febrero 15, 2012

¿A qué le teme el PRI?

Armando Román Zozaya (@aromanzozaya)
armando.roman@anahuac.mx
Investigador de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac
Excélsior

El tricolor se ha quejado hasta el cansancio del cambio en la FEPADE y de las investigaciones a ex gobernadores priistas.

El día de ayer fue nombrado un nuevo titular de la FEPADE. Igualmente, Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI, rindió protesta para ser el candidato también del PVEM. Al hacerlo, dijo que su victoria en las elecciones venideras será contundente. Aunado a lo anterior, apenas hace unos días, el gobierno federal dejó ver que está investigando a tres ex gobernadores de Tamaulipas.

El PRI se ha quejado hasta el cansancio del cambio en la FEPADE y de las investigaciones a ex mandatarios priistas. De hecho, en el partido tricolor están convencidos de que la elección de julio no será limpia: temen una elección de Estado. Por eso, por ejemplo, una y otra vez hacen llamados al presidente Calderón para que no intervenga en el proceso electoral y gritan a los cuatro vientos que ganarán por muchos votos.

Los temores del PRI cuentan con ciertas bases: ¿por qué hasta ahora el gobierno se ha decidido a investigar a ex gobernadores de Tamaulipas cuando lo pudo haber hecho desde hace años? ¿Por qué remover al titular de la FEPADE cuando había actuado adecuadamente y, en todo caso, su pecado fue sostener que, según él, el narco no tuvo gran influencia en la elección michoacana de hace unos meses, posición opuesta a la sostenida por el gobierno?

Sí: el PRI teme lo peor y no le faltan elementos para hacerlo. No estoy diciendo que no haya que investigar a quien sea necesario. Tampoco sostengo que, forzosamente, esté mal cambiar al titular de la FEPADE. ¿Pero por qué ahora precisamente? ¿Por qué a unos meses de la elección y no antes? Eso, eso es lo que le mete ruido al PRI y, aunque no somos priistas, a mí y a muchos otros mexicanos.

Pero hay un elemento más que, a mi parecer, invita al PRI a pensar en una elección de Estado: ellos, los priistas, son especialistas en, precisamente, elecciones de Estado. En otras palabras, a lo que le temen en el fondo es a recibir una cucharada de su propia medicina. Por eso, creo yo, están tan preocupados: saben perfectamente lo que se puede hacer desde las altas esferas del poder con el fin de lograr resultados electorales particulares: en repetidas ocasiones, el PRI politizó la justicia e intimidó a opositores de muchas maneras.

Ahora bien, el que el PRI lo haya hecho en el pasado no significa, de manera alguna, que esté bien que ahora dicho partido, o cualquier otro, sea víctima de prácticas similares: en una democracia de verdad, la justicia no debe ser politizada, mucho menos cuando se acerca una elección presidencial. En otras palabras, darle al PRI una cucharada de su propia medicina es tan nocivo como cuando el PRI le recetaba esa misma medicina a la entonces oposición. Lo es porque refleja que, a pesar de la alternancia, del IFE, del TEPJF, etcétera, nuestra clase política no ha madurado: busca el poder al costo que sea, hundiendo a quien sea, aplastando y utilizando el poder del Estado para favorecer a un partido en particular.

Lo enfatizo: estoy de acuerdo, obviamente, en que se investigue a quien se tenga que investigar. Igualmente, no pasa nada si el presidente Calderón, en ejercicio de sus competencias, nombra a un nuevo titular en la FEPADE. Hasta ahí no hay problema alguno. Es el momento en que estas cosas ocurren lo que siembra la duda, lo que invita a pensar en una intención electorera en todo esto y no en un genuino deseo de impartir justicia. Enfatizo también que no estoy defendiendo al PRI. Es más: el PRI, ahí donde gobierna, recurre a mañas y trampas para hacerse de votos. Pero se suponía que el PAN no era así, que era un partido diferente (lo mismo vale para el PRD, dicho sea de paso) y que México mismo es diferente.

Sólo el gobierno sabe si está actuando de buena fe; que quede en su conciencia. Sin embargo, de buena o de mala fe, el que la autoridad haga justo ahora lo que está haciendo va a resultar en una elección polarizada y cuestionada, así como en un sexenio muy difícil... otra vez: pobre México; así no se puede.

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