febrero 29, 2012

Monopolios

Sergio Sarmiento (@sergiosarmient4)
Jaque Mate
Reforma

"Antes teníamos un monopolio en bancarrota. Hoy Petrobras es un orgullo de los brasileños". Luiz Inácio Lula da Silva

En 2011 Pemex perdió 91 mil millones de pesos. Se trata de una excepción en una industria petrolera mundial en que las empresas están cargadas de efectivo, pero no es la primera vez. De hecho, las pérdidas se han venido acumulando durante años. El cobro excesivo de impuestos a la paraestatal es la principal razón, pero la improductividad también pesa. El año pasado Pemex aumentó sus ventas en 21.6 por ciento, pero duplicó sus pérdidas. El monopolio mexicano tiene ya un patrimonio negativo de 192 mil millones de pesos. Si quisiéramos privatizarlo, tendríamos que pagar para que alguien se hiciera cargo de él.

No es Pemex el único monopolio mexicano que está en números rojos. La Comisión Federal de Electricidad perdió 17 mil millones de pesos en el 2011. La empresa había tenido una utilidad de 809 millones en 2010. En este caso la empresa reporta que la devaluación del peso y las nuevas contrataciones para cubrir las necesidades de personal en la zona del país, a la que antes daba servicio Luz y Fuerza del Centro, son las razones. La pérdida se registra a pesar de que a miles de usuarios se les está cobrando mucho más dinero que antes por la electricidad. La empresa dice que no ha habido un aumento de tarifas, pero los usuarios tienen que pagar más. La CFE aplica la política, que sólo es posible cuando se tiene un monopolio, de pague primero y después averiguamos.

Hay quien piensa que no importa que Pemex y la CFE pierdan dinero porque son empresas públicas. Sin embargo, el daño que se hace a las compañías y a la nación es enorme. Pemex tuvo beneficios brutos por 784 mil millones de pesos en el 2011, en parte como consecuencia de los altos precios internacionales del petróleo, que se transformaron en pérdidas por un abusivo impuesto aplicado por el gobierno federal. El gobierno despoja a Pemex de este capital, que podría invertirse para propósitos productivos, y lo utiliza en cambio para sostener una gran burocracia y financiar un gasto público regresivo.

En el caso de la CFE uno podría esperar que hubiera pérdidas por la absorción de Luz y Fuerza del Centro, pero las pérdidas acumuladas por ésta y las que surgieron de las indemnizaciones a los trabajadores fueron absorbidas por el gobierno federal. Hay quien piensa que las pérdidas cambiarias no se pueden evitar, pero las empresas competitivas las cubren con derivados y otros instrumentos. La contratación de nuevo personal no debería ser motivo de pérdidas, ya que va acompañada de nueva facturación a los clientes de la extinta Luz y Fuerza. Vemos en las contrataciones, por otra parte, un sesgo a la creación de una nueva clase burocrática. La contratación de funcionarios aumentó 17.2 por ciento en 2011 al pasar de 1,925 a 2,258; la de empleados, 10 por ciento para llegar a 16,340; y la de obreros 9 por ciento, hasta llegar a 49,909.

Las pérdidas son sólo un aspecto negativo de los monopolios públicos de nuestro país. Otro es el mal servicio a los usuarios. Pemex y la CFE no tienen ningún incentivo para mejorar su desempeño. Sus procedimientos son arcaicos e ineficientes.

Quizá el peor de los problemas es que las pérdidas están destruyendo el patrimonio de los más pobres. Los mexicanos que nada tienen cuentan con una participación en la riqueza petrolera de nuestro país. Cuando el gobierno saquea a Pemex para subsidiar el gasto burocrático, y deja a la empresa con patrimonio negativo, está robando la única riqueza de los más pobres para subsidiar a los burócratas. Es una muestra más de la injusticia de nuestro país.

PETROBRAS

Al contrario de Pemex, que se mantiene cerrado, la brasileña Petrobras ha recibido inversiones privadas desde hace años. En Brasil operan varias otras petroleras privadas. No sorprende que Petrobras haya aumentado su producción y sea una empresa próspera mientras Pemex pierde dinero y producción.

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