marzo 30, 2012

Paco Calderón



Iniciará Clouthier campaña el 10 de abril en Puebla



La contradictoria fantasía de Peña Nieto

Andrés Lajous (@andreslajous)
andres.lajous@gmail.com
http://andreslajous.blogs.com

El primer spot de la campaña de Peña Nieto es un buen contraste entre lo que fue su gobierno en el Estado de México y la fantasía que quiere construir para su campaña. Las primeras y últimas tomas están filmadas sobre una vía rápida elevada para automóviles de seis carriles de ancho. En contraste el resto de las tomas, que se supone reflejan la diversidad de los lugares que “visitará” en su campaña, muestran centros coloniales, catedrales, pueblos antiguos, parques y pequeños muelles. Lo que no dice el anuncio con tanta claridad es que la prioridad como gobernador de Peña Nieto no fueron los espacios urbanos con las características que muestra en sus spots, sino principalmente las obras concesionadas dirigidas a automovilistas. Obras que no tienen nada que ver con calles peatonales, banquetas anchas, faroles antiguos y áreas verdes, sino por el contrario con la segregación de las ciudades, el incremento del tráfico y contaminación, y la destrucción del espacio público.

Hay varios ejemplos que muestran cómo durante la gestión de Peña Nieto en el Estado de México, el privilegio de los automovilistas fue reforzado y no se le dio prioridad al transporte público ni a la movilidad no motorizada. Entre 1994 y el 2007 creció más rápido el número de viajes en coche privado (40%) que la población (24%) en la Zona Metropolitana del Estado de México. El tema no es menor considerando que sólo 19% de los viajes se hacen en automóvil privado y la mayor parte del transporte público en el Edomex sigue concentrado en mal servicios de combis y peseros. La decisión de priorizar los intereses de ciertos grupos, se hace más evidente en la distribución del presupuesto. Según un reporte que está por salir del ITDP en donde se comparan las inversiones en movilidad que hicieron los estados en el 2011 con dinero de fondos federales, en el Estado de México 71% de la inversión se fue a infraestructura para automóviles y para pavimentación, 27% a transporte público, y apenas 2% para espacio público e infraestructura peatonal.

El viaje del Estado de México al DF, en 2007, en automóvil era de una hora seis minutos, en cambio en transporte público duraba en promedio hora y media, y el costo del viaje redondo era de $22 (INEGI). Considerando que estos son promedios, los habitantes de la zona metropolitana del Edomex saben que el trayecto en transporte público puede durar más de 3 horas y el viaje redondo puede costar hasta $80.

Con estos datos, uno esperaría que el gobierno de Peña Nieto hubiera priorizado el transporte público y no la construcción de vías rápidas. Sin embargo la obra emblemática de su gobierno fue el Viaducto Elevado Bicentenario el cual transporta, según la empresa concesionaria, a poco más de 20 mil coches al día. Una perversidad particular de este proyecto, es que la construcción de las segundas y terceras etapas, aunque ya concesionadas, están sujetas a que la primera etapa tenga un aforo de 50 mil coches diarios. Es decir, hoy el principal interesado en que se incremente el uso del automóvil en el Estado de México es el gobierno mismo, para así cumplir la “promesa” de construir el resto de la obra. En contraste el principal proyecto de transporte público promovido por el gobierno de Peña Nieto, el Mexibús, salió más caro de lo calculado, y está tan endeudado y frente a tales problemas de diseño que su operación está en riesgo pese a contar con 130 mil pasajeros diarios.

Una fantasía es la de que Peña Nieto fue un gobernante eficaz en la construcción de infraestructura, aunque sólo fue exitoso en los proyectos sencillos para automóviles. La otra fantasía es hacernos creer que el Estado de México que dejó se parece más a los centros de Mérida y Oaxaca que al tráfico de los segundos pisos del Periférico.

Calderón en Tercer Grado

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Se reconocieron las fallas de Presidencia en comunicación, pero por primera vez vimos a un mandatario que respondió con sustento.

El ejercicio de diálogo, o entrevista colectiva, transmitido la noche del miércoles por el Canal 2, como parte del programa Tercer Grado, de Televisa, donde vimos al presidente de México, Felipe Calderón, ser cuestionado por los periodistas Leopoldo Gómez, Joaquín López-Dóriga, Denise Maerker, Adela Micha, Víctor Trujillo, Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva y Carlos Marín, fue, sin lugar a dudas, el mejor ejercicio de comunicación que le hemos visto al primer mandatario. Previo, además, al inicio de campañas —cuando ya, por ley, deberá permanecer callado para “no poner en riesgo” la elección, como lo justifican las leyes electorales—.

Y sí, reconocemos, también, que tal encuentro es un poco tardío. Aunque no este encuentro en sí, sino la oportunidad de ver a un Felipe Calderón entero, relajado y vivaz, dispuesto al diálogo. Otra cosa hubiera sido este sexenio en materia de percepción de haber visto al Presidente como lo vimos antier, con temple (con garra, y hasta con sentido del humor) para responder a cada uno de los cuestionamientos que se le hicieron, y hasta capaz de corregir en datos, y en percepción, algunos de los temas que escuchó de mis compañeros del panel.

Se reconocieron las fallas de Presidencia en materia de comunicación pero, por primera vez en los más de cinco años que lleva al frente del despacho en Los Pinos, logramos ver a un mandatario que respondió con sustento en mano, con conocimiento de causa de cada una de sus decisiones, sus estrategias y sus planes de acción.

Pese a toda la polémica y la crítica que ha despertado su actuar frente a los problemas de seguridad, crimen, violencia y narcotráfico, Felipe Calderón defendió tales decisiones con el argumento de que tal problema iba a presentarse de todas formas. Y es que, finalmente, lo que recibió en 2006 no fue un país armado y con sus cuatro paredes levantadas y en forma, sino uno que arrastraba tantos males y que seis años de un primer gobierno de alternancia, entendido como el primero después de 70 años nacido en los cuarteles priistas, no había bastado para lograr los cambios en los que los discursos de campaña se basan y suelen ser siempre el motor para intentar generar un cambio en el rumbo político del país.

Ayer decía Ciro Gómez Leyva en su columna, en Milenio, que el mejor Calderón era “el polemista”, y de eso no hubo duda la noche del miércoles. Sin dejarse sorprender, notamos a un Presidente dispuesto al diálogo, sarcástico por momentos, uno que no le habíamos conocido y que mucho hizo falta en estos cinco años y meses previos, pues ese Presidente serio y poco expresivo fue uno de los flancos débiles a donde apuntaron sus detractores.

A partir de hoy, Felipe Calderón comienza a preparar su sucesión. Como Presidente deberá mantenerse al margen de la contienda. En Tercer Grado aseguró que no será Vicente Fox ni Ernesto Zedillo, será él, pues, observando a los cuatro candidatos por igual; aunque como ciudadano y militante, tenga ya casi su voto puesto en la casilla.

Pero, finalmente, ver a un Felipe Calderón con el temple necesario para responder y para asegurar que después de su mandato permanecerá en México, pese a lo que muchos piensan. Y, claro, para asegurar que las decisiones de su esposa Margarita serán plenamente respaldadas por él, las mismas que ella, cuando tuve oportunidad de charlar con ella hace unas semanas, me dijo, nos serán notificadas en su oportunidad.

La del miércoles por la noche fue una oportunidad muy bien aprovechada por Felipe Calderón para dejar un precedente que, cuando su mandado culmine, le servirá de sustento para defender lo que durante sus seis años en Los Pinos se ejecutó. Un Presidente que, para bien o mal, es capaz de aceptar las consecuencias de cada uno de sus actos. Y, eso, sí se debe reconocer.

Y el Presidente que México necesita es…

Carlos Mota
motacarlos100@gmail.com
Cubículo Estratégico
Milenio

Iniciadas formalmente las campañas para elegir Presidente, el elector estará ávido de conocer primero, y contrastar después, las propuestas de los candidatos. Llegó la hora de conocerlas.

Creo que el grueso de los votantes ignorará muchos temas que resultarán de segundo o tercer orden. ¿Cuáles? Los derechos de las minorías, el aborto, nuestro rol en América Latina, las políticas forestales, el apoyo a grupos vulnerables, los derechos humanos, la difusión cultural, los recursos hídricos, la inversión carretera y miles de temas más que, si bien serán pronunciados, no serán prioritarios para la mayoría.

Acaso algún poblado aislado que reciba promesa de carretera verá a muchos electores decidir por el candidato prometedor. Quizá alguna minoría sexual o discapacitada también espere las promesas específicas para su grupo. Pero no más allá. No veo a toda la nación eligiendo en función de la promesa de un tren que conecte Monterrey con la capital, o de si se está a favor o contra el aborto. No.

Lo que el electorado considerará para elegir al ganador serán solo unas cuantas variables y, la más importante entre ellas, la prosperidad económica relativa percibida en cada candidato. Me explico: los votantes tacharán el nombre de aquél con el que perciban que les irá mejor. Punto. Lo demás es secundario. Primero está la familia, el trabajo, las fuentes de ingreso y la garantía de techo, comida y transporte. Después está todo lo demás.

Pero un votante se preguntará: ¿cómo sé si es AMLO, Josefina o Peña el que me garantizará esa prosperidad? La respuesta está en aquel que demuestre, con razonable solidez, que es capaz de insertarnos con éxito en el competido mundo global. Esa es la “madre” de todas las consideraciones para las campañas que hoy empiezan.

Por la velocidad a la que se está integrando el planeta, ningún mexicano querrá verse segundón frente a brasileños, indios o chinos, que ya saltaron a la esfera competitiva mundial. Ninguno. El mexicano querrá lo mismo: el mismo celular, el mismo viaje, la misma educación, la casa equivalente, el crédito barato, la misma pantalla coreana.

¿Por quién votar? Por quien nos inserte mejor en la globalización. Nada más. Ni nada menos.

Más castrista que Castro

Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Han visto la foto del encuentro de Fidel Castro y Benedicto XVI? Probablemente sí. Me recordó, no sé por qué, al fresco más famoso de Michelangelo en la Capilla Sixtina, ese en el que Dios extiende su dedo índice hasta casi tocar el dedo índice de Adán.

En mi imaginación, Dios era, por supuesto, Fidel Castro, aunque también podría reclamar este privilegio el Papa alemán, que por algo es el representante de Dios en la Tierra. Para ser justos, cada uno tiene su lado divino, puesto que nadie me negará que los dos son idolatrados por las masas (eso sí, con la misma pasión que son aborrecidos por otras masas).

En cualquier caso, lo ocurrido esta semana en La Habana es que dos líderes de fama mundial y octogenarios escenificaron el encuentro de dos polos opuestos, que sin embargo se atraen; no buscaron entrar en colisión, sino todo lo contrario, se miraron con curiosidad e incluso con admiración.

Catorce años después de que Juan Pablo II pidiera a Fidel Castro que Cuba se abra al mundo, llega Benedicto XVI sin que el país se haya abierto al mundo, entre otras cosas porque en este tiempo casi nadie se ha molestado en pedírselo y el único que lo pide insistentemente, Estados Unidos, lo hace de la manera más estúpida posible: manteniendo un embargo económico del que se aprovecha el castrismo para presentarse ante su pueblo y ante el mundo como una víctima inocente del imperialismo. El propio Ratzinger dijo antes de abandonar la isla que en Cuba “la falta de libertades se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país pesan negativamente sobre la población”. La satisfacción de los hermanos Castro no podía ser mayor.

Así pues, dos viejos enemigos se dieron la mano en Cuba, el catolicismo y el comunismo. ¿Pero, qué pueden tener en común estas dos formas de ver el mundo antagónicas? Probablemente la respuesta habría que buscarla en otro modelo que se ha vuelto más agresivo con el tiempo: el capitalismo.

El castrismo lo odia y lo teme porque, si se implantase en la isla, destruiría un régimen que persiste desde hace medio siglo. Cuba no tiene la fuerza ni el tamaño de China, cuyo gigantesco aparato político represor le ha permitido implantar una economía capitalista basada en trabajos y sueldos casi de esclavos, lo que sin duda ha impedido que el régimen comunista asiático colapsara, como ocurrió con la Unión Soviética.

Por su parte, el catolicismo aborrece la deriva consumista en la que ha caído el capitalismo, porque asegura que aleja a los fieles de las iglesias y crea nuevos cultos, como Internet. Benedicto XVI cree que el libre pensamiento llevado a su extremo pone en duda la verdad absoluta, que es la existencia de Dios, y relativiza todos los dogmas establecidos por la Iglesia. Es lo que llama despectivamente la “dictadura del relativismo”, el materialismo laicista donde todo se vale.

Visto así, se comprende que Ratzinger y Castro se hayan mirado con respeto e incluso con complicidad. Sin embargo, los dos olvidan que, en paralelo a ese capitalismo de libre mercado y pese a todos sus grandes defectos, creció un modelo de gobierno y de sociedades democráticas, donde el afán de superación personal permitió avances científicos y leyes progresistas que crearon un mundo mucho mejor que el que vivieron cualquiera de nuestros antepasados.

Nunca tantos habíamos sido tan libres como lo somos ahora, aunque no es este, desde luego, el caso de Cuba. El Papa no podía irse de la isla sin pedir por la libertad, pero lo condicionó, eso sí, a un “diálogo sereno y paciente” entre todos los cubanos.

Paciencia está pidiendo el Papa a la población cubana. ¿Qué estarán pensando los disidentes de esta petición de Benedicto XVI, que ni siquiera se atrevió a concederles un minuto de su tiempo? Paciencia y esperar, a lo mejor otros 15 o 20 años, hasta que llegue otro Papa a la isla y se encuentre con el sucesor de los dos hermanos Castro, si es que para entonces han muerto.

De momento, lo que tenemos es la peor combinación para la disidencia cubana: unos hermanos Castro más papistas que el Papa y un Papa más castrista que Castro. Así no llega Cuba a ninguna parte.

marzo 29, 2012

¿Por qué fracasan las naciones?

Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Daron Acemoglu es uno de los economistas más prolíficos y citados de los últimos años. En colaboración con James Robinson ha publicado algunos de los más interesantes artículos acerca del desarrollo económico, así como un libro titulado “Orígenes económicos de las dictaduras y democracias” que tiene como portada el mural de Diego de la Alameda. Única referencia a México en ese libro.

Ahora acaban de publicar otro texto: ¿Why Nations Fail? aparecido la semana pasada, en el que inician con nosotros. Su punto de partida es la comparación de Nogales, el de Sonora y el de Arizona.

Las observaciones son las que conocemos: nada más pasando la barda, todo cambia: el ingreso es más elevado, los servicios públicos son más y de mejor calidad, y ahí sígale usted.

Es un buen punto de partida para un libro que tiene como subtítulo “Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”. Ahí nomás. En poco menos de medio millar de páginas, Acemoglu y Robinson hacen un muy amplio tour para demostrarnos la validez de su propuesta teórica mediante ejemplos. Es una forma totalmente distinta del otro libro que le comentaba, en el que las matemáticas se llevan la carga de la prueba. Posiblemente debido a la mala recepción de ese texto, ahora no encontrará usted una sola ecuación en el libro, ni una gráfica. Varios mapas y algunas fotografías, que complementan este esfuerzo que, sin embargo, no va más lejos en la propuesta que el anterior.

La esencia de la interpretación que Acemoglu y Robinson han construido es que las instituciones (las reglas de la sociedad) son determinantes para explicar el desempeño económico de un país. Sin embargo, estas instituciones se forman en la esfera política, de forma que se deben analizar de forma simultánea ambas áreas si se quiere entender el proceso. No es mala idea, y la han desarrollado de forma bastante amplia por ya 15 años en una multitud de artículos académicos, resumidos en Orígenes económicos… y ahora traducidos para lectores menos especializados en ¿Por qué fracasan…?

En una nuez, el argumento es el siguiente: existen dos tipos esenciales de instituciones (es decir, reglas), las extractivas y las incluyentes. Las primeras son reglas que permiten a un grupo de la sociedad extraer riqueza de los demás, mientras que las segundas obligan a la inclusión de cada vez más grupos de la sociedad en la repartición de la riqueza producida. Aunque las primeras pueden promover crecimiento económico, lo harán sólo por un breve periodo de tiempo, agotando los recursos de la sociedad y finalmente fracasando. Las segundas, en cambio, no sólo permiten el crecimiento de forma más estable, sino que además generan un círculo virtuoso, porque al incluir a más grupos en la distribución, este crecimiento es cada vez más “igualitario”, alimentando una mayor inclusión.

Pero las instituciones extractivas no son fáciles de destruir, porque los grupos beneficiados por la extracción de riqueza harán hasta lo imposible por evitar cambios. En particular, se sentirán amenazados por la “destrucción creativa”, es decir, ese proceso que Schumpeter definió como la base del crecimiento de largo plazo.

La innovación que destruye las fuentes de riqueza actual abriendo más riqueza a futuro. Puesto que cualquier cambio de ese tipo amenaza la capacidad extractiva de las élites, éstas no querrán que ocurra, y limitarán la innovación. Por eso una sociedad con instituciones extractivas no puede crecer por mucho tiempo.

El momento en el cual una sociedad puede romper con las instituciones extractivas lo llaman “coyuntura crítica”. Esos momentos históricos no necesariamente llevan a una transformación hacia instituciones incluyentes, pero pueden hacerlo. Para los últimos mil años, Acemoglu y Robinson encuentran cuatro coyunturas criticas de efecto global: la Peste (s. XIV), la apertura del Atlántico (s XV), la Revolución Industrial y la Revolución Francesa (ambas a fines del XVIII).

En las casi quinientas páginas, usted puede pasear por prácticamente todo el mundo, leyendo breves viñetas históricas que sustentan el argumento de los autores. Varias de ellas valen la pena.

Ahora lo que no es tan bueno. La definición de los conceptos es muy débil, empezando por la “coyuntura crítica” que parece definirse de forma tautológica: es cuando es. Eso complica mucho verificar la validez de la teoría, que en principio no suena mal, pero tampoco ayuda a explicar mucho, por falta de profundidad. Algo muy frecuente en las viñetas nacionales a lo largo del libro. En el caso de México, por ejemplo, no hay explicación clara de por qué el Nogales de Sonora es tan diferente del de Arizona. Unas líneas acerca de Porfirio Díaz no me parecen explicación adecuada para un fenómeno que ocurre cien años después. Me parece que para una mejor construcción teórica acerca de la diferencia entre instituciones extractivas e incluyentes, y su desarrollo histórico, hay que leer Los orígenes del poder político de Fukuyama (reseñado acá el 12 de mayo de 2011). Para tener una idea más completa y sólida del proceso económico a lo largo de los últimos mil años, hay que leer Power and Plenty de O’Rourke y Findlay (un extraordinario libro que no le he platicado, usted disculpe). Y para una crítica de la visión institucional como motor del gran crecimiento económico que el mundo ha visto en los últimos dos siglos, vuelvo a recomendarle los dos libros de Deirdre McCloskey que hemos comentado acá, Virtudes Burguesas (28 de octubre 2010) y Dignidad Burguesa (5 de octubre de 2011).

Acemoglu y Robinson, que sin duda han aportado mucho en los últimos años, no se deciden a profundizar.

Y ahí se le va a ir el Nobel al primero de ellos.

Acto de fe

Carlos Elizondo Mayer-Serra (@carloselizondom)
elizondoms@yahoo.com.mx
Reforma

No me refiero a la visita del Papa Benedicto XVI. Sino a la celebración de la expropiación petrolera del 18 de marzo. Éste fue un evento crucial para el desarrollo de nuestro país. Pero hoy los retos de la industria son otros y seguimos atados a nuestra fe. Sólo Corea del Norte y México mantienen un régimen tan cerrado en el sector petrolero. No somos líderes en ningún indicador positivo en la industria. Los que se han abierto, como Brasil, hoy están mejor que nosotros.

Empecemos por la necedad de hacer una nueva refinería, o peor todavía, cinco, como propone López Obrador. Todas nuestras refinerías pierden dinero. No es por el subsidio enorme a la gasolina. Éste lo paga el fisco. Para subsidiar la gasolina es irrelevante si es importada. Nuestras refinerías pierden dinero porque son ineficientes. Gastan más tiempo en paros por mantenimiento y reparaciones que sus pares internacionales y consumen más energía. Las reconfiguraciones que hemos hecho en nuestras refinerías siempre han costado y tomado mucho más tiempo que lo planeado. Lo mejor y menos costoso para el país hoy sería tirar a fondo perdido lo que se ha gastado hasta ahora en la nueva refinería de Tula.

La confusión mayor es respecto a los impuestos que paga Pemex. Compararlos con lo que pagan de impuestos las empresas privadas es una tontería, porque en el caso de Pemex se mezclan regalías e impuestos. Se asume que Pemex es dueña de las reservas, pero no es así. Son de la nación. Se le debería cobrar regalías por poderlas explotar, a una tasa como la que se cobra en Estados Unidos, y luego tendría que pagar un impuesto sobre la renta, como cualquier empresa, sobre sus utilidades. En estos términos sí se podría hacer la comparación.

Para los creyentes, la fe mueve montañas. En nuestro culto de un Pemex monopólico y sin competencia, mejorar nuestra ineficaz empresa petrolera es cuestión de voluntad. Hoy la crítica de la oposición es que los panistas son incompetentes, basta sacarlos del poder. Los panistas pensaban lo mismo: bastaba echar a los barbajanes de Los Pinos y poner buenos administradores privados en Pemex para mejorar las cosas. No fue así, ni será así si pierde el PAN. Ni Dios podría administrar Pemex. Las rigideces sindicales, legales, hacendarias, contractuales y políticas, la corrupción que la corroe en tantos ámbitos, las desaforadas pensiones, el exceso de personal, por citar algunos de sus problemas, no se pueden enfrentar con pura voluntad. Se requieren incentivos distintos. La eficiencia sólo se puede lograr con una adecuada combinación de más competencia y mejor regulación.

No tiene sentido mantener el monopolio, o incluso la propiedad del Estado, en las actividades industriales de Pemex, como refinación y petroquímica. Son negocios de muy baja rentabilidad. Recientemente, Chevron ha decidido vender sus refinerías para concentrar sus recursos en lo que genera más valor. Hay que permitir que cualquier empresa invierta en la materia a la par de hacer del Pemex que refina y produce petroquímicos empresas independientes, con capital mayoritario público o incluso privado, pero administradas como empresas privadas. Pemex no debe invertir en gas y petróleo shale. Éstos son los mismos hidrocarburos, pero para extraerlos de las rocas sedimentarias donde se encuentran atrapados se requiere de técnicas especiales. Es otra vez un negocio de margen bajo o incluso negativo, como ha sucedido en Chicontepec, yacimiento muy parecido en estructura al shale y que ha sido un tiradero de dinero. Una empresa que tiene amplias reservas de hidrocarburos en aguas profundas, donde, si se sabe explorar y explotar, el margen es mucho mayor, debería concentrar sus recursos ahí, aunque compartiendo el riesgo con socios estratégicos. Es un acto de fe pensar que se puede hacer todo. Hasta la mejor organización empieza a hacer tonterías cuando hace de más.

Se requiere una Comisión Reguladora de Energía que obligue a Pemex a evitar prácticas monopólicas, que fije los precios de las gasolinas y otros productos como el gas LP con base en fórmulas automáticas como en el caso del gas natural. Así no habría subsidios y tampoco abusos. Una Comisión de Hidrocarburos cuya opinión tenga implicaciones en las decisiones de Pemex.

Hay un cierto discurso de reformismo en Peña Nieto y en Josefina Vázquez Mota. Ambos hablan de abrir el sector. Falta ver en qué y en dónde. Se acerca el momento de que puedan revelar sus creencias con detalle.

De cómo Peña enterró el caso Montiel

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

Al parecer, la apuesta de Enrique Peña Nieto le funcionó. Aproximadamente un año después de que tomó posesión como gobernador del Estado de México, por allá de finales de 2006, el hoy candidato presidencial del PRI le dio “carpetazo” al caso de su antecesor en el gobierno mexiquense, Arturo Montiel. Lo hizo de manera rápida apelando a la memoria de corto plazo de la gente para minimizar un futuro costo político. Hasta ahora, el escándalo Montiel no ha sido un tema de campaña que haya dañado las intenciones de voto a favor de Peña en las encuestas.

Recordemos que fue Roberto Madrazo, quien competía en contra de Montiel para conseguir la candidatura presidencial del PRI en 2006, quien destapó, en el noticiero de Joaquín López-Dóriga, el asunto de las propiedades del gobernador del Edomex, su esposa y familiares cercanos. Investigaciones periodísticas posteriores demostraron que Montiel habitaba en lujosas mansiones en Metepec, Las Brisas, Careyes y España.

Ya como gobernador del Edomex, Peña formó una Fiscalía Especial para investigar la fortuna de su antecesor. El Ministerio Público investigó y, de acuerdo a sus conclusiones, la Procuraduría de Justicia del Estado de México resolvió que “no hubo incremento al patrimonio” de Montiel durante su gestión como gobernador y por tanto recomendó “el no ejercicio de la acción penal”. De esta forma, Peña exoneró a su padrino político, el que lo escogió para que fuera candidato a la gubernatura mexiquense, el que lo catapultó en la política del Estado de México, plataforma para eventualmente convertirse en candidato presidencial del PRI.

¿Cómo es posible que los fiscales de Peña no hayan encontrado pruebas cuando el mismo Montiel había reconocido la propiedad de su residencia en Careyes en enero de 2006? ¿Acaso Roberto Madrazo se equivocó cuando le había dicho a López-Dóriga en televisión nacional que Montiel y su familia se habían enriquecido misteriosamente durante su gestión como gobernador mexiquense? ¿No encontró la Fiscalía Especial las múltiples propiedades? ¿No hallaron a posibles testaferros?

Hace seis años me quedó claro, y aún tengo esa idea, de que los fiscales de Peña sólo buscaron por encimita. Que el entonces gobernador mexiquense estaba solapando la presunta corrupción de su antecesor en el cargo comportándose como miembro de una familia política que, en lugar de cumplir la ley, se tapan las espaldas entre ellos. Así ocurrió: Montiel fue exonerado, cosa que nunca perdonó, y con toda razón, el gran columnista y escritor Germán Dehesa quien, hasta el último de sus artículos, nos recordó la impunidad en la que quedó este escándalo de políticos priistas.

Lo increíble es que, seis años después, todo indica que Peña se salió con la suya: el asunto Montiel se ha olvidado. Poco se habla de él. Ni siquiera Josefina Vázquez Mota ni Andrés Manuel López Obrador se han encargado de recordárselo al electorado. ¿Por qué? ¿Acaso se la van a perdonar al joven y carismático priista quien, a la hora de la verdad, prefirió solapar la corrupción en lugar de castigar?

Hoy, mientras Peña navega con pocas dificultades hacia la Presidencia, Arturo Montiel se pasea tranquilamente por el país. Incluso asistió a la toma de posesión de Eruviel Ávila quien sustituyó a Peña como gobernador del Estado de México. Ahí, en el Teatro Morelos de Toluca, la clase política mexiquense lo ovacionó y la cúpula priista nacional lo abrazó. Él, muy campante, sonreía: se había salido con la suya. Nunca le investigaron a profundidad los millones de dólares de su fortuna, el tráfico de influencias durante su gestión, la corrupción rampante en los permisos de construcción en la zona conurbada de la Ciudad de México y, desde luego, las mansiones y palacios en los que habitaba.

Todo bajo la complicidad implícita o explícita de su sucesor en el palacio de gobierno de Toluca: Enrique Peña Nieto. Ahora que este viernes comienzan las campañas presidenciales, habría que preguntarse, como lo hizo en tantas ocasiones Germán Dehesa, ¿y Montiel?

"Tercer Grado", dos horas con Felipe Calderón

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

El presidente Calderón traía cuerda para seguirle. O al menos con esa impresión me quedé cuando Leopoldo Gómez despidió el Tercer Grado de anoche, la entrevista de ocho a uno que duró cerca de dos horas.

Lo he expresado en otras ocasiones: el mejor Calderón es el polemista. Le encanta el debate. Se fajó con Carlos Loret de Mola en el tema de las plazas federales de los maestros, y con Denise Maerker en el de Florence Cassez. Resguardó como un comandante a Genaro García Luna. Dijo que le gustaría ser el consorte de una Margarita Zavala presidenta de la República. Confesó que perdona los insultos de Andrés Manuel López Obrador, pero no los olvidará. Rechazó, una y otra vez, que Peña Nieto le descomponga el estómago. Se dibujó ante las cámaras el 1 de julio felicitando al ganador. Y como si estuviera en el Castillo de Chapultepec, se revolvió en el asiento y levantó la voz para defender su estrategia en la lucha contra el crimen. Pregunta tras pregunta, arremetida tras arremetida.

En cierto sentido, fue su última entrevista como mandatario. La castrante ley electoral le impondrá la congeladora hasta el día de las votaciones. Entonces habrá un presidente electo. Las entrevistas con Calderón serán otra cosa.

Me llevo dos imágenes de la experiencia de anoche: la de un hombre que cree fervorosamente en lo que hace y la de un político que disfruta su trabajo. No vi en él la sombra del paso del tiempo, que tanto marca y deteriora el alma y el cuerpo.

Novedoso, interesante ejercicio para nosotros. Según me informan, vienen ahora Josefina, Peña Nieto, López Obrador y Quadri. Calderón les está dejando el listón bien alto.

marzo 28, 2012

Preguntas a la Nación

Salvador Camarena (@SalCamarena)
Tronera
El Universal

“Tuve un sueño anoche, en él Lula y yo proponíamos juntos un Consenso Nacional”, contó riendo el ex presidente Fernando Henrique Cardoso a The Economist en enero pasado.

“Es tan obvio que Brasil necesita concentrarse en algunas cosas importantes. ¿Qué hacer con respecto a la energía? ¿Qué hacer en educación? ¿Cómo creamos mejores oportunidades para nuestra infraestructura, con el gobierno y la iniciativa privada trabajando juntos? ¿Cómo llegamos a un consenso en temas de medio ambiente? Es tan obvio. Éstas no son preguntas partidistas, sino preguntas nacionales”.

Esto viene a cuento por el desplegado publicado ayer en la prensa por un grupo de notables, en el cual se plantea una serie de cuestiones para que los candidatos las contesten de cara a las elecciones de julio. En sintonía con lo que expresaba Cardoso, son materias que rebasan a cualquier partido, que podrían ser la matriz de un debate nacional en el cual tendríamos que escuchar las voces de los candidatos, sí, pero también las opiniones, y los compromisos, de otros actores.

No se trata de complicar una buena idea para terminar en medio de una torre de Babel, pero el texto difundido ayer tendría que ser necesariamente enriquecido, en el formato en el que los que suscriben propongan, con expresiones de otros involucrados en los temas que plantea el desplegado.

Si este provocador preguntómetro es la expresión inicial de un nuevo grupo San Ángel (¿cómo llamamos a este colectivo, el grupo de los 48?), bienvenido sea. Ahora toca recoger en la arena pública otras expresiones: por ejemplo ¿qué opinan de las preguntas formuladas los líderes del SNTE, del sindicato de Pemex, de la CFE, del IMSS? ¿Y qué dicen de este documento los empresarios de los megaconsorcios de medios de comunicación y de las telecomunicaciones? Eso por mencionar a algunos de los que también tendrían que sumarse públicamente a la noción de que urgen cambios, lo que incluye reconocer que esas transformaciones implicarán costos para ellos.

Cardoso reía al plantear al semanario británico su sueño por lo improbable de que Lula y él formularan juntos esa agenda. Sin embargo, en la misma charla el ex presidente brasileño explicaba que en su país ocurrió una especie de acuerdo tácito y que cuando Lula llegó al gobierno, en vez de barrer con lo construido por la administración anterior, como se vaticinaba, edificó a partir de eso. Y aún así hoy habla de la necesidad de una agenda nacional.

Una consecuencia posible de este manifiesto es la confirmación de que las respuestas de los candidatos no basten por sí solas, que haga falta, como el propio desplegado plantea, que los candidatos asuman compromisos específicos con las agendas de los otros candidatos, para que ni el ganador gane todo ni quien pierda se qued con su agenda huérfana. Para construir, pues, un eventual piso común de acuerdos nacionales.

El anhelo de un México mejor tiene una posibilidad en las preguntas que plantea este grupo de personalidades. Veremos si la sociedad respalda esta agenda de cuestionamientos.


El divorcio de Javier Duarte

Adrián Trejo (@adriantrejo)
atrejo@callemexico.com
Calle Mexico

> A un año de gobierno, el priísta Javier Duarte de Ochoa se ha divorciado de los sectores productivos de Veracruz.

La razón es muy sencilla.

Duarte no ha pagado a los proveedores facturas por unos 5,000 millones de pesos lo que tiene al borde la quiebra a muchas empresas de la entidad, sobre todo a las medianas y pequeñas, las que generan la mayoría de los empleos en el estado.

Las grandes empresas, sobre todo las de la construcción, han logrado sobrevivir pero no podrán hacerlo por mucho tiempo debido a que el adeudo del gobierno del estado no solo suma miles de millones de pesos sino también varios años.

Uno de los sectores más afectados ha sido el automotriz, al que el gobierno veracruzano le adeuda unos 500 millones de pesos.

A su llegada a la gubernatura, Duarte solicitó vehículos –algunos blindados-, para sus funcionarios y dependencias; patrullas, camionetas, sedanes para funcionarios intermedios fueron entregados de acuerdo a la petición del gobierno estatal y con la promesa de pago en el mediano plazo.

Como pasaban los meses y no había pago, los concesionarios de las automotrices buscaron al secretario de Finanzas, Tomás Ruiz, para buscar una solución.

El funcionario prometió que en cuanto recibieran las participaciones federales pagarían pero semanas después, envió a un subalterno a ofrecer solo el 40% de la deuda con la consigna de que lo tomaban en ese momento o lo dejaban.

Los concesionarios no aceptaron la oferta y ahora están a la espera de que en cualquier momento la deuda sea desconocida, lo que llevaría el conflicto a los tribunales.

Duarte está por anunciar una ambiciosa campaña de reposicionamiento de la imagen del estado a través de una campaña denominada “Soy Veracruz”, para la cual contrató los servicios de la actriz Edith González.

Pero ni con la campaña en cuestión ni con los millonarios recursos que invirtió en la Cumbre Tajín, parece que Duarte logrará menguar el malestar que existe entre los proveedores estatales, arrastrados por la pésima situación financiera del estado.

> El presidente Felipe Calderón Hinojosa inauguró ayer una de las obras de infraestructura más importante del sexenio, la Terminal de Gas Natural Licuado Manzanillo y el gasoducto Manzanillo-Guadalajara.

Estas importantes obras de infraestructura fueron desarrolladas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que dirige Antonio Vivanco Casamadrid y se enmarcan en la Estrategia de Cambio Estructural en el Mercado de Gas Natural, anunciada por el presidente Calderón hace algunos meses.

La Terminal podrá recibir y almacenar hasta 300 mil metros cúbicos de gas natural licuado y tendrá capacidad para regasificar y entregar a la CFE gas natural hasta por una cantidad de 500 millones de pies cúbicos diarios, que se utilizarán para la generación de electricidad en el Complejo Termoeléctrico Manzanillo.

El proyecto, vale decirlo, fue concebido por Alfredo Elías Ayub, ex director dela CFE. Debe estar contento.

El eslabón débil

Manuel J. Jáuregui
Reforma

Ustedes, amigos, que han sufrido y superado los numerosos escollos que al viajar les han impuesto en nombre de la seguridad, seguro perciben la ironía de la situación que a continuación les relatamos.

Imaginen esto: tras ser revisados, palpados, escaneados e interrogados para determinar su nivel de riesgo a la seguridad aérea, abordan tras un largo y minucioso proceso un avión junto con otros ciento y pico de pasajeros.

Poco después de despegar sale un hombre de la CABINA de mando del avión, visiblemente agitado, descompuesto y empieza a gritar en forma irracional.

¡Es el PILOTO de la nave!

Sumamente agitado berrea que Iraq, que Irán, que hay una BOMBA a bordo de la nave y que el avión ¡SE VA A CAER!

En esto intenta el desquiciado piloto regresar de nuevo a la cabina, pero no puede, pues el COPILOTO cerró y candadeó la puerta de la CABINA de mando tras su salida para impedir el retorno de su visiblemente trastornado CAPITÁN.

Pero ¿a que no saben qué?

En ese mismo vuelo viajaban no menos de una docena de PROFESIONALES DE LA SEGURIDAD y ex POLICÍAS que se dirigían a una CONVENCIÓN... ¡de seguridad!

Toma a SEIS DE ELLOS poder subyugar al demencial piloto a quien tumban y amarran con cintos mientras el copiloto declara una emergencia y ATERRIZA la nave en el aeropuerto más cercano.

Posteriormente, uno de los héroes de la emergencia declara que no tenía la menor duda que la intención del trastornado piloto era darse en toda su máuser con todo avión y pasajeros.

El drama acaba con los pasajeros sanos y salvos en tierra y el que fuera piloto de la nave en camisa de fuerza, sedado, en detención psiquiátrica.

Esto, valorados amigos, no es invento, ni cuento, ni hipérbole ilustrativa: ¡ESTO ACONTECIÓ AYER en un vuelo de Nueva York a Las Vegas a bordo de una aeronave de JetBlue!

Y se los platicamos para ilustrar el punto siguiente: cualquier cadena es sólo tan fuerte como el eslabón más débil que la integra.

En este caso, ninguna "medida de seguridad" aplicada como norma tuvo relevancia alguna para la situación surgida, pues el peligro resultó provenir de OTRA instancia completamente inesperada.

El sentido común y los rápidos reflejos del copiloto resultaron un factor definitivo para evitar una calamidad, eso y la "coincidencia" de que entre el pasaje se encontrara gente acostumbrada a dominar físicamente cualquier amenaza.

Quiere esto decir, amigos, que las medidas de seguridad -por más fregonas que aparenten ser- pueden prevenir una parte del riesgo, ¡MAS NO TODO!

¿Cómo pronosticar en qué momento se va a DESTORNILLAR mentalmente una persona con ese tipo de responsabilidad?

Pocas profesiones pasan por procesos tan rigurosos de selección como la de piloto comercial de aerolínea: exámenes médicos, psicométricos, entrenamientos semestrales, adiestramientos, instrucción, emergencias, trabajo extenuante en el simulador, miles de horas de vuelo de experiencia, ¡y ya ven!

El mismo encargado de conducir el vuelo a puerto seguro sufrió un tronido de fusible neuronal ¡y ya quería empinar la nave llevándose de encuentro a cientos de inocentes!

¡Cosas veredes, Mío Cid!

Desde el inicio les pedimos, amables lectores, que imaginaran la situación descrita: ahora les suplicamos continuar con este vuelo de la imaginación suponiendo que la nave de JetBlue es México y Las Vegas es el destino de prosperidad, equidad y justicia que todos anhelamos que alcance nuestra nave de Estado.

¿Qué medida de seguridad, qué "blindaje" económico, qué prevención podemos tomar que valga si a quien le encomendamos la nave le brota una fuga de hidráulico en el cerebro?

¡Seguro nos vamos todos a pique!

Ahora que no sean mal pensados, no nos referimos a la salud mental de ningún candidato en específico, sólo pretendemos conminarlos a meditar sobre la enorme responsabilidad que pesará sobre quien tome los destinos del MéxicoBlue a partir del 2012.

Y, por lo mismo, tener muy presentes que contar con una BITÁCORA de vuelo extensa, con un récord de seguridad medible, que haya demostrado SERENIDAD y capacidad en las emergencias, debe ser considerado una opción menos riesgosa como capitán de la nave, que un improvisado, inexperto, incapaz o improbado.

Riesgo siempre habrá, lo único que quizás podremos lograr en julio del 2012 es minimizarlo dentro de lo humanamente posible.

¡Está de pensarse muy, pero muy bien!

Una legislación sin sentido común

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Como dijimos desde que se aprobaron, las reformas electorales de 2007 no resisten la prueba de la verdad, la de los comicios. A dos días de que se inicien formalmente las campañas, la legislación electoral ha mostrado ya carencias, enormes vacíos legales que fomentan la discrecionalidad y una serie de decisiones que en el terreno teórico podrían ser apropiadas, pero que no están en condiciones de cotejarse con la realidad.

Vamos con algunos de los capítulos que están haciendo agua en forma evidente. Primero, el tema de las cuotas de género. Creo que es positivo imponer cuotas de género en puestos de elección popular, aunque no creo que, repentinamente, establecer 40% de cuota de género sea muy viable sin caer, como está ocurriendo en muchos casos, en la simulación, al postular a esposas, novias, secretarias. Pero, independientemente de ello, los partidos tienen razón al señalar que cuando les fue establecido el número de mujeres que tenían que ocupar esas candidaturas, en muchos casos ya se habían realizado elecciones en los distritos para elegir a los contendientes. Habrá que analizar caso por caso, pero resulta ridículo que el IFE diga ahora que si los partidos el día de mañana no presentan listas con la cuota de género plenamente cubierta, comenzarán a sortear distritos para que sean asignados a mujeres, quitando a los candidatos elegidos en esos mismos distritos. El tema está mal planteado y se tomaron, como en los debates y en la publicidad, decisiones a destiempo. La norma debe ser revisada sin falta pasada esta elección y, por las carencias que se perciben, debería ser aplicada con cierta flexibilidad.

Segundo punto, la veda electoral. El único efecto de este absurdo paro de más de un mes en los procesos electorales ha sido evitar la competencia entre candidatos. No tiene sentido alguno, porque todos trataron de hacer proselitismo, aunque fuera en forma encubierta y se llegó al límite de que un candidato, en este caso López Obrador, violara la veda frente a la sede del IFE el mismo día en que registró su candidatura. ¿Qué sentido tiene que los candidatos no puedan hablar de sus propuestas o pedir el voto o realizar actos con sus simpatizantes, cuando lo venían haciendo desde tiempo atrás? La veda es otra norma irracional que debe ser olvidada.

Otro punto: las campañas negras o la publicidad negativa. Ésta se hace todos los días y no pasa nada, lo único que cambian son los instrumentos utilizados. Un ejemplo reciente: las grabaciones de Josefina Vázquez Mota. Todas tienen aparentemente el mismo origen, todas tienen el mismo destino, la misma vía de difusión, y no pasa nada, aunque se trate de un delito federal. Pero lo mismo se podría decir de muchas otras acciones que se ven en estos días. La publicidad negativa no debería estar prohibida porque sirve para confrontar a los candidatos: lo que debe estar prohibido es la difamación y la calumnia, que están sancionadas por ley, y los delitos como las intervenciones telefónicas ilegales, y unas y otras están a la orden del día.

Y eso se relaciona con otro tema: la publicidad y el acceso de la ciudadanía a los medios. Soy de los que creen que tanto los ciudadanos como los partidos deben tener acceso a la publicidad en radio y televisión para los fines que consideren convenientes. En la actualidad priva la rigidez de la norma y la simulación en su aplicación. Los ejemplos son innumerables, pero pongamos uno mucho más abierto: ayer se dio a conocer un desplegado firmado por medio centenar de personalidades de distintos ámbitos, con preguntas a los candidatos (preguntas que me parecen absolutamente compartibles y pertinentes). Se publicó en los periódicos pero, ¿por qué no podría darse a conocer de la misma forma en los medios electrónicos?, ¿por qué no puede estar esa información al alcance de quien quiera acceder a ella? Más importante aún, si los candidatos responden o no a esas preguntas, ¿por qué quienes las suscribieron no pueden opinar sobre esas respuestas y establecer públicamente sus opiniones en medios electrónicos a favor o en contra de los candidatos? Es absurdo lo decidido en la reforma de 2007 y, además, viola las garantías individuales consagradas en la Constitución. Es otro punto que tendrá que ser revisado.

Y hay muchos más, por ejemplo, el de las candidaturas independientes. Si no me equivoco son 54 los aspirantes que pretenden competir por la Presidencia desde fuera de los partidos, de Manuel Clouthier hasta Juanito. Se cae en el absurdo, pero demuestra que el espacio de los partidos termina siendo demasiado cerrado, asfixiante y sectario para muchos que no encuentran su propio espacio en el mundo de la política.

Apología del iPad

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

La oferta era irresistible: un montón de meses para pagar el costo del artilugio —y, encima, sin intereses (pero, digo, de verdad, al precio anunciado y nada más, sin trampas)— y uno, que es gente adicta a los gadgets y comprador compulsivo, pues, qué quieren ustedes, se dejó engatusar y salió corriendo a la tienda a comprar el famoso iPad de tercera generación que, vaya pretensiones de los de Apple, no ha sido bautizado como iPad 3 sino, miren, así nada más, como el señor iPad universal y dominador, amo absoluto en el reino de las “tabletas” (en mis tiempos te las comías, a las tales, pero hoy día se han trasmutado en un objeto que no se puede digerir por exceso de metales y otros materiales tan exóticos como perjudiciales para la salud).

Pero el asunto es el siguiente, más allá de cualquier posible frivolidad consumista: en lo personal, en tanto que viajero muy frecuente y escribidor a sueldo, llevo años enteros buscándole un sustituto a esa dichosa computadora portátil que no termina de ser lo suficientemente ligera, delgada, liviana y utilizable en condiciones adversas como para que le puedas conferir una condición de accesorio en vez de atribuirle poderes —y, derechos— de amo y señor. El iPad, en ese sentido, parecía el candidato ideal para desempeñar funciones gerenciales, secretariales, literarias, periodísticas, contables y hasta espirituales: esencialmente portátil, venía siendo una especie de promesa de comodidad eterna y absoluta. Y, en efecto, luego de la compra compulsiva, no he tenido otra opción que intentar garrapatear mi columna de todos los días en la formidable pantalla del aparato —una vez descargado el software de Pages— y comprobar, de paso, si la opción de utilizar una “tableta” en vez de un ordenador estorboso es viable.

Pues bien, no he podido, por lo pronto, consultar el diccionario de sinónimos de Microsoft Word ni tampoco contar las palabras que llevo escritas. Pero, a ojo de bien cubero, creo que estoy a punto de completar la cuota de vocablos permitidos. Pase lo que pase, voy a adjuntar este texto a un correo y, ¡pum!, lo mando directo a la redacción. ¡Bendito iPad!

marzo 27, 2012

'Tía Veda' por Paco Calderón




Votar y ser vetado

Guillermo Sheridan
El Universal

Sigo sin entender por qué el derecho a votar y ser votado, que se supone que garantiza la Constitución (que a su vez se supone que es la mandamás), se encuentra secuestrado por el requisito previo de pertenecer a un partido político. Sí, ya sé que hay leyes y reglamentos y estatutos y normativas, pero también se leer y ahí en la Constitución (artículo 35, fracción II) dice “derecho a votar y ser votado”. ¿Ah, sí? Pusnó.

La prerrogativa del ciudadano a votar y ser votado pasa por el requisito previo de pertenecer a un partido político. Me parece discriminatorio: se establece que hay diferentes tipos de ciudadano, los que pertenecen a un partido y los que son honrados. No pertenecer a un partido debería ser requisito, antes que obstáculo, para poder ser votado.

Que así sea pone de manifiesto que los políticos partidarios se han constituido en una clase diferente, superior, encima de las otras y con dominio sobre ellas. Unas “instituciones de interés público” que se caracterizan por ofender el interés del público y privilegiarse ante él. Una clase que, para agregarle al asunto una ironía infame, convierte la promesa de erradicar las diferencias de clase en la mercadería esencial de su negocio. Buscar un cargo de elección popular supone de entrada ingresar a esa élite inepta y hacerse antes de privilegios no populares.

Los partidos se han convertido en una plutocracia dentro de la democracia, en los caseros de la vecindad; se han encaramado sobre el resto de la ciudadanía y se han abrogado derechos de los que el resto de los ciudadanos estamos privados. Como en un contrato leonino calculado para ingenuos, resulta que la frase “votar y ser votado” tiene asegunes. Se preserva el derecho a votar -pero sólo por ellos- mientras que el derecho a ser votado supone la previa obligación de sumarse a ellos. Hay una simetría enfadosamente rota en este asunto: el derecho a votar libremente no se equilibra con el derecho a ser libremente votado.

Que los partidos posean el monopolio de la elegibilidad a los cargos públicos es un privilegio que inserta una diferencia humillante en la conciencia que el ciudadano tiene de su libertad. Si poder ser votado es, en teoría, la expresión democrática por excelencia de mi libertad ciudadana, condicionarla a la pertenencia a un partido la somete a una previa pérdida de libertad. Es como si mi derecho a buscar la felicidad se condicionase a mi membresía en un sindicato o iglesia. Es reconocer una libertad sólo en la medida en que prescinde de su valor como valor individual. Y en tanto que ser votado es una libertad individual legítima, el verse obligado a quitarle lo individual para que siga siendo libertad, arrasa también con su carácter legítimo. La inteligencia y la libertad individuales, pasadas por el molino de los partidos, no tardan en producir una pasta sumisa, interesada. Las libertades individuales se convierten en coros que loan líderes a cambio del derecho a ser votado. No extraña que las mejores inteligencias de México hayan huido de la sumisión a los partidos.

Al decirle que no a las candidaturas independientes, los usufructuarios del poder electoral afrentan a quienes preferimos que nuestra libertad sea individual y no parte de una servidumbre a partidos cada vez más disparatados. Es un “no” que se suma al resto de los fueros y privilegios que hacen de los militantes de los partidos ciudadanos tan de primera clase que pueden ser votados por los de segunda, pero no al revés. La respuesta es tediosa: súmese usted a un partido y trabaje desde adentro para que llegue al poder. Una vez ahí, lance una iniciativa para cambiar la ley electoral y se permita a los ciudadanos ser votados sin requisitos idiotas. No tardará en saber con Lord Halifax que las personas ingresan a los partidos por ingenuos, y que los que después les impide salirse es la vergüenza.

'Pinche Sota'

Eduardo R. Huchim (@EduardoRHuchim)
erhm45@gmail.com
Reforma

Partamos del supuesto de que es auténtica la grabación divulgada por La silla rota y multiplicada su difusión por Carmen Aristegui en MVS. Es un supuesto fundado porque la voz de mujer que se escucha se parece a la de Josefina Vázquez Mota, la candidata presidencial del PAN, quien habla con su coordinador de redes sociales, Agustín Torres Ibarrola, después de un debate entre los aspirantes panistas. Además, los detalles puntuales que se escuchan apuntalan la autenticidad de la conversación.

La parte que más importa es ésta:

"Un saludo cariñoso a Genaro García Luna que nos graba, en lugar de grabar a El Chapo, y un saludo muy amoroso a Alejandra Sota, que filtra todas nuestras llamadas telefónicas, pinche Sota".

Y en efecto, la grabación fue filtrada originalmente por la vía de Youtube, con lo cual se consumó lo que se anunciaba en ella misma. Josefina se negó a comentar la grabación porque se trataba del producto de un acto ilegal, según dijo en una entrevista con Aristegui, Denise Dresser, Lorenzo Meyer y Sergio Aguayo, en la mesa política del mencionado noticiario. (Por cierto, al imponerle brevedad a esa entrevista, Josefina desaprovechó la oportunidad de llegar más ampliamente a un vasto auditorio que, en su mayoría, difícilmente le prestaría atención en otro medio. Esto se acredita con un hecho registrado en Twitter, ese termómetro instantáneo -pese a los bots- de la atención que concitan los temas y que en la mañana de ayer tuvo dos hashtags que fueron trending topics durante horas: "Josefina no tiene tiempo" y "Pinche Sota".)

La negativa de Vázquez Mota a hablar sobre el producto de una acción ilegal fue una buena razón para eludir un tema espinoso, como el señalamiento de que dos integrantes del equipo de Felipe Calderón estaban cometiendo actos ilegales. También resulta previsible que quizá ahora, ya definida la candidatura, Sota, García Luna y su jefe no lanzarían fuego amigo contra Josefina (¿o será candidez suponerlo?), pero eso no quita que se hayan realizado grabaciones ilícitas y que explícitamente se atribuyan a dos miembros del gobierno en funciones. Uno de éstos, García Luna, fue prontamente defendido por Javier Lozano, quien involucró al PRI en la autoría de las grabaciones, pero sin pruebas.

Algo que no debe ocurrirnos es acostumbrarnos a la ilegalidad y aceptar que cientos de hechos inconstitucionales e ilegales, particularmente en materia de corrupción, se denuncien prácticamente todos los días (las páginas de Reforma así lo acreditan) y, sencillamente, no pase nada. En ese sentido, debe celebrarse el anuncio de Torres Ibarrola de que se presentará una denuncia ante la PGR para investigar el presunto espionaje, como ya se hizo el 31 de enero con otra filtración en la que Vázquez Mota se refería a su ex contrincante, Ernesto Cordero, como un patán. Claro, después habrá que exigirle a la PGR que actúe con prontitud y eficacia.

En la vertiente electoral debe advertirse que los primeros signos de lo que puede reeditar la polarización de 2006 ya están presentes, aun cuando las campañas todavía no empiezan formalmente. Tanto Vázquez Mota como Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto son víctimas de la propaganda negra y aunque este último ha dado con sus pifias abundantes municiones, ello no puede justificarla. Por su parte, Vázquez Mota ha tenido que afrontar la exhibición de viejos textos como los relacionados con Augusto Pinochet y la UNAM, sobre la cual -caracterizada por ella como un "monstruo"- ayer dijo que su negativa opinión ha cambiado y que esto se prueba con sus acciones en la SEP. También ha debido resistir libelos sobre su presunta sustitución en la candidatura panista y otros hechos que, en algún grado, remiten a la campaña de hace seis años con un destinatario muy distinto: López Obrador.

Por su parte, las autoridades electorales deberán estar alertas para actuar con rigor y celeridad y no incurrir en las omisiones que en 2006 contribuyeron a la polarización, el desaseo y el desprestigio de las dos instituciones cúpulas en materia comicial.

OMNIA

Bellas Artes cometió una inadmisible falta de respeto al público que acudió el domingo 25 de marzo a la escenificación de La Traviata. Programada para las 5 pm, la popular ópera de Verdi comenzó pasadas las 5:20, sin que mediara explicación alguna, a pesar de los insistentes palmoteos de impaciencia por parte del público que, además, se vio sometido a un ambiente caluroso ajeno a las emociones operísticas.

¿Prohibirán que AMLO compita en la elección?

Leo Zuckermann (@leozuckermann)
Juegos de Poder
Excélsior

El jueves pasado, López Obrador acudió al IFE para registrarse como candidato presidencial. Acto seguido, en la plaza de esa institución, realizó un mitin con supuestos militantes de los tres partidos que lo postularon. Anunció varias de sus propuestas en caso de ganar la Presidencia. A la misma hora se trasmitían diversos noticiarios en la radio. Varios trasmitieron, en directo, el discurso de AMLO. Se trataba, sin duda, de un acto de campaña. Pero hay que recordar que la ley prohíbe este tipo de eventos durante este periodo conocido como de “intercampañas”. Al aire, José Cárdenas me preguntó si las autoridades podían castigar a López Obrador por un “acto anticipado de campaña” en las mismísimas entrañas del IFE. Le respondí que dependía de si algún partido se quejaba. Pues bien, ya ocurrió: el PAN presentó una denuncia por “actos anticipados de campaña” de López Obrador. Dice la queja que el tabasqueño “está violentando el principio de equidad en la contienda, al exponer públicamente la plataforma electoral de la coalición que lo postula. No está haciendo uso de su libertad de expresión; por el contrario, está excediendo los límites legales de dicha libertad”.

En lo personal, todas estas restricciones, como la veda electoral durante los 45 días del “periodo de intercampañas”, me parecen absurdas. No sólo limitan la libertad de expresión sino que, en la práctica, han favorecido al candidato puntero en las encuestas, es decir, a Peña Nieto. Si por mí fuera, yo eliminaría la gran mayoría de las prohibiciones de la reforma electoral de 2007. Pero eso es lo que yo pienso. Otra cosa es como puedan interpretar la ley tanto los consejeros del IFE como los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). A final de cuentas ellos decidirán si AMLO efectivamente realizó un acto anticipado de campaña que podría ser castigado hasta con la suspensión de su registro como candidato.

El asunto no es hipotético. Ya ha sucedido que el TEPJF le ordena al IFE retirarle el registro a un candidato por haber incurrido en actos anticipados de campaña. Me refiero al caso de Marybel Villegas Canché en 2009. Quería ser candidata a diputada federal por representación proporcional en la circunscripción correspondiente a Cancún. Para tal efecto, en diciembre de 2008, emitió un mensaje por televisión deseando felices navidades. Lo acompañó con anuncios espectaculares. También pintó bardas y contrató mamparas en camiones. Ya en 2009, el PAN efectivamente la lanzó como candidata a diputada federal. El 2 de mayo la registraron. Pero el PRD presentó una queja por “actos anticipados de campaña”.

El IFE, en principio, la amonestó, pero no le retiró el registro. El PRD entonces presentó un recurso de apelación ante el TEPJF. El Tribunal revisó las pruebas y canceló el registro de la candidata “ya que el IFE no valoró debidamente el impacto de las conductas acreditadas en relación, no sólo a la precampaña, sino a la campaña electoral en el 03 Distrito Electoral en Quintana Roo y, por ende, erró al considerar tales conductas como simples actos de gravedad ordinaria, cuando debió haberlos calificado como actos anticipados de campaña de gravedad especial”. El IFE le retiró el registro a Villegas y le impuso una multa de 36 mil pesos a la asociación civil que utilizó la susodicha para anunciarse.

En el caso de AMLO, no creo que ni el IFE ni el TEPJF vayan a negarle o retirarle el registro por haber incurrido en actos anticipados en campaña. Una cosa es ser la señora Villegas Canché, candidata a diputada federal en Quintana Roo, y otra muy diferente el señor López Obrador, candidato presidencial de tres partidos nacionales. En esto de la aplicación de la ley, el nombre pesa. Creo que AMLO, a pesar de la demanda del PAN, sí podrá competir, pero en el camino observaremos otra prueba más (como si la necesitáramos) de la absurda Ley Electoral que pretende ponerles un bozal a los candidatos.

Cifras de la isla triste

Héctor Aguilar Camín (@aguilarcamin)
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

En su edición más reciente, The Economist ofrece un reporte especial sobre Cuba. He entresacado de sus cinco artículos algunas cifras ilustrativas de la realidad cubana. Cifras de la isla triste.

La esperanza de vida de los cubanos es de 79 años, igual que la de Chile y dos años mayor que la de México. La mortalidad infantil es mucho menor: 5 por cada mil habitantes contra los 14.1 de México. La edad promedio del politburó cubano es mayor de 70 años, con Fidel, de 85 y Raúl, de 80.

En 1959 los indicadores sociales de Cuba eran de los más altos del continente americano, comparables a los de Estados Unidos, con más doctores por persona que Gran Bretaña y Francia, pero con una tercera parte de la población en pobreza extrema.

El ingreso per cápita cubano es de 5 mil 400 dólares, la mitad de México, que tiene 10 mil. El valor promedio del salario es solo la cuarta parte del valor que tenía en 1989, año en que cayó el muro de Berlín y terminó la ayuda soviética. En el año 2000 estaba en la pobreza 20 por ciento de la población.

El salario promedio mensual es de 19 dólares, o 454 pesos. Un doctor gana hoy en Cuba 23 dólares mensuales. Un par de zapatos para niño cuesta 13 dólares.

El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad social, ha pasado de 0.24 a fines de los 80 a 0.5 en la última década, cifra similar al promedio latinoamericano, salvo que en Cuba no hay realmente ricos, es una desigualdad entre pobres. El gasto social por cabeza cayó en 83% entre 1989 y 1993.

La producción per cápita de 15 de los 22 productos agrícolas e industriales claves de la isla ha caído dramáticamente desde 1958. La de azúcar, hasta 8 por ciento de lo que era en 1989. En consecuencia, Cuba importa 80 por ciento de la comida que consume: mil 700 millones de dólares al año.

Las empresas agrícolas del Estado poseen 75 por ciento de los 6.7 millones de hectáreas laborables de la isla, pero 45 por ciento de ellas está ocioso.

Dos millones 700 mil turistas visitan Cuba cada año. Es la actividad más rentable, junto con la producción de níquel y petróleo, de inversión canadiense.

Hay sólo 600 mil coches en la isla, con una edad promedio de 15 años. La mitad de esos carros pertenecen al Estado. En 2010 había 724 mil computadoras y 1.8 millones de usuarios de internet. Una hora de conexión a la red cuesta 1.50 dólares la hora. Hay también 1.8 millones de teléfonos celulares.

El 90 por ciento de los cubanos no tiene acceso a otras noticias que las que le proveen la televisión, la radio y la prensa estatal.

marzo 26, 2012

Contra la corrupción

Ricardo Raphael (@ricardomraphael)
Analista Político
El Universal

Casi tan nefasto como un régimen autoritario es una democracia corrupta. De hecho resulta difícil distinguirles. Ambos arrojan injusticia y arbitrariedad, los dos vulneran y desigualan, uno y otro terminan despertando rechazo y por lo tanto ilegitimidad.

Si algo hay que reclamarle a los gobiernos de la alternancia es que no hayan logrado resolver la abultada corrupción que sigue haciendo de las suyas en todos los rincones del Estado. No importa dónde se ponga la mirada, en la policía o el ministerio público, en las aduanas o los agentes migratorios, en las obras públicas o los permisos de construcción, en las compras del gobierno o en las plazas de los maestros, en los hospitales o en los juzgados civiles.

Cada tramo de la gestión gubernamental está vulnerado por rendijas que hacen posible, para unos cuantos, apropiarse de los recursos que son de todos; que privatizan lo que debería ser público.

En este tema, tan grave como el hurto de lo ajeno es el despilfarro. Las obras fastuosas que se han puesto de moda agravian porque igual implican arbitrariedad. Cuando el gobernante no sabe jerarquizar prioridades y prefiere hacer demagogia con el dinero del contribuyente está corrompiendo la racionalidad y la coherencia que el gasto público merece, sobre todo en un país donde las carencias son tantas. En esta hebra de argumentos no sorprende constatar que el principal reclamo hecho por las y los mexicanos a su democracia tiene que ver con la corrupción. Según el Latinobarómetro de 2011, 55% de la población coloca este fenómeno como el principal problema político de nuestro recién estrenado régimen. La misma encuesta recoge como propuesta popular la necesidad de contar con mayor transparencia; 36% la exige para el conjunto del Estado mexicano.

Contrastan con esta percepción general los muchos esfuerzos que el país ha emprendido durante la última década en favor del acceso a la información, la transparencia, el control y la fiscalización, en concreto, en favor de la rendición de cuentas. La paradoja no puede pasar inadvertida: tanta energía para combatir la corrupción no ha dado todavía resultados satisfactorios para los gobernados.

Sería falso afirmar que los gobiernos panistas sean más corruptos que sus antecesores. Igual de erróneo sería asumir que nada se ha hecho para enfrentar este problema traído por nuestra cultura desde los tiempos de la Colonia. La última década se caracteriza justamente por lo contrario. Por una enorme cantidad de instituciones, normas, procedimientos y pedagogías dispuestas, todas, para atacar la corrupción. Acaso llegó el momento de abordar el tema desde otra perspectiva. Probablemente la prevalencia de la corrupción se debe a que los esfuerzos invertidos en favor de la rendición de cuentas no han sido articulados de manera eficiente. La explicación del fracaso se encuentra ciertamente en lo que Mauricio Merino, cabeza de la Red por la Rendición de Cuentas, ha llamado la fragmentación y dispersión del sistema. No contamos todavía con cuentas claras, tampoco con responsables identificables, mucho menos con mecanismos exitosos para exigir que los sujetos autores del despilfarro o la corrupción paguen por las consecuencias de sus actos.

La fragmentación del sistema ocurre porque a nivel federal las responsabilidades se diluyen. No se articulan de manera virtuosa, por ejemplo, las funciones de la ASF, las de la Secretaría de la Función Pública o las que corresponden a la PGR (cuando de las irregularidades pueden derivarse delitos penales). Luego, en el ámbito del gobierno local, la fragmentación se multiplica al infinito. Las autoridades municipales y estatales responsables de controlar y fiscalizar están, en su mayoría, sometidas a los poderes que deberían vigilar. Son territorios opacos y por tanto ostentosamente abusivos. La Red por la Rendición de Cuentas, organismo ciudadano que se ha impuesto como misión combatir la fragmentación del sistema, presentó el viernes pasado una propuesta a todos los partidos y logró de parte de sus principales líderes un compromiso con tal agenda.

El trecho es todavía largo pero si no se recorre, la corrupción terminará deslegitimando hasta el último de los pilares de nuestra incipiente democracia. ¿Cómo hacer para que el reclamo social contra la corrupción se convierta en una exigencia eficaz por la rendición de cuentas? Responder a esta interrogante es el reto de la Red y, sin duda, del resto de los mexicanos que necesitamos ver superada la vasta impunidad que todavía nos gobierna.

Treinta y cinco años

Víctor Beltri (@vbeltri)
Analista político
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

Para Silvana, la más maja de las madrileñas.

En 1521, y tras cruzar el mundo en busca de fama y fortuna, un puñado de valientes libró una batalla decisiva contra un pueblo magnífico que estuvo dispuesto a luchar hasta la muerte por defender una pequeña isla, en medio de un lago salobre, en donde había sido construida la ciudad más hermosa del mundo.

Hay una placa que conmemora esta batalla, en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. El mensaje resume a la perfección esta historia de arrojo y valentía: “El 13 de agosto de 1521, heroicamente defendido por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. No fue triunfo ni derrota; fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy”.

La placa no podría estar en un lugar más adecuado. No sólo por el hecho histórico de que la batalla haya sido librada precisamente ahí, sino por lo que Tlatelolco significa para México. En algún momento sede del mercado más grande de Mesoamérica, Tlatelolco fue también el lugar en donde ocurrió la terrible matanza de estudiantes en 1968, despertando la consciencia nacional sobre el autoritarismo y la represión que se vivía en aquellos tiempos. En Tlatelolco, también, se firmó el tratado que libró a América Latina de armas nucleares, mismo que representó un Premio Nobel de la Paz para la diplomacia mexicana. Tlatelolco es, así mismo, el lugar emblemático del terremoto que devastó a la Ciudad de México en 1985. Fecha tras fecha. Sufrimientos y alegrías. Resurgimientos continuos.

México, como lo asienta la placa citada anteriormente, es un pueblo eminentemente mestizo. Las tradiciones, la cultura, el sincretismo religioso. Mezcla perfecta de dos pueblos que, sin saberlo, crearon con su encuentro una historia completamente diferente y que, abrevando de ambos, encontró su propio camino. México no podría comprenderse sin la influencia de aztecas y españoles, así como España no podría entenderse sin México.

En la primera mitad del siglo veinte, ante la llegada de la dictadura de Francisco Franco, México decidió cerrar la puerta al autoritarismo al tiempo que la abría a los ciudadanos españoles, quienes llegaron a hacer las américas sin darse cuenta de que terminarían hechos por las mismas. El aporte de esa generación de españoles en México fue formidable en términos no sólo comerciales, sino de industria y sobre todo de conocimiento. México estaría en deuda con España por lo que sus hijos han dejado en nuestra tierra, si no fuera porque la deuda fue saldada con la hospitalidad y el cariño que propició que aquellos españoles terminaran integrándose en la sociedad mexicana, inculcando a sus descendientes el amor y el compromiso con su nueva patria. Los hijos y nietos de aquellos españoles son tan mexicanos como el que más, aunque sigan comiendo fabes y morcilla los domingos mientras despotrican contra el Florentino Pérez de turno.

Dos pueblos tan unidos no podían seguir separados y, así, el 28 de marzo de 1977, se reanudaron las relaciones diplomáticas entre ambos tras la muerte del dictador. Es, indudablemente, una ocasión gozosa celebrar en esta semana los 35 años de una relación que no podría encontrarse en mejor momento: los resultados de una atinada gestión de los temas económicos entre ambas naciones; la cooperación técnica y científica; el intercambio cultural creciente y el grado de entendimiento que permite un discurso político fluido, no son sino el marco de referencia para evidenciar el interés mutuo y el cariño de dos pueblos que reconocen su cercanía y demandan lazos más estrechos, historias entrelazadas y condiciones propicias para que la relación entre ambos sea cada vez más cercana.

Esta cercanía, éste intercambio, éstos resultados, no son sino el reflejo de la dedicación de la cancillería mexicana por cuidar la que debe de ser su puerta a Europa y socio más que natural. Hay mucho que aprender, sin embargo, de los dos lados. La experiencia española en la transición democrática, en el momento en que México trata de consolidar sus propias instituciones, es poco menos que invaluable. La proyección de las empresas españolas a nivel internacional, el desarrollo de una marca-país para atraer el turismo: lecciones indispensables para México. España, por su parte, puede aprender de las soluciones que los economistas mexicanos han desarrollado para enfrentar crisis tan graves como la que los ibéricos atraviesan en estos momentos, así como de la manera de conciliar intereses, favorablemente, de vecinos que se encuentran en una relación asimétrica, lo cual es indudablemente, en nuestro caso, un logro más de la cancillería mexicana.

México y España están de plácemes, ésta semana. Treinta y cinco años, de iure, de una relación de facto que se remonta a más de cinco siglos y no ha hecho sino enriquecer, en todos los sentidos, a las dos naciones. Una relación que se enfrenta, cada día, a nuevos retos por resolver, en diferentes arenas. Económicas, comerciales, políticas, culturales, asignaturas para dos países que comparten no sólo raíces sino frutos, y cuyas historias se entreveran y proyectan a futuro en una relación que en estos momentos se antoja inmejorable. Dos naciones que siguen tejiendo, entre sí, un tejido incomparable en el que las semejanzas los acercan mientras que sus diferencias, indiscutiblemente, los enriquecen. Así, ésta semana, no digamos simplemente ¡viva México! o ¡viva España! Más bien, celebremos la amistad incomparable entre dos pueblos que se reconocen y quieren ser cada vez más cercanos. Y que los 35 sigan contando, sin detenerse.

Imágenes de un desprecio… imaginario

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Atenidos a las imágenes televisivas, no cabía duda: Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, desairó el viernes de manera ostensible y “majadera” el saludo del presidente Felipe Calderón, dejándolo con la mano extendida y la sonrisa de nervios congelada.

El desaire pudo verlo gran parte de la población católica del mundo, durante la transmisión de la llegada de Benedicto XVI al aeropuerto de Silao, y ocurrió en 10 segundos, inmediatamente después de que el perredista saludara al pontífice.

Consecuencia lógica: la “leperada” desató la lengua de periodistas formados en la adjetivación y la imaginación, más que en el reporteo, que ni siquiera comentaron el hecho de que el Presidente, en contraste con lo que se le vio hacer a Acosta, lo había mencionado respetuosamente en su discurso de bienvenida.

Una conductora de televisión restringida, por ejemplo, mientras se retransmitían las imágenes bochornosas, comentó que “el Presidente solamente se limita a reír y a buscar la cara de alguien amigable…”.

El comportamiento del diputado Acosta, informó, “se convirtió en trending topic en las redes sociales: 10 mil 560 tuiteros están hablando de este tema con opiniones a favor y en contra. Y hay que recordar que en 2006 los perredistas propusieron desconocer a Felipe Calderón como Presidente de México, y Acosta Naranjo decidió hacerlo hoy, ante el papa Benedicto XVI…”.

Para el autor de estas líneas lo visto nada tenía que ver con la realidad de lo que cree saber, así que buscó (sin éxito) al grosero y terminó hablando con el senador Carlos Navarrete.

El correligionario y amigo de Acosta no tenía idea del incidente, pero, con la información que tenía (que Calderón y Acosta habían viajado en el mismo helicóptero al aeropuerto de la Ciudad de México para tomar el avión que los llevaría, quizá juntos también, al de Silao), dedujo inteligentemente que debió ser algo relacionado con el dichoso protocolo: “Guadalupe me comentó que tenía muy claro que sólo debía saludar al Papa…”.

Y eso, efectivamente, es lo que pasó: entrevistado in situ por Carlos Zúñiga para MILENIO Televisión, Acosta dejó en claro que había sido prevenido de saludar únicamente al Papa.

Lo cortés, suele decirse, no quita lo valiente, tal y como se comprobó este domingo en las faldas del Cerro del Cubilete, donde el ex presidente Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador se saludaron poco antes de la misa que encabezó el prominente visitante.

“No lo podía dejar con la mano extendida”, dijo el candidato de la coalición de izquierda con llana sensatez.

¡Vaya lección! para quienes creen a pie juntillas aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”.

¿Quién iba a imaginar que el diputado, al acatar las reglas protocolarias, quedaría fugazmente como lépero y vulgar?

… o que el responsable de la repentina mala imagen de Acosta Naranjo fuera Calderón, a quien, por no contener un gesto de atención, se le olvidó que allí, en ese preciso momento, el personaje importante no era él.

marzo 24, 2012

Canada's Shame



Anatomía de una crisis

Jaime Sánchez Susarrey (@SanchezSusarrey)
Reforma

Resulta ingenuo suponer que FCH se mantendrá al margen de la contienda electoral. La primera incursión fue ante los consejeros de Banamex, pero seguramente vendrán otras

1. El PAN se fundó en 1939 por Gómez Morin y González Luna y tardó 61 años en alcanzar la Presidencia de la República. La apuesta, desde el inicio, fue por la democracia y el voto. Se forjó como un partido de hombres que vivían para la política, no de la política (según la célebre definición weberiana). Por eso se prepararon y templaron para una brega de eternidades. Eran los místicos del voto.

2. No deja de ser sintomático que el impulso fundamental para alcanzar el poder haya provenido de Manuel J. Clouthier y Vicente Fox. Ninguno de ellos era de formación panista. Su incursión en la política se debió a la expropiación de la banca en 1982 por José López Portillo.

3. De ahí que se pueda afirmar que el primer presidente panista, en sentido estricto, es Felipe Calderón. La mejor prueba está en la integración de los gabinetes de Fox y FCH: en el primero brillaron por su ausencia los panistas; el segundo se integró con panistas, que además eran del primer círculo del presidente de la República.

4. Hay que agregar el antecedente de que el PAN fue un factor clave en la transición democrática. Bajo la dirección de Luis H. Álvarez, Diego Fernández de Cevallos y Carlos Castillo Peraza, se convirtió en el interlocutor principal del gobierno de Salinas de Gortari. Fue en ese contexto que nacieron los principales soportes del régimen democrático: el IFE, la credencial de elector con fotografía y un padrón confiable.

5. Fue clave, también, en las grandes transformaciones que se efectuaron bajo la presidencia de Salinas de Gortari y permitieron la entrada de México al siglo XXI: la reforma de los artículos 3, 27 y 130, la privatización de la banca, la autonomía del Banco de México y la aprobación del Tratado de Libre Comercio.

6. El 2 de julio de 1989, Ernesto Ruffo ganó la gubernatura de Baja California. Antes había sido presidente municipal de Tijuana. Como Fox y Clouthier, no tenía una formación panista, venía del ámbito empresarial. Se inició, así, la era de la alternancia. Nunca antes se había reconocido la victoria de la oposición en un estado de la República.

7. El PAN enfrentó su primera experiencia con el desgaste que genera el ejercicio del poder en 2003. Perdió la elección intermedia y llegó al 2006 en una situación precaria: reinaba el desencanto. Las expectativas que había generado Fox durante su campaña no habían sido satisfechas.

8. La victoria de Felipe Calderón no fue un refrendo de los logros del gobierno anterior, fue resultado de la polarización de la contienda y del pavor que sentían amplios sectores de la población ante la posibilidad de que El Peje ganara la Presidencia. Aun así, la elección fue muy reñida.

9. Calderón alcanzó la Presidencia en el contexto de un pacto implícito con el PRI. Obviamente no fue un regalo, sino un cálculo frío y racional: ¿de qué les serviría a los priistas apoyar a AMLO y apostar por una crisis constitucional?

10. FCH cometió su primer gran error en 2007. Permutó prin- cipios y valores democráticos por una "reforma" fiscal inexistente. Los términos los impuso el senador Beltrones: sin reforma política no habría reforma fiscal. Pero no se trataba de una reforma, sino de una contrarreforma electoral. El PAN abdicaba de su bandera histórica.

11. Vino, luego, la reforma energética. Beltrones impuso, de nuevo, las coordenadas: no habría reforma constitucional ni se tolerarían los contratos de riesgo. Se trató de una reforma pírrica. Pero Calderón, lejos de aquilatarla, la publicitó y defendió como un gran logro.

12. Al poco tiempo, en el Tercer Informe de Gobierno, FCH diferenció las reformas posibles de las necesarias e hizo una autocrítica.

13. La estrategia de hacer alianzas con el PRD para parar el ascenso del PRI en 2010 se explica por varias razones: a) la molestia de FCH con los interlocutores del PRI, particularmente con Beltrones, que trabaron las reformas necesarias; b) la convicción de que el regreso del PRI era y es inaceptable, y el temor de pasar a la historia como el Presidente que le abrió las puertas de Los Pinos a los priistas.

14. Fue por eso que Calderón coqueteó con dos posibilidades: que el PAN lanzara un candidato ciudadano a la Presidencia de la República; que Ebrard fuese el candidato de la izquierda y en torno a él se pudiese forjar una coalición de facto. Los panistas, por un lado, y AMLO, por el otro, dieron al traste con ambas posibilidades.

15. FCH jugó entonces sus últimas cartas: apoyó a Cordero y aparentó oponerse a la candidatura de Josefina. Mató, así, dos pájaros un tiro: fortaleció la imagen de JVM como candidata independiente y favoreció el ascenso de su delfín para incluirlo, al final, en la lista de candidatos que llegarán al Senado.

16. Resulta ingenuo suponer que FCH se mantendrá al margen de la contienda electoral. La primera incursión fue ante los consejeros de Banamex, pero seguramente vendrán otras.

17. Paralelamente a esa estrategia, el PAN vive una crisis sin precedente. Larrazabal es el ejemplo paradigmático. No sólo no se le suspendió para abrir una investigación, sino se le postuló candidato a diputado.

18. Acción Nacional ya está inmerso en una crisis que tiene que ver con el ejercicio del poder. Se ha convertido en un partido de políticos profesionales, que viven de la política, que han probado y luchan por el poder con todos los medios a su alcance. El partido de notables de Gómez Morin y González Luna es cosa del pasado.

19. Así que, gane o pierda el 1o. de julio, el PAN deberá someterse a una cirugía mayor. Esa es la lección y prescripción que dejan 12 años de ejercicio del poder presidencial.

Comecuras

Francisco Garfias (@panchogarfias)
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

A Enoé Uranga no le gustó que los integrantes de la Cámara baja “socializaran” sus invitaciones para asistir a los actos de Benedicto XVI.

Con la llegada del Papa aparecieron nuevamente actitudes de comecuras. Los guardianes de la inquisición al revés. Esos ven en la visita del jefe de la Iglesia católica —la sexta desde 1979— una amenaza al Estado laico

A la diputada del PRD, Enoé Uranga, por ejemplo, no le gustó que los integrantes de la Junta de Coordinación Política de la Cámara baja “socializaran” entre sus compañeros diputados la invitación que les hicieron para asistir a los actos de Benedicto XVI.

Junto con Alejandro Encinas, PRD, y Jaime Cárdenas, PT, exigió incluso que se den a conocer los nombres de los legisladores que se han inscrito en la lista de invitados a los actos del Papa.

Uranga, defensora de la diversidad sexual, advirtió que si asisten como parte del Poder Legislativo, estarían violando el artículo 130 de la Constitución y, en consecuencia, “ameritaría el juicio político.”

Por lo pronto, el perredista Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, participó ayer en la recepción de Benedicto XVI.

De una vez le adelantamos que no le fincarán “juicio político”. Para hacer lo que propone Uranga se necesitan votos. No los tiene.

El aguerrido Gerardo Fernández Noroña nos dijo que todos los que vayan a “hincarse” frente al papa Benedicto XVI, avalan el proselitismo electoral que, según el diputado del PT, viene a hacer el jefe de la Iglesia católica.

¿Habrá incluido a Andrés Manuel López Obrador? Lo preguntamos porque el candidato presidencial de la izquierda anunció su asistencia a la misa que oficiará Benedicto XVI en Guanajuato.

Por cierto, ¿no fue el propio López Obrador quien donó los terrenos para la Plaza Mariana en la Basílica de Guadalupe? ¿Eso también es un “atentado” contra el Estado laico? Son preguntas.

Noroña sustenta sus sospechas en el hecho de que es la primera vez que el jefe del Estado Vaticano visita México en pleno proceso electoral. Peor aún: cuando hay veda y nadie puede hacer campaña.

“Me parece que se está nuevamente violentando el Estado laico, que se está utilizando electoralmente esa visita”, acusó el petista.

Ayer se cumplieron 18 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio. El PRI lo conmemoró con un sencillo acto en la sede nacional del partido. Ni mítines ni acarreados ni nada que se le parezca. Intercampaña obliga.

En ese acto, al que asistió Enrique Peña Nieto, hubo un solo orador: Pedro Joaquín Coldwell, presidente del tricolor. No dejó pasar la oportunidad de ponerle un raspón al gobierno panista.

“En el México contemporáneo el problema no es sólo la pobreza, sino la gran desigualdad social. Aquí se localizan algunos de los hombres más ricos del mundo, pero hay millones que podrían figurar entre lo que el anticolonialista francés Frantz Fanon, llamó “los condenados de la tierra”, dijo el jefe formal del PRI.

Para sustentar sus palabras, dio datos del Centro de Investigación Económica del Tecnológico de Monterrey: A fin de año, habrá 15 millones más de pobres que al inicio de la actual administración panista.

Diez mil 400 chilangos se registraron en todo el extranjero para votar, por primera vez, en la elección del jefe de Gobierno del DF. La mitad lo hará por correo. La otra mitad, por internet.

El número parece irrelevante para el resultado. Siete millones de defeños están convocados a las urnas para elegir al sucesor de Marcelo Ebrard.

El próximo lunes, el Consejo del Instituto Electoral va a confirmar la validez del voto de los chilangos que viven fuera del país.

Y esto, a pesar de que el Tribunal Electoral del DF considera que no hay condiciones de certeza, ni de respeto a la secrecía del sufragio, para que los defeños voten en el extranjero.

“El voto postal lo quieren enviar foliado. Si mandas una boleta foliada, sabes a quién se la enviaste. Podría cotejarse por quién votó el sufragante”, alegan, no sin razón, los detractores del voto chilango en el extranjero.

Pero la sala regional del TEPJF estima que el tribunal local no tiene razón. Ya emitió su fallo: sí procede el voto virtual y postal. Su resolución es irrefutable, inatacable.

Moraleja de la semana (cortesía de Blaise Pascal, filósofo francés): La justicia sobre la fuerza es la impotencia, la fuerza sin justicia es tiranía.