febrero 22, 2012

Generales que quieren legalizar las drogas

Julián Andrade (@jandradej)
julian.andrade@razon.com.mx
La Razón

El presidente de Guatemala, Otto Pérez, un general que participó en el conflicto interno que a lo largo de décadas dejó un rastro de cuando menos 200 mil muertos, soltó un dardo en el corazón de la política de Estados Unidos al proponer un serio debate sobre la legalización de las drogas.

Los motivos del mandatario guatemalteco son inciertos, y quizá tienen que ver con el embargo de armas al que es sujeto el estado guatemalteco desde 1978 por las violaciones constantes a los derechos humanos.

Dentro de esa lógica se intentaría presionar a Washington para conseguir mayores recursos para una lucha que luce titánica.

Basta recordar que hace un año las autoridades tuvieron que decretar el estado de sitio en El Petén, para enfrentar una emergencia de seguridad propiciada por Los Zetas, quienes tienen una fuerte presencia en la región.

La ofensiva del gobierno mexicano contra el crimen organizado ha generado, además, que la droga que pasa por Guatemala sea cada día más cara y en el caso de la cocaína pasando de los 95 dólares a los 136 por gramos.

Guatemala es uno de los lugares más violentos del mundo, y si bien las explicaciones a esta problemática tienen que remontarse a la propia historia, a nadie se le escapa que el narcotráfico tiene mucho que ver con los 44 homicidios por cada 100 mil habitantes, una cifra tres veces superior a la de México.

El presidente Pérez dijo que hay que “encontrar vías alternativas para combatir el narcotráfico. En los últimos 30 años de combate tradicional sólo con armas y muertos no es posible” por lo que hay que abrirse a otros caminos.

La respuesta de EU fue rápida y con un discurso bastante predecible, en el que se alega que los grupos criminales seguirían obteniendo recursos por los secuestros, las extorsiones, la trata y el robo de autos.

Este análisis tiene el defecto de no ponderar el significado que tendría cortar el mayor suministro de recursos con que cuentan los criminales y que hoy por hoy sigue siendo el de las drogas.

Lo interesante es que sea justo un presidente en funciones y ligado, sin duda alguna, a los sectores conservadores guatemaltecos, el que tome la bandera de la legalización, aunque con matices, como antes hicieron los ex mandatarios Vicente Fox, Ernesto Zedillo, César Gaviria y Fernando Henrique Cardoso.

El tema de la legalización, o más bien la reglamentación, se va a topar con gobiernos de la región que lo último que quieren hacer es disgustar a la Casa Blanca.

Pero también a un entramado internacional que hace muy difícil cualquier cambio en los acuerdos prohibicionistas.

EU, en efecto, encabeza las posiciones más reacias al tema de la liberación, pero inclusive éstas son moderadas si se comparan con las de los países árabes o con China.

Los obstáculos son muchos, pero esto no impedirá que cada día se sumen voces para pedir un enfoque más abierto ante una situación que tiene arrinconados a varios países.

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