febrero 10, 2012

Independencia del ciberespacio

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

Hace 16 años John Perry Barlow daba a conocer, en Davos, Suiza, la “Declaración de Independencia del Ciberespacio”, que era un alegato libertario y de independencia de internet que en su momento fue de gran relevancia a escala internacional y sirvió de bandera a múltiples activistas en el mundo para defender la libertad de expresión en la misma.

En uno de sus párrafos dicha declaración destacaba el sentimiento de un sector importante de usuarios de la red de ese entonces: “No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo [...] Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que están buscando imponernos. No tienen ningún derecho moral a gobernarnos ni poseen métodos para hacernos cumplir su ley que debamos temer verdaderamente”.

En realidad, esa declaración tenía ecos recalentados de la teoría contracultural de la década de los años setenta del siglo pasado y de la cual es deudor el nacimiento de internet. Fred Turner ha mostrado claramente en su libro From Counterculture to Cyberculture que la red, desde sus inicios, dio vida a un espíritu libertario con el fin de emanciparse del Estado y de las sujeciones reguladoras que acompañan a la democracia representativa en favor de la construcción de una dimensión (que para muchos era el ciberespacio-mercado) que los individuos definieran a su entero gusto, y que en cierta medida resume esa Declaración de independencia de Barlow.

En esa declaración sobresale lo que Pierre Bourdieu llama etnocentrismo de clase, esa enfermedad típicamente “intelectual” que generaliza y cree que todos comparten su propia visión del mundo, pero que hoy es obsoleta a la luz del presente, cuando la morfología social de la red ha cambiado de manera radical con la presencia en el ciberespacio de millones de personas de diferentes culturas y geografías, en particular de los jóvenes, con disímbolos intereses y/o gustos.

Sin embargo, a pesar de lo desfasada que se percibe en los tiempos que corren esa declaración, no cabe duda que su espíritu recoge una serie de valores que ha dado vida internet, en particular los relativos a la libertad de expresión, y que ahora se ven maniatados y/o socavados por las mismas empresas de internet y los gobiernos.

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