de un reportero
El Universal

En la silla de la esquina derecha de la segunda mesa, segunda hilera, estaba sentado, sonriente, el encuestador del momento. En la penumbra de quien atiende un foro, sentado como otros cientos de especialistas en medir la opinión pública, atendiendo al foro de la AMAI, Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado.

“¿En serio le salió con cuatro puntos de diferencia?”, le pregunté rompiendo el protocolo. El auditorio se rió. “Sí”, contestó con humor Lauro Mercado, director general de Mercaei, la empresa cuya encuesta fue citada por el presidente Calderón en su reunión en Banamex para divulgar que la panista Vázquez Mota estaba a sólo cuatro puntos porcentuales de distancia del priísta Peña Nieto.

Roy Campos, de Consulta Mitofsky, se había referido a Mercado como su amigo y respetado colega. Su encuesta causó un huracán, fue objeto de burla para algunos y esperanza para otros, mereció editoriales y caricaturas, se divulgó como ninguna otra —la dio a conocer, nomás, el presidente de México— y generó ante el IFE las dos denuncias que más arriba han apuntado la mira en lo que va del actual proceso electoral.

En la opinión pública priva la idea de que las encuestas están en crisis a raíz de que algunas empresas han divulgado números días antes de algunas elecciones cuyos resultados oficiales han sido diferentes. ¿Realmente están en crisis?

En internet cualquiera encuentra fácilmente muchas mentiras. Nadie en su sano juicio podría deducir que internet está en crisis. Basta abrir Twitter para descubrir una lluvia de inexactitudes y falsedades ¿Twitter está en crisis? Nada más falso. Lo que sucede es que internet en general, y Twitter en particular, están sujetos a la exitosa manipulación de poderosos y acaudalados grupos de interés: fanáticos gratuitos, robots a sueldo, capaces de crear una realidad ficticia que busque hacerse pasar como verdad. Eso no descalifica a Twitter ni a internet.

Lo mismo pasa con las encuestas: ¿qué culpa tienen los encuestadores de los mapaches electorales cuyas amenazas orillan al votante a mentir sobre sus preferencias o de los funcionarios abusivos que crean un ambiente de desconfianza? Las encuestas no están en crisis. Son referentes las serias y se decantan de las interesadas. Está en crisis la partidocracia: sus líderes, sus gobernantes, sus legisladores que crearon la retrógrada reforma electoral vigente, sus “operadores electorales” que defraudan la equidad, su Instituto Federal Electoral y Trife a modo, sus candidatos.

Ellos, buscando manipular al ciudadano, intentan contaminar las encuestas serias, empañan al gremio con empresas patito, estrechan la libre expresión, manipulan internet. Lo hacen todos los partidos. Es la regla tolerada del juego. Si no se les pone un alto, los medios de comunicación, los encuestadores, las instituciones democráticas, las redes sociales, terminarán maniatados, contaminados, sometidos, desacreditados. Eso es lo que quiere la partidocracia: no tener contrapesos.

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